Laniado Giro La Banca Del Pais


Publicado el 27/Julio/1998 | 00:00

Quito. 27 jul 98. Cuando el 17 de marzo de 1998 se reunió la
Junta Ordinaria de Accionistas del Banco del Pacífico, Marcel
Laniado de Wind, entonces presidente ejecutivo, lejos estaba
de pensar que cuatro meses después, un cáncer lo alejaría
definitivamente del Banco que fundó en 1972.

Ese día, el ejecutivo tenía la carga de rumores que crearon
expectativas dentro del Banco (BP). En el auditorio del piso
11 (para 100 personas) de la matriz no había donde poner un
pie. ¿La Junta ratificaría o no en el cargo? Marzo de 1998 era
diferente a abril del 72, cuando con un capital inicial de 50
millones de sucres (USD 2 millones a la época), abrió la
primera oficina del BP en un edificio alquilado de la calle
Pichincha y General Elizalde, en pleno centro de Guayaquil.

La época era de cambios. Dos meses atrás, un golpe militar
acabó con el último período velasquista, se iniciaba la era
petrolera del país y de la incursión del Estado como
empresario en áreas estratégicas.

Por 10 años, Laniado se desempeñó como gerente del Banco de
Machala, cuyo principal accionista (era y sigue siendo)
Esteban Quirola, empresario vinculado a actividades agrícolas
y exportadoras. Los dos se habían unido en la producción
bananera cuando compraron la hacienda Los Alamos de la que
Laniado fue también gerente.

El banquero pudo ser un gran bananero si Quirola aceptaba
venderle su participación. Pero al no ser así, Laniado, con
recursos propios y créditos tocó las puertas de sus amigos
inversionistas para crear el Banco.

Entre ellos, Rodolfo Kronfle, actual director del Pacífico,
presidente de la Bolsa de Valores de Guayaquil y su amigo por
cuatro décadas. Este recuerda que "Marcel tenía una visión de
la banca enfocada al desarrollo pleno de la sociedad. El
objetivo fue y es dirigirse al segmento de la población que
necesita el respaldo crediticio de un banco para financiar sus
profesiones más sencillas".

La idea tomó forma y 447 personas que como él, creían en una
estructura más democrática de la banca en un entonces y aún
dominado por instituciones familiares, le brindaron apoyo.

La base se amplió en la primera década a 1.400 accionistas
Pero el banquero apuntaba a otros escenarios acorde con su
visión de banca. Además de perfilar una entidad sobre una
sólida estructura tecnológica, le adicionó la proyección
social. Iniciativa que tomó forma en 1977 con el Programa de
Crédito Artesanal, hoy Programa de Desarrollo a la Comunidad.

El funcionario expresó, en su momento, que una de sus metas
era apoyar al desarrollo del país y alcanzar el mejoramiento
económico de los que entonces se consideraban menos
calificados para acceder a un crédito.

Incluso veía allí un espacio de formación del nuevo ejecutivo
bancario, al señalar que quienes debían ocupar los puestos
ejecutivos serían los promotores de este programa, porque
conocen la filosofía del Banco y han trabajado para que nuevas
familias se incorporen a la economía, con ellos, decía, "de
alguna manera traslado mi escritorio a cada uno de los
rincones del país".

La rentabilidad social que persiguió, se vio acrecentada con
su visión de hacer al BP más dinámico cuando ni se oía hablar
de realidades virtuales.

Un ex funcionario del Pacífico, cuenta que cuando el Banco
automatizó la recepción de valor y pago de cheques (1975),
amigos y conocidos lo consideraron una locura. Pero la apuesta
era firme. El primer sistema de computación lo alquiló en USD
300 mil y fue devuelto un año después a la firma propietaria
para que preste sus servicios al Banco Central del Ecuador.

Al año siguiente (1976) compró su sistema IBM con una red
informática de 41 terminales.

Imagen y tecnología para innovar

El avance tecnológico se constituía en el principal enfoque de
la expansión. En agosto del 80, el Pacífico presentó el
audiomático para permitir al cliente obtener información de
sus cuentas vía línea telefónica.

Esto marcó el inicio de una etapa en la que él y el Banco
comenzaron a ser vistos como artífices de una revolución
bancaria. Ello implicó el uso adecuado de los canales de
comunicación. La publicidad tomaría nuevos tonos de
comunicación.

La escena de la pluma elegante, los papeles con valores
monetarios, el estrechón de manos, la chequera y la oficina
cambió, de pronto, por los niños dirigidos por el más astuto,
inteligente, perspicaz e innovador.

La campaña sellada en la frase: "Donde manda capitán, capitán
manda", es considerada por publicistas como innovadora: con
una fórmula sencilla estableció el grado jerárquico que quería
Laniado para su Banco.

Además, el banquero fue consecuente con la idea del consumidor
de un Banco con la tecnología de punta, y allí trabajó. No se
quedó con el servicio del Banco, sino que desarrolló las
tarjetas de débito, el autobanco e incursionó en el negocio
del internet.

No fue todo. Desde 1980 la expansión hacia afuera solo fue
cuestión de tiempo, no solo con la instalación de oficinas
como la de Panamá sino abriendo la posibilidad de traer
inversionistas, labor iniciada en 1993.

Historia * En 1997 la rentabilidad fue del 4,5 por ciento y no
gustó a muchos

El Pacífico cambió el último año

Laniado no rehuía al esquema de la banca abierta que incluye
las fusiones. Las presiones de los fondos mutuales fueron
contra las tesis originales.

En el último año tanto Marcel Laniado como el Banco del
Pacífico se han visto rondados por rumores. Uno de esos se
produjo a finales del año pasado, cuando se publicó la noticia
sobre una posible fusión del Banco del Pacífico (BP) con el
del Pichincha. Pero ni siquiera se habían presentando los
números de ambos bancos para los primeros análisis.

La reflexión del banquero en ese sentido partía de su
concepción de banca abierta. No estaba en contra de fusiones y
absorciones. "El asunto es con quién y para qué", manifestó
entonces, a más de que reconoció que no sería esa una decisión
solo suya.

Laniado posee una proporción menor al 2 por ciento de las
acciones repartidas entre unos 9 mil accionistas del Banco del
Pacífico (BP). Los fondos mutuos internacionales, ya poseían
algo más del 30 por ciento del accionariado. La situación no
pasó de una conversación. Pero en esto último hubo otro factor
que enfrentar: los problemas de cartera provocados por el
fenómeno de El Niño, que afectó a los bancos costeños. La
decisión del ejecutivo fue una sola: acumular provisiones.

Su decisión convirtió a la entidad en una institución sólida.
Sin embargo, produjo otro efecto. Cayó la rentabilidad. En
1997 su rentabilidad fue del 4,5 por ciento. A los accionistas
internacionales (los administradores de fondos
institucionales) no les agradó el asunto, comentó un ex
funcionario.

Tres fondos mutuales movieron el espacio para no reelegir a
Marcel Laniado como presidente ejecutivo del Banco. El
argumento, según fuentes familiarizadas con su Administración,
era que si bien él les aseguraba una estabilidad, no pasaba lo
mismo con la rentabilidad que ellos deseaban. También
presionaban por otras medidas, como la eliminación del
Programa de Desarrollo de la Comunidad, algo que no estaba en
los planes del funcionario.

No obstante, la reestructuración venía desde 3 años atrás con
asesoría de Booz Allen. Los cambios no eran novedad, pero los
tiempos imponían una mayor eficiencia. La revista Análisis
Semanal de febrero 6 de 1998 indicó que el Pacífico, el mayor
empleador del sector financiero redujo su nómina, a esa fecha,
en un 8,5 por ciento. La salida de Joseph Montgómery, uno de
los hombres claves en el manejo de la política financiera,
puso un elemento adicional al rumor de cambios en la cúpula.

Para algunos accionistas minoritarios, Laniado consiguió
volcar la decisión de algunos fondos mutuales cuando aceptó
que el colombiano Luis Alberto Moreno sea el nuevo presidente
del Directorio, otros en cambio aseguran que fue una
imposición de los fondos mutuales, especialmente Oppheimer,
Deltec Asset Management y Cobar Development que tienen como
principal gestor a Peter Gruber.

El Directorio respondía a un nuevo esquema de fuerzas. Cuatro,
por los fondos mutuales que en un principio pedían la salida
de Laniado (Luis A. Moreno, Jacky Bibliowicz, De Witte T.
Kersh III y Alejandro Ponce M.); cuatro, por el grupo que
apoyó a Laniado (Francisco Koshaya, Rodrigo Laniado de Wind,
Xavier Marcos Stagg y Rodolfo Kronfle) y un fondo británico
representado por Arturo Quiroz.

Así, el ex ministro de Agricultura del Gobierno de León Febres
Cordero, mantenía el control y se eliminaba la idea de cambios
traumáticos si lo alejaban. Al final, Luis A. Moreno fue
nombrado presidente y Víctor Maspons, presidente honorario.

La nueva etapa y la continuación de las políticas

Cuando los rumores sobre la salida del banquero se alejaron,
el 4 de julio de este año una noticia cayó de sorpresa.
Aquejado por un cáncer terminal decidía poner fin a su
historia en el Banco. Para él también fue una sorpresa.
Cumplió 71 años en junio y comunicó la continuación de los
cambios y nuevos proyectos acorde a los gustos del consumidor.
La etapa de la tecnología se superó y había que enfatizar el
concepto del servicio y de que las agencias sean puntos de
venta; como lo exigía el mercado.

Pero una mañana, a inicios de mes, no llegó al Banco, se
reportó enfermo. Una sorpresa para sus allegados porque cuando
estaba en la ciudad nunca dejó de ir a su oficina del piso 11
de la matriz. El dolor en su columna era tan fuerte que 3 días
después de iniciados pidió a la Clínica Kennedy una cama para
poder levantar su cuerpo. Al mismo tiempo que hacía los
contactos para viajar a Houston.

La sorpresa vendría allí: era cáncer y viajó a Miami para la
operación, pero antes tomó la decisión contra la que su opuso
en los últimos meses: separarse definitivamente: "Luego de una
exitosa operación de cáncer a la que se sometió en el hospital
Anderson de Houston Texas, el viernes 4 de julio, Marcel
Laniado de Wind tendrá que someterse también en el exterior a
un prolongado tratamiento de un antiguo problema lumbar que lo
ha mantenido fuera del país desde hace ya 30 días".

Los allegados no creían la situación del Ingeniero Agrónomo y
Doctor Honoris Causa de la Espol, que fundó el Banco en 1972.
"La historia la escribirán otros desde esta fecha, él ya
escribió la suya".

El futuro del BP está claro: seguir la reestructuración y el
posicionamiento de nuevos productos del grupo. El nombramiento
de Mauricio de Wind significa la continuidad del esquema de
Laniado.

Las noticias sobre la venta y que el Banco del Pichincha sería
el mayor opcionado vuelven al escenario pero el abanico es
amplio, porque tiene a su favor el mejor "top mind" y no pocos
analistas lo consideran como la mejor franquicia bancaria del
país con un valor de mercado de USD 300 millones. (Texto
toamado de El Comercio)

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