Miami. 07.02.95. Para tratar de ser lo más claro y preciso
posible con respecto a la guerra entre Perú y Ecuador, quizá
convenga en este caso el método de la pregunta y respuesta.

¿ Quién es el agresor en esta guerra?

A estas alturas no hay la menor duda de que quien ataca es el
Perú y quien se defiende es el Ecuador. Desde el primer día,
los ataques han tomado la forma de bombardeos aéreos con algún
apoyo terrestre por parte del Perú contra los destacamentos
Ecuatorianos en la zona de combate. Un par de incidentes -la
incursión en uno de estos puestos de vigilancia ecuatorianos
por parte de una patrulla militar peruana y, pocos días
después, la de un helicóptero peruano- fueron el detonante.
Estos incidentes resultan, a la distancia, la provocación con
la que Lima arrastró a Quito al conflicto para inmediatamente
después atacar.

¿Quién tiene la razón?

La respuesta a esta pregunta tiene que ser necesariamente
distinta a la anterior y en ello reside buena parte de la
complejidad de este conflicto. Aunque el Perú es el agresor,
no es posible negar que algunos de los puestos de vigilancia
ecuatorianos se encuentran dentro de lo que el Perú considera
su territorio, tanto en la cabecera del Río Cenepa como en la
confluencia de los ríos Yaupi y Santiago. Por esta realidad
tampoco basta para darle toda la razón a Lima. Por una razón
contundente; estos destacamentos ecuatorianos no son recientes
ni súbitos: llevan allá en algunos casos muchos años, en otros
meses.

No se ha producido una súbita incursión ecuatoriana en
territorio peruano. Sencillamente, a lo largo de estos últimos
tiempos se han reforzado unos destacamentos que ya estaban
allí y que habían sido aceptados por el Perú, tal es así que
en 1991 el gobierno del ingeniero Fujimori firmó con Ecuador
el "Pacto de Caballeros" que convalida la presencia de
destacamentos Ecuatorianos dentro de lo que el Perú considera
su territorio, cerca de la cabecera del Cenepa y los
contrafuentes de la cordillera del Cóndor, por tanto,
aunque a Lima le asiste la razón en el hecho de que algunos de
estos puestos están en "territorio peruano", la agresión es
injustificada, la principal responsabilidad por la presencia
de esos puestos de vigilancia y su posterior reforzamiento
está en el gobierno de Lima.

¿ Porqué existe entre Ecuador y Perú un problema de fronteras?

El tema podrá remontarnos a la era colonial, cuando la
división administrativa, judicial y religiosa en intendencias,
audiencias y obispados colocados a estos lugares bajo los
dominios de Lima. En tiempos republicanos sin embargo, la
disputa ha sido constante. La fecha clave es 1942 cuando,
después de la guerra entre ambos países, se firma el Protocolo
de Río. Este Protocolo, al que Perú se adhiere con uñas, tiene
sin embargo una laguna importante: no había anticipado la
existencia del Cenepa y, a la hora de poner los hitos, surgió
la imposibilidad de terminar de sellar un espacio de 78
kilómetros. Esto, sumado a la posición Ecuatoriana, según la
cual el protocolo le fue impuesta cuando todavía el Perú
estaba en territorio ecuatoriano, complica la discusión
jurídica. En todo caso los arreglos de 1942, con tener
validez internacional, dejaron una brecha en la fuente de
muchos conflictos. A todo ello se suma la sucesión de
gobiernos demagógicos, que han hecho uso del arma
nacionalista, de los cuales probablemente el más conspicuo fue
el de Velasco Ibarra que en 1960 desconoció el protocolo y
abrió las puertas de futuros choques armados.

¿ Por qué el Perú decidió atacar ahora?

Hay dos razones fundamentales por las cuales se va a la
guerra: por apetito imperialista o por dificultades
diplomáticas.

El caso del gobierno peruano es el segundo.

Exactamente igual que sucedió con el golpe de la cúpula
militar peruana que utilizó a Fujimori como fantoche, unos
acontecimientos específicos aceleraron el calendario de una
estrategia que estaba planeada de antemano. Esos hechos
fueron: la denuncia que presentó Javier Pérez de Cuellar ante
la Organización de Estados Americanos por el fraude electoral
en marcha, con documentos tan apabullantes que el enviado de
la OEA, Santiago Muray, un ex colaborador de una dictadura
Argentina más bien motivado hacia la dictadura peruana, tuvo
que admitir la validez y presentárselos al Secretario General
de la OEA; la repercusión internacional de las denuncias de
Susana Higuchi contra su marido por impedírsele el ejercicio
de sus derechos electorales, y lo que es más grave, las
denuncias de corrupción que había anunciado; al
descubrimiento, tras la caída de una banda de narcotraficantes
peruanos en los últimos días previos al conflicto, de nexos
entre estos y el viceministro del interior, un socio del
asesor presidencial Vladimiro Montensinos "Rasputín" de
Fujimori, responsable, junto con el Comandante General de las
Fuerzas Armadas, Nicola de Bahi Hermosa, de la creación del
escuadrón de la muerte "Colina" como lo han demostrado, entre
otros, el General Robles, exsecretario de doctrina del
ejército hoy asilado en Buenos Aires, a todo se sumaba una
caída de 10 puntos en las encuestas oficiales, de por sí
amañadas, que indicaban a las claras la imposibilidad de una
victoria del régimen en primera vuelta, lo que, en el Perú,
equivale casi seguramente a la victoria del contrincante en la
segunda vuelta.

¿ Quién tomó la decisión de atacar: Fujimori o los militares?

La estructura de poder en el Perú es militar. Los militares
mandan. Pero, conscientes de la dificultad de sostener un
régimen abiertamente castrense frente a la comunidad
internacional, la cúpula militar utiliza al fantoche civil,
como fue utilizado Juan María Bordaberri en el Uruguay. En
este caso, tan interesada en la perpetuación del régimen como
el propio Fujimori está la cúpula militar, que tiene mucha
sangre en las manos. Por tanto, es probable que esta haya sido
una decisión militar de la que Fujimori es el instrumento
civil. Está demostrado hasta la saciedad que todos los
regímenes autoritarios son un peligro para la paz y que, tarde
o temprano, provocan guerras (contra sus compatriotas o los
vecinos).

¿Por qué el mutismo peruano de las primeras semanas?

Por el desconcierto. Nunca sospechó el ejército peruano que
sería tan difícil derrotar a los ecuatorianos acantonados en
los puestos de vigilancia. Lo que estaba pensado como un
entrenamiento militar, se ha convertido en una guerra, en la
que el Perú va quedando derrotado no tanto por la eficacia
ecuatoriana como por la inoperancia del armamento soviético,
sobre todo el de la fuerza aérea peruana, cuyos repuestos
vienen de Cuba (cosa que negoció el comandante del ejército en
la Habana hace pocas semanas en un viaje secreto). La ventaja
de 3 a 1 que tiene las fuerzas peruanas es una estadística que
no refleja la mediocridad del armamento peruano. Hasta el
momento, los resultados son pavorosos; el Perú no ha podido
desalojar a la mayoría de los puestos de vigilancia
ecuatorianos. La eficiencia de la cúpula militar contra
indefensos ciudadanos peruanos muda en inoperancia frente al
enemigo externo.

¿ Quién está ganando la guerra informativa, diplomática y
política?

Esta es una guerra que está ganando el Ecuador
abrumadoramente. La eficacia de su sistema informativo, la
agilidad de su ofensiva diplomática y la contundencia de su
estrategia política han pillado al Perú fuera de guardia. Lima
delata su culpabilidad, su inexperiencia, su poco sentido de
lo que es la información en un mundo democrático donde los
medios informativos son bien distintos de los que hoy controla
internamente la (prensa geisha).

ALVARO VARGAS LLOSA: Periodista peruano, director de opiniones del nuevo
Herald de Miami.

* TEXTO TOMADO DE EL UNIVERSO (Pág. 14) (Primera Sección)
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