Pesadilla En Oklahoma


Publicado el 20/Abril/1995 | 00:00

Quito. 20.04.95. Una violenta explosión, una espesa humareda y
gritos desgarrados rompieron el miércoles la tranquilidad del
centro administrativo de la ciudad de Oklahoma.

La explosión de un coche bomba, que contenía nada menos que 450
kilos de explosivos, destruyó por completo el edificio del
gobierno federal de la ciudad, causó la muerte de al menos 80
personas y dejó centenares de heridos. 'Las ventanas estallaron
brutalmente, la atmósfera se volvió negra y los techos se
hundieron', señalaron los testigos.

El panorama era desolador: los heridos por fragmentos de vidrio o
con fracturas permanecían acostadas sobre la vereda, con la cara
y las manos ensangrentadas.

Entre las víctimas de "esta pesadilla del terrorismo" están 17
niños, que en el momento de la explosión se encontraban en una
guardería del edificio Alfred Murray destinada a hijos de
empleados públicos.

Según testigos, la explosión fue escuchada a 50 km a la redonda.

Esta ciudad de unos 450 mil habitantes, especializada en
servicios bancario, con una intensa actividad comercial y cuyos
suburbios se extienden a decenas de kilómetros a la redonda vivió
el miércoles una terrible pesadilla.

Rostros horrorizados, incensante vaivén de ambulancias, camillas
con cuerpos ensangrentados. " Vi a cinco niños gravemente
heridos, tenían entre dieciocho meses y cinco años. La mayoría
resultaron heridos por los cristales", declaró George Young,
capellán de un hospital cercano.

Por otro lado, decenas de personas quedaron atrapadas entre los
escombros. "Podemos pasar el brazo por las grietas y dar la mano
a las víctimas, pero pasará mucho tiempo antes que logremos
llegar a ellas", declaró un joven bombero.

El presidente Bill Clinton calificó el atentado de "cobarde y
diabólico" y dijo que no se dejará intimidar y que encontrará a
los culpables.

¿Cómo se explica este miércoles de pesadilla?, se preguntaba la
población.

Según la cadena norteamericana CNN, el FBI había recibido
recientemente cartas de amenazas, cuyo origen se desconoce.

Atando cabos, la prensa norteamericana relacionó la explosión de
Oklahoma City con el segundo aniversario del asalto a la granja
Waco, ocupada por la secta de los Davidianos en el vecino estado
de Texas.

Otra información señalaba que las escenas de horror resultaban
similares a que las que vivió Nueva York, tras el atentado contra
el World Trade Center, que tuvo lugar el 26 de febrero de 1993, y
que habría sido cometida por un grupo terrorista iraní.

CORTOS

Los Davidianos eran una oscura secta surgida de una escisión de
la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Según testimonios
recogidos tras el drama, los adultos iban armados permanentemente
y se entrenaban con regularidad.

Koresh se consideraba " el mensajero de Dios" en un mundo al
borde de la apocalipsis. Por otra parte, había acumulado un
arsenal de 165 fusiles de asalto, municiones, un lanzagranadas y
pólvora para la fabricación de bombas.

El asedio a la secta de los Davidianos empezó con un primer y
sangriento asalto de la policía, el 28 de febrero de 1993, y
terminó 51 días después en un infierno de llamas, con un balance
de 80 muertos.

Frente a la policía los Davidianos prendieron fuego a su
granja-fortaleza, materializando el suicidio colectivo con el que
había amenazado reiteradamente su jefe, David Koresh. El propio
gurú falleció en el incendio.

El rescate

Los equipos de rescate prosiguen la inspección de los escombros,
asistidos por perror adiestrados para la tarea y aparatos
hidráulicos y de detección de sonidos.

A un ritmo acelerado, los equipos de emergencia evacuan a las
víctimas. Dos hombres transportan hasta una acera a una mujer
sentada en su silla de oficina.

Los grupos de auxilio arrivaron inmediatamente después del
estallido. Según ellos reinaba una total confusión y las llamas
se propagaban a gran velocidad, afirma uno de ellos.

Numerosos estudiantes de medicina se presentaron como voluntarios
para ayudar a los servicios de socorro.

La Cruz Roja lanzó un llamado a los donantes de sangre y las
autoridades rogaron a la población que no dirigiera hacia el
centro de la ciudad y que evitara comunicarse telefónicamente con
los servicios de policía y de urgencias, cuyas líneas estaban
saturadas.

CLINTON PIDE REZAR POR LAS VICTIMAS

Washington. El presidente de EEUU, Bill Clinton, afirmó hoy que
su Gobierno encontrará y "castigará severamente" a los autores
del atentado de Oklahoma, que calificó de "acto cobarde y
diabólico".

Ha sido un ataque "contra niños inocentes y ciudadanos
indefensos, fue un acto de cobardía y fue diabólico", dijo un
Clinton visiblemente emocionado e indignado, horas después de que
la explosión de un coche-bomba causara al menos 20 muertos y
centenares de heridos en Oklahoma City.

El presidente afirmó que EEUU "no tolerará, no permitirá que
estos enemigos cobardes intimiden a las gentes de este país".

"No hay duda de que los encontraremos y entonces el castigo será
rápido, certero y severo. Son asesinos y hay que tratarlos como
asesinos", advirtió el presidente.

Alrededor de 250 personas se encuentran todavía desaparecidas de
las 500 que se supone se encontraban en el edificio de Oklahoma
City, señaló la Fiscal General de EEUU, Janet Reno.

Reno evitó dar una cifra sobre el número de muertos porque la
lista aumenta a cada momento y tampoco quiso calificar de "acto
terrorista" el atentado, ni especular sobre los posibles motivos,
hasta que no disponga de más información.

De las 500 personas que debían estar en el edificio, alrededor de
250 han sido identificadas y el resto están desaparecidas.

El presidente Clinton enumeró después las medidas tomadas para
socorrer a las víctimas del atentado, proteger otros edificios
públicos en Estados Unidos y encontrar a los culpables.

Informó de que los "mejores investigadores" del Departamento de
Justicia y de otros órganos del Gobierno están colaborando, a las
órdenes de la Oficina Federal de Investigación (FBI), para
resolver este caso.

Asimismo, dijo que se ha declarado el estado de emergencia en la
ciudad donde se produjo la explosión, y que se están tomando
precauciones para proteger otros edificios estatales, ya que la
explosión del coche bomba se produjo cerca de un edificio
gubernamental.

Finalmente, el presidente, que hizo esta declaración ante la
Prensa pero no quiso contestar a ninguna pregunta, pidió que se
rece por las víctimas del atentado y por sus familias.

Oficialmente, fuentes del gobernador de Oklahoma han informado de
que se han contabilizado 20 personas muertas, de ellas 17 niños y
tres adultos y otras fuentes citadas por las cadenas de
televisión local elevan la cifra de muertos a 78.

Reno dijo que la Guardia Nacional de Oklahoma ha sido movilizada.
(EFE) (12A)

Ciudad N/D



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