Quito. 3 nov 2001. (Editorial) Los delegados de los pueblos indígenas del
Ecuador y de otros países latinoamericanos y los invitados a
presenciarlo, al reunirse en el I Congreso de la Conaie pudieron
constatar la madurez del movimiento indígena en las intervenciones que
analizaban y debatían los temas centrales de la reunión.

El movimiento indígena ha avanzado superando el menosprecio étnico y la
exclusión política, la dolarización, que ha afectado gravemente a su
pueblo y la globalización que tiende a borrar sus particularidades.

El encuentro confirmó que más de 500 años de dominación no han podido
abolir ni la memoria ni la heterogeneidad de los pueblos indios. Reunidos
en una especie de celebración comunitaria, los quichua, shuar, záparo,
secoya, tsachi, awa, wao demostraron que es posible fusionar distintas
herencias culturales y un sentido contemporáneo de la política, dejando
una sensación de convivencia de épocas y lugares, de mezcla de sencillas
prácticas cotidianas y elaboradas ideas organizativas, de coexistencia de
artesanías con aparatos electrónicos, de referencias a pequeñas unidades
territoriales y a la soberanía nacional.

A la apertura del Congreso asistieron varios embajadores europeos y de
América y la representante de la Comunidad Económica Europea.

Durante tres días se sucedieron las intervenciones de decenas de
oradores, en su mayoría jóvenes desenvueltos y espontáneos. Alrededor del
documento base, el Proyecto Político de la Conaie, se manejaron conceptos
provenientes de la política, la etnología, la economía y la lingüística y
otros extraídos de la Sociología como "comunidad", "pueblo" y
"nacionalidad" pero que han sido redefinidos en el proceso político-
organizativo de la Conaie calando en la esencia de las propuestas
indígenas.

No obstante que la cuestión de las comunidades, los pueblos y las
nacionalidades indígenas tiene sus propias particularidades, quedó claro
que está ligada a la de todo el país. En los análisis sobre el rol del
Estado se tocaron temas que conciernen a la democracia y al aporte que
esta ha recibido desde los espacios ganados por la lucha de los pueblos
indios. La educación bilingüe, el desempeño de la autoridad municipal, la
Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso Nacional, el Consejo de
desarrollo de los Pueblos Constituyen instancias que promueven la
integración a través de instituciones efectivas.

Otro asunto que se trató fue el de la posibilidad de economías mixtas,
por ejemplo, a través de empresas comunitarias, considerando que los
indios tienen patrones de consumo diferentes a los de los mestizos, y que
los niveles de contaminación que originan son muy bajos, al contrario de
los descontrolados procesos de desarrollo que están llevando a la pérdida
de la diversidad ecológica, especialmente de la agrícola, al agotamiento
de los recursos naturales y a peligrosos cambios climáticos.

Sobre las privatizaciones se argumentó que no benefician ni al país ni a
las comunidades, ya que el Estado vive una etapa en la que se ha perdido
el control no solo de la moneda sino de la economía, mientras las
empresas transnacionales carecen de identidad, conciencia y
responsabilidad nacio nales.

Se sostuvo que la deuda externa frena el desarrollo tecnológico, y por
ende el económico, y que las comunidades indígenas no se han beneficiado
de los préstamos de los organismos financieros internacionales o
nacionales.

Se señaló también que la gobernabilidad depende también del factor
cultural y que el Estado no le da importancia al carácter pluricultural
del país.

Se opinó que las guerras no terminan con los conflictos aunque sí
originan genocidios, instando al respecto al Gobierno que haga una
declaración en contra de la guerra. Se demostró con cifras que la
globalización es depredadora tanto económica como social, y que, sin
embargo, hay una esperanza puesto que también se globaliza la exigencia
de una nueva ética global como se comprueba en Seattle, Washington, Porto
Alegre y Génova.

El documento principal que se debatió es una formulación de carácter
explícito y universalista, radicalmente opuesto a cualquier
fundamentalismo.

En ciertos aspectos linda con lo utópico, pero contiene principios
humanos útiles para la práctica política. Tiene todavía que
perfeccionarse, pero significa un progreso en el pensamiento político
ecuatoriano.

Ante esta constatación, es lamentable que la visión parcial y el
conocimiento insuficiente y con prejuicios sobre los indígenas haya
llevado a ciertos medios de comunicación a informar en términos
peyorativos sobre el Congreso exagerando las diferencias entre los
dirigentes Ricardo Ullcuango y Leonidas Iza. Por supuesto, hubo
confrontaciones y los ánimos se enardecieron, pero en todo momento se
subrayó la unidad de la Conaie y primó un espíritu de honestidad y
respeto. Las diferencias de criterios entre los indígenas no obedece a
intereses económicos, que caracterizan las pugnas políticas usuales entre
los mestizos y "blancos".

*Lingüista, investigadora (Diario Hoy)
EXPLORED
en Ciudad Quito

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