Un AÑo Despues De La Guerra Saddam Esta Firme En El Poder


Publicado el 16/Enero/1992 | 00:00

UN AÑO DESPUES DE LA GUERRA SADDAM ESTA FIRME EN EL PODER

Bagdad. 16.01.92. Un año después de que las bombas comenzaran
a caer, un desafiante Saddam Hussein se burla del presidente
norteamericano George Bush y presenta la Guerra del Golfo como
una victoria iraquí.

Aquellos que pensaban que la Guerra del Golfo y su secuela
apaciguarían a Saddam estaban equivocados -dijo un diplomático
de Europa oriental- Es el mismo hombre, con las mismas ideas,
la misma clase de liderazgo, las mismas ambiciones y la misma
habilidad para borrar el disentimiento.

Y el mismo hábito de burlarse de sus enemigos, en especial el
presidente norteamericano a quien se lo ha visto calificar de
serpiente ponzoñosa y enano despreciable.

Con aspecto relajado y saludable, Saddam apareció tres veces
en la televisión la semana pasada expresando su afirmación de
que Irak ganó la Madre de todas las Batallas contra más de
750.000 efectivos de una alianza multinacional liderada por
los Estados Unidos.

Fue George Bush, por su propia voluntad, quien decidió detener
la contienda -dijo Saddam a comandantes de su Guardia
Republicana- nadie le pidió que lo hiciera.

En la versión de Saddam de la guerra, Bush ordenó poner fin a
la lucha porque quería evitar un enfrentamiento con la décima
brigada de la Guardia Republicana, que se había replegado en
posición defensiva para permitir un retiro ordenado de tropas
de Kuwait.

Es imposible describir cómo los iraquíes consideran victorioso
un conflicto que provocó la muerte de decenas de miles, y
causó graves penurias a la mayoría de los 18 millones de
habitantes del país.

Sin embargo, conversaciones con los iraquíes dejan la clara
impresión de que muchos están cónicamente resignados a vivir
bajo un gobierno que consideran tan podreoso y tan penetrante
que puede hacer lo que le plazca, inclusive transformar la
derrrota en victoria.

Si él (Saddam) declarase que la Tierra es plana, yo no
discutiría -dijo una joven maestra-. Me encogería de hombros y
trataría de seguir con mi vida.

La firmeza de Saddam en el poder -basada en la policía
secreta, el partido gobernante Baas y los militares- parecía
amenazada tras la guerra, cuando cihitas en el sur y rebeldes
kurdos en el norte se alzaron contra el régimen.

Los levantamientos seguían repetidos llamamientos de Bush,
difundidos por radios opositoras apoyadas por los Estados
Unidos y por la autorizada La Voz de América, para que el
pueblo iraquí derrocase a su líder.

El pueblo y los militares iraquíes (deberían) tomar el control
y obligar a Saddam Hussein, el dictador, a dar un paso al
costado, dijo Bush el 15 de febrero.

Saddam aplastó los levantamientos, oficialmente conocidos en
Bagdad como los actos de vandalismo que siguieron a la guerra,
en despiadadas campañas contrarrebeldes llevadas a cabo
virtualmente bajo la mirada del victorioso ejército de los
Estados Unidos.

Los rebeldes kurdos todavía controlan una franja de territorio
en el norte, donde la amenaza de intervención aliada obligó al
ejército iraquí a mantener cierta vigilancia. Bagdad intentó
forzar la sumisión de os kurdos mediante un bloqueo económico.

Ya antes de que las tropas de Saddam sofocasen los
levantamientos, el culto formado alrededor de su personalidad
era difícilmente parangonable. Desde entonces, se ha
profundizado.

Nadie contó los descomunales retratos de Saddam diseminados
por todo el país, mostrándolo en todo tipo de vestimentas
desde un uniforme de mariscal de campo hasta un atuendo
tropical con un sombrero de paja, graciosamente inclinado.
Pero para un visitante que regresa a Irak por primera vez
desde la guerra, el número de imágenes de Saddam parece haber
aumentado considerablemente.

Ha habido recientes adiciones al vasto repertorio de canciones
escritas en honor de Saddam desde que asumió la presidencia,
en 1979.

Eres el capitán de nuestro barco hacia la seguridad. Oro, oro,
oro, el discurso de nuestro presidente es todo oro, dice una
canción interpretada por un coro de niños. Eres la antorcha en
la oscuridad, dice otra.

Todas las noches, después del informativo televisivo, un coro
de 50 miembros canta: Eres el pilar de nuestro hogar, el
guardián de la montaña y la llanura y el protector de nuestros
ríos.

Tras la derrota de los levantamientos, la policía de posguerra
nortamericana dedicó su atención a la posibilidad de un golpe
interno llevado adelante por alguien del cerrado grupo de
familiares, clan y leales que le debe sus privilegios y poder.

No hay signos de disenso en el grupo interno, dicen
diplomáticos.

Saddam recientemente ridiculizó los informes de los Estados
Unidos acerca de conspiraciones golpistas en su contra. Los
informes diarios en el oeste, dijo, sugerían que un golpe
militar era inminente y las potencias occidentales estaban
buscando agentes iraquíes para fomentar un levantamiento. No
existen tales triviales enanos en Irak, dijo.

Funcionarios iraquíes vaticinan ahora que Saddam sobrevivira a
Bush, cuya declinante popularidad fue registrada asiduamente
por medios controlados por el gobierno.

Bush, en una entrevista el mes pasado, volvió a predecir que
Saddam caerá, pero no dijo cuando.

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