Una investigación sobre los problemas del tránsito vehicular en Quito,
presentado el sábado último en el suplemento BLANCO Y NEGRO, arrojó datos
reveladores sobre la dimensión alcanzada por este problema en la capital de
la República.
Desde una perspectiva económica, el problema más dramático constituyen las
pérdidas provocadas por el alto costo que tiene el tiempo requerido para
desplazarse de un lugar a otro. El estudio de BLANCO Y NEGRO aseguraba que
el costo normal de un desplazamiento de 12 kilómetros, a una velocidad
promedio de 25 a 30 kilómetros por hora, debería ser de aproximadamente
$0,70 centavos; sin embargo, ese mismo desplazamiento, que se hace
actualmente a una velocidad promedio de cuatro kilómetros por hora, tiene un
costo de $1,40. BLANCO Y NEGRO estimaba, para un total de 250 000 vehículos,
pérdidas aproximadas de $210 millones al año.
Un segundo dato importante se refiere al ritmo de crecimiento anual del
parque automotor de la ciudad. Mientras en el período 1995-1999 el número de
vehículos aumentó en un 6% anual, en el último año esa tasa subió al 10%, y
se espera para este año un crecimiento similar. En los años 2001 y 2002, de
acuerdo con las previsiones, el parque automotor de la ciudad se incrementó
en 50 000 vehículos. Este ritmo de crecimiento no constituiría un problema
grave para la ciudad si tuviera la capacidad para adecuar su infraestructura
a los nuevos requerimientos de los vehículos y los usuarios. Mas no acontece
así; ocurre todo lo contrario, la ciudad se ve desbordada por la cantidad de
nuevo vehículos en sus calles.
Un tercer problema deriva del pésimo transporte público. Algunos datos
resultaban extremadamente reveladores: un recorrido de 12 kilómetros, que
debiera demorar a un bus 20 minutos, demora una hora. Los usuarios del
transporte colectivo pierden hasta tres horas al día en desplazarse desde
sus casas hasta sus trabajos y luego de regreso. Se añade a esta lentitud
del recorrido de los buses la mala calidad del servicio y el mal trato a los
usuarios, puesto de manifiesto en estos últimos días mediante indignadas
reacciones y críticas hacia los choferes.
El número de carros particulares también es exageradamente alto en relación
con el número de vehículos de transporte colectivo. La desproporción produce
una suerte de exagerado uso privado de las vías públicas. BLANCO Y NEGRO
sostenía que el 30% de la población -aquella que se moviliza en vehículos
privados- utiliza el 80% de las vías; mientras que el 70% de la población,
que se desplaza en buses, utiliza únicamente el 20% de las vías.
A estos hechos gruesos se suman una variedad de problemas menores: la
repavimentación de las vías, el mal funcionamiento de los semáforos, la
pobre dotación de la Policía de Tránsito y su mala preparación profesional;
el exageradamente alto número de taxis -entre legales y piratas-
movilizándose por la ciudad (BLANCO Y NEGRO sostenía que en Quito hay un
número similar de taxis al de Nueva York, con un población 10 veces menor).
Frente a todo este complejo fenómeno, que deteriora el medio ambiente,
irrita los estados de ánimo de los ciudadanos, genera tensión y estrés, el
Municipio anunció para esta semana la presentación del Plan Maestro de
Transporte y Vialidad, algunos de cuyos aspectos fueron diseñados en 1999.
No cabe duda de que la administración de la ciudad se ha comportado
extremadamente lenta para evitar una situación tan dramática como la actual.
La ciudad no aguanta más, espera anuncios urgentes de las autoridades
municipales.
EXPLORED
en Ciudad QUITO

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