Quito. 24.07.93. Entre las medidas del 3 de septiembre, el
Gobierno produjo una sobredevaluación de más del 35%. Sin
embargo, con los niveles de inflación registrados y al no
modificar el tipo de cambio, existe ahora un rezago cambiario, el
cual ha determinado que la producción interna pierda
competitividad en el mercado exterior. Esto explica en parte el
que hayan disminuido las exportaciones y aumentado las
importaciones.

Si se estima una depreciación del tipo de cambio del 3% desde
septiembre hasta julio, y una inflación acumulada del 44% en el
mismo período, y tomando en cuenta una inflación del 3% en los
EEUU a lo largo del mismo lapso, se observa que existe un rezago
cambiario de 40 puntos que afecta directamente al comercio
exterior.

A pesar de esto es importante anotar el esfuerzo realizado por el
Gobierno para mantener estable el tipo de cambio. Ello ha
permitido mantener bajas las expectativas y el nivel de precios.

Sin embargo, la estabilidad del tipo de cambio ha sido un logro.
Por él se han reducido en parte las expectativas y se ha
conseguido que la inflación no fuera mayor a la que habría sido
con fluctuaciones grandes en este indicador.

Balanza comercial: deterioro constante

El tipo de cambio, el interés y el proceso de apertura económica
han afectado al comercio internacional del país.

En cuanto a las importaciones, se observa un cambio en el patrón
de consumo. Las importaciones de bienes de consumo se han
incrementado mientras que las importaciones de bienes de capital
y materias primas han disminuido. Esto muestra que la actividad
productiva no está avanzando y que podría haber una mayor
recesión en 1993.

Las exportaciones también se han visto alteradas. El rezago
cambiario no incentiva las exportaciones y hay una marcada
disminución en las exportaciones de productos tradicionales como
café, cacao y banano.

Factores externos como la restricción de la Comunidad Económica
Europea (CEE) al banano latinoamericano, muestran que se
necesitará de la intervención estatal y del diálogo para
recuperar el nivel de exportaciones y no solo incentivos en el
tipo de cambio.

Rápido aumento de depósitos en BC

El Gobierno este año y especialmente el ministro de Finanzas se
caracterizaron por la política fiscal contractiva combinada con
la austeridad fiscal.

Un instrumento que permitió un mayor control sobre el gasto del
sector público fue la aprobación del presupuesto único, que dio
al ministro el poder absoluto sobre los recursos.

De esta forma se acumularon depósitos del sector público en las
bóvedas del Banco Central en montos nunca antes registrados y a
un ritmo acelerado comparable con el incremento de reservas
internacionales.

Un año después el Gobierno enfrenta la presión de tener todos
esos recursos acumulados y seguir con la austeridad fiscal. Sin
embargo en opinión de los analistas consultados, es sumamente
difícil mantener esta política en el largo plazo y la decisión
del no gasto tendrá que ser reemplazada por la idea de
incrementar los ingresos. Esto se lograría a través de las
privatizaciones e incrementos en los precios de algunos servicios
e incluso del combustible.

Con respecto a estos depósitos también es necesario que el
Gobierno no los arroje al sistema rápidamente ya que podrían
generarse presiones inflacionarias

Inflación, meta cada día más lejana

Las medidas adoptadas en septiembre por el Gobierno estaban todas
dirigidas a reducir la inflación que constituía la gran meta.
Para 1993 se esperaba alcanzar el 30% que significa una reducción
de 20 puntos con respecto al año anterior.

Desde ese mes la inflación registró fuertes variaciones. En
agosto se empezó con una inflación mensual de 3,1% y en
septiembre el nivel alcanzó a más del 10%. Esto se debió
fundamentalmente a las medidas adoptadas y a las expectativas de
la gente. A partir de este último mes, la inflación registró una
marcada tendencia a la baja hasta febrero; en marzo nuevamente
trepó a niveles del 4.5% y el mes pasado disminuyó al 1,82%.

En este comportamiento han incidido factores como la liquidez del
sistema, evolución del tipo de cambio, las catástrofes naturales
como el de la Josefina, incremento en los precios de combustibles
y servicios públicos. Pero fundamentalmente las expectativas han
sido las encargadas de marcar la tendencia de la inflación. Por
ejemplo, en mayo se generó la expectativa de medidas económicas
para recaudar recursos para Paute; luego en junio la falta de
coordinación en las declaraciones de las autoridades monetarias
generó nerviosismo en los agentes económicos.

Tasas de interés: reflejo del mercado

En los últimos 11 meses, las tasas de interés han tenido un
comportamiento cíclico.

Después de las medidas experimentaron una subida brusca que duró
aproximadamente dos semanas. Pasado este tiempo, las tasas
empezaron a bajar igualmente de una manera acelerada hasta llegar
a su punto más bajo en abril.

Desde esa fecha hasta hace un mes, las tasas nuevamente iniciaron
su ascenso hasta ubicarse en niveles similares a los de diciembre
y en estas últimas dos semanas se ha vuelto a registrar una
ligera tendencia a la baja.

Este comportamiento, según fuentes bancarias, refleja la
situación de liquidez del mercado. Esas fuente recordaron que en
agosto existía un rezago de iliquidez del Gobierno anterior;
hubo, además, un importante ingreso de capitales o repatriación
de capital que incrementó la reserva. Esto produjo emisión
monetaria y, por tanto, mayor liquidez: bajaron las tasas de
interés. Todo este proceso se inició porque en el país las tasas
de interés eran más atractivas que el interés que rendían en el
exterior.

Esta variabilidad en las tasas afecta de manera directa a la
inversión ya que, al no haber estabilidad en ellas, se genera
incertidumbre y no se estimula la inversión.

RMI: Nivel histórico de reserva

Con este Gobierno, la Reserva Monetaria Internacional (RMI) ha
alcanzado niveles históricos al acumular 980 millones de dólares.
Anteriormente, el mayor nivel alcanzado fue de 850 millones, que
se logró en 1982.

Esta podría considerarse como una meta conseguida, pero el costo
de alcanzar esta meta ha sido el no pago a la deuda; se estima
que se dejaron de pagar 14 millones de dólares mensuales, que
equivalen a 140 millones de diez meses. Además, el incremento de
la reserva no es el reflejo de una mejora en la balanza
comercial. Al contrario, ésta se ha deteriorado.

Otro factor que ha incidido en la acumulación de reserva es la
repatriación de capital. Pero, es importante contar con una
reserva grande. Al momento cubre aproximadamente cuatro meses de
importaciones y esto, para un país con las características del
Ecuador, pequeño y dependiente, permite hacer frente a la
vulnerabilidad en su balanza comercial y, más aún, cuando se
trata de un país exportador de pocos productos.

Fuentes consultadas indicaron que esta situación es poco
sostenible en el largo plazo debido a que no promueve el comercio
exterior y que se debe tener cuidado con la monetización de la
reserva. Señalaron, además, que una reserva alta en el caso de un
país que tiene que renegociar su deuda es comprometedora ya que
la banca acreedora podría exigir un pago inicial alto en vista de
la reserva alta.




EXPLORED
en Ciudad N/D

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