Un Lider Para El Proximo Milenio


Publicado el 28/Julio/1998 | 00:00

Guayaquil. 28 jul 98. En chino, líder significa maestro y
sanador. Mahuad dice que en estos cuatro años espera "enseñar
el camino a seguir y ofrecer un bálsamo para continuar. No
viene una senda de rosas, pero en el dolor que nos aguarda hay
esperanza"

Por Patricia Estupiñán de Burbano

1967. Ocho días después de la muerte de su padre. Jamil
Ma-huad Witt representó al Cole-gio San Gabriel en el concurso
intercolegial del Libro Leído. La obra escogida fue "Espérame
en Siberia Vida Mía" de Enrique Jardiel Poncela. Venciendo la
melancolía, citó dos textos humorísticos sobre los muertos,
ante lo cual el auditorio se echó a reír. Concluyó con el
análisis filosófico sobre lo profundamente humano que hay en
el humor. El jurado le concedió la medalla de plata. Aquel
concurso de oratoria le cambió la vida, "dejé de pensar en ser
médico. Si hubiera sido profeta, a lo mejor disertaba sobre el
"Señor Presidente" de Miguel Ángel Asturias", dice hoy, con
humor.

Hombre de palabra fácil pero profunda el nuevo Presidente del
Ecuador, tiene el temperamento recio y los objetivos claros.
para "elevarse como las cometas aún cuando el viento está en
contra".

DOS CULTURAS

Es el primogénito de un matrimonio formado por Jorge Antonio
Mahauad Chalela, segunda generación de inmigrantes libaneses y
Rosa Witt García, tercera generación de inmigrantes alemanes.
Amalgama de dos culturas diametralmente opuestas: la
efervescencia árabe y el rigor alemán conviven en armonía.
Lleva de árabe "la calidez. Soy un abrazón. Confío en la
gente. Soy positivo. Pesan en mí mucho los sentidos". ¿Y el
ser termocéfalo? "Alberto Dahik solía decir que los árabes
somos tranquilos, calmados. Y cuando yo le recordaba a los
Bucaram, me decía: eso les viene por Ortiz". ¿Y de alemán? "La
estructura de pensamiento, el ser analítico, autocrítico y
tremendamente exigente conmigo mismo".

Nació en Loja y el próximo 29 de julio cumplirá 49 años. Su
infancia estuvo amasada por la tranquilidad de la vida de
provincia y la disciplina de su abuelo, el coronel Ernesto
Augusto Witt. A él lo identifica con uno de los héroes de su
infancia Tarzán y aunque no lo dice, también se ve en él a sí
mismo. "Tarzán es autosuficiente, no ha hecho mal a nadie.
Protege la vida de los animales, lucha por la justicia. Tiene
una parte negativa, cuando ya no hay nada que hacer va a casa.
Entre estar con Jane y una acción de tipo público opta por lo
público". ¿Y usted no ha hecho mal a nadie? "Si he hecho mal,
nunca fue deliberadamente". ¿Y el hijo que tuvo fuera de
matrimonio? "Asumí la responsabilidad y es un asunto
superado".

Su interés por lo público habría incidido en su divorcio. Ante
la pregunta sobre su fama de mujeriego y su incapacidad para
mantener una relación de pareja estable, responde mitad en
broma, mitad en serio: "Lamento no estar a la altura de esa
fama. Lo ideal es vivir en pareja, pero lo mío no funcionó. No
hay peor cosa que una relación forzada. Estoy solo por muchos
años y no descarto encontrar pareja y cuando eso esté
maduro...". ¿Y no será esa búsqueda de pareja una distracción
presidencial? "No me afectó en la Alcaldía, porque soy una
persona de disciplina rígida. No creo, además, que por la
dinámica del cargo el Presidente tenga tiempo para eso".
Concluye con un chiste: "Dije alguna vez que siete presidentes
de América Latina están solteros, igual que yo, y algún día
espero que seamos mayoría".

LA CARRERA

Para Jamil Mahuad ser Presidente del Ecuador es la última meta
de un hombre que se ha dedicado a la administración pública.
"Es como cuando en el Ejército se llega a general". Esa
carrera se inició en 1981 cuando su profesor estudiantil
Osvaldo Hurtado Larrea, lo nombró gerente general de Enprovit.
Hurtado lo había conocido en el Colegio San Gabriel y entabló
con él una amistad más profunda en la Universidad Católica
donde Mahuad era presidente de la Federación de Estudiantes.
Junto con otros jóvenes se afilió a la Democracia Cristiana.
"Sin ser curuchupa, tengo enraizados por mi formación
jesuítica la doctrina social de la Iglesia y los principios
cristianos de trabajar por la opción de los más pobres".

De la gerencia de Enprovit pasó al Ministerio de Trabajo
-1983-, pero sería el encargo hecho por Hurtado casi al
término de su mandato, el que lo ubicó en un sitial de
proyección para roles políticos de mayor trascendencia.
Hurtado lo nombró vocero del Gobierno para defender sus
actuaciones ante el nuevo presidente, León Febres-Cordero. Le
advirtió además que debía trabajar hacia una meta: la
presidencia de la República.

Pese a la dificultad del encargo y a que éste traía riesgos,
pues "se habla de meter en la cárcel a muchos" Mahuad no
rehuyó el reto. Hombre acostumbrado al debate, con gran imagen
telegénica, no se equivocó en la decisión. Su permanente
presencia en las cámaras de televisión fue el pasaporte para
llegar a su primer cargo de elección popular: diputado por
Pichincha -1986-. En el Congreso presidió la Comisión de
Fiscalización y tuvo como primer triunfo la salida de una
pieza importante del régimen Xavier Neira, ministro de
Industrias por el caso Ecuahospital.

Pero en el ring de la política un golpe de derecha recibe una
respuesta de izquierda, el Gobierno involucró a Mahuad en el
caso de las fundaciones alemanas. Sería una de las muchas
batallas entre demócratapopulares y socialcristianos. Resulta
sorprendente ahora, que "el dictador con ropaje democrático
-como Mahuad bautizó a León Febres-Cordero- y el hombre que
dijo que "Mahuad fue a Harvard en vez de por un master por un
mister" -Jaime Nebot- hayan superado las diferencias. "Creo
que soy objetivo si digo que siempre fui provocado y reaccioné
a esos ataques. Es la historia y está ahí y no hay para qué
cambiarla. Lo que pasa es que vivir es mirar hacia el futuro:
es como conducir un carro y cuando se maneja uno tiene que ver
por el parabrisas y no por el retrovisor...".

"Cuando se gana la Presidencia se tiene que pensar cómo
construir un país y demostrar grandeza de espíritu para poner
los intereses del Ecuador por encima de los rencores". ¿Hará
eso con los Bucaram? "El problema con ellos no es lo que pasó
sino lo que pasa. Tienen un estilo de hacer política baja,
ruin. Apelan a la revancha y al odio. Hacen cualquier cosa por
llegar al poder y luego utilizan el poder para hacer cualquier
cosa. El juicio de ellos es presente y no es histórico. En mi
opinión, si León Febres-Cordero se hubiera manejado como
presidente de la forma como se ha manejado como alcalde, le
hubiera ido mejor".

EL CANDIDATO

Según su primo hermano José Gutiérrez Witt -que maneja sus
asuntos privados-, Mahuad considera "al trabajo y a la vida
pública como un juego de ajedrez en el que sabe qué piezas
mover, con cuáles jugar y ganar posiciones para llegar a sus
objetivos y metas". No siempre el juego político se ha
inclinado a su favor. En 1988, luego de su éxito en el
Congreso se lanzó a la Presidencia. Quedó quinto. Entonces
tomó una decisión, que al momento fue muy criticada, sobre
todo al interior de su partido. Viajó por 18 meses a Harvard.

Con una guitarra al hombro, sin familia asistió a la más
prestigiosa de las universidades norteamericanas para estudiar
Administración Pública. "Fue tiempo para meditar". No fue el
mejor alumno de su curso pero de entre "200 estudiantes fue el
seleccionado para dar el discurso de graduación y como
ecuatoriano me sentí muy orgulloso", comenta Fidel Jaramillo,
ex gerente del Banco Central y en ese entonces también
estudiante en Harvard.

El regreso marcó cambios importantes en su vida política y
personal. Afirmó en una entrevista a Vistazo en 1989 "que el
delfinato había terminado", en referencia a su mentor Osvaldo
Hurtado. Encontró, además, que el partido tenía otra
alternativa: Rodrigo Paz, alcalde de Quito; y se separó de su
esposa Tatiana Calderón, ex reina de la ciudad.

Volvió al Congreso -1990-, pero esta vez, no hubo la
brillantez de la primera etapa. Terminó aporreado físicamente
por una brutal paliza que le dieron los Bucaram por haberse
opuesto a la amnistía de Abdalá. "Pase lo que pase, no volveré
al Congreso. Soy un constructor y sembrador y me gusta la
actividad pública donde hay tiempo para sembrar y cosechar. El
Congreso es un ambiente de confrontación. Llega gente que se
ha dicho de todo en una campaña y tiene que trabajar junta.
Hay muy mala energía y la producción es baja. Se pierde horas
y horas en discursos, en argumentos sin base. Si a uno no le
gusta polemizar eternamente es fatal".

Para las elecciones del 92, se perfilaba como posible
candidato presidencial. La decisión de Sixto Durán-Ballén le
restó piso. Entonces, giró y optó por la alcaldía de Quito, el
trabajo público que "me ha dejado mayores satisfacciones,
porque nunca se pierde el contacto con la gente, porque le
mantiene con los pies en la tierra, porque le hace ver a uno
el país como es y no a través de las estadísticas: la pobreza
tiene nombre y apellido".

Para remontar el síndrome de Rodrigo Paz, un excelente
alcalde, le tomó tiempo. "La vara que me dejó fue muy alta.
Soy una persona objetiva y trato de trabajar sobre la
realidad, sea buena o mala. Me di cuenta que todo lo que hacía
era una continuación de la obra empezada y así debe ser, y que
los proyectos míos tendrían que esperar". ¿Y por qué se dio el
rompimiento con Paz? "Hasta ahora no lo sé".

Quienes los conocen a ambos sostienen que fue choque de
personalidades diferentes cuyas discrepancias se agravaron por
la influencia de los colaboradores que los rodeaban.

EL PRESIDENTE

Tiene el convencimiento que con su gobierno se inaugurará un
nuevo estilo de hacer política. Que él y su binomio Gustavo
Noboa no tienen compromisos y que nombrarán a los más capaces
para los cargos. "Hicimos un sánduche de pan con pan, porque
la gente que vota por Noboa es gente que también vota por
Mahuad. Escogí a Gustavo porque será un gran colaborador. Me
dará tranquilidad en el Gobierno y me refuerza. No tenemos
compromisos con nadie, ni debemos ministerios a partido alguno
o cuotas de poder".

Asegura que "si hacemos bien las cosas, el país comenzará a
cambiar y si se da una sucesión de cuatro a cinco buenos
gobiernos, el Ecuador será otro". De aquí a 10 años: "Será un
país en crecimiento, que genera puestos de trabajo, que le
ofrece a la juventud una oportunidad y no la desesperación de
ahora, un país respetado internacionalmente. La sociedad habrá
cambiado la política de confrontación por la de concertación.
Los esquemas de administración del Estado tendrán una
diferente distribución de responsabilidades entre los sectores
públicos y privados. La globalización y la tecnología permiten
saltar etapas y hay que encontrar las posibilidades y no las
desventajas".

Asegura, que como lleva años de vida pública el poder no lo
transformará. "Uno se da cuenta cuando tiene una vida pública
cuando algo hace bien y cuando no. Detesto a los adulones. Me
rodeo de gente autocrítica, que reconoce los méritos pero que
apunta a los defectos. Lo he hecho de alcalde, en la campaña y
en el gobierno espero rodearme de esa gente".

Admira la forma de ejercer el poder del ex presidente Sánchez
de Losada "porque nunca tomó una decisión contraria a Bolivia
por razones de popularidad". Y en el caso ecuatoriano es
ecléctico: "Osvaldo Hurtado, Isidro Ayora, Vicente
Rocafuerte". Uno suave y dos tremendamente duros. "Hurtado fue
muy sobrio. Le faltó comunicación. Gobernar es comunicar. El
ex presidente Sánchez de Losada aseguró en una reciente
conferencia en Ecuador que 50% de su tiempo lo ocupaba para
informar. Comparto esa visión".

Con el poder se gana, pero también se pierde. ¿Qué teme
perder? "Intimidad. Más allá de que la respeten los demás está
que uno la pueda preservar. Temo perder el tiempo de meditar y
poder reconocer lo que me pasa. Me he admirado de la
tranquilidad con que me he manejado en esta campaña y que no
la tuve en otras. Uno debe sentirse como el ojo del huracán,
mientras todo gira alrededor el ojo está siempre en paz,
porque está vacío y al estar vacío está siempre lleno. Cuando
giran los problemas a mi alrededor trato de no involucrarme y
no girar con ellos. Si uno gira pierde el centro: la capacidad
de ver, de pensar. Es un lujo que un Presidente no puede
darse".

Concluye que aspira a ser un líder en estos cuatro años. "En
chino, líder significa maestro y sanador. Un sanador es más
que un médico porque la sanación además de física es
espiritual. Las personas que logran hacer las cosas son
aquellas que señalan un camino y le dan al mismo tiempo a la
gente un bálsamo para seguir ese camino. No solo le dicen allá
vamos, sino cómo vamos. No nos viene un camino de rosas, pero
en el dolor que nos espera tiene que haber luz y esperanza".
El país así lo requiere.

Investigación Fausto Yépez

La Alcaldía me mantuvo con los pies sobre la tierra y me hizo
ver el país como es y no a través de las estadísticas".

Soy como el ojo del huracán, cuando todo gira alrededor, no
giro con los problemas, porque se pierde la capacidad de
pensar". (Texto tomado de La Revista Vistazo #742)

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