¿La sombra de una sombra?

Refiriéndose al doctor Alfredo Palacio, vicepresidente de la República, el lector señor Bolívar Echeverría Paredes dice que ‘hay que tenerle cuidado’, que su remoción ‘desgraciadamente no depende del primer mandatario’ y que ya lo ve ‘integrándose a los empresarios políticos obstruccionistas de Guayaquil’.
Debemos recordar que también el vicepresidente fue elegido por el pueblo mediante votación, que no cabe ni siquiera pensar en su remoción por meras conjeturas, menos por algún prejuicio regionalista. Las presunciones del citado lector son solo eso, barruntos, a los que el doctor Palacio no ha dado lugar, pues se ha limitado, de vez en cuando, a expresar con parquedad sus criterios, a lo que tiene perfecto derecho. ¿O acaso se pretende que el señor vicepresidente sea apenas un zombi, la sombra de una sombra?
Conozco al doctor Palacio desde hace más de cuarenta años, pues fue mi compañero de colegio, y no me he acercado a él en la hora de su triunfo; pero puedo dar fe, al igual que todos quienes lo conocen en Guayaquil, mi ciudad, de que es un hombre honesto, un profesional serio, y que su presencia política está lejos del oportunismo.
Ab. Juan Pablo Moncagatta F.

Las víctimas de los paros

Todos los paros son realmente contra los ciudadanos comunes y corrientes, que no dan ningún motivo para sufrir las aborrecibles consecuencias de esas paralizaciones, que deterioran la vida ciudadana. La rutinaria huelga de los maestros, con su reclamo anual, justo o no, es una vergonzosa agresión a los niños y a los jóvenes estudiantes. además de que, por orden de la dirigencia emepedista, se realizan protestas con cierre de calles y quema de llantas, y la maligna y torpe lucha entre policías y estudiantes, que se ha convertido en doliente y odiosa costumbre. Luego los paros de los opulentos e insaciables sindicalistas petroleros y eléctricos, a quienes les importan un comino los funestos efectos de sus paralizaciones, que son ultraje y perjuicio contra toda la población.
Lo mismo ocurre con los paros de la Salud y de los transportes, que reclaman sus derechos, pero vulnerando y despreciando el derecho de la ciudadanía que es la indefensa y resignada víctima de todas las paralizaciones. Los paros han sido y son contra los Gobiernos. Entonces surge la fatídica pregunta: ¿Quién protege a la población, inocente víctima de los paros?
César Larrea

Sin política de Estado

Felicito a Diego Cornejo Menacho por su último artículo en la columna "El coronel sí tiene quien le escriba": estoy de acuerdo con su reflexión.
Nunca se debió permitir que un golpista fuera presidente; por ese craso error el Ecuador ahora marcha a la deriva sin una política de Estado y por ello, aunque no sea el santo de mi devoción Rodrigo Borja, estoy de acuerdo con sus palabras de que “ahora todo el mundo quiere hacer lo que le da la gana”, al amparo de que “no será legal pero es justo” -palabras de la ministra de Educación en la entrevista de Contacto Directo.
Carlos Marchán Vintimilla
Ex teniente del Ejército


El Gobierno, Pachakutik y la Conaie

Acabo de leer el Análisis de HOY, del 20 de junio, en donde se indica lo que pasa entre Pachakutik y la Conaie. La verdad es que nadie le pide cuentas a los ministros de Agricultura, Relaciones Exteriores y Educación. Pero lo que sabemos es que, si funcionan, solo lo saben en sus conciencias.
Alguien debería decirles basta a los dirigentes indígenas, que con sus 83 puntos solicitan al Gobierno cambios. Para eso ellos deben ganar solos las elecciones...
Danilo Cárdenas

El "cuco" de la descentralización

La descentralización se ha puesto de moda por la intención del Municipio de Cotacachi de asumir el manejo de los servicios de Salud en su cantón. Esto no es nada nuevo en Cotacachi. Allí la Municipalidad juega un papel importante en la gestión de los servicios de Salud desde hace varios años, por lo que considera que ha llegado el momento de "graduarse" y formalizar las cosas.
En Cotacachi se ha entendido que promover y proteger la salud de la comunidad es una de las responsabilidades del gobierno local, por lo que ha llegado el momento de devolver la infraestructura sanitaria, el personal y los recursos financieros necesarios al ámbito municipal.
En contra de esta posición se hallan el propio Gobierno central, con el Ministerio de Salud a la cabeza, y los sindicatos. En ambos casos, la razón de esta extraña alianza es el temor a perder poder e influencia. La burocracia del nivel central, por un lado, se verá afectada cuando deje de nombrar o quitar gente, por ejemplo, para pagar favores políticos.
Los sindicatos, por otro lado, temen perder su base de beligerancia, los trabajadores de la Salud, que pasarían a ser empleados municipales. La descentralización no debe verse como un fin en sí mismo, sino como un medio para mejorar el acceso, la calidad y la equidad en los servicios de Salud. Se supone que el gobierno local es, o debería ser, el que mejor conoce las necesidades de la gente y cómo atenderlas. En el caso de Cotacachi, el Municipio ha dado muestras de ello y no es casualidad que así lo haya reconocido la Unesco, otorgándole un prestigioso premio internacional hace poco tiempo.
Dr. Patricio Murgueytio Morán

Opiniones y reclamos a la Defensoría del Lector por carta al Diario HOY, al buzón electrónico: [email protected] o [email protected]

EXPLORED
en Ciudad Quito

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