Borja Insiste En Apertura De Cuentas


Publicado el 07/Mayo/1998 | 00:00

Quito. 7 may 98. Fuera de cámaras, como se dice en TV, en
entrevista multimedia con HOY, Rodrigo Borja reclamó que los
demás candidatos no han abierto sus cuentas, como él lo hizo
el pasado 31 de marzo.

"El levantamiento del sigilo bancario, desde hace 10 años por
lo menos, es una conducta concreta de transparencia. Solo así
es posible saber, por ejemplo, si en una cuenta ingresaron 800
millones de sucres, y por qué razón".

Para él no es suficiente exhibir el pago del impuesto a la
renta. Tampoco presumir de las declaraciones públicas de
bienes.

La honestidad personal es, en la estrategia del candidato de
la Izquierda Democrática, un poderoso argumento de campaña. La
entrevista multimedia con editores y editorialistas de este
diario se trasmitió anoche en HOY La Radio y en TV HOY, Canal
21 UHF y 63 del cable. El diálogo se emitirá nuevamente el
domingo a las 20h30.

UN HOMBRE CURADO DE ESPANTO

En las pausas de la TV recitó versos de García Lorca y Pablo
Neruda. Entre verso y verso, el ex presidente de la República,
Rodrigo Borja, mantuvo un intenso diálogo con los editores y
editorialistas de HOY, una charla más filosófica que política.

El candidato de la Izquierda Democrática recordó su oposición
a la convocatoria a la Consulta Popular y a la Asamblea,
aunque reconoció la legitimidad de las reformas que se
aprueban en la Universidad Andina. Y calificó a la Asamblea de
fracaso.

También aprobó la decisión de la Asamblea, en materia de
Seguridad Social y el principio de la solidaridad. "Aunque
parezca asunto de los dinosaurios de la política... no puede
ser que los ricos, sanos y jóvenes, vayan a la seguridad
privada y que dejemos el IESS para los viejos, enfermos y
pobres". Aseguró que la crisis de la Seguridad en el Ecuador
es el resultado de haber convertido al IESS en un botín
político.

Rodrigo Borja se distancia del pasado e insiste en aclarar que
no tiene ninguna responsabilidad en el ascenso de Bucaram, en
1996. "¿Por qué no culpar a Rodrigo Paz? El candidato con la
menor votación fue, lógicamente, el que dividió a la tendencia
(de centroizquierda)". Intentó aclarar cuál fue su
participación en el surgimiento de Ehlers como figura
presidenciable.

"Lo único que hice fue decirle a mi partido que la candidatura
del general Frank Vargas no progresaba y que la mejor opción
era Freddy Ehlers, que arrancaba con el 16 por ciento",
asegura.

El ex presidente no cree en las encuestas, está convencido de
que llegará a la segunda vuelta y desestimó el peligro del
retorno del bucaramismo. "Yo estoy curado de espanto. Ese es
un invento de una candidatura que quiere crear el temor del
retorno del bucaramismo, con el propósito de concentrar toda
la votación en su favor".

Según él, no es posible comparar a un Bucaram, diestro en la
tarima, con Alvaro Noboa.

Negó rotundamente la posibilidad de retirar su candidatura, en
favor de cualquier otro y, dijo, con agresividad, que las
candidaturas no se sacan de la manga. "Yo soy un luchador, le
hago frente a la adversidad. El que corre de los riesgos cae
en los peligros".

Debate filosófico

Libre de cualquier responsabilidad con el pasado, Rodrigo
Borja se ubica más allá del neo liberalismo, que ha endiosado
al mercado, pero también del estatismo.

Simón Espinosa advirtió la similitud de las tesis del ex
presidente con las de ciertos grupos cristianos. Borja recordó
que, cuando terminó su Gobierno, la Iglesia Católica le
condecoró en mérito a "opción preferencial por los pobres".

Pero, aclaró que la moral, la ética y el compromiso nacen de
la observación del mundo y que no se debían confundir con la
religión.

Borja no cree que su candidatura "huela a naftalina" y
considera que las constantes alusiones al Gobierno de
1988-1992, son precisamente su mayor aval: eso confirmaría que
es capaz de pagar la deuda social, bajar la inflación y
propiciar el crecimiento de la economía.

Respecto de cómo resolver el déficit fiscal, enfatizó que no
hay ninguna magia, "solo la austeridad, el orden y un catastro
tributario".

Durante la animada entrevista se discutió sobre principios,
moral, ética y su pasión por la política, que solo ha sido
reblandecida con la experiencia de ser abuelo.

UN DINOSAURIO CONFESO

Por Benjamín Ortiz Brennan

Antes de que la acusación venga de fuera, el candidato Rodrigo
Borja se califica a sí mismo como un dinosaurio político,
"porque ahora así se llama a todo aquel que defiende la
solidaridad y la igualdad".

No niega el mercado, como forma de organización económica,
pero su alma socialista -socialdemócrata, precisa él- le
conduce a acentuar con implacable énfasis que el mercado no
resuelve el problema de la injusta distribución del ingreso.
La solución para la crisis fiscal y económica que padece el
país, según Borja, se encontrará más bien en el ambiente de
paz y confianza, que promete crear, antes que un proyecto o
modelo económico que no acaba de concretar.

Armado de su invariable receta de abajo hacia arriba, que
significa que cuando tengan capacidad de compra las clases
populares todo el aparato productivo se movilizará, abomina de
las recetas de goteo, es decir, de la suposición de que la
prosperidad de los de arriba después filtre al resto de la
sociedad.

En definitiva, un recetario económico que no quiere abrirse ni
refrescarse, pero dicho en el marco de convicciones firmes y
auténtica ética política, que ahora tanto escasea.

ESTE MAN BATEA TODAVIA

Por Simón Espinosa

Me gustó: el perfil de Papa Borgia, la sonrisa de Monalisa
cuando la timidez le corre una cortina detrás de la boca, la
pinta de gallo de pelea seguro de la espuela, inseguro de que
apuesten por él frente a otros gallos jóvenes, la corbata que
nunca le llega al ombligo, los ojos tiernos al evocar a las
nietas, al hablar de la enciclopedia.

Dinousario, serrucho, agnóstico. Tres espolazos a la cabeza
del gallo. Tres preguntas directas. Dino, yo ya no. Yo, más
allá del bien del Estado y del mal del neoliberalismo. Salió
airoso de la acusación de dinosaurio, socialista, gonzalista.
Me gustó la respuesta.

Serrucho, serruchante, serruchador. Saltó indignado,
empecinado, argumentador, sofista, escolástico, boxeador
cuando Carlos Jijón, el suave y civilizado mono, le endilgó
parte de la responsabilidad de dividir la centroizquierda con
Freddy, facilitar el ascenso a la tromba de Abdalá y sus
rapaces, repetir ahora el error dividiendo al centro,
facilitando el ascenso de Alvarito y sus rapaces. No me gustó
la respuesta. ¿Insinceridad o simple daltonismo?

Agnóstico. Antes se hacía bolas con este sambenito de hereje
en un electorado católico y cristiano. Hoy se remite a su
solidaridad con los pobres, a su honradez.

Por sus obras los conoceréis. Me gustó el man sensible a la
miseria, el homo evangélicus.

Me gustaría tenerlo de presidente. Este caballo cruzó el río
crecido en 1988 y con el agua al cuello sacó la carga intacta
a la otra orilla.

El río ha crecido nuevamente. El caballo ya no es dino, pero
sigue caballo. Y el hombre no roba. Me gusta este centauro.

DEFINIR A BORJA ES TAREA PARA LA ENCICLOPEDIA

Por Marcia Cevallos

¿Por qué decidió volver a la política?
Ese es uno de los grandes interrogantes que deja la
intervención del ex presidente Borja.

Luce con pocas ganas de enfrentar los inconvenientes de la
coyuntura y, constantemente, prefiere escurrirse hacia el
terreno de la filosofía y del enciclopedismo.

Reconoce que ha perdido un interés vivo en la política y
comenta con nostalgia, la grata rutina de las actividades
privadas que desarrolló durante los últimos años y las nuevas
pasiones que encontró en los últimos.
Rodrigo Borja tiene más afán en el presente, que en el futuro.

Entonces, ¿por qué está en la contienda electoral?

Más que por una decisión de poder, parece que Borja retorna
motivado por la nostalgia del poder y por la inmodestia que
siempre le produjo la actividad política.

Quizá, también, por la percepción de que, en las actuales
circunstancias, tiene una oportunidad.

Este síndrome que deja el poder y que lo encarna el ex
presidente de la República debería alcanzar una definición,
digna de ser incorporada en una enciclopedia.

UN TUFO A NAFTALINA

Por Diego Cornejo Menacho

Rodrigo Borja inspira confianza, aunque es desconfiado.
Llegó puntual a la cita y, mientras los dos aguardábamos por
los demás, aprovechó para estirar los músculos de las
pantorrillas, con el estilo de un atleta de impecables terno y
corbata: sin duda se mantiene en forma.

Creo que le embarga una obsesión: se llama Jamil Mahuad.
Durante la entrevista tuve la sensación de que no hablaba con
los editores de HOY, sino con el candidato de la Democracia
Popular, mientras nosotros pintábamos de meros portavoces del
alcalde de Quito.

Esta extraña impresión se explica por las circunstancias de la
campaña y los número de las encuestas en las que, por lo
demás, el candidato de la Izquierda Democrática no cree.

Guarda prejuicio respecto de los periodistas. Los dejó salir a
flote durante la entrevista que se difundió anoche en TV, pero
especialmente en las pausas, que hacen parte del diálogo para
la prensa.

Dijo claramente que nuestras preguntas estaban cargadas de
intencionalidad, para favorecer a una candidatura que no es la
suya, precisamente.

Su personalidad genera confianza. Pero sus decisiones
políticas no: la defensa del ex presidente Carlos Julio
Arosemena, que apoya su campaña, posee un penoso tufo de
naftalina.

JALISCO NUNCA PIERDE

Por Carlos Jijón

Fuera de cámaras, el ex presidente es un hombre agradable.
Como el buen vino, Rodrigo Borja Cevallos ha mejorado con los
años. Ya no es más ese político tenso, siempre a la defensiva,
que era el candidato de los ochentas, antes de llegar a la
Presidencia de la República.

Es un hombre feliz y relajado, que recita a García Lorca y
Pablo Neruda en media conversación, y que conoce todos los
trucos de las entrevistas después de más de tres décadas en la
palestra pública.

Descripción perfecta del animal político, que definió
Aristóteles, el candidato de la Izquierda Democrática expone
con tal inteligencia y pasión, que es capaz de hacer comulgar,
a cualquier desprevenido, las ruedas de molino de que los
problemas de nuestra seguridad social no son estructurales, y
que los seguros privados son la cosa más abominable del mundo.

Fiel a sus convicciones, no duda en repetir que la mejor forma
de reactivar la economía es fortaler la demanda, como si esta,
sin producción, no fuera inflacionaria.

Es, sin duda, un personaje histórico.

Su empeño por trascender al futuro es sorprendente. (DIARIO
HOY) (P. 3-A)

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