Sin Debates


Publicado el 14/Julio/1998 | 00:00

Guayaquil. 14 jul 98. Los planes económicos no han sido
explicados en profundidad por los finalistas. Los "cómo" se
quedaron en lugares comunes

Por Ángela López Bocca

Quizás el Mundial de Fútbol de Francia haya sido el mejor
aliado para distraer la atención del electorado sobre los
"cómo" de los ofrecimientos hechos por los candidatos en
materia económica. Entre goles, los fanáticos ecuatorianos
parecen haber olvidado sus preocupaciones financieras,
momentáneamente.

A pesar de esta "cortina futbolística", la realidad es que el
problema del desempleo -según Cedatos- ha subido de 11% a un
14% de la población económicamente activa; y la pobreza se
mantiene en un 60%, con 20% de indigencia. Hoy sólo un 12% de
ecuatorianos tiene acceso a la canasta básica, un panorama del
todo desolador al que tendrá que hacer frente el futuro
Presidente del Ecuador.

El esperado debate entre Álvaro Noboa y Jamil Mahauad nunca se
dio, y ninguno de los dos candidatos ha profundizado en
explicar la manera de reactivar la economía.

Las frías cifras macroeconómicas son claras: un déficit fiscal
-sin visos de solución- que bordea el 6% del PIB, un
crecimiento económico que al final del año será entre 1 y 2%
del PIB -por debajo de la tasa de crecimiento de la población-
y una inflación que se calcula en no menos de un 40%, con una
tendencia al alza.

Esto sin contar con la mala imagen que tiene Ecuador como un
país de alto riesgo para hacer inversiones y el atraso en los
procesos de modernización en relación con otras naciones de la
región, sólo son algunos indicadores, que ya no resultan
nuevos para nadie.

LOS ASESORES

En una campaña donde prima la imagen sobre el contenido, los
planes económicos pasan a segundo plano y se convierten en un
rosario de buenas intenciones que muy poco varían. Y con la
era de la imagen llegan los asesores de campaña o económicos;
ellos se encargan de decir lo que la gente quisiera escuchar o
las circunstancias políticas permiten que se diga.

Tras su derrota en la primera vuelta y quizás para menguar las
acusaciones de no tener un plan de gobierno, Álvaro Noboa puso
al frente como vocero económico a Carlos Julio Emanuel, quien
ha estado últimamente vinculado con el sector bancario
privado, y desempeñó el cargo de gerente del Banco Central
durante el gobierno de León Febres-Cordero, además fue
candidato a la Presidencia en 1988 por el Frente Radical
Alfarista.

Emanuel tiene el perfil idóneo: experiencia política y
suficiente cultura económica para hablar con la prensa sobre
los políticamente "comprometidos" temas económicos, algo que
Noboa no había podido hacer.

Lo que resulta paradójico para muchos es que Emanuel, quien
además trabajó cuatro años en el Fondo Monetario Internacional
en la década de los años 70 no proponga, para empezar, un plan
de ajuste económico de "shock", para bajar el déficit fiscal,
que sería el problema primordial para el nuevo gobierno, por
la expectativa inflacionaria que ejerce sobre la economía. "El
déficit fiscal se lo resuelve disminuyendo egresos, sin
medidas de ajuste -como aumentando los impuestos o eliminado
los subsidios-, no porque no sea una medida a contemplarse en
algún momento, sino porque en la actual circunstancia que vive
el país -recesión- no se deben adoptar medidas ortodoxas, sino
buscar fórmulas que estimulen la economía y bajen las tasas de
interés".

Emanuel basa su política en una reactivación económica a
través de conseguir recursos por medio de "una reprogramación
de los pagos de la deuda externa. La última reprogramación
-durante el Gobierno de Sixto Durán-Ballén- se realizó sobre
la base de un crecimiento del 5% al 6% del PIB y un precio del
barril del petróleo superior a 10 dólares, pero hoy Ecuador
tiene un crecimiento que no llegará al 1% del PIB y un precio
del barril por debajo de lo estipulado. Con una reducción del
50% de servicio de la deuda externa del presupuesto de Estado
acerca de un 20%, se liberarán recursos que se los puede
utilizar para la reactivación de la economía".

Pero eso no es todo, además plantea una reprogramación de las
deudas del sector privado: "En el país hay más de 50 mil
deudores del sector privado, que no tienen cómo pagar sus
acreencias. Nosotros proponemos una reprogramación, a 10 años
plazo, con dos de gracia a través de líneas de crédito de la
Corporación Financiera Nacional; esto va a permitir oxigenar
la economía".

La fórmula del potencial ministro de Finanzas del gobierno de
Álvaro Noboa es: bajar el ritmo inflacionario a través del
equilibrio del presupuesto; propender a una reforma tributaria
y obtener ingresos petroleros adicionales con la construcción
de un nuevo oleoducto y concesión de nuevas áreas de
explotación.

Pero, según algunos especialistas, esta fórmula no resultaría
provechosa sino se ataca de raíz y pronto el problema del
déficit fiscal con medidas directas. Algo que Noboa parecería
"evitar" al menos de palabra, ya que como presidente de la
Junta Monetaria en el gobierno de Abdalá Bucaram apoyó el
"paquetazo", que contemplaba, entre otras medidas, la
eliminación de subsidios a la energía eléctrica y el gas.

El EQUIPO IDEAL

En la Democracia Popular no hay quien haga sombra a Jamil
Mahauad, es el único que habla sobre lo que será su gobierno.
No hay voceros especiales, ni cerebro económico, nadie se
atreve a hablar sobre este tema, sin su autorización, aunque
hay quienes dicen que el futuro ministro de Finanzas sería el
ex gerente del Banco Central Fidel Jaramillo, quien lideraría,
algo así como el "equipo ideal de asesores" en materia
económica, que estaría formado además por Juan José Pons,
Ramón Yulee , Walter Spurrier y Ana Lucía Armijos.

Jaramillo -un joven economista de corte monetarista que fue
asesor del Grupo Renegociador de la Deuda Externa durante el
gobierno de Sixto Durán-Ballén- saltó a la vida pública cuando
fue nombrado gerente del Banco Central al inicio del gobierno
interino de Fabián Alarcón.

Pero su formación no parece haber encajado con la manera un
tanto demagógica del presidente interino de abordar los temas
económicos. Jaramillo apoyó propuestas como la reforma a las
exoneraciones del IVA, la eliminación de los subsidios al
servicios eléctrico y al consumo de gas, consciente de la
necesidad de adoptar correctivos inmediatos en la economía
para enfrentar el déficit.

De ahí que su salida haya sido estrepitosa cuando Alarcón
decidió retirarle del cargo junto al presidente de la Junta
Monetaria, Danilo Carrera, por haber procedido a una
devaluación monetaria "sin su autorización".

Con un equipo económico como el antes planteado no sería de
dudar que uno de los objetivos básicos es corregir el déficit
fiscal de entrada, por la vía menos popular: la de eliminación
de los subsidios y el IVA -este último tendría que tener la
aprobación del Congreso Nacional-. De hecho el programa
económico de Mahauad habla de la "substitución de los
subsidios generales por otros más eficientes concentrados en
la población más pobre".

No obstante, "por fin" Alarcón procedió a la eliminación del
subsidio general del gas -focalizándolo en los sectores que
menos recursos tienen- antes del cambio de mando, dejando
expedito, en este sentido, el camino al nuevo gobierno.

Por otro lado, el mismo documento del programa económico
señala que "el Ministerio de Finanzas llevará adelante una
estrategia para aliviar el peso del servicio de la deuda y
suavizar el perfil de pagos a través de iniciativas de
ingeniería financiera como las utilizadas por varios países de
América Latina".

Si bien esta propuesta coincidiría con las intenciones que
plantea el plan económico de Álvaro Noboa, el hecho de Mahauad
de contar con Jaramillo en su equipo económico podría
facilitar cualquier tipo de renegociación de la deuda externa.


COINCIDENCIAS EN PARíS

Los dos programas plantean obviamente un crecimiento
económico. Ambas candidaturas calculan entre un 4% del PIB
hasta 1999 y un 6% del PIB al final del periodo. Otra meta es
llegar a un nivel inflacionario de un dígito hasta el año
2002.

Las intenciones son muchas: aumento del empleo, inversión,
equilibrio fiscal, incremento de la recaudación fiscal,
reducción de gasto corriente, incremento de los ingresos
petroleros, reconstrucción del sistema vial, privatizaciones,
concesiones etc...

La ruta para conseguir la reactivación de la economía quizás
difiera en algo, pero lo que no debe olvidarse son los
objetivos, porque quien llegue a Corondelet deberá mejorar el
nivel de vida de una población que está cansada de tanto
ajuste y promesas, y a la que sólo el fútbol, por el momento,
distrae su atención.

Ambas candidaturas proponen bajar la inflación a un dígito
hasta el año 2002, pero con fórmulas distintas.


El déficit fiscal es el problema primordial a resolver, pero
no ha quedado claro cuáles serán las medidas correctivas.

Endurecer penas contra los evasores

Crecimiento:

Un 4% del PIB en 1999, hasta un 6% del PIB en 2002.

Inflación:

Bajarla a un dígito hasta el 2002.

Empleo:

Reducir el desempleo al 6,3%.

Inversión PÚBLICA:

Subirá al 8% del PIB.

Gasto corriente:

Bajará a casi 2% del PIB.

PIB percápita:

Subirá de 1.600 dólares a 2.200 al año 2002.

Ingresos Tributarios:

Aumentar el ingreso tributario, en especial el IVA, que será
al menos el 4,4% del PIB. Se planteará una reforma tributaria
que amplíe la base contribuyente, endurezca las penas para los
evasores y reduzca la carga tributaria sobre el ahorro.

Seguro de depósitos

Se propone la creación de un Seguro de Depósitos mayor al que
contempla la Ley General de Instituciones Financieras para
evitar que los pequeños depositantes sufran pérdidas
inesperadas.

Construcción:

Construirá 150 mil viviendas con financiamiento del BID y
emprenderá el plan reconstrucción vial de la Costa.

Fondo de estabilización

Se creará el Fondo de Estabilización Macroeconómica para
evitar la caída inesperada en los precios del petróleo.

Doscientas mil viviendas

Crecimiento:

Un 4% del PIB en 1991 hasta un 5% en 1999.

Inflación:

Bajarla a un dígito hasta el año 2002.

Construcción:

200 mil casas a un valor de 3.000 dólares por unidad. Se
utilizará créditos de organismos internacionales y donaciones
para financiar los 800 millones de dólares que se requieren
para el proyecto. La reconstrucción vial se hará a través de
créditos del BID y Banco Mundial.

Energía:

Se construirá el embalse Paute Mazar con un costo de 250
millones de dólares, por la vía de las concesiones.

Se construirá un nuevo oleoducto y se realizará la licitación
de los campos petroleros marginales.

Créditos:

Ejecución del Plan Semilla y nuevas líneas de crédito para el
pequeño agricultor; asimismo para el sector pesquero y
microempresario.

Minería:

Se propone una reforma a la Ley de Minería.

Seguridad Social:

Modernización del IESS y apoyo a otras instituciones que
ofrezcan seguridad social en el país. (Texto tomado de La
Revista Vistazo #741)

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