¿Cómo enriquecerse a costa del dolor ajeno?


Publicado el 21/Abril/2002 | 00:00

Si no está satisfecho con su situación financiera y desea cambiar de
profesión, convertirse en síquico o mentalista es en la actualidad uno de
los trabajos más rentables en el mercado laboral y, además (todo lo
contrario de lo que pueda imaginarse), uno de los más fáciles.
Todo lo que necesita es cierto grado de amabilidad, entender a las personas
y ser un poco atrevido. Incluso, si no cuenta con estas características, las
probabilidades a su favor siguen siendo muchas.
Pruebe este experimento. Escoja una persona al azar (siempre piense que la
persona que escogió está dispuesta a creer en la veracidad de su capacidad
paranormal).
Mírela directamente a los ojos y diga: "Percibo que alguien piensa
intensamente en usted, alguien que no ha visto por muchos años, pero a quien
amó en algún momento de su vida. Usted sufrió mucho porque fue un amor no
correspondido. Ahora, esta persona se ha dado cuenta de cuánto lo hizo
sufrir y está arrepentida aun cuando sabe que es demasiado tarde"".
¿Existe alguna persona en el mundo que no sea un niño, que no haya tenido
una desilusión amorosa o al menos un amor no correspondido en la vida? Es
ahí donde el sujeto (o "víctima") será el primero en ayudar y colaborar con
algunos datos de la supuesta persona cuya aura usted escogió para este
intento.
Incluso podría decir lo siguiente: "Hay una persona que lo subestima y está
hablando mal de usted, lo hace porque tiene celos"".
Las posibilidades de que el individuo responda que todo el mundo lo ama y no
tiene la menor idea de quién es la persona en mención, son remotas. Por el
contrario, en el menor tiempo posible le dirá de quién se trata y alabará su
percepción extrasensorial.
O tal vez le pueda decir a su "víctima" que cuenta con la facultad de ver a
su alrededor los fantasmas de los familiares ya fallecidos. Dígale a una
persona bastante adulta que puede ver muy de cerca la sombra de una persona
de edad que murió de algún problema al corazón.
Cada ser viviente tiene padre, madre, dos abuelos y dos abuelas y, si tiene
suerte, un tío, una tía o un padrino quien quiso mucho durante su vida. Si
el sujeto es de una edad avanzada, es muy probable que estos parientes ya se
encuentren muertos. De seis muertos, al menos uno tiene que haber fallecido
de un ataque cardíaco.
Si, por el contrario, la suerte no lo acompaña, existe siempre un plan
alterno; ya que usted tuvo la osadía de demostrar sus habilidades
paranormales a un individuo cualquiera que está acompañado de otras
personas, entonces la coartada podría ser que se equivocó, que lo que vio o
percibió no es un familiar del sujeto sino de algún vecino.
Es muy probable que alguien del grupo diga que se trata de su padre o madre,
en ese momento podrá darse cuenta que tiene la situación bajo control. Puede
hablar del calor que la sombra emite o del amor que emana.
Aquellos astutos que dicen leer las cartas reconocen estas técnicas, incluso
los carismáticos personajes que aparecen en algunos programas de televisión.
Nada es más fácil que convencer a un padre que acaba de perder a su hijo o
aquella persona que aún llora la muerte de su madre o esposo, que el alma de
ese familiar no se ha desvanecido del todo y sigue enviando mensajes desde
el más allá.
Ser sensible es fácil, el dolor y la creencia de los semejantes le favorece
al momento de hacerles creer en sus poderes. A no ser que alguien de ese
grupo sea miembro del Comité Italiano para la Verificación de Fenómenos
Paranormales, cuya informacion se encuentra en la página de Internet,
www.CICAP.org, y en la revista Scienza & Paranormale.
Estos investigadores están en la búsqueda de fenómenos, desde ruidos
inexplicables y levitaciones hasta intermediarios espirituales o círculos de
extraña naturaleza en los campos de trigo, objetos voladores no
identificados y encuentros divinos, sin mencionar los fantasmas.
Premoniciones, tenedores doblados a través de la telepatía, lectura de
cartas del tarot, estatuas de vírgenes que lloran, etc. Ellos se encargan de
revelar el mecanismo, el truco, explicando científicamente lo que parece ser
un milagro.
A menudo, recrean el experimento para mostrar que se trata de un vil engaño
y que cualquier persona se puede convertir en un mago.
Dos integrantes de esa organizacion, Massimo Polidoro y L. Garlaschelli, han
publicado juntos (recolectando informacion de las investigaciones de sus
colegas) el libro Investigatori Dell"Occulto: Dieci Anni di Indagine sul
Paranormale (Investigadores del Ocultismo: 10 años de investigación de lo
paranormal).
Si usted no es de los que lloran cuando le dicen que Santa Claus no existe,
entonces encontrará en esta publicación muchas historias entretenidas.
Pero basta de entretenimiento para adultos. El hecho de que esta
organización cuenta con tanto trabajo es porque son cada día más los
creyentes en este tipo de chantajes.
Al final del día, circularán miles de copias de este libro. Al mismo tiempo,
aquellos síquicos que aparecen en la pantalla chica enriqueciéndose del
dolor ajeno, serán vistos por millones y millones de personas.
¿Quién puede culparlos por engañar a tanta gente? La corte entra en sesión.
© The New York Times Syndicate

Umberto Eco es autor de las novelas El nombre de la rosa, El péndulo de
Foucault y, la más reciente, Baudolino.

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