París. 01.01.93. Nacida en 1918 de las ruinas del Imperio
Austro-Húngaro, Checoslovaquia sólo ha sobrevivido dos años al
hundimiento de otro imperio en el que se encontró encerrada 30
años después: el bloque comunista.

La división de Checoslovaquia fue decidida por los principales
líderes políticos del país. Con ello se hunde definitivamente
el sueño del primer presidente checoslovaco, Thomas Masaryk,
que creyó posible una verdadera unión de los checos y los
eslovacos, que su lengua y su origen eslavo acercaban, pero
que su evolución histórica y su nivel de desarrollo económico
separaban.

En el seno del Imperio de los Habsburgo, los países checos,
herederos de las tradiciones del reino de Bohemia y de las
luchas husitas del siglo XV y fuertemente industrializados,
formaban parte de Austria y lucharon por la creación de un
Estado checo independiente.

Los eslovacos, que pertenecieron en el siglo IX al reino de
Moravia, pasaron dos siglos más tarde bajo dominio húngaro,
separándose de los checos. País predominantemente agrícola,
reclamó a los húngaros una autonomía que les fue negada
siempre.

Masaryk y Eduard Benes, militantes nacionalistas checos que se
pusieron del lado de los aliados en la Primera Guerra Mundial,
fundaron en 1916 un Comité Nacional Checoslovaco. Ya al
principio de la guerra, Masaryk planteó a los aliados las
aspiraciones de independencia de los pueblos de Bohemia,
Moravia y Eslovaquia, y los convenció de que era posible
fundar un Estado independiente y democrático que reuniera a
los tres.

El 28 de octubre de 1918 fue proclamada la independencia de
Checoslovaquia. El 30 de mayo de 1918, Masaryk firmó con los
representantes eslovacos el acuerdo de Pittsburgo, que les
otorgaba una amplia autonomía en el futuro Estado.

Checoslovaquia, cuyas fronteras fueron fijadas por los
tratados de Versalles y Saint-Germain en 1919, tenía entonces
una población de 7 millones de checos, dos millones de
eslovacos, tres millones de Alemanes de los Sudetes, 700.000
húngaros y 450.000 rutenos.

Muy pronto los eslovacos se dieron cuenta que el acuerdo de
Pittsburgo que les aseguraba la autonomía no era aplicado en
los hechos y que seguían siendo pobres y desfavorecidos frente
a una Bohemia rica y dominante.

Un movimiento autonomista liderado por Andrej Hlinka y Jozef
Tiso se desarrolló y logró obtener en 1927 una administración
propia y una asamblea. Después de los acuerdos de Munich y con
la ayuda de los alemanes, monseñor Tiso obtuvo en octubre de
1938 la autonomía interna y que un gobierno eslovaco se
instalara en Bratislava.

Destituido por el gobierno de Praga en marzo de 1939, Tiso
proclamó el 14 de marzo (víspera de la instauración del
protectorado de Bohemia-Moravia) la independencia de
Eslovaquia, puesta bajo la protección de la Alemania
hitleriana y que en 1940 declara la guera a Rusia.

Un movimiento de resistencia se fue formando contra ese
régimen pronazi y los guerrilleros eslovacos desempeñaron un
papel importante en la lucha contra el ocupante y organizaron
la insurrección nacional eslovaca de 1944.

Tras la guerra, en la Checoslovaquia reunificada -que
rápidamente cayó en la órbita soviética- no desaparecieron los
rencores de los eslovacos contra los checos. Bajo el régimen
comunista, los nacionalistas eslovacos fueron primeramente
perseguidos por "nacionalismo burgués", y luego rehabilitados
en los años 60.

La organización el 1 de enero de 1969 de un Estado federal fue
la única adquisición de la "Primavera de Praga" que pudo
salvar Alexandre Dubcek -eslovaco como su sucesor al frente
del PC checoslovaco, Gustav Husak-, pese a la invasión de las
tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968.

El avance de las aspiraciones nacionales eslovacas se aceleró
después de la "Revolución de Terciopelo" y la aplicación de
las política de reformas económicas, que los eslovacos
consideran demasiado liberal y poco adecuada a sus necesidades
particulares.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS SEGUN VLADIMIR MECIAR

La crisis checoslovaca, se origina en la relación de ambas
naciones dentro de la federación y a peculiaridades creadas
por su evolución histórica y social, pero también al
"separatismo checo", estima el lider eslovaco Vladimir Meciar.

Este punto de vista lo expuso Meciar en una investigación
sobre la desintegración de la República Federativa Checa y
Eslovaca publicada en diciembre pasado por la revista La
Nouvelle Alternative, editada en París.

"Los políticos encargados de definir el programa de la
evolución checo-eslovaca, todavía no lograron precisar
positivamente el sentido de la coexistencia de los checos y
los eslovacos en un Estado común.

El error fundamental reside en la prioridad otorgada a la
forma del Estado. Se trata de una federación supuestamente
funcional, pero que significa para Eslovaquia un Estado
unitario, centralizado. Nosotros estamos confrontados a un
ultimátum o aceptan este modelo o se van. No es manera de
discutir". escribió.

"La crisis de las relaciones procede también de la confusión
de las perspectivas". "Es evidente que tendemos también a la
integración a Europa occidental. Pero es igualmente evidente
que tendremos también a la integración a Europa occidental.
Pero es igualmente evidente que, si nos integramos a ella a
través de la formación estatal checoslovaca, Eslovaquia podrá
representar como máximo a una región en la Europa unificada, y
que los eslovacos en tanta nación no serán nunca más un grupo
étnico. En esas condiciones funciona un cierto reflejo de
autodefensa", explicó Meciar.

BOHEMIA SEPARATISTA

El líder eslovaco considera que otra causa de la crisis es "el
separatismo que existe también en Bohemia". "Este reviste un
carácter más socio-demagógico, con la afirmación de que el
retiro de Eslovaquia significaría ventajas económicas para los
checos, un gran beneficio, un alza del nivel de vida, una
integración más rápida y una protección eficaz del territorio
al amparo de la OTAN", escribió.

"Este separatismo supone una incomprensión de la evolución,
todavía sensible hoy, y un esfuerzo por conservar la posición
dominante de la nación checa en las relaciones checoeslovacas.
Además, los checos consideraron siempre los órganos federales
como sus propios órganos nacionales, en tanto los eslovacos
sentían más bien lo contrario, es decir poco apoyo y poca
comprensión respecto a sus verdaderos intereses", agregó.

RESIDUOS IDEOLOGICOS

Meciar considera que "existen también residuos ideológicos del
checoslovaquismo, que no reconocía la identidad nacional de
los eslovacos y los reducía a una simple rama de la nación
checa".

En conclusión, afirmaba: "Si una república eslovaca
independiente nace, será democrática. Hará todo lo posible
para aplicar una colaboración internacional y desarrollar
buenas relaciones con todos sus vecinos, con todos los estados
del Este y del Oeste. Nosotros nos esforzamos en alinear
nuestros objetivos con los de las democracias occidentales..".

Futuro primer ministro eslovaco a raíz de su victoria en las
elecciones del 5 y 6 de junio pasados. Meciar defendió esta
posición en las negociaciones de coalición con el líder checo
Vaclav Klaus, reclamando la creación de una "confederación de
dos repúblicas, cada una de ellas sujeto de derecho
internacional".

Ante la negativa checa, Meciar y Klaus decidieron poner en
marcha la separación constitucional del Estado actual y
organizaron un gobierno federal transitorio.

* TEXTO TOMADO DE EL TELEGRAFO (P12A)
EXPLORED
en Ciudad N/D

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