Triunfa El Nacionalismo Italiano


Publicado el 25/Enero/1998 | 00:00

Quito. 25 ene 98. La segunda Copa Mundial de Fútbol organizó
y ganó Italia, en una época de dictaduras europeas en que el
régimen nazi de Adolfo Hitler, en Alemania, el gobierno
fascista de Benito Mussolini, en Italia, y el estadista
soviético José Stalin, utilizaban el deporte con fines
políticos.

El torneo se jugó del 27 de mayo al 10 de junio de 1934. Por
el aumento de países inscritos, fueron necesarias
eliminatorias zonales, lo que no ocurrió en 1930. En las
series de clasificación americanas, Estados Unidos impuso su
calidad y llegó a las finales. Venció 4 por 2 a México, que a
su vez había eliminado a Cuba y éste a Haití. El partido
Estados Unidos - México se jugó en Roma, un día antes del
comienzo de la Copa Mundial, caso único en la historia del
torneo.

En las otras series eliminatorias, Argentina se impuso por no
presentación de Chile, y Brasil por no comparecencia de Perú.
Uruguay, campeón mundial, no acudió para defender su título en
represalia por la ausencia de los mejores equipos europeos
cuatro años antes, en Montevideo. Se repitió, a la inversa, lo
que ocurrió en el primer torneo. Solo concurrieron tres
equipos americanos frente a 12 de Europa más Egipto, primer
país africano presente en las finales de la Copa. Los
europeos fueron Suecia, España, Italia, Austria, Hungría,
Checoslovaquia, Rumania, Suiza, Holanda, Bélgica, Alemania y
Francia.

En 1934 se implantó la modalidad de 16 equipos finalistas, que
se mantuvo hasta el torneo de 1982.

Y VINO LA POLITICA

En el segundo torneo ya se notaban los problemas políticos que
más tarde afectarían al deporte en general. Primero fue el
fascismo en la Copa Mundial de Italia, en 1934, y luego el
nazismo en los juegos olímpicos de Berlín en 1936. El
patriotismo italiano de esa época estaba inspirado por un halo
de superioridad en todos los aspectos, y el fútbol no podía
estar ajeno a la línea que imponía Mussolini.

Se dice que el "Duce" le manifestó a los organizadores del
torneo: "caballeros, Italia debe ganar la Copa Mundial". La
"scuadra azurra" (equipo azul) estuvo concentrada seis semanas
antes del torneo para mejorar su condición física y mental. A
los jugadores se les sometió a un rígido entrenamiento, junto
con la promesa de suculentos premios en dinero si ganaban el
campeonato.

UN BUEN COMIENZO

Los italianos, imbuidos de nacionalismo y estímulos en dinero,
iniciaron su senda de triunfos. Golearon 7 por 1 a Estados
Unidos. El gol de Estados Unidos lo anotó Buff Donelli, un
inmigrante italiano que después del mundial se quedó en su
país de origen y fue contratado por el club Nápoles.

Los suecos vencieron a Argentina 3 por 2, en Bolonia y España
derrotó a Brasil 3 a 1, en Génova. Los tres equipos del
continente americano debieron regresar a casa con un solo
partido jugado.

Argentina, con un débil equipo de reserva, no pudo repetir su
actuación de Montevideo. Sus mejores jugadores, Luis Monti,
Enrique Guaita y Raimundo Orsi, pilares del subcampeón de
1930, defendieron a Italia: el "Duce" había permitido el
ingreso de jugadores extranjeros a la selección por el hecho
de ser descendientes de italianos.

Checoslovaquia ganó a Rumania 2 a 1, en Trieste, y Alemania a
Bélgica 5 por 2, en Florencia. En Turín, Austria venció 3 por
2 a Francia en tiempo extra y con un gol de Schall marcado en
posición adelantada. En Milán, Suiza eliminó a Holanda 3 por
2, en Nápoles, Hungría doblegó a Egipto 4 a 2 vengándose de la
derrota que los africanos le habían propinado en las
olimpiadas de 1924.

Uno de los mejores partidos de la primera rueda fue el de
España con Brasil. Los españoles sorprendieron con su
victoria porque Brasil ya se proyectaba como una potencia y
tenía en el legendario Leonidas da Silva, el "diamante negro",
a una de sus más grandes figuras e inventor de la "bicicleta",
jugada que electrizaba a los espectadores. Dos de los goles
españoles fueron marcados por Isidro Lángara, un fenómeno que
más tarde logró sus mejores glorias en el equipo argentino San
Lorenzo.

Los brasileños salvaron el honor con un penal que convirtió
Leonidas, la única forma de batir al arquero hispano Ricardo
Zamora, que ese día atajó todo y fue la figura de la cancha.
Allí nació su apodo de "Divino Zamora".

En la segunda vuelta se encontraron tres colosos del arco:
Zamora, el checo Frantisek Planicka, y el italiano Giampiero
Combi, que también defendió la valla de su país en las
olimpiadas de 1924 y 1928. En esta rueda, los italianos, en
medio del fervor político y deportivo, se enfrentaron en
Florencia al encumbrado equipo español. 50 mil espectadores
quedaron mudos cuando Regueiro anotó el primer gol hispano.
Pero en la segunda etapa, Ferrati logró la igualdad y el
partido finalizó 1 por 1.

Se jugó un tiempo extra, persistió el empate, y fue necesario
un segundo partido, al día siguiente, en el mismo estadio.
Los italianos se impusieron 1 por 0 con gol de Meazza. España
quedó con siete lesionados del primer partido, que no pudieron
estar en la revancha. Cuatro italianos corrieron la misma
suerte. Además, España se vio perjudicada por el juez suizo
René Mercer que le anuló dos goles.

Otros vencedores de la segunda ronda fueron Checoslovaquia,
que derrotó a Suiza 3-2, en Turín; Alemania que venció a
Suecia 2 a 1, en Milán, y Austria que eliminó a Hungría 3 por
1, en Bolonia.

En las semifinales, los italianos, agotados por el esfuerzo
previo ya que tuvieron solo dos días de descanso, vencieron
con dificultad a Austria 1 por 0 en Milán, con un gol del
argentino Guaita. Los austríacos habían llegado como favoritos
a la Copa Mundial.

En la otra semifinal, en Roma, Checoslovaquia batió 3 a 1 a un
equipo alemán que pareció perder toda la inspiración. Los
alemanes tuvieron como consuelo la victoria que consiguieron
en Nápoles, en el partido por el tercer puesto: derrotaron a
Austria 3 por 2.

LA GRAN FINAL

En la final entre Italia y Checoslovaquia hubo más violencia
que técnica. No tuvo mucha pompa, no hubo bandas ni desfile,
solo el saludo fascista que los dos equipos dirigieron al
"Duce", presente en el estadio de Roma.

El partido fue un calvario para los aficionados locales. su
cuadro, sometido a la presión de 55 mil personas que exigían
la victoria, no pudo repetir las faenas anteriores. Los
checos, más tranquilos pero también con más técnica y
habilidad, igualaron el juego e incluso superaron a los
italianos en algunos pasajes del primer tiempo, que terminó
sin goles.

Cuando se cumplían 70 minutos, Puc abrió la cuenta en favor de
los checos. Quedaban 20 minutos, los italianos parecían
derrumbarse, pero les salvaron los "oriundos" argentinos. A
los 80, Orsi recibió pase de Guaita, disparó con violencia y
derrotó al gran Planicka.

El cotejo terminó igualado 1 por 1 y fue necesario un tiempo
extra. Los locales se lanzaron desesperados en busca de la
victoria, que llegó con gol de Angelo Schiavio.

Italia gano la final 2 por 1. Poco después, Mussolini lucía
una amplia sonrisa, cuando Jules Rimet entregó la Copa Mundial
a Combi, el capitán del equipo campeón.

ALINEACIONES

Bajo las órdenes del árbitro sueco Ivan Eklind, las
formaciones fueron: Italia (2): Combi; Monzeglio y Allemandi;
Ferraris IV, Monti y Vertolini; Guaita, Meazza, Schiavio,
Ferrari y Orsi. Checoslovaquia (1): Planicka; Zanisek y
Ctyroki; Kostalek, Cambal y Krcil; Junek, Svoboda, Sobotka,
Nejedly y Puc.

En el torneo, por coincidencia, también se anotaron 70 goles.
Los goleadores fueron Nejedly, de Checoslovaquia, Schiavio, de
Italia y el alemán Edmund Conen, con cuatro goles cada uno.
(Editors Press Service) (DIARIO HOY) (P.3-B)

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