42 Contenedores En Medio De La Polemica


Publicado el 22/Mayo/1998 | 00:00

Guayaquil. 22 may 98. Varias de las donaciones para los
damnificados de El Niño están predestinadas a pasar un largo
tiempo en las Aduanas en medio de enredadas polémicas entre
las autoridades que manejan el programa de recepción y
distribución de las ayudas.

La última que salta al ring de las disputas es la de los 42
contenedores que, según Gustavo Burbano, director de la
Defensa Civil, vinieron al país en enero. Tenían un
destinatario: la Fundación Huancavilca, pero esta ONG, al
parecer, no cumplió con todos los requisitos para
desaduanizar, por lo que terminado el plazo, el 16 de abril de
este año, la Administración de la Zona Uno de la Aduana, envió
un oficio a Burbano indicándole que: cumpliendo con lo
dispuesto en el acuerdo 69, del Registro Oficial del jueves 19
de marzo de 1998, se dispuso el desaduanización a favor de la
Defensa Civil.

Entonces, el vicepresidente de la República, Pedro Aguayo, que
por pedido de Alarcón asumió un mayor control de las tareas en
favor de los damnificados, invitó a Burbano a recibir los
contenedores evaluados en nueve millones de dólares. Eso se
hizo en un acto público el sábado 18 de abril.

El lunes 20 de abril, Aguayo, según una nota de diario El
Universo, se disculpó ante los miembros de la Fundación
Huancavilca y algunos cónsules representantes de la Unión
Europea, la donante de esa mercancía, y aseguró que autorizará
a la Defensa Civil la inmediata devolución.

Pero Burbano, ayer le dijo a EL COMERCIO, que no devolverá la
mercadería, porque nadie lo puede obligar a violar la ley.
Solo la entregará si le llega una providencia legal, pero, al
parecer, esto no sucederá, puesto que el procurador general
del Estado, Milton Alava, dice en un oficio enviado a Burbano
el 13 de mayo del 98, que "por lo expuesto, la Procuraduría
considera que no es procedente que se entregue a favor de la
Fundación Huancavilca la mercadería de los contenedores
(...).Tal Dirección Nacional debe distribuir las mercaderías
recibidas entre la población afectada por El Niño".

Mientras tanto, Burbano ya pidió al Ministerio de Agricultura,
con ayuda de las FF.AA., la clasificación y distribución de
las 198 toneladas métricas de arroz, 306 de azúcar, 120 de
aceite vegetal y 105 de leche en polvo, que hasta el momento
están aptas para el consumo. También asegura que invitó a la
Fundación Huancavilca para que colabore con la distribución,
pero no ha recibido ninguna respuesta.

Quizá no tenga respuesta, porque según la misma nota del
Universo, Rodrigo Laniado, representante de la ONG, el
obsequio de la Unión Europea "no es la donación a los
damnificados, pues la mercadería será vendida para conseguir
alimentos y medicinas y fomentar centros comunales (...)".

Empero también hay un oficio del nueve de noviembre del 97,
enviado, por la Unión Europea, a la Fundación en el que
textualmente dice: "el abajo firmante declara que las
mercancías arriba indicadas son un obsequio gratuito de la
Unión Europea al pueblo de Ecuador. La mercancía deberá ser
distribuida gratuita e indiscriminadamente. Estas mercancías
no son para venta o cambio".

Este es uno de los documentos que exhibe Burbano para insistir
sobre la legalidad que la Defensa Civil tiene para distribuir
a los afectados. Sin embargo, este Diario no comprobó si se
refiere al mismo caso, pues allí no se describe los productos
enviados, solo en un ítem habla de azúcar.

Al parecer, el Contralor también pidió que se haga lo que se
crea necesario y que el podría asistir como observador en la
entrega de las donaciones a los damnificados.

10 comunidades recibirán atención médica y alimentos

La ayuda a los damnificados por el fenómeno de El Niño llega a
Cuenca. En esta semana Care-Ecuador arranca con un Proyecto de
Emergencia. Diez comunidades de Molleturo serán las
beneficiadas.

La asistencia llegará a los habitantes de Chipla, Guayllo,
Suro, Susiloma, Corona de Oro, Villa Nueva, Villa Flora, Luz
María, San José y Aguas Calientes. Aquí se concentra el 70 por
ciento de los afectados por el fenómeno de El Niño en Azuay.

Su primera tarea será entregar 500 raciones alimenticias y
brindar atención médica. Dicho plan se desarrollará en su
trabajo con la participación de la Empresa de Teléfonos, Agua
Potable y Alcantarillado (Etapa), a través del proyecto
Sistemas Comunitarios de Agua, Saneamiento y Salud Ambiental.

Care se encargará de la ejecución. Para ello mantendrá dos
niveles de coordinación, tanto con las organizaciones
comunitarias y parroquiales de Molleturo y con instituciones
como: la Universidad de Cuenca, Consejo Provincial del Azuay y
Etapa.

Las comunidades recibirán alimentación, albergues y atención
de salud de emergencia. La cuota dependerá de las necesidades
de cada una de ellas.

La asistencia alimentaria cubre lo que es adquisición de
alimentos, elaboración de canastas básicas familiares,
transporte y distribución de la comida.

También se realizará la provisión de servicios emergentes de
agua segura (filtración, cloración casera y saneamiento).
Además tendrá un riguroso control y vigilancia epidemiológica
comunitaria. Las enfermedades se atenderán de manera
prioritaria y a grupos de mayor riesgo. Ellos, adicionalmente,
participarán en una campaña de educación.

Entre tanto, los albergues estarán organizados de acuerdo a
las necesidades de los damnificados. Cada familia recibirá
utensilios, vituallas y lencería.

La intervención de la comunidad: niños, ancianos, jóvenes y
adultos será clave en este proyecto, ellos participarán
activamente, a través de las Juntas de Agua y la Unión de
Organizaciones Campesinas de Molleturo (Unocam).

La Universidad de Cuenca, a través de su Facultad de Medicina,
acudirá con asistencia en salud y tratamientos para las
enfermedades. A esto se suma una campaña de educación de
prevención, control y vigilancia epidemiológica. Redacción
Cuenca

Tapar baches, un negocio

En la Costa, la gente se ha ingeniado varias formas para
obtener algunas monedas, en este tiempo de lluvias y
desempleo. A lo largo de los 40 kilómetros de la vía costera
que se conecta a Manabí, existen por lo menos 37 camioneteros
y 26 motociclistas que viajan de pueblo en pueblo, de tramo en
tramo, llevando personas en los trasbordos.

"Hay que sacar provecho a la situación, más aún cuando no
tienes trabajo", explica Jerónimo Borbor, dueño de una
camioneta que hasta diciembre del año pasado transportaba
verduras hasta La Entrada, en el sector norte de la provincia.
"Mucha gente nos quedamos sin trabajo con El Niño".

Quienes utilizan este servicio aseguran que es un gran
negocio. Bobor cuenta que no es tan bueno, pues su amigo
Manuel Reyes es dueño de una de las camionetas que hasta hace
tres semanas cruzaba los tres kilómetros de Playa Bruja, desde
las 15h00 hasta las 16h00, justo a la hora que la mayoría de
los camioneteros descansa. Mientras los otros cobraban 3 mil
sucres, él pedía 5 mil por persona.

Ahora su carro no vale, lo tiene en un garaje, dice Borbor.
Entre las 15h00 y las 16h00, la marea deja un corredor de 4
metros que es casi imposible cruzar. El carro se quedó
enterrado en medio de la playa y solo se lo sacó al día
siguiente, pero con la máquina dañada y casi destrozada por
las olas.

Pese a los riesgos, esta es una forma de "ganarse unos
sucrecitos en estos días". Jorge Pazmiño, manabita radicado en
Manglaralto desde hace cinco años, ocupa las primeras horas
del día limpiando un tramo de la vía, cada vez que pasa un
carro extiende la mano. A las tres horas se lleva hasta 25 mil
sucres, "eso ya sirve para parar la olla", dice.

Pero no es el único, en los cuarenta kilómetros del puente
sobre el río Javita hasta La Entrada hay, por lo menos, 30
personas que redondean sus ingresos limpiando el lodo o
rellenado baches.

Solo en el río Javita hay 27 lancheros que cobran 3 mil sucres
por cada carro que cruza de un lado a otro de la vía. Cruzar
el pequeño y destartalado puente de madera sobre el río de La
Núñez significa pagar mil sucres.

En Guayaquil, extender la mano apoyado en la "Somos
damnificados del Niño", pintadas en carteles, es un acto casi
común en la avenida Nueve de Octubre, en Víctor M. Rendón y en
la Víctor Emilio Estrada, en Urdesa. Familias enteras se paran
en las esquinas de San Isidro, a la altura del kilómetro 51,
vía a la Costa. No son todos, dice el dueño de un puesto de
comidas, piden para los damnificados pero es para ellos.
Redacción Guayaquil

La Cepal medirá los efectos

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) iniciará, a
partir del 4 de junio, el recorrido por el país en busca de
información de los daños que provocó en más de 14 meses del
fenómeno de El Niño, en la Costa.

La misión vendrá a determinar las cifras de los daños
provocados por el fenómeno de El Niño. Este organismo
perteneciente a la Organización de Naciones Unidas hizo igual
trabajo durante el fenómeno ocurrido en 1982-1983.

Como preparativo para el arribo de la misión, ayer arribó al
país una delegación que estableció los contactos con las
instituciones del Estado y organismos no gubernamentales que
ayudarán a conformar el banco de datos, que posteriormente
servirá para el diagnóstico final.

En una reunión en la Gobernación de la provincia, Fernando
Galafré y Sofía Astete-Miller expresaron que su visita tenía
como fin cumplir citas protocolarias y adelantar el posible
itinerario que los técnicos cumplirán a partir del próximo mes
en Ecuador.

Mientras tanto, en los últimos días en las provincias de
Guayas y Los Ríos las lluvias bajaron la intensidad y
frecuencia en las últimas 48 horas.

En el sector de la península de Santa Elena, si las lluvias
originaban inundaciones y continuos cierres de vías hasta hace
una semana, en los últimos días que no ha hecho presencia
tiene en la desesperación a los habitantes.

Los daños en la planta de tratamiento y distribución de agua
potable, en Valdivia, dejó sin agua a cerca de 15 comunas
desde diciembre pasado, por lo que recurrieron a pozos de agua
de Barcelona, pero dos cortes en la vía hace dos meses hacen
imposible la utilización de esta agua.

Ahora que no llueve, nos estamos muriendo de sed, explicó ayer
Homero de la Cruz, dirigente comunal de Valdivia. "Nos
abastecíamos de agua con las lluvias. La recogíamos cada día,
ahora estamos desesperados no sabemos qué hacer", agregó.

En otras provincias también bajó el nivel de intensidad de las
lluvias. En Manabí, en la zona playera aún se reportan algunos
aguaceros pero esporádicos y sin mayores consecuencias.

En la Sierra también se registran temperaturas de hasta 30
grados y sin lluvias. Hay días soleados y despejados. Al
parecer la temporada de buen clima continuará en esta región.
Lo mismo sucede en la Amazonia. Esporádicas lluvias y buen sol
es la tónica. Eso confirma que el fenómeno de El Niño está de
retirada y que junio abajará aún más las lluvias. Redacciones
Guayaquil y Quito (Texto tomado de El Comercio)

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