Lectura Como Pasar Del Deber Al Placer


Publicado el 30/Julio/1998 | 00:00

Quito. 30 jul 98. Los escolares pasan por etapas en las que
durante un tiempo prefieren un tema, una colección o un autor.
Una de las claves está en dejar que ellos escojan.

Aunque el proceso para formar buenos lectores empieza en la
edad preescolar, de los 0 a los seis años, los especialistas
sostienen que nunca es tarde para despertar el amor por los
libros.

No importa que los niños ya estén avanzados de edad, 10-12
años. Si el maestro sabe cómo desarrollar las habilidades
lingüísticas de sus estudiantes y los estimula a expresarse en
forma oral y gráfica, está preparándoles para ser buenos
lectores, según María Eugenia Lasso, vicerrectora del ciclo
medio del Colegio Americano de Quito.

"Si además consigue que logren establecer una relación fluida
y lúdica con el libro, que hojeen sus páginas con interés y
encuentren divertido interpretar y relatar lo que les dicen
las imágenes representadas, habrá alcanzado su propósito".

Para la pedagoga Lilián Alvaro, que dirige un centro educativo
de avanzada para niños de escasos recursos económicos del sur
de Quito, la clave para que los chicos se interesen por los
libros está en que nunca deben imponerse como castigo.

"Por lo general los maestros envían a leer lo que ellos
quieren y no lo que los niños y jóvenes necesitan". Hay otro
problema: la lectura se toma como una asignatura más y se
califica con una nota lo que se lee. Por ello, los
adolescentes no sienten placer al hojear un texto.

Todo esto lleva a pensar, dice Alvaro, en que la lectura no es
la técnica y la forma -como creen muchas editoriales que
"bombardean" las escuelas y colegios ofreciendo libros con
poco texto y gráficos a color- sino el proceso interno de
motivación. "El niño y los adolescentes se enfrentan a la
literatura para enriquecer su lenguaje".

La especialista no cree tampoco que el "temor" a la lectura se
deba a que los maestros obligan a leer los clásicos nacionales
o extranjeros. Ya lo señala el escritor y crítico cubano
Enrique Pérez Díaz: los llamados clásicos de la literatura
infantil universal son, cada día más, material propicio de
inspiración para escritores de todo el orbe que vuelven a esa
especie de "caja de Pandora" que representan aquellos libros
cuyos argumentos, mensajes y claves llenan todavía de
preocupación o sorpresa.

Lasso también está en contra de "demonizar" obras como la
Ilíada, la Odisea o el Quijote de la Mancha. El problema no
está en leer esas obras, sino en la capacidad de comprensión.
Estos libros no es recomendable leerlos a los 14 años cuando
las destrezas aún no están desarrolladas y no existe la
suficiente guía de parte del profesor. La edad recomendada
para leer los clásicos es a los 16 ó 17 años.

Los maestros, padres de familia y estudiantes deben tomar en
cuenta que la lectura no consiste en devorar libros, sino en
disfrutar con lo que se lee. Los niños y jóvenes, como los
adultos, pasan por etapas en las que durante un tiempo
prefieren un tema, una colección o un autor. Aquí les
presentamos una guía para leer de los 10 años en adelante.

El rincón de lectura

Los materiales didácticos * Para enriquecer el rincón de
lectura se puede utilizar: antología de poesía popular y
culta; antología de cuentos cultos y populares apropiados para
la edad; cuadernos grandes con recortes de anuncios
clasificados, propagandas de productos conocidos, letreros y
signos convencionales. Todo material lector es útil para los
estudiantes.

Los trabajos exhibidos * En las paredes del rincón de lectura
se colocan tiras de madera para pegar los trabajos de las
niñas y niños. Las paredes deben estar continuamente adornadas
con el producto del trabajo de los alumnos.

Recrear las historias * Del techo pueden colgar móviles
confeccionados con recortes de personajes de los cuentos,
elaborados con cartulina, tela u otros materiales del medio.

La hora del cuento * El rincón de lectura es el espacio físico
más apropiado para que el maestro implemente, al menos una vez
a la semana, la hora del cuento. Esta es una de las
actividades que mayor placer ofrece a los niños. El maestro
podría invitar a miembros de la comunidad a participar en este
espacio, ya sea leyendo o narrando cuentos y anécdotas a los
estudiantes.

Las rondas de lectura * Una propuesta para fomentar el amor
por la lectura con los niños de 10 años en adelante es
realizar rondas en la que los chicos lean cuentos y poesías y
luego las interpreten. Con ello también vienen los incentivos,
los niños pueden salir cinco, diez, veinte o treinta minutos
antes al recreo o a sus casas.

Si está desorientado, aquí tiene una guía

A partir de esta edad los niños adquieren independencia en la
lectura, su estado de ánimo es optimista y hay ausencia de
fobias y miedos.

Ponen límites a sus actuaciones y tienen conciencia del bien y
del mal. Hay una expresión crítica frente al mundo de los
adultos; tienen interés por el pasado, las raíces y su
historia. Existe un desafío frente a los parámetros de lo
considerado como normal y lógico.

Para los niños de ocho años hay que elegir libros con
argumentos más complicados, que tengan tensión narrativa.
Pregúnteles qué temas prefieren, antes de comprar algo que no
les interese. Busque cómics de calidad y no caiga en el error
de rechazarlos como si fueran una lectura menor. Tienen su
técnica y lenguaje propios. Los niños se interesan por temas
más alejados ya de su entorno cotidiano. Entrégueles libros de
información.

Su relación con los libros: textos que motivan la lectura
autónoma y los incentivan en la formación de su biblioteca
personal; libros que satisfagan la necesidad de aventura y
misterio; que permitan encontrar por sí mismos los valores
implícitos; que ayudan a comprender y aceptar las diferencias
físicas, étnicas, religiosas, sociales y económicas. Libros
que invitan a comprender las motivaciones que están detrás de
la actuación de los adultos: padres y maestros. Libros que les
guían en el proceso de formación de su identidad. Libros que
dan respuestas diferentes a las usuales, que juegan con el
disparate y el absurdo; o que prueban su capacidad de
comprender el mundo.

Material de lectura:

poemas disparatados, narrativos, patrióticos; cuentos
fantásticos, de ciencia-ficción, de misterio, cuentos y
novelas de misterio. Las obras: colección Torre de Papel
(Librerías Española y Studium), Peregrinos del Amazonas, El
lago de plata, La fortuna de Ulises, Polvo de oro, Gato
salvaje, Misterio del loro tartamudo de Alfred Hitchcock... La
cabaña del tío Tom, las obras de aventura de Julio Verne.

Entre las características de los jóvenes están: sienten
inseguridad frente a los cambios físicos y emocionales que
experimentan; hay interés por el sexo opuesto; reflexionan
fuera del presente y elaboran teorías sobre las cosas. Razonan
por medio del pensamiento hipotético-deductivo; están
satelizados por los amigos, gustan formar grupos de iguales;
capacidad de diferenciación entre lo real y lo posible; la
observación y la experimentación forman parte vital de su
proceso de madurez mental; imaginación más rica, poder más
acentuado de imaginación e invención; necesidad de identidad,
independencia y autoafirmación; sensibilidad acentuada y
descontrolada.

Desde los 12 años recuerde que ya tienen más claro lo que les
gusta. Compre revistas sobre temas que les interesen y prensa
diaria. Forme un ambiente de lectura en casa y captará su
atención hacia la lectura a partir de temas de actualidad. Se
interesan por temas diversos. Encontrarán respuesta en los
libros informativos.

Su relación con los libros: textos que ayudan a comprender y a
aceptar su evolución, que satisfacen su curiosidad frente al
otro sexo; libros que provocan la necesidad de participar en
su solución, gracias al empleo de la reflexión; libros que
permiten el ejercicio de la conjetura y la suposición; libros
que ayudan en el desarrollo de la autonomía frente a la
presión del grupo; libros que ejercitan las capacidades
reflexivas y críticas que permitan ubicarse en la realidad;
libros que muestran en forma científica la complejidad del
mundo; libros que muestran emociones fuertes y ayudan a
liberar tensiones.

Material de lectura:

novelas, relatos de misterio y aventuras, poemas de amor,
biografías, cuentos realistas y ciencia-ficción, obras
dramáticas, reportajes, revistas, historietas, cuentos de
terror, de amor, de guerra, de humor.

De 13 a 14 años: Platero y Yo, El Lazarillo de Tormes,
colección clásicos de siempre. Un marido para mamá de
Christine Nöstlinger, Por todos los Dioses de Ramón García
Domínguez, El Diablo de la botella de Robert Stevenson,
Escalofríos de R.L. Stine, Cuando las panteras no eran negras,
Piratas en la red, La Fogata, El diablo de los mineros.

15 años y más: Malos y malditos de Fernando Savater, El color
de la magia, Una sombra blanca, Breve antología de cuentos
policiales. Clásicos juveniles: El Principito, Marcelino pan y
vino, El Otoño del Patriarca, Cumandá. (Texto tomado de El
Comercio)

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