Urbe Llena De Basura Y Sin Agua


Publicado el 02/Marzo/1998 | 00:00

Quito. 2 mar 98. Esmeraldas es la ciudad de "las siete
plagas". Es una frase que ahora los políticos locales acuñan,
cuando nada parece funcionar: no hay agua, el alcantarillado
ha colapsado hace ya cinco meses, las calles están
inservibles, la basura y la insalubridad se volvieron -como
también lo es la inestabilidad del suelo- una amenaza.

La incapacidad operativa de la entidades locales es evidente.
En medio de la crisis que vive la ciudad, hay un paro de
trabajadores municipales en reclamo por el pago de seis meses
de sueldos retrasados. Las 80 toneladas, en promedio, de
basura diarias van acumulándose sin remedio.

Las dos entradas principales a la ciudad están abarrotadas de
desechos sólidos. Los deslizamientos en esas vías han agravado
el problema: la humedad está a punto de romper totalmente la
carpeta asfáltica, las bases y las sub-bases, a la altura de
El Cabezón, en el barrio Aire Libre.

Montañas de desechos se pueden ubicar además en la zona del
mercado, el Coliseo Cayapas y casi todas las esquinas de las
calles principales y secundarias.

El lodo acumulado ha terminado de taponar los sumideros. Las
aguas lluvias que bajan sin pausa desde el sector del
Cementerio General inundan el centro esmeraldeño. Las aguas
servidas rebosan, por un taponamiento en un 50 por ciento del
único colector que cubre al 25 por ciento de la ciudad.

La insalubridad tiene otro agravante. La ciudad se quedó sin
servicio de agua potable al romperse la madrugada del jueves
la tubería que viene de la planta de San Mateo, a la altura de
Winchelle, en el sector del rompimiento del poliducto ese
mismo día.

La reparación va a paso lento. Los directivos de la Empresa
San Mateo informaron que la empresa operadora -Inabromco-
tiene previsto reparar el daño en ocho días. A principios de
este año, los centros poblados y la zona costera de la
provincia se quedaron sin servicio dos semanas.

Ayer, el malestar de la gente se hizo sentir. Las
aglomeraciones de gente fueron la constante. Cientos de
personas, en especial de las zonas bajas, se disputaban el
agua de los pocos tanqueros que el Municipio de Esmeraldas y
el Ministerio de Bienestar Social pusieron al servicio
ciudadano.

Ante la emergencia, el Municipio del Distrito Metropolitano de
Quito ha recurrido con algunas acciones de apoyo: 35 personas
y equipo pesado trabajan en la limpieza de las calles,
fumigación de viviendas y sitios públicos y atención médica.

El propio gerente de Obras Públicas, Teodoro Abdo, está
comandando el operativo. Trabajan una motoniveladora, 4
volquetes, 3 cargadoras, 2 tanqueros, un carro succionador,
una ambulancia y dos unidades para fumigación.

Los esmeraldeños han visto con buenos ojos el gesto del
Municipio quiteño. Aunque parece que estas acciones
ocasionales son insuficientes -al menos en lo que se refiere
al estado de las calles- ya que con cada lluvia que cae se
repite la historia.

LAS CONSECUENCIAS

* Las vituallas y alimentos *

Los empleados de Petroecuador entregaron al Ministerio de
Bienestar Social y Defensa Civil 50 carpas. Cada una tiene una
capacidad para 8 personas. Además entregaron vituallas,
colchones y alimentos. El Municipio de Quito también entregó
450 vituallas, 90 quintales de arroz, azúcar y medicinas para
los enfermos.

* Para las familias damnificadas *

Jorge Mujica, Director de Socorro y Desastres de la Cruz Roja,
manifestó que hoy entregarán 100 raciones de alimentos para
las familias damnificadas. Cada ración tiene granos, fideos y
papas. Cada porción sirve para cinco personas y durará para
cuatro días. Por el momento todos están abastecidos.

* Los que están graves *

El presidente Alarcón sigue de cerca el avance de la
rehabilitación. El sábado pasado, a las 13h30, consultó vía
telefónica a la Ministra de Bienestar Social la posibilidad de
conseguir un avión ambulancia para trasladar a los Estados
Unidos a tres enfermos que están muy graves.

* De regreso al albergue *

El Colegio 5 de Agosto tiene viejos huéspedes. Son las 20
familias damnificadas por el desbordamiento de los ríos Teaone
y Esmeraldas a finales de noviembre. Ellos vivían en los
barrios La Propicia 1 y 2. Desde el viernes comparten el
plantel con las ocho nuevas familias que perdieron todo en el
incendio del pasado jueves.

* El poliducto está listo *

El poliducto Esmeraldas-Quito reinició el transporte de
combustibles el sábado pasado a las 22h30, una vez que fue
reparado el tramo de la tubería destruida, señaló
Petroecuador. Los trabajos para que el ducto reinicie sus
operaciones comenzaron el mismo sábado a las 19h00. Su
reparación duró 44 horas e implicó remover aproximadamente 10
metros cúbicos de tierra, hasta encontrar la tubería. Este
poliducto tiene una longitud de 253 kilómetros, con tuberías
de 16 y 12 pulgadas de diámetro y transporta 55 mil barriles
diarios de combustibles como gasolinas super, extra, diesel,
jet fuel y destilado 1.

* Limpieza contra la contaminación *

La fuga de crudo y diesel por el rompimiento del oleoducto y
poliducto el pasado jueves contaminó la desembocadura del río
Esmeraldas.

La Superintendencia del Terminal Petrolero de Balao está a
cargo de las tareas de limpieza de esas zonas. Al momento,
según Fernando Reyes, superintendente, la división de
contaminación está a cargo de esa tarea, pero a la vez evalúa
el alcance de contaminación. Se utilizan dispersantes químicos
para descontaminar las aguas.

* El Municipio de Quito brinda ayuda *

El Patronato Municipal del Distrito Metropolitano de Quito
desplegó ayer una brigada médica con tres especialistas en
medicina general, ginecología y dermatología. Se atendieron a
120 pacientes en medicina externa y 300 en desparasitaciones
en los barrios Propicia 1 y 2 y la Camera. Además, los médicos
también entregaron medicinas gratuitas para infecciones,
parásitos y pomadas para quemaduras.

Tres pacientes en EE.UU.

La tragedia de Esmeraldas sigue. Aunque en el sitio del
incendio solo quedan los escombros humeantes de lo que fue una
serpiente de fuego, en Quito el drama continúa patente en los
hospitales.

El sábado murieron en el Hospital Baca Ortiz: Fanny Moncayo,
María Chuquisán, Kerly Martínez y Orky Cañola, que presentaban
quemaduras hasta en el 90 por ciento de sus cuerpos.

Mientras que July Reina Olearte, Karen Tenorio y Aidé Moncayo
partirán mañana a Houston, donde serán atendidas. Estas tres
personas son las primeras en viajar hacia los Estados Unidos
de un total de 23 personas que tienen quemaduras en más del 50
por ciento de su cuerpo.

"Las familias solicitaron que sean tratados en un centro con
más tecnología y como hay un seguro que puede cubrir los
costos...", dice Jorge Bracho, médico de la unidad de quemados
del Hospital Baca Ortiz.

Las ambulancias aéreas de los Estados Unidos están en
capacidad de trasladar tres heridos por viaje. En los aviones
se encuentran dos médicos y una enfermera. Cada paciente puede
llevar un acompañante.

El familiar que viaje con el herido lo hará a través de un
vuelo comercial, que será costeado por el Gobierno. La
permanencia de las personas en el exterior será de mínimo tres
meses y máximo un año.

El Estado pagará todos los costos y el seguro de los empleados
de Petroecuador reembolsará los gastos.

En la sala de terapia intensiva del Baca Ortiz se encuentra
otro niño sumamente grave. "No me sorprendería que pudiésemos
tener un desenlace fatal".

Los heridos que se tratan en el Hospital Metropolitano se han
estabilizado, aunque eso no quiere decir que estén fuera de
peligro.

Todas las gestiones para que niños y adultos quemados viajen a
los Estados Unidos las ha realizado el Comité de Familiares de
las Víctimas de la Tragedia de Esmeraldas, conformado el
sábado: Eddy Reina, presidente; Eli Hernández, vicepresidente;
Orlando García, secretario; y, Colombia Quiñónez, tesorera,
todos empleados de Petroecuador.

La rústica vivienda se ubicaba a 60 metros del deslave. No
quedó piedra sobre piedra.

Los Campos se quedaron solo con la ropa que llevaban puesta

El humo y la ceniza todavía se levantan de los escombros
calcinados de la casa de los Campos, la familia de
agricultores que vivía al filo derecho del poliducto y apenas
a escasos 60 metros del deslizamiento que rompió la tubería y
originó un incendio.

Andrea (16 años) no deja de mostrar una blanca sonrisa que
resalta en su piel canela, a pesar que ahora no tiene ya cama
ni muñecas ni cuadernos...

No hace pausa cuando le preguntan del flagelo: ni la Tv. ni la
radio, que tanto le gustan, la impresionan tanto como la noche
del jueves.

Sus padres, Italo y Venus, y sus siete hermanos están
momentáneamente alojados en casa de su tía, una humilde
vivienda de caña y madera ubicada a 50 metros, que "se salvó
de milagro". El recuerdo de las lenguas de fuego está intacto.


"Mi hermano Abelardo de nueve meses lloraba. Eran como las
diez y papá nos hizo subir al segundo piso porque dijo que
había gases venenosos afuera. Se dio cuenta que algo se había
roto en el oleoducto. Algo le olía mal".

Esa noche -como todas- no se veía nada. Las dos casas
existentes en el sector solamente se alumbran con velas.
Entonces la agitación de Italo provocó la angustia de Venus,
hasta el desmayo. Los gritos alertaron a la casa vecina.

Italo cargó a su mujer mientras Andrea, teniendo entre sus
brazos al pequeño Abelardo, guiaba a sus padres y hermanos por
un enmarañado sendero de fango. La colonia que las primas de
Andrea untaron en Venus refrescó un poco el ambiente...

A las 10h00, Italo corrió a la Refinería para advertir del
suceso. Media hora más tarde "la camioneta de Petroecuador
llegó a casa. Ellos revisaron el sitio, colocaron paja dentro
del riachuelo y nos pidieron evacuar". Las dos familias fuimos
a la garita de las "villas de Cepe".

A las 11h00, los evacuados escucharon un terrible estruendo en
el lado posterior de la urbanización. De pronto, "una columna
de fuego avanzaba hacia arriba y hacia abajo, por el canal que
va a desembocar en el río Teaone".

Solo a las 06h00 del viernes los Campos pudieron saber qué
pasó con su casa.

Las llamas la consumieron toda, toda. Hasta los sembradíos de
papaya se quemaron. Italo, su esposa y sus hambrientos hijos
se quedaron solo con la ropa desgastada por los años que
llevaban puestos. Todavía no deciden si en su pequeño terreno
volverán -con madera del bosque- a levantar su vivienda. Aún
las huellas del jueves queman demasiado. (Texto tomado de El
Universo)

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