A nuestro caminante casi lo desploman los 50 km


Publicado el 28/Agosto/2004 | 00:00

"Ojalá que a Robert Korzeniowski se le acalombroski su cuerpesoski. Así dejan de correr estos muchachos", decía Fátima de Karofilis, la presidenta de la Federación Ecuatoriana de Hockey y Patinaje, quien ánimo a la pequeña barra ecuatoriana que respaldó a Jefferson Pérez en la caminata de los 50 km.
Se refería a los cinco muchachos que, en el momento en que el polaco pasaba por la zona de la barra ecuatoriana, lo seguían corriendo unos 200 metros haciendo sonar unas campanas. La rutina fastidiaba, más aún cuando Jefferson se rezagó. Sin embargo, Fátima y la barra se hicieron sentir.
El desarrollo de los 50 km marcha de los Juegos Olímpicos en Atenas fue muy crítico. Después de los 25 kilómetros, se producían los retiros, por agotamiento, deshidratación y calambres. El portugués Jorge Costa se colocaba debajo de la camiseta unas fundas gigantes llenas de cubos de hielo para bajar la temperatura de su cuerpo.
Los españoles Santiago Pérez y Antonio José González, en cambio, en cada vuelta que pasaban por el puesto de hidratación, dejaban sus gorras y tomaban otras, que sus entrenadores sacaban de una hielera. De esa manera se refrescaban porque la temperatura, a la hora de competencia, era de 36 grados.
Los chinos mezclaban hidratante líquido con agua, al igual que Marco Chango, médico de Jefferson Pérez. Él era el único autorizado para preparar el líquido que bebía el ecuatoriano cada vez que pasaba por la zona de hidratación.
El chino Yuchen Han, al completar los 30 km, miró una silla y se sentó.
No quiso dar un paso más. Sus ojos denunciaban el profundo agotamiento.
La imagen del marchista ecuatoriano cuando fue de un lado al otro causó pena y zozobra. Se paró a vomitar, sus ojos estaban más cristalinos y su rostro pálido.
Él mismo no tuvo compasión de su cuerpo y siguió caminando. Ni él mismo supo de dónde sacó fuerzas para evitar el retiro.
Pero la marcha en Atenas fue europea. En los 20 km y en los 50 km, América Latina no llegó al podio. En los 50 km Korzeniowski logró el oro, y los rusos Denis Nizhegorodov y Alksey Voyevodin, la plata y el bronce.


LA FIGURA

Korzeniowski aumenta su leyenda en la marcha

El polaco Robert Korzeniowski, que había ganado las dos pruebas de caminata en Sidney 2000, aumentó su leyenda, ayer, al hacerse con la medalla de oro de los 50 km marcha de los Juegos Olímpicos, la cuarta dorada para sus vitrinas.
Korzeniowski, que lleva encaramado ocho años en lo más alto del podio olímpico y nadie discute su hegemonía, es considerado el mejor marchista del mundo.
El día en que se cumple exactamente un año desde que obtuvo en París su tercer título mundial con un nuevo récord del mundo (3h36m03s), Korzeniowski logró en Atenas su tercera medalla olímpica consecutiva en 50 km y la cuarta en total de su trayectoria.
Nadie, en la historia de esta especialidad atlética, ha conseguido algo que se le parezca.
Su avidez de oro es tal que solo una vez de las 10 veces que ha subido al podio en grandes campeonatos lo hizo para colgarse un simple bronce (Gotemburgo 1995).
Los de París fueron los últimos mundiales para Korzeniowski. Los de Atenas, sus últimos Juegos Olímpicos. En 2004, aseguró, pondrá fin a su asombrosa carrera deportiva, al menos en el plano internacional. Tal vez continúe participando en competencias internacionales de menor jerarquía, a fin de apagar sistemáticamente su genialidad en el atletismo de fondo.
Nacido en la localidad polaca de Lubaczow el 30 de julio de 1968, Korzeniowski tiene un cuerpo perfecto para la marcha. Mide 1,68 y pesa 60 kilos. Ni demasiado alto ni demasiado bajo, con el centro de gravedad a la altura idónea para mover sus piernas con fluidez y el torso poderoso para restar carga a sus extremidades inferiores. (AFP-EFE)

El coraje se compensará con el mayor de los festejos

Cuenca celebró la actuación de su hijo predilecto y le alista un gran recibimiento

Los cuencanos reaccionaron con satisfacción, luego de la última presentación de Jefferson Pérez en los Juegos
En las calles, los transeúntes hablaron de la valentía y el coraje del atleta, mientras las autoridades de la provincia del Azuay señalaron que se organizará un gran recibimiento al deportista cuando arribe a su ciudad natal. “La bienvenida será de héroe”, dijo el alcalde encargado, Carlos Castro.
Fabián Pérez, hermano del atleta, se mostró complacido, “Nos llenó de orgullo cuando cruzó la meta”, dijo. (RMT)


Boris Burov justifica con éxito su ausencia en Atenas

Una contusión en la costilla y un traumatismo en la columna vertebral, lo marginaron

Los controles en los Juegos son para los que están y los que debieron competir.
Boris Burov fue evaluado por la Comisión Médica de la liza y se confirmó que las dolencias que le provocaron en el ataque, en un asalto que sufrió en Moscú hace dos semanas, le impidieron tomar parte de las competencias de levantamiento de pesas en 94 kg.
El Director Médico de la Organización Deportiva de los Juegos Olímpicos, Per Renstrom, selló el aprobado sobre el informe médico del examen que le había realizado el jefe del policlínico de la Villa Olímpica, Konstantinidou Kodamoire.
Según el informe, "el levantador de pesas tiene una contusión en una costilla izquierda y un traumatismo en la columna cervical".
El facultativo, asimismo, recomendó cambiar el vendaje que le pusieron en Rusia por un collar cervical rígido, que deberá utilizar durante tres semanas. (DSL)


Fuera de pista

El registro que Jefferson Pérez estableció ayer en la marcha, de 3h53m04s, es una nueva marca nacional para los 50 km. Mejoró en tres minutos la marca que tenía y que le permitió calificarse a los Juegos Olímpicos de Atenas.

Enrique Peña, quien dirigió a Jefferson Pérez cuando ganó la medalla de oro olímpica en Atlanta 1996, estuvo ayer con el equipo estadounidense y, por supuesto, alentando al cuencano. Ya no luce el bigote que era característico en el colombiano.

La marcha latinoamericana fue la gran perdedora en los Juegos Olímpicos de Atenas. Ni en los 20 km ni en los 50 km llegó al podio. Ni México ni Ecuador, que tienen las mejores escuelas, llegaron a tomar metal en esta contienda.

Pekín, que acogerá los Juegos Olímpicos de 2008, presentará esta noche, ante la prensa, sus propuestas organizativas. Se entregará la información sobre los escenarios en los que se realizarán y la hotelería de la que se dispone.

Desde ayer se reparten los tiquetes para la ceremonia de clausura, que se efectuará mañana. Se alista otro programa espectacular de luces y sonido. Pekín recibirá la posta de parte del Comité Olímpico Internacional.

Ni hablar para los medallistas neozelandeses en los Juegos de Atenas de llevarse de regreso a su país las coronas de olivo que les pusieron por sus victorias, o los ramos de crisantemos y rosas. Deberán conformarse con una foto y sus medallas. El portavoz del Ministerio de Agricultura de su país explicó que las reglas fitosanitarias vigentes se aplican a todos y que la importación de plantas extranjeras está terminantemente prohibida. "Podrían transportar enfermedades y transmitirlas a otras plantas", explicó.

El primer ministro de Malasia, Abdulá Ahmad Badawi, se preguntó por qué su país todavía no había traído una medalla de los Juegos Olímpicos de Atenas. Y sin embargo, "no somos un país pobre, comemos bien, gozamos de buena salud, y tenemos todas las comodidades", dijo. Malasia se había llevado dos medallas (plata y bronce) en bádminton de Sidney 2000 y esperaba ganar cuatro en Atenas.

El campeón del salto de longitud, el estadounidense Dwight Phillips, cuestionado por la prensa estadounidense, explicó que debía casarse en noviembre próximo, pero que no se había ocupado "absolutamente de ningún preparativo" para dedicarse únicamente a sus entrenamientos. Luego, girándose hacia el medalla de bronce, el cubano nacionalizado español Juan Lino Martínez, dijo: "Si quieres venir, estás invitado a la ceremonia". (MCA-AFP)

ENVIADA ESPECIAL

No hay deudas que saldar

Por Martha Córdova Avilés Enviada especial a Atenas

El recuerdo de la participación de Jefferson Pérez en los 50 km marcha aún estremece. Los dos minutos dramáticos, que casi lo dejan fuera, impactaron a propios y extraños. Los mexicanos, argentinos y colombianos retornaron su mirada a los ecuatorianos para observar la reacción de lo que acontecía con el marchista en el asfalto.
Pálido y casi sin aliento, iba de izquierda a derecha. Parecía que perdía el equilibrio, que se desvanecía. Se paró a vomitar y todo hacía prever un retiro, que no era justo porque "Jeff" no competía contra el cronómetro sino contra sí mismo. Nadie le pidió que se coloque en la línea de partida, fue su decisión. Él decía que tenía una deuda que saldar por el cuarto lugar en los 20 km marcha y porque el país le había enviado mensajes de respaldo pese a esa presentación. Que lo hacía por salvar su honor. Cuando su visibilidad retornó, continuó y llegó a la meta, respirando casi por un reflejo condicionado. Estaba muerto en vida, con dolor de todo el cuerpo. Se le acalambraron las piernas, las manos, hasta la cara. No había deuda que saldar, sin embargo, él la pagó. Su cuerpo debe sentirse mal hasta hoy, pero su conciencia no. En Atenas, Jefferson quería vivir la gloria, pero ha sido quien ha enseñado, desde todo punto de vista, la vergüenza que tiene un deportista cuando los resultados no llegan.

Ciudad QUITO



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