Hambre y desesperación entre los civiles iraquíes


Publicado el 27/Marzo/2003 | 00:00

KUWAIT. En medio de una intensa tormenta de arena del desierto llegaron ayer las primeras ayudas humanitarias hacia el sur de Iraq, enviadas por el organismo de ayuda Media Luna Roja.

Los habitantes de Safuan y Umm Qasar recibieron la asistencia humanitaria que sus vecinos transportaron en siete camiones escoltados por las Fuerzas Armadas de EE.UU. y Gran Bretaña.

Tres camiones llevaron agua embotellada, productos médicos y ropa, y los otros cuatro, raciones individuales de comida que incluían una lata de atún, un paquete de crema de queso, dos piezas de pan, leche y jugos.

Mientras, el Ejército estadounidense se preparaba anoche para una importante batalla contra las tropas de élite iraquíes, que superarían los dos mil hombres y las mil unidades móviles, en los alrededores de Najaf, 150 km al sur de Bagdad.

Estados Unidos prosiguió con sus bombardeos en Bagdad y dijo que en los últimos tres días mató a mil soldados iraquíes cerca de Najaf.

Iraq informó que la coalición perdió en las últimas 24 horas un helicóptero, once tanques y doce vehículos de transporte de tropas, sin precisar el número de muertos.

Reacciones

Los desembolsos que el Ecuador recibirá del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante el 2003, no serán interrumpidos por el proceso de reconstrucción de Iraq, que se iniciará tras los ataques y en el que se espera la participación de los organismos crediticios internacionales.

El jefe del estado mayor de las fuerzas armadas turcas, general Hilmi Ozkok, se comprometió ayer a coordinar con el Comando Central estadounidense antes de enviar soldados al norte de Iraq, y enfatizó que no habrá un despliegue militar a menos que haya una crisis de refugiados o peligre la seguridad nacional.

El embajador iraquí en Caracas, Taha Al Abassi, pidió ayer a los países opuestos a la guerra que inicien un boicot comercial y petrolero contra EE.UU. y la Gran Bretaña en protesta por los ataques a su país. Manifestantes en Alemania, Argentina, Surcorea e Indonesia también han instado al boicot.

La Asociación de Transporte Aéreo (ATA) estadounidense pidió ayer al gobierno de su país una ayuda de 4.000 millones de dólares. El organismo aseguró que la guerra en Iraq y el miedo al terrorismo generaron una disminución del 40% de las reservas para vuelos internacionales y 20% en vuelos domésticos.

La cadena de televisión qatarí Al-Jazeera no podrá transmitir desde la bolsa de valores Nasdaq, en Manhattan. La decisión se asemeja a la adoptada el martes por la Bolsa de Valores de Nueva York, después que la cadena transmitió imágenes de soldados prisioneros de guerra y muertos en Iraq.

La Cámara Baja del Congreso polaco aprobó ayer, con 328 votos contra 71, que este país participe en la guerra contra Iraq junto a EE.UU. y Gran Bretaña. El gobierno había solicitado al legislativo la autorización para que 200 soldados polacos puedan unirse a la coalición en las operaciones en territorio iraquí.

El canciller dominicano, Hugo Tolentino Dipp, renunció ayer a su cargo en protesta por el apoyo del presidente Hipólito Mejía a la intervención militar de Estados Unidos en Iraq. El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó la renuncia. “No puedo contradecir la postura del gobierno al que sirvo”, dijo antes de dejar el cargo.

El gobierno suizo celebrará en Ginebra el próximo 2 de abril una segunda reunión de expertos en ayuda humanitaria para tratar de la crisis iraquí, a la que se invitará a Estados Unidos, pero no a representantes del régimen de Bagdad. El primer encuentro fue el pasado mes de febrero, pero el gobierno estadounidense rechazó la invitación.

ONU debate sobre crisis iraquí

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas mantuvo ayer una sesión abierta sobre la guerra en Bagdad, donde se discutió el envío de ayuda humanitaria a la población civil.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) se reunió ayer a las 15h30 en una sesión abierta sobre la guerra contra Iraq, en la que todos los miembros de la Asamblea podrían opinar al respecto.

La cita pública, que probablemente continuará hoy, fue solicitada por el Movimiento de Países No Alineados, formado por 166 países miembros de la ONU, así como por la Liga de Países Árabes. Ambas organizaciones defienden la solución pacífica del conflicto en Iraq.

Además, el Consejo tenía previsto el debate –a puerta cerrada– del proyecto de resolución de envío de ayuda humanitaria para la población iraquí, que pretende dar mayor libertad de acción al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para coordinar el programa con mayor facilidad.

La elaboración de este proyecto enfrenta dificultades, pues se basa en el suspendido programa Petróleo por Alimentos, que controla la venta del crudo iraquí y la entrada de suministros del país con las segundas reservas petroleras del mundo (detrás de Arabia Saudita). Desde el fin de la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991, Iraq está sometido a un embargo económico que solo le permite cambiar su petróleo por alimentos y productos de primera necesidad.

Era pos guerra

Annan rechazó que en el seno de la ONU se estuviera debatiendo la reconstrucción del país pues “es muy pronto” para hacerlo y dijo que el Consejo de Seguridad es el encargado de definir el rol que tendrá la ONU. Sin embargo, anunció que se reuniría hoy con el primer ministro británico, Tony Blair, para discutir el tema.

Antes de reunirse con Annan, Blair tratará el asunto con el presidente estadounidense, George W. Bush, con quien también dialogará sobre el conflicto israelo-palestino.

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, dijo que esperaba que los proyectos estadounidenses de una administración militar provisoria, a la que seguiría un gobierno civil en varias fases, se hicieran “en consenso con la comunidad internacional”.

Líderes árabes y latinoamericanos han pedido a las Naciones Unidas que condene los ataques contra Iraq. Según fuentes diplomáticas, Rusia, Francia, China y Siria –firmes opositores a la guerra– temen que la ONU coordine esfuerzos con las tropas de Estados Unidos o Gran Bretaña y de esa manera se legitimice su acción militar.

Moscú califica guerra de ilegal

La tensión entre Rusia y Estados Unidos aumentó luego de que el canciller Igor Ivanov acusara ayer a Washington de encabezar una guerra “ilegal e injusta” contra Iraq, por lo que sugirió al Senado aplazar la ratificación del Tratado de Reducciones Estratégicas Ofensivas firmado en mayo del 2002, que ya ratificó Estados Unidos y que recorta a un tercio los arsenales nucleares de ambos países.

Pese a que la semana pasada la cancillería rusa había llamado severamente la atención a la Duma (Cámara de Diputados) por retirar de su agenda la ratificación del Tratado, y el martes pasado el Senado, a instancias del Gobierno, pidió a la cámara baja que apruebe el documento, Ivanov dijo ayer que “este no es el momento más oportuno” para hacerlo. “Si ahora centramos los esfuerzos en detener la guerra, después podremos volver a este asunto”, indicó.

El embajador de EE.UU. ante el Kremlin, Alexandr Vershbow, manifestó a su vez que “el (llamado) Tratado de Moscú responde a los intereses de ambos países, y esperamos que su ratificación no se haga esperar demasiado tiempo”.

Ivanov dijo además que si EE.UU. descubre armas de exterminio en Iraq su procedencia deberá ser verificada por los inspectores de las Naciones Unidas, en clara alusión a que Washington puede falsificar las pruebas.

La escalada de tensiones se inició tras las acusaciones de EE.UU. de que Rusia ha vendido a Iraq armas y equipos de interferencia electrónica que dificultan el avance de las tropas anglo-estadounidenses.

Moscú califica guerra de ilegal

La tensión entre Rusia y Estados Unidos aumentó luego de que el canciller Igor Ivanov acusara ayer a Washington de encabezar una guerra “ilegal e injusta” contra Iraq, por lo que sugirió al Senado aplazar la ratificación del Tratado de Reducciones Estratégicas Ofensivas firmado en mayo del 2002, que ya ratificó Estados Unidos y que recorta a un tercio los arsenales nucleares de ambos países.

Pese a que la semana pasada la cancillería rusa había llamado severamente la atención a la Duma (Cámara de Diputados) por retirar de su agenda la ratificación del Tratado, y el martes pasado el Senado, a instancias del Gobierno, pidió a la cámara baja que apruebe el documento, Ivanov dijo ayer que “este no es el momento más oportuno” para hacerlo. “Si ahora centramos los esfuerzos en detener la guerra, después podremos volver a este asunto”, indicó.

El embajador de EE.UU. ante el Kremlin, Alexandr Vershbow, manifestó a su vez que “el (llamado) Tratado de Moscú responde a los intereses de ambos países, y esperamos que su ratificación no se haga esperar demasiado tiempo”.

Ivanov dijo además que si EE.UU. descubre armas de exterminio en Iraq su procedencia deberá ser verificada por los inspectores de las Naciones Unidas, en clara alusión a que Washington puede falsificar las pruebas.

La escalada de tensiones se inició tras las acusaciones de EE.UU. de que Rusia ha vendido a Iraq armas y equipos de interferencia electrónica que dificultan el avance de las tropas anglo-estadounidenses.

Milicias esperan a coalición

Cuando EE.UU. y Gran Bretaña combatieron contra Iraq en 1991 no pretendían ocupar el país, sino el retiro iraquí de Kuwait. Ahora, para derrocar al régimen de Hussein deben controlar las principales ciudades. A un día de Bagdad y tras una semana de bombardeos, aún no han logrado tomar ninguna.

Ayer las principales cadenas informativas estadounidenses dedicaron su cobertura al esperado enfrentamiento entre una columna de la Guardia Republicana de Saddam Hussein y la 3ª división de la Infantería de Marina estadounidense, en Najaf, al sur de Bagdad.

El combate, previsto para hoy, no llamaría tanto la atención de la prensa de un país con un ejército tecnológicamente superior, sino se hubieran producido 41 bajas (cifra oficial) inesperadas en los cuatro últimos días.

¿Qué pasó? Se preguntan aún algunos analistas militares que, basados en la información que filtró el Pentágono, anunciaban una guerra rápida, con bombardeos “nunca antes vistos”, con los que lograrían el colapso del régimen de Hussein en una semana.

A diferencia de esta guerra, en 1991 EE.UU. tenía el doble de hombres en la región, más ejércitos aliados y no pretendía ocupar el país, por lo que no le urgía combatir por el control interno de Iraq.

“Estados Unidos pretende una guerra corta y diferente a la de 1991, será un shock inmediato del régimen iraquí”, aseguró un día antes del primer bombardeo, el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Richard Myers.

Antes de que se inicien los ataques, Andrew Krepinevich, estratega y consejero del Pentágono, advirtió que “si no terminamos en dos semanas, deberemos preocuparnos”.

Ya ha transcurrido una semana y las fuerzas de la coalición aún no han logrado ingresar a Bagdad, ni someter las ciudades del sur, donde aún combaten contra las milicias.

Las mismas ciudades donde tanto británicos como estadounidenses esperaban ser recibidos como libertadores.

Después de todo, según el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, “las bombas no están destruyendo Iraq, están liberándolo”.

Sin embargo, al paso de los tanques extranjeros no hubo aplausos ni vítores, sino la presunta rendición de soldados iraquíes, que luego –junto a supuestos agradecidos civiles– organizaron emboscadas en las que han muerto más de una docena de soldados anglo-norteamericanos.

“No queremos a Saddam, pero tampoco queremos a los invasores ocupando el país”, explicó Mustafá Ali, un enfermero de Nassiriyah.

El gobierno estadounidense, principal promotor del embargo económico impuesto a Iraq tras la guerra de 1991 por las Naciones Unidas, no ha logrado convencer a los iraquíes de que quiere “liberarlos”.

Tampoco ha logrado convencerlos de levantarse contra su Presidente. En la memoria de kurdos y chíitas aún está grabada la represión militar que Hussein dirigió en su contra, en 1991, después que decidieron rebelarse siguiendo el pedido del entonces presidente estadounidense, George Bush (padre).

Said Yahir, un granjero chíita que participó en la pasada rebelión, afirmó al corresponsal del diario británico The Guardian que los marines estadounidenses entraron a su casa y se llevaron a su hijo, su rifle y tres millones de dinares (800 dólares). “¿Esta es la libertad de la que hablan? ¡Esos eran los ahorros de mi vida!”.

A pesar de las críticas, el Pentágono asegura que todo “marcha bien, según los planes trazados inicialmente”.

Por eso, “las tácticas, las técnicas y los procedimientos no cambiarán”, afirmó el general Stanley McChrystal, portavoz militar estadounidense.

Cronología de la guerra contra Iraq

DÍA 1 A las 21h15 (05h15 en Iraq) del miércoles 19 de marzo, 72 misiles tomahawk caen sobre Bagdad, lanzados desde aviones F-117 y portaaviones anclados en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. El gobierno iraquí denuncia que durante el ataque murieron cinco personas y otras 19 fueron heridas.


DÍA 2 Las tropas de la coalición avanzan 150 kilómetros dentro de Iraq, mientras continúan los bombardeos en Bagdad, Nassiriyah (sur) y Kirkuk (norte). Se destruyen los más importantes palacios presidenciales. Iraq derriba un helicóptero MH 53 de EE.UU. La coalición registró 16 muertos.

DÍA 3 Los ejércitos de EE.UU. y Gran Bretaña llegan a los suburbios de Basora y Nassiriyah, dos soldados extranjeros mueren en combate. Rendición de 600 soldados iraquíes. La coalición anuncia el control del puerto de Umm Qasr , dos refinerías y dos aeropuertos. 1.300 misiles crucero caen sobre Bagdad.

DÍA 4 Ocho soldados de la coalición mueren al accidentarse dos helicópteros en Kuwait. Se registran los primeros enfrentamientos entre los anglo-norteamericanos y las guerrillas iraquíes en Nassiriyah y Samawa. Al final del día, Iraq denuncia la muerte de 7 civiles y 50 soldados. La coalición admite 29 bajas.


DÍA 5 Un soldado musulmán estadounidense mata a dos compañeros con una granada en un campamento en Kuwait. Iraq toma doce prisioneros de guerra y mata a diez soldados en dos emboscadas realizadas por milicianos vestidos de civiles. Cuatro misiles se estrellan por “un error técnico”en Irán y Turquía.

DÍA 6 Los infantes de Marina británicos son sorprendidos con dos emboscadas realizadas por miembros de fuerzas paramilitares que fingieron rendirse cuando entraron en Basora. Desaparecen dos soldados estadounidenses y otros dos son tomados prisioneros en Najaf.

DÍA 7 Una tormenta de arena detiene el paso de la coalición hacia Bagdad. La coalición dice tener control absoluto de Umm Qasr. Las tropas extranjeras se enfrentan con fuerzas paramilitares. EE.UU. reporta más de 500 bajas en las tropas iraquíes. pero no admite pérdidas en sus filas. Iraq denuncia la muerte de 120 civiles.

DÍA 8 El gobierno iraquí denuncia la muerte de 15 civiles durante un bombardeo a un populoso mercado de Bagdad, el Pentágono niega que haya sido el objetivo de los misiles, pero admite la posibilidad de un error. Los enfrentamientos continúan en el sur. EE.UU. dice haber provocado 1.000 bajas entre los combatientes de Najaf.

Franks, el hombre detrás del ataque

Le huye a los reflectores y se desenvuelve con absoluta soltura tanto con reyes como con soldados de tropa. Es Tommy Franks, el jefe de la operación militar de la coalición estadounidense-británica en Iraq.
El mismo que logró derrocar a los Talibán en Afganistán, aunque fue acusado de dejar escapar al islamista Usama Ben Laden, blanco principal de la misión.

Al frente de los ataques contra el régimen de Saddam Hussein, Franks rompió su hermetismo el fin de semana pasado, después que se registraron las primeras bajas en las tropas de coalición, para recordarle al mundo que “se trata de una guerra” e insistir en que “hay avances rápidos e incluso drásticos”.

Franks nació hace 57 años en la ciudad de Midland, el poblado de Texas donde se crió el presidente norteamericano, George W. Bush, quien salió en su defensa cuando comenzaron las primeras críticas a su estrategia de guerra.

Lo cierto es que no todo ha funcionado como Franks quería. El primer golpe fue el rechazo de Turquía a permitir el despliegue de tropas norteamericanas desde su territorio. Franks contaba con la autorización para crear un frente norte que apoye en la toma de Bagdad a las divisiones que avanzan desde el sur, que llegarán más cansadas, después de los combates con las fuerzas paramilitares iraquíes.

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