La Biodiversidad El Recurso Del Proximo Siglo


Publicado el 22/Enero/1993 | 00:00

Quito. 22.01.93. Hace no muchos años, la biología era una ciencia
algo exótica cuya principal función era sentar las bases de la
única profesión y actividad biológica con utilidad práctica: la
medicina. Fuera de la medicina, la biología era una curiosidad
adecuada para unas pocas mentes inquietas y dedicadas a las cosas
raras; estudiar biología podría servir para enseñarla en algún
colegio pero no era reconocida como una profesión con utilidad
por sí misma.

Esa visión de la biología ha cambiado rápidamente, y
especialmente en nuestro país. No sólo la tecnificación de la
agricultura creó profesiones biológicas independientes de la
medicina, sino que nuestra propia economía ha demostrado que los
biólogos tienen un papel crucial en nuestro futuro.

Probablemente son los camarones los responsables de que esta
Ciencia haya ganado un enorme espacio económico. Las divisas
generadas por este producto son un argumento contundente que
demuestra que el estudio de bichos raros puede ser de una enorme
utilidad.

Sin embargo sería falso reducir el campo de la biología a la
exclusiva crianza y reproducción de estos crustáceos. Hoy en día
la biología tiene campos de aplicación que se multiplican y que
van desde la propia medicina hasta la producción de flores, el
control de plagas, la producción química y, cosa curiosa, hasta
en la minería, donde cepas de bacterias especializadas sirven
para concentrar elementos minerales que de otra manera estarían
demasiado diluidos como para hacer rentable su producción.

RIESGO TECNOLOGICO

Especialmente a partir de la segunda guerra mundial el desarrollo
agrícola creyó haber encontrado la receta definitiva para
encontrar siempre más altas rentabilidades. Ese esquema puede ser
representado por la combinación de fertilizantes y el
mejoramiento genético de las plantas.

Las tecnologías inicialmente no diferían radicalmente de aquellas
que han sido utilizadas por millones de agricultores durante
miles de años para mejorar las plantas en sus parcelas, esto es
la búsqueda de nuevas variedades, la cruza para encontrar las
mejores hibridaciones.

Este problema del cual depende la alimentación del planeta ya nos
muestra la enorme importancia de un aspecto de la diversidad
biológica. Mientras los indígenas andinos utilizaron miles de
años para desarrollar sus cientos de variedades de papas, hoy día
nuestro mundo desarrollado pretende hacer lo mismo en pocos años.
Para lograrlo se ha establecido todo un sistema internacional a
través del cual se producen nuevas variedades de los principales
productos alimenticios. Para ello se utiliza una gigantesca
colección de muestras de papas, de maíz, trigo, etc.

Este esfuerzo ha tenido dos limitaciones que han atentado contra
sus propios desarrollos. En primer lugar, se ha buscado encontrar
la variedad milagrosa, lo cual ha causado una enorme uniformidad
en las plantas que cultivamos y de las cuales nos alimentamos.
Esto trae una consecuencia y es que una vez que algún insecto
logra encontrar el punto vulnerable de la única variedad que
cubre millones de hectáreas, los daños que este produce se
extienden como reguero de pólvora causando incalculables
pérdidas. En segundo término, para poder seguir produciendo
variedades nuevas que se adapten a necesidades de producción o de
mercadeo, los técnicos tienen que buscar las variedades
tradicionales, pero éstas han desaparecido en muchos lugares. El
propio éxito de la ciencia se ve amenazado por la desaparición de
esa parte de la diversidad de la vida que se encontraba creada y
cuidada en miles de huertas de campesinos tradicionales.

Lo que describimos respecto a las plantas cultivadas es también
cierto respecto a sus parientes silvestres. El desarrollo de
nuevas variedades ha dependido también de la enorme diversidad
presente en los bosques y selvas.

NO SOLO ALIMENTACION

Pero la biodiversidad no sirve sólo para alimentar a las
personas; hay miles de otros usos. En realidad la historia de
América es en gran medida la historia del uso económico de sus
productos naturales.

Los trópicos tienen una diversidad de vida sorprendente, para no
mencionar sino un conocido ejemplo. Los investigadores de la
Escuela Politécnica Nacional han encontrado en la cuenca del río
Napo más especies de peces que las que existen en toda Europa y
América del Norte, reunidas. Esto se repite en todos los campos.

Otra diferencia importante entre la naturaleza del clima tropical
y la del clima templado es que los insectos (que son en general
los principales enemigos de las plantas) tienen en las zonas
templadas un cierto límite a su crecimiento a través de los
inviernos de cada año.

En los trópicos las plantas tienen que buscar otras maneras de
defenderse de los insectos; por ello que han desarrollado, por
ejemplo, el látex que defiende a corteza del árbol cauchero, o
los principios químicos que están presentes en la enorme gama de
las plantas medicinales. Las plantas han desarrollado formas de
interferir en los procesos vitales de los animales y esas formas
de interferencia dosificadas son el principio en el cual se basa
nuestra farmacología. De hecho gran parte de las medicinas,
aproximadamente el 60%, provienen de las plantas y de ciertos
animales (especialmente los venenosos).


EL DEBATE POLITICO

Esta variedad determina que el interés que hemos descrito por el
caucho se repita en casi todos los campos, desde los
edulcorantes, productos químicos, productos farmacéuticos,
industriales, perfumes y hasta la tan mal utilizada cocaína.
Toda esta inmensa diversidad biológica es buscada por los países
desarrollados.

Sin embargo la lección del caucho no debe ser olvidada: si bien
esta riqueza proviene de nuestros países, los beneficios son para
otros que comercializan con ellos.

Este problema se hace cada vez más importante con el propio
desarrollo de la ciencia. Hoy día técnicas tales como el cultivo
invitro pueden permitir obtener, por ejemplo, esencia de vainilla
sin ni siquiera sembrar la planta: se hace simplemente un cultivo
de algunas células de la planta (de la flor), se las estimula
para que produzca su esencia y se cosecha en un laboratorio en
Suecia o Alaska. Las consecuencias sociales de este problema son
claras: una amenaza de hambre y desempleo para los productores de
vainilla en Madagascar.

La historia puede repetirse con cualquiera de los demás
productos. Podría ser el cacao y de hecho ya ha sucedido: por
ejemplo, el azúcar ha sido sustituida por la sacarosa extraída
del maíz.

Por esto la diversidad biológica se ha convertido en un tema de
polémica y de debate político, un tema en el cual se enfrentan
los países ricos y poderosos con los que son dueños de selvas y
bosques con enorme biodiversidad. Tan importante es el asunto que
las Naciones Unidas ha elaborado una convención, por la cual no
sólo ni principalmente se busca defender la diversidad de la vida
del planeta sino sobre todo regular el acceso a esa diversidad.

¿PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD?

Aquí hay dos principios que entran en conflicto. Por una parte se
dice que la riqueza de la naturaleza es un patrimonio de la
humanidad; que si en algún país existe una planta que contiene un
medicamento que permite salvar las vidas amenazadas por el
cáncer, lo ético es que ese producto esté al alcance de los
investigadores de toda la humanidad para que éstos puedan
desarrollar el medicamento y ofrecerlo a los pacientes que lo
necesitan.

Pero por otra parte no es ético que, de esa riqueza que contiene
el patrimonio natural de toda la humanidad, se beneficien
exclusivamente las industrias que producen los medicamentos y que
inclusive los pueblos de cuyos bosques se sacaron tales medicinas
tengan que pagar sumas exhorbitantes para acceder al uso de
plantas que ellos conservaron y que en ocasiones hasta
identificaron e investigaron.

Una de las claves de toda esta discusión gira en torno a las
patentes sobre productos vivos. Usualmente no se han patentado
organismos; cuando alguien vende una planta o un animal vende con
él sus genes y las crías o semillas que provengan de esa planta
no tienen que pagar ningún derecho o impuesto.

LA NUEVA LEGISLACION

La nueva legislación pretende colocar derechos sobre el uso de
seres vivos modificados por la biotecnología. Esa forma de
concebir a las patentes asegura que cuando aparece una planta
interesante, el beneficiario de ese descubrimiento no sea ni el
pueblo que ha cuidado el ecosistema donde crece, ni aquellos que
la han utilizado tradicionalmente, sino aquellos que descubren
los procesos de su comercialización en el mercado internacional,
y aquellos que introducen esos genes en otras variedades para
obtener una producción más rentable.

Para contrarrestar este proceso, se han buscado mecanismos por
los cuales los países dueños de la biodiversidad puedan
beneficiarse de ella. El caso más conocido es el de Costa Rica,
que a través de una entidad privada (Inbio) ha llegado a un
acuerdo con la una empresa norteamericana según el cual la Merck
paga un millón de dólares para tener derecho exclusivo sobre los
usos económicos que pudieran tener los organismos que se
encuentran en la naturaleza de ese país.

Hay otras tesis que señalan que es falso que el beneficio
económico de las patentes sea el único incentivo real para la
investigación. Consideran que la capacidad investigativa puede
estimularse a través de otros mecanismos y que lo ético es que no
sólo la biodiversidad sea un bien al alcance de toda la humanidad
sino que también la ciencia debería serlo, en todo caso esta
posición parece estar en minoría en las correlaciones de poder
del mundo de hoy.

PROBLEMA ECONOMICO

La convención sobre biodiversidad que acaba de firmarse y que el
Ecuador ha sido el primer país de América en ratificar, tiene
varios críticos. Por una parte los Estados Unidos que se siente
incómodo ante las orientaciones de tal documento en el sentido de
que la tecnología debe distribuirse a los países en desarrollo en
términos favorables, pues considera que eso atenta contra los
intereses de sus empresarios.

Por otra parte hay otros críticos que consideran que en esa
convención los países en desarrollo entregaron el acceso a su
biodiversidad a los países ricos y se conformaron con vagas
declaraciones de retribución y de equidad. Mas aún, hay críticos
que señalan que la convención pasó por alto las colecciones de
germoplasma ya existentes, con lo cual permiten el control de los
países del norte y de sus empresarios privados sobre toda la
riqueza biológica que ha sido acumulada, espcialmente por los
organismos internacionales que supuestamente representan a toda a
humanidad.

Todo esto muestra que la diversidad biológica no sólo es una
maravilla, que nos puede cautivar intelectual y estéticamente,
sino que es además un factor de poder, por el cual se enfrentan
intereses y en torno al cual corren millones de dólares.

EL ECUADOR Y ECOLOGIA

Un país como el nuestro está en una situación paradójica; por una
parte contiene lo que tal vez sea la más alta diversidad
biológica por unidad de superficie, y al mismo tiempo tiene una
escasa conciencia sobre su valor, tiene incipientes instituciones
de investigación y una política internacional en materia
ambiental en la cual los esfuerzos que se realizan son siempre
sobrepasados por inmensidad de nuestros recursos y por el
creciente abismo de poder entre nosotros y los grandes centros de
dominación del mundo. (1C)

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