Quito. 7 feb 99. El 4 de marzo, la Universidad Central del
Ecuador, la más grande del país (35.000 alumnos), elegirá a su
nuevo rector. Esto coincide con la propuesta de reforma a la
Ley de Universidades (con cambios en temas susceptibles como
la autonomía y las formas de financiamiento) y la violencia
estudiantil, que llevaron a sectores oficiales y de la
sociedad a pensar que, detrás de la autonomía universitaria,
se parapetan no solo tradicionales grupos políticos, sino
bandas armadas. Y esos hechos ponen, al actual rector, Víctor
Hugo Olalla, en entredicho.

Los dos candidatos, Olalla y Edgar Samaniego, tienen
diagnósticos opuestos de la universidad. El primero cree que
ha recuperado espacio y no tiene problemas graves, su
contrincante opina que la crisis de la Central ha tocado fondo
y le tomará años recuperarse.

Olalla niega que el MPD tenga que ver con las decisiones de su
administración, aunque acepta que recibe su apoyo. Samaniego
está convencido de que la manipulación de ese partido ha
perjudicado a la universidad. La elección, sin duda, será
dramática. Hace varios años, Samaniego estuvo a punto de poner
fin al largo reinado de Olalla.

Olalla, en medio de la polémica

Víctor Hugo Olalla asumió el Rectorado de la Central en 1997,
luego de haber sido vicerrector desde 1989. Es ingeniero civil
con estudios de posgrado en México. Fue decano de la facultad
de su especialización y profesor de la Universidad Católica.
Tiene más de 40 años de docencia. Para él, quienes critican a
la Central no tienen autoridad moral, porque "no se han dado
el trabajo de conocer de cerca la realidad de la universidad".

¿Influye el Movimiento Popular Democrático en las decisiones
de las autoridades de la universidad?

No existe ninguna vinculación con ellos. No ha existido jamás.
Y no podemos renunciar a que apoyen nuestra candidatura, que
además está respaldada por personas que, al igual que el
rector, no tienen afiliación política alguna.

¿Cómo cataloga el apoyo del MPD?

Es un respaldo.

¿Es negativo o positivo?

Todos los apoyos que recibimos son positivos. De lo contrario
no los tomaríamos.

Existen denuncias de abusos cometidos por gente de ese
partido, particularmente en elecciones.

Si hay esas acusaciones se deben denunciarlas, presentar las
pruebas y sancionar a los culpables. Y eso no lo hace el
rector, sino los decanos de las facultades en donde se
cometieron esas posibles irregularidades.

Muchos en el país consideran que la universidad perdió
autoridad moral.

Quienes la critican no tienen esa misma autoridad.

¿En este caso serían los medios de comunicación, los
políticos, las autoridades?

Así es. Porque no la conocen. Antes de emitir una opinión
deben venir a la universidad. Los medios y cualquier
ciudadano, a excepción de la Policía, pueden ingresar.

Y solo menciono dos hechos que los medios no conocen: la
Central, en los últimos días, ganó concursos nacionales de
universidades: uno de proyectos, organizado por el BID, en el
que se impusieron tres estudiantes de la Facultad de
Administración; y otro de arquitectura, en el que nuestra
facultad ganó los cuatro primeros premios.

Pero si el diagnóstico de otros es errado, ¿cual es el de la
propia universidad, por ejemplo, respecto a sus profesionales?

En el nuestro se encontró que los profesionales estaban bien
preparados, pero no lo suficiente para insertarse
inmediatamente al sector productivo.

Sobre el asunto de la autonomía se abrió un debate. ¿En el
caso de la Central, permitiría que la Policía ingrese como lo
hizo, años atrás, en la Universidad de Guayaquil?

El caso nuestro es diferente. En Guayaquil los delincuentes
tenían sus centros de operación en la universidad. Aquí están
en los alrededores. Vienen, hacen sus fechorías y se van.
Tenemos una delincuencia pasajera. Lo mismo que en las
manifestaciones. Pero la universidad no tiene los medios para
detener eso.

Usted dijo varias veces que los estudiantes no están armados.
¿No descarta que estén relacionados con grupos que sí lo
están?

No. Porque en la universidad existen policías y elementos de
las Fuerzas Armadas matriculados en nuestras facultades. Y no
creo que, incluso ellos, estén armados.

Samaniego, por la nueva central

Edgar Samaniego, un médico con 30 años de docencia en la
universidad y estudios superiores en el exterior, es candidato
por segunda ocasión para ser rector de la Central.

Auspiciado por el movimiento independiente Nueva Universidad,
anuncia cambios radicales que, para él, devolverían el respeto
del país por la Central.

Los problemas continúan, pero el estilo de manejar a la
universidad se ha mantenido en los últimos años. ¿Por qué?

En buena parte por la violencia que utilizan sus principales
autoridades. La misma que han utilizado en estos días en las
calles. Por ejemplo, cuando no les conviene un resultado
electoral, queman las urnas. Cuando no les conviene una
decisión del Consejo Superior, lo violentan. Cuando no pueden
ganar una elección, presionan y amenazan a los electores.

El país, no solo yo, conoce las agresiones: se han secuestrado
decanos, han sido golpeados profesores y trabajadores. Ellos
tienen miedo, incluso, de expresar su apoyo público hacia mi
candidatura.

¿Cree que su candidatura podrá vencer todos esos obstáculos?

Si se hacen elecciones limpias, venceremos, tengan la certeza.
Para que eso ocurra, los medios de comunicación deben estar
presentes el día de las elecciones.

¿Está seguro de su triunfo?

Sí. Porque, en primer lugar, los profesores (la mayoría de los
integrantes de la Asamblea Universitaria, que elige al rector)
y los estudiantes quieren cumplir con la demanda del país, que
le está exigiendo a la universidad que cambie.

¿Hay algún aspecto de la Central que se salve de la crisis?

Existen asuntos de alta jerarquía que la universidad los
ostenta, indudablemente. Pero están opocados por su falta de
credibilidad.

Si gana las elecciones ¿cuál será su posición frente a la
autonomía universitaria?

La autonomía no es extraterritorialidad. No es libertinaje. Es
la instancia que da la constitución para construir
conocimiento. Para entregar al país ciudadanos honestos y
capaces. Para que fluyan todas las ideas, dentro de la
universidad, con absoluta libertad.

Por ello, llamaré, cuando sea necesario, a la Policía y a las
Fuerzas Armadas para que limpien la universidad de los
delincuentes y agitadores.

¿Qué le parecen las protestas, en los alrededores de la
universidad, durante los últimos días?

La universidad debe tomar conciencia de su oficio frente al
conflicto que vive nuestro pueblo y protagonizar, con
civilidad y racionalidad, sus críticas. Cuando recuperemos esa
jerarquía, la Central tendrá el poder necesario para hacer
temblar a cualquier Gobierno. Pero la pedrada inútil, y peor
las balas, al servicio de intereses partidarios, no van a
tener jamás validez.

Sus detractores dicen que apoyará la privatización de la
Central.

La Central no podrá nunca privatizarse porque representa la
esencia y el espíritu del pueblo del Ecuador.

Pruebas sí, exámenes de ingreso no

Para muchos, la falta de un riguroso sistema de admisión hace
que la deserción en la Central sea inmensa. Otros creen que el
mismo proceso de la universidad es un filtro para los
estudiantes

Uno de los temas en los que la autonomía y sistema educativo
confluyen, es el referido a los requisitos para ingresar a la
universidad. Tanto Olalla como Samaniego hablan de la
aplicación de pruebas, no de exámenes de ingreso propiamente
dichos.

Para Olalla, deben existir pruebas que establezcan las
capacidades del alumno, especialmente sicológicas y de
aptitud. Quienes no las aprueben deben tomar el año o semestre
básico (depende de cada facultad). Al momento tres, de las 15
facultades de la Central han adoptado ese sistema.
Samaniego, por su parte, tampoco propondrá los exámanes como
tales (porque los considera memorísticos), sino otras pruebas
que midan las capacidades reflexiva y de aprendizaje del
aspirante. El candidato reconoce, además, que no se pueden
exigir exámenes de ingreso, pues los estudiantes salen de los
colegios con diferentes niveles de conocimiento.

Aranceles diferenciados

Aunque Samaniego considera que la Central debe continuar como
universidad estatal, señala que pondrá énfasis en el cobro de
aranceles, pues la última constitución permite a los centros
de educación superior del Estado cobrarlos.

Según él, se hará un cobro diferenciado, después de un estudio
individualizado de la situación económica de cada estudiante.
Además, se becarán a los mejores alumnos.

Olalla, por su parte, no considera que se pueda hacer un
aumento de aranceles, pues la mayoría de los estudiantes de la
universidad pertenecen a estratos económicos bajos.

Universitarios

- Samaniego señala que si las elecciones fueran universales
(la Asamblea Universitaria elige al rector, con representantes
de cada estamento de la universidad: profesores, estudiantes y
trabajadores) él ganaría sin problemas. Si resulta vencedor,
luchará para que se aplique ese sistema.

- El actual rector dice no oponerse a la elección universal.
Es más, anota, él luchó para que las elecciones de la FEUE se
efectúen de ese modo.

- Para Samaniego la crisis es honda y para Olalla la
Universidad Central, en los últimos años, logró recuperar algo
de su prestigio.

- Samaniego habla de que se necesitarán muchos años para
lograr la nueva universidad que él aspira, especialmente si,
luego de que logre ganar en estas elecciones, sea sustituido
por un rector que continue su labor. El dice no ser demagogo y
solo aspira a poner las bases para el cambio. (DIARIO HOY) (P.
7-A)
EXPLORED
en Ciudad Quito

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