A mayor destrucción, más dólares para reconstruir


Publicado el 30/Marzo/2003 | 00:00

La Deutschewelle, citando informes del Programa de Alimentación Mundial de las Naciones Unidas, asegura que Iraq requerirá, luego de la guerra, probablemente la mayor operación humanitaria de la historia, para alimentar a su población entera, 22 millones de personas. De los escasos $75 000 millones que el presidente estadounidense ha demandado al Congreso de su país como medios adicionales para la guerra, solo $700 millones -una centésima parte- están programados para la reconstrucción, se asegura

"Nuestra estrategia de socorro consta de seis componentes: minimizar los despliegues, el daño a la infraestructura y la interrupción de los servicios; programar los auxilios con todos los organismos pertinentes; preparar un equipo de respuesta para la ayuda en casos de desastre; facilitar las operaciones de las organizaciones internacionales y apoyar la reanudación del sistema de distribución de víveres”, dice un informe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), en su página web.
Los planes del presidente George W. Bush, según una nota del periódico español El Mundo, son recuperar 270 hospitales generales y mil clínicas, en 21 ciudades; brindar asistencia en el parto al 100% de la población; brindar acceso a la educación al 100% de la población en edad escolar; abrir 25 mil escuelas; dotar de material y libros a 4,2 millones de alumnos; restaurar 10 plantas de producción de electricidad; reestablecer el suministro eléctrico al 75% del nivel alcanzado antes de la guerra de 1991; crear un Banco Central y un Ministerio de Economía y lograr un legislación jurídica estable para realizar negocios.
Detrás de todos estos objetivos está Jay Garner, de 64 años, amigo personal del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, jefe de la Oficina para la Reconstrucción y Ayuda Humanitaria en Iraq, luego de haber sido presidente de SY Technology, una empresa que fabrica sistemas informáticos para guiar misiles, “según confirmó un vicepresidente de la compañía al periódico estadounidense San Francisco Chronicle”, dice el artículo de El Mundo.
Los contratos que se reparten para cumplir estas metas han despertado agrios reclamos, conforme a diferentes notas de prensa. Incluso el prestigioso Financial Times habla de que Patricia Hewitt, secretaria de Comercio e Industria, sostuvo una conversación telefónica con Andrew Natsios, jefe de Usaid, para expresarle su decepción y para negociar a favor de la industria británica, luego de que se conociera sobre la adjudicación de un contrato a Stevedoring Services of America para administrar los puertos de Iraq, incluyendo Umm Qasr, y de la invitación reservada para adjudicarse un contrato de $900 millones para la reparación la infraestructura básica del país, a un grupo conectado políticamente con firmas de ingeniería y construcción de EEUU, incluyendo Halliburton y Bechtel.
“La administración Bush otorgó sus primeros contratos importantes en la era post Saddam. Adjudicó sin licitación el principal contrato para luchar contra incendios de pozos de petróleo iraquíes a una división de Halliburton, empresa que hasta el año 2000 fue dirigida por el vicepresidente Dick Cheney, como parte de la ‘selección’ de cinco compañías de EEUU para reconstruir Iraq”, dice Los Angeles Times.
Así, parece que paralela a la guerra se desarrolla otra, donde las protagonistas son las industrias estadounidenses, algunas que ya trabajan en la reconstrucción de Afganistán: Louis Berger Group y Kellog Brown & Root, encargada de levantar el campamento para prisioneros del 11-S en Guantánamo, subsidiaria de Halliburton. “Según expertos economistas, la reconstrucción de Iraq después de finalizar la guerra costará miles de millones, un monto que supera con creces los $75 000 millones calculados por EEUU. Mientras más se prolongue la guerra y mayor sea la destrucción, mayor será también el monto requerido para levantar al país. Como en guerras previas, no se dispondrá del mismo capital para la reconstrucción, es decir para la vida, que de lo dispuesto para la destrucción”, dice un artículo de la Deutschewelle. (JT)

Vanos esfuerzos en Europa por la concertación

Los planes de reconstrucción de Iraq, de acuerdo con Judy Dempsey, del Financial Times, llevó a un alto funcionario estadounidense a Bruselas, donde intentó sumar apoyos a su planes, pero encontró una andanada de críticas de líderes de negocios europeos y norteamericanos en Bruselas.
"El subsecretario de Economía, Negocios y Asuntos Agrícolas, y un asesor principal del secretario de estado Colin Powell, quería explicarle a la comunidad empresarial cómo se podrían rescatar las relaciones transatlánticas. Los participantes, que fueron invitados por el Centro de Política Europeo, creen que la arquitectura multilateral establecida por Washington después de 1945 está siendo desgastada por la administración Bush", narra Dempsey, quien asegura que los líderes escucharon respetuosamente al atemperado señor Larson, quien habría estado cargado de un apoyo resonante a favor de los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción de Estados Unidos para Iraq. "Su documento "Confianza, sociedad y compromiso: una renovada relación transatlántica" propone que una cooperación más cercana sobre el comercio y la lucha contra el terrorismo podría remendar la relaciones entre todos. Sin embargo, su auditorio tenía otras ideas", dice Dempsey. George Brodach, de ABB, el grupo industrial sueco, de acuerdo con Financial Times, preguntó por qué algunas compañías estadounidenses estaban recibiendo contratos para la reconstrucción mientras los europeos no tenían ninguna oportunidad de lograrlos. Larson habría respondido a esa pregunta que esto (su intervención) no es sobre la concertación de contratos (que ya se habían firmado) sino sobre la eliminación de las armas de destrucción masiva. (JT)

"Los mercados también pueden ser estúpidos"

"Los mercados son bestias de corazón frío. Mientras las bombas y misiles llueven, los precios de las acciones saltan y los del petróleo dieron traspiés. Sin embargo, los mercados también pueden ser estúpidos. Sea lo que fuere, aparte de lo que esperen los inversionistas, no hay ninguna razón aceptable para suponer que la economía mundial o los mercados de valores van a experimentar subidas sostenidas una vez que concluya la guerra", dice Martin Wolf, de Financial Times, quien cree que la guerra se ha producido en un mundo atrapado en las secuelas de enormes burbujas en los precios de los activos, insostenibles desequilibrios externos y una demanda débil en Japón y la eurozona. "La fricción con Estados Unidos y los preparativos de la guerra dañaron la estabilidad financiera, económica y política de Turquía. Pero la estabilidad de otros países de la región, especialmente los que tienen Gobiernos pronorteamericanos y poblaciones antioccidentales, también podrían ser afectados (...). Mientras más larga y costosa resulte la guerra y más frágil y contenciosa la paz, mayores serán los riesgos de esa naturaleza", insiste.
En medio de estos cuestionamientos, Guy Dinmore, también de Financial Times, denuncia que el Pentágono elabora "una lista negra de las compañías no estadounidenses que invierten en el sector energético iraní, con la intención de excluirlas de los contratos otorgados por Estados Unidos en la reconstrucción del vecino Iraq, de acuerdo a fuentes del sector privado cercanas al Departamento de Defensa estadounidense. Las compañías en la lista incluyen a firmas de países que integran la "coalición aliada", como las petroleras Shell, de Inglaterra, y la italiana Eni". (JT)

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