La "primera Dama" En El Cabildo


Publicado el 18/Agosto/1994 | 00:00

Quito. 18.08.94. Desde el día de ayer Quito está en manos de una
mujer.

Gladys Calderón, la recientemente elegida vicealcaldesa de la
ciudad, asumió el mando del Cabildo en reemplazo del alcalde
Jamil Mahuad, que dejó el país temporalmente.

Esto, que para muchos será motivo del clásico comentario
machista, es para la alcaldesa (primera dama en la historia
municipal) "un honor, una responsabilidad y sobre todo nueva
oportunidad para servir a le gente a la que amo mucho". Pero más
allá de esas primeras palabras -también algo clásicas al asumir
un nuevo cargo- acerquémonos un poco a esta mujer que, entre
otras cosas, es política, relacionadora pública, ex-diplomática,
decoradora de interiores, "quiteña de cepa" (como se define a sí
misma) y desde ayer, la primera autoridad en la ciudad.

La primera vicealcaldesa y ahora -debido al viaje del alcalde- la
primera alcaldesa en la historia ¿cómo se siente?

Para ser franca, el día de la designación sentía una mezcla de
cosas: por un lado la felicidad de sentir que se había valorado
mi trabajo de estos dos años en la concejalía y luego el hecho de
sentir que, con esta designación, se estaba rindiendo un homenaje
a la mujer del Distrito Metropolitano. Lo tomé con la humildad
que debo tomarlo porque es una ayuda de Dios y de la generosidad
de la gente y una enorme responsabilidad.

¿Cree que le represente algún problema eso de estar ocupando un
cargo tradicionalmente ocupado por hombres?

Yo debo confesar que en todos mis trabajos, mis funciones, mis
representaciones, jamás he sentido una rivalidad en ese sentido.
Al contrario, siempre ha habido una camaradería, en el Concejo,
en el partido, en todas partes. El ser mujer no da ni quita nada,
no es una ventaja ni una desventaja en el plano profesional:
todos tenemos un mismo valor.

¿Cuáles son las funciones y responsabilidades de una
vicealcaldesa?

El vicealcalde es elegido dentro de los concejales y es también
concejal. Su responsabilidad más grande es el hecho de ser, en
ausencia del alcalde, su representante en todo. Al trabajo de
concejal se suman algunas responsabilidades adicionales.

¿Cuál ha sido su trabajo durante estos dos años en la concejalía?


Múltiple y variado. Yo tuve la suerte de integrar varias
comisiones de una diversidad increíble. Fui miembro de la
Comisión de Legislación, presidenta de la Comisión de Educación y
Cultura, miembro de la Comisión de Medio Ambiente, miembro de la
Comisión Taurina y presidenta de la comisión de Fiestas. He
estado en la organización administrativa, en las expropiaciones,
avalúos y catastros, todas funciones muy distintas, pero muy
importantes.

Además las puertas de mi despacho han estado siempre abiertas
para la gente que ha acudido en demanda de cualquier servicio,
especialmente a las personas más necesitadas, que en este país
son la mayoría.

¿Usted cree que la labor del Municipio llega a esas mayorías
necesitadas a las que se refiere? ¿La gestión municipal es más
que un trabajo de "relumbrón", como lo califican algunas
personas?

Yo debo hablar con toda imparcialidad pero con toda justicia: el
Municipio hace la labor del padre, de la madre buena que reparte
equitativamente sus bienes a todos sus hijos, pero la equidad no
está en la igualdad absoluta, sino en saber dar a cada quien lo
que le corresponde. A esta administración más bien se le ha
criticado el hecho de dar demasiada atención a los barrios del
Sur, pero yo creo que es una justa compensación de las
diferencias que existen actualmente, por eso gran parte del
presupuesto y de la obra municipal se dirigen a estos barrios.

Además, el Municipio ha tomado a su cargo una serie de trabajos
que no serían netamente de su responsabilidad, por ejemplo la
educación, la cultura, la salud... en fin creo que, a pesar de
que la ciudad sigue creciendo y con ella las necesidades de la
gente, si se hace un trabajo de fondo y no de "relumbrón".

Dos años en el Concejo son suficientes para tener una idea clara
de lo que pasa al interior del Cabildo y para conocer a fondo la
gestión municipal. ¿Qué le aplaude al alcalde Mahuad y qué le
critica?

Dos años de una administración no son suficientes para hacer una
evaluación, porque este es el tiempo de planificación de las
obras y no de los réditos. Pero se puede hablar de muchas cosas
positivas, logradas gracias a un trabajo en equipo para solventar
problemas de la ciudad. El asunto del transporte, la lucha por
darle a la ciudad el Parque Metropolitano, el fondo especial para
los jubilados... se ha conseguido una mejor organización interna
del Municipio, creando y fusionando empresas para el manejo de
los problemas de Quito.

Hay proyectos educativos y culturales e incluso de salud, a
través de los Patronatos. Lo que pasa es que no ha trascendido
mucho la obra, a lo mejor por falta de publicidad.

¿Y las falencias?

Tal vez la falta de comunicación interna entre departamentos y
quizás -aunque esto está desapareciendo- una excesiva burocracia
en los trámites, en la atención al público. Pero no son
falencias, sino una incapacidad física de atender tantas cosas,
sumada a la falta de colaboración de la gente en algunos
proyectos que emprende el Municipio.

Tal vez debería haber más diálogo permanente entre concejales,
alcalde, directores de departamentos, pero es humano que haya
conflictos, si es que la gente antes de entrar a trabajar en el
Municipio critica y prejuzga.

¿Eso es lo que está pasando ahora?

Bueno, sí, es la primera vez que ha entrado gente al Municipio
con la intención deliberada de oponerse a todo.

Precisamente, la renovación parcial del concejo definió dos
fuerzas internas: la una que apoya la gestión del alcalde y la
otra que se opone a ella. ¿Cómo manejará usted esta nueva
correlación de fuerzas, que representa, sin duda, una traba para
los proyectos que lleva adelante el Municipio?

¿A qué proyectos se refiere específicamente?

Al "trole", por ejemplo...

Bueno, personalmente creo que el trole es la mejor alternativa y
una de las soluciones al problema del transporte en la ciudad. Se
han hecho los suficientes estudios técnicos antes de emprender la
obra, hay los vistos buenos de Procuraduría y Contraloría y ahora
esto es un hecho; la negociación ya no está en manos del
Municipio, sino que se realiza de gobierno a gobierno, entre
España y Ecuador. Incluso ya se han iniciado los trabajos, de
manera que oponerse a él en este momento es algo absurdo.

El mismo hecho de que aún siendo una obra definitiva, existan
todavía voces de protesta al interior del Concejo, es la señal de
que no habrá luz verde para todos los proyectos. ¿Cómo manejarlo?

Yo pienso que todos estos ímpetus que uno tiene cuando recién lo
eligen desaparecen con el tiempo. La verdad es que el concejal
solo puede legislar y fiscalizar y, "bien intencionado", puede
hacer cualquier obra para la comunidad, pero el administrador
nato es el alcalde.

¿Usted cree que todos quienes integran el Concejo actualmente
tienen esas buenas intenciones?

Creo que uno que otro se "irá de las manos", pero a la postre
estoy convencida de que se impondrá el servicio a la comunidad.
Habrá cosas en las que todos estemos de acuerdo y otras no, habrá
que ceder de lado y lado ¿no?

El polémico voto en contra

La designación de Gladys Calderón como vicealcaldesa de la ciudad
tuvo, sin duda, un matiz poco común. Las dos nuevas fuerzas que
se definieron al interior del Concejo Metropolitano, con la
renovación parcial de los concejales, se pusieron en evidencia en
el momento de la votación. Un empate entre los nominados al cargo
(Gladys Calderón de la ID y Roberto Aguilar del PUR) obligó a una
segunda votación.

Lo curioso es que ese empate fue el resultado del voto de Oscar
Ayerve (también de la ID) en contra de Gladys Calderón. Esto
podría ser la evidencia de una ruptura al interior del partido
naranja. Aquí las versiones de los dos protagonistas.

"Yo tenía los votos necesarios en la primera elección, pero el
asunto trascendió por el hecho de que ese día empaté porque Oscar
Ayerve, que acaba de ingresar como concejal, quería ocupar este
cargo, a pesar de que nadie lo nominó", dice Calderón.

Según la vicealcadesa, la instrucción de los directivos de la ID
fue la de "votar por cualquiera de los dos que fuera nominado"
(Ayerve o Calderón). "El hecho es que Ramiro Rivera nominó mi
candidatura y yo tuve el respaldo generoso de los más diversos
partidos".

En la segunda sesión el desempate se logró gracias a que "a
regañadientes y por presiones del partido" (según Calderón)
Ayerve tuvo que apoyar su candidatura.

La otra cara

Por su parte, según el concejal Ayerve, la instrucción era
respaldar la candidatura de Roberto Aguilar y en caso de que éste
no lograra la designación en la primera vuelta debido a un
empate, el siguiente nombre era el suyo.

"La concejala Calderón fue nominada repentinamente y en último
minuto por Ramiro Rivera de la DP y Roberto Aguilar del PUR. Yo
no apoyé esta candidatura y me mantuve firme en las resoluciones
de mi partido", señala Ayerve, que además sostiene haber votado
por Calderón en la segunda elección "como una muestra de lealtad
y disciplina partidista".

"Es lamentable- dice el concejal- que en el Municipio, los
representantes de la ID ya no trabajen juntos; unos colaboran con
la DP y otros no. Esta doble conducta confunde a la opinión
pública y a la militancia". (1B)

Ciudad N/D



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