Ecuador Ni Rico Ni Pobre


Publicado el 25/Junio/1999 | 00:00

Guayaquil. 25 jun 99. Ha causado gran consternación nacional y
la protesta de muchos líderes cívicos y políticos el hecho de que
el Ecuador no haya sido incorporado entre aquellos países a
quienes las potencias económicas condonan la deuda externa. No
se ha difundido lo suficiente la verdad que somos un país pobre,
destruido por El Niño y no nos creen pobres porque cumplimos con
el servicio de la deuda, se sostiene.

Discrepo con la mayor parte de esos argumentos. En primer lugar,
no es que el Presidente Chirac haya anunciado una nueva
iniciativa para reducir la deuda a los pobres, y que por lo tanto
todos los pobres alcen la mano y así se beneficien de manera
automática. Como cuando el Presidente Mahuad dijo que iba a dar
un bono de pobreza, y todo el mundo que se consideraba pobre,
corrió a registrarse.

Pobres, ya determinados

Se trata de una iniciativa que se arrastra desde 1996. Previo a
ella los organismos multilaterales hicieron una evaluación que
les llevó a constituir una lista de 41 países pobres, en su mayor
parte africanos, más uno que otro país asiático o latinoamericano
que cumplía con los requisitos. En otras palabras, ya están
censados los pobres.

Estos países pobres son aquellos que se estima no tienen mayores
perspectivas de salir adelante en un corto o mediano plazo. Su
listado tiene grandes coincidencias con la lista de países de
bajo desarrollo humano, copilada por las NN.UU. (Ver cuadro).

Estos 41 países en su mayor parte deben ante todo a los
gobiernos, ya que no han sido considerados sujeto de crédito por
parte de la banca privada. La mayor parte de ellos tiene una
deuda superior al Producto Interno Bruto.

En 1996 a esos 41 países se les ofreció la condonación parcial
de la deuda otorgada por los gobiernos de los desarrollados,
condicionada a que reformen sus economías y sigan políticas de
mercado. A los que cumpliesen esas condiciones, se les reduciría
la deuda a niveles más manejables, aunque no se la condonaría
totalmente.

En estos tres años, de los 41 países, a la fecha tres han
calificado para este beneficio: Bolivia, Guyana y Uganda.

Lo resuelto en Colonia

La actual decisión de los desarrollados en Colonia, Alemania, que
acapara los titulares de todo el mundo, probablemente todo lo que
significará será un ablandamiento de las condiciones para la
reducción de la deuda, pero de ninguna manera que estos 41 países
dejen de deber.

Ecuador, país intermedio

El Ecuador pretende pasar en una misma década de pertenecer al
exclusivo de club de países petroleros que es la OPEP, a la
categoría de pobres sin perspectivas que es la lista de los 41.
Eso no es factible. Se trata de un país que a más de petróleo,
tiene la cuenca del Guayas, la más rica de la Costa del Pacífico
de la América Latina.

Ecuador tiene un alto número de universidades, y exporta
profesionales.
Es muy eficiente en producir banano, camarón y flores.

Los embajadores y los funcionarios internacionales que llegan a
Quito, ven una ciudad que, aunque más pequeña que México, Bogotá
o Lima, no le pide favores a ninguna de ellas. Gran número de
edificios modernos, de oficinas y residencias, excelente medio
de transporte público con el trole; calles bien pavimentadas,
autopistas a las ciudadelas satélites.
No son las cosas que se ven en Puerto Príncipe o en Kampala.

Ecuador consta en puesto 73 en desarrollo humano, entre los
países intermedios, y más bien en la parte superior de la lista,
casi a la par que Rusia, por sobre Perú y Cuba. No se trata un
país pobre, sino mal administrado.

Se acusa al Presidente y a la Cancillería de no haber sido lo
suficientemente agresivos en conseguir el perdón de la deuda.
También discrepamos con eso.

Insistido inútilmente

Todo lo contrario, el Presidente Mahuad y la Cancillería han
presionado demasiado, y han pagado un costo en imagen
internacional.

El Presidente Mahuad lleva el planteamiento de condonación a la
Cumbre de presidentes andinos en Cartagena, y ni siquiera logra
que incorporen su pedido en la agenda. Lleva el mismo
planteamiento a la ciudad de México para el Grupo de Río, y
también se lo rechaza. El Ecuador insistió en una posición
internacional de condonación sin antes haber asegurado que al
menos hubiese un rechazo decoroso.

Relegada la reingeniería

Lo que sí es censurable, es que haya quedado solo en papel la
iniciativa de montar una unidad técnica cuyo objetivo sea mejorar
el perfil de la deuda ecuatoriana. Se nombró a ella al ex
ministro de Finanzas Iván Andrade, hombre conocedor y capaz de
llevar adelante esta tarea, pero renunció. El gobierno debe
aplicarse en ese respecto. Esa sería parte de la solución.

Pérdidas

Si nos llegasen a perdonar la deuda los gobiernos desarrollados,
el Ecuador estaría en mejores condiciones de servir su deuda
Brady. Lo que significaría un subsidio de los contribuyentes
americanos, alemanes o japoneses, a los inversionistas y
banqueros de esos mismos países. Y eso hoy en día, no se tolera:
cualquier rebaja que se llegase a pactar en cuanto a la deuda
ecuatoriana con los gobiernos acreedores reunidos en el Club de
París, tendría que implicar que el Ecuador pacte con sus
acreedores privados condiciones similares, algo no tan fácil de
lograr.

Solucionar el problema

Si el Ecuador siguiera los condicionamientos de reforma económica
que en 1996 se impusieron a los países pobres para la condonación
parcial de la deuda, igual Ecuador no calificaría como pobre, ya
que con esas reformas, la economía ecuatoriana se recuperaría de
una manera que no le es posible hacerlo, por ejemplo, a la
boliviana, que carece de acceso al mar, de costa productiva, de
grandes recursos petroleros.

Si el Ecuador dejase de poner trabas a la inversión privada, las
petroleras construirían un nuevo oleoducto, se duplicaría la
producción y subirían los ingresos fiscales. Eso no es un país
pobre.

Si el Ecuador privatizara y concesionara, y con los dineros que
obtuviese de las emeteles, las empresas eléctricas y las
refinerías, comprase bonos Brady con el descuento que se venden
en el mercado, la deuda con los acreedores privados se reduciría
de una manera drástica.

El diputado Alex Aguayo, Presidente de la Comisión de lo
Económico en el Congreso, tiene una propuesta sobre la deuda, y
a pesar de su altísima posición, y de ser diputado oficialista,
su planteamiento no ha merecido la atención de la administración.

El Niño, minimizado

Es bochornosa la falta de sentido de urgencia de la
administración central ante el problema de El Niño, y este es uno
de los argumentos en que coincido con los críticos del gobierno.
Ha sucedido en el 97 y 98 lo mismo que sucedió en el 82 y 83: los
daños sufridos en el agro costeño no han merecido movilización
del gobierno central para superar el problema cuanto antes. El
Niño ha sido percibido en la Capital de la República por los
tecnócratas como si hubiese ocurrido en un remoto paraje, tan
poco conocido y visitado por ellos como lo es Kosovo.

El mundo, excepto por un pequeño grupo de técnicos y altos
funcionarios, ignora que el Ecuador ha sido altamente afectado
por El Niño. Así, por ejemplo, National Geographic dedica un
número al impacto de El Niño en el mundo, repleto de gráficas y
reportajes sobre cómo golpeó a Australia, California, México y
sobre todo al Perú. Nada del Ecuador.

En contraste, luego del huracán Mitch, los países
centroamericanos afectados supieron trasmitir al mundo los graves
daños humanos y económicos que causó, e incluso los magnificaron.
Se dijo que Nicaragua había retrocedido cincuenta años en su
infraestructura, y se hablaba de muertos en los cientos de miles
de personas. Abrieron páginas en la web para que puedan hacerse
donaciones.

Daños cuantiosos

Los daños han sido cuantiosos, pero no tanto. Pero como fruto de
esa posición, Nicaragua y Honduras han logrado un importante
apoyo de la comunidad internacional, lo cual el Ecuador no buscó
con suficiente ahínco, y por lo tanto no consiguió.

El Ecuador, con gobierno y congreso trabajando en concierto, con
gremios dispuestos a apoyar las soluciones, sale adelante y
prospera. Seremos más pequeños que México, Brasil o Bolivia. Pero
no somos menos país. Y por eso, no podemos aspirar a constar
entre los indigentes del mundo.

Si se eliminaran las trabas a la inversión, se construiría un
nuevo oleoducto. (Texto tomado de El Universo)

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