Quito. 27 dic 99. La historia marcará a este año como el más
infeliz de todo el siglo. Ahora nuevamente el gobierno ofrece un
programa similar al original de 1999. ¿Podrá alcanzarlo esta
vez?...O sale airoso o su caída puede ser dramática

Revertir el deterioro de los principales indicadores
macroeconómicos y sociales y crear las bases para transformar la
economía ecuatoriana, de modo que se genere un crecimiento
sostenido en un marco de estabilidad económica, es el principal
reto del Gobierno.

Se espera conseguir un crecimiento de la economía del 1.7%,
reducir el déficit fiscal al 2.6% del PIB, abatir la inflación
para ubicarla en el 25% anual, cerrar diciembre con una tasa
básica de interés del 38%, estabilizar el tipo de cambio a un
nivel consistente con la inflación, corregir el desequilibrio
externo, disminuir los índices de riesgo de la banca ecuatoriana,
bajar la relación deuda/PIB al 73%, reducir el desempleo al 9.2%
de la PEA, en fin incrementar la productividad y competitividad
de las actividades nacionales.

Esta es la perspectiva y los compromisos del Gobierno para el
próximo año. Pues bien, así se expresaba el Gobierno a fines de
1998. Y vaya que hay un abismo entre lo ofrecido y la realidad
vivida.

El PIB cayó en el 10%, el déficit fiscal fue del cuatro por
ciento, la inflación transitó por un sendero contrario y superará
el 55% anual, la devaluación alcanzó el 160% anual transformando
el déficit externo en cuenta corriente en un superávit del dos
por ciento del PIB con la colaboración de la depresión que redujo
las importaciones en más del 50%. El sistema financiero definió
el tipo de crisis y la historia marcará a este año como el más
infeliz de todo el siglo: 10 bancos quebraron, cuatro pasaron a
poder del Estado, el 60% del sistema es de propiedad pública y,
para ello el Gobierno se endeudó hasta la fecha en 1.300 millones
de dólares.

La relación Deuda/PIB subió al 94% y en lugar de aplicar una
reingeniería se optó por la moratoria. El congelamiento de
cuentas bancarias y la reprogramación de los créditos fue una
decisión inédita en la historia económica nacional que menoscabó
profundamente la credibilidad del Gobierno, cuestionó la
confianza de los ecuatorianos y contrajo el consumo a niveles que
ocasionaron cierres de empresas y llevaron el desempleo al 16%
de la PEA, con lo cual 570.000 nacionales no tienen trabajo:
240.000 más desocupados que en 1998.

Salva el cuadro el aumento del precio del petróleo que ayudó a
solventar la crisis fiscal y apuntalar la Reserva Internacional
que termina el año perdiendo 500 millones de dólares. Ahora,
nuevamente el Gobierno ofrece un programa casi gemelo al original
de 1999. ¿Será posible alcanzarlo en esta oportunidad?

Si se cumple el 50% de lo prometido, sería un éxito. A no dudarlo
cambiaría el ambiente denso y apesadumbrado que cobija al país.
Habría nuevamente trabajo. Las empresas volverán a producir y
vender. Los gestos adustos volverían a ser amigables.

Sin embargo, las perspectivas no son claras. El Gobierno no ha
sostenido y defendido sus tesis macroeconómicas. Desestabilizó
su propio Gabinete. Ha demostrado, reiteradamente, disposición
a negociar todo. La mayoría de los fundamentos originales de la
política económica fueron abandonados y los com- promisos
dilatados. La negociación con el FMI es una demostración de esta
actitud: llevamos 15 meses conversando y parecería que recién en
febrero tendremos -ojalá- un Convenio Stand by de 12 meses por
350 millones de dólares.

Si esto ocurre, es posible esperar un cambio. El Acuerdo con el
FMI, que tendrá metas trimestrales por cumplir y decisiones de
política económica que tomar, es la llave que abre los
desembolsos de créditos de los Multilaterales y alivia el
estrangulamiento externo actual, que es uno de los elementos
críticos para el año 2000.

Los otros son el descongelamiento de cuentas bancarias, el pago
del seguro de depósitos de los bancos en saneamiento, la
renegociación de la deuda externa, los nuevos ajustes fiscales,
la seguridad social, la descentralización, la modernización del
Estado, el retorno del Banco Central a su función primigenia, el
fortalecimiento del sistema bancario.

Si a todos estos temas no se los resuelve adecuada y
oportunamente, el ambiente volverá a ensombrecerse y pueden
florecer signos de caotización económica. El país trabajará al
filo de la navaja: o sale airoso o su caída puede ser dramática.

El reto es enorme, complejo y muy delicado. Exige sacrificio de
todos. Las decisiones en todos los campos deben ser
cuidadosamente evaluadas, equitativas, tomadas en un ambiente que
tenga el respaldo internacional. Sólo así volverá poco a poco a
restablecerse la fe en el país. Sin embargo, aún en estas
condiciones el año 2000 será de transición.

Desde 1995 el Ecuador perdió la senda del crecimiento. El año
2000 no empieza con augurio. Los frentes abiertos por la crisis
y la forma de enfrentarlos, han debilitado muchos sectores. La
inestabilidad económica exige soluciones en las causas reales que
la provocan.

El país tiene que convencerse que la recuperación económica sólo
se la puede alcanzar si se cuidan celosamente los fundamentos de
la macroeconomía y se profundizan reformas que permitan armonizar
el trabajo de una economía de mercado con equidad social. El
Gobierno debe ser responsable de manejar las finanzas públicas
de manera ordenada y equilibrada y el Banco Central tiene que
cumplir su obligación constitucional de cuidar la estabilidad
para maximizar el crecimiento. Con este telón de fondo, las
soluciones a los difíciles retos comentados pueden llevar al país
a una nueva etapa.

ENERO
Inestabilidad tributaria
Entra en vigencia el impuesto del uno por ciento.

FEBRERO
Flota el dólar
El Banco Central elimina bandas cambiarias.

MARZO
Decisiones inéditas
El feriado bancario fue una catástrofe.

ABRIL
Quiebra de empresas
Los empresarios no tienen capital de trabajo.

MAYO
Desempleo
Se agudiza el problema del desempleo.

JUNIO
Adiós Ecuador, Adiós
No hay manera de frenar un fenómeno migratorio.

JULIO
Derrumbe bancario
Se anuncian resultados de auditoría bancaria.

AGOSTO
El primer grito de la deuda
Se declara la moratoria parcial de los bonos Brady.

SEPTIEMBRE
País de los endeudados
Los taxistas se tomaron las calles.

OCTUBRE
Sin reactivación
Las importaciones se derrumbaron en más del 50%.


NOVIEMBRE
Intereses por las nubes
Para controlar el alza del dólar suben las tasas de interés al
160%.

DICIEMBRE
¿Y EL FMI?Luego de 15 meses de conversaciones no llega el dinero
del Fondo Monetario Internacional.

El 2000 no empieza con augurio. Los frentes abiertos por la
crisis han debilitado muchos sectores. (Texto tomado de la
Revista Vistazo)
EXPLORED
en Ciudad Quito

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