La Federación Nacional de Funcionarios Judiciales del Ecuador (Fenaje) tiene algo más de 4 000 miembros. Están desde el presidente de la Corte Suprema de Justicia hasta el empleado de menor rango de esa Función del Estado. El presidente de la Fenaje lleva alrededor de 20 años en la dirigencia sindical, empezó en la época de Carlos Pozo Montesdeoca (1984), a quien han sucedido 11 titulares de la CSJ, mientras Luis Muñoz se mantiene incólume en la dirigencia de la organización.

Luis Muñoz Pasquel enciende un Marlboro rojo y mira de lado, esquivando el humo de su cigarrillo. Se muestra preocupado, bocanada tras bocanada va contando que hay gente que le quiere hacer daño. Sabe con nombres y apellidos quiénes son y cuáles son sus razones, los llama sus detractores, ellos le dicen el "dinosaurio" de la Función Judicial.
En abril de 2004 cumplirá 20 años como dirigente. Ahora ostenta, por tercera vez, la Presidencia de la Federación Nacional de Trabajadores Judiciales del Ecuador (Fenaje) y la Presidencia de Pichincha.
Su estrecha oficina, ubicada en un edificio blanco de la calle Luis Felipe Borja, en el centro norte de Quito, se va llenando de humo. Es considerado el hombre más poderoso de la Función Judicial, un poder que él interpreta como su capacidad de diálogo, pero que se traduce en la capacidad de levantar a los judiciales para bloquear la Corte mientras no se dé paso a sus demandas.
A través de las paralizaciones, la Función Judicial ha conseguido incrementar su presupuesto y, sobre todo, los salarios de los empleados. En 1988, un trabajador judicial ganaba menos que un maestro, hoy en día, un ayudante de juzgado, como él, gana sobre los $800. En la historia de huelgas judiciales hay verdaderas marcas como la de junio de 1995, cuando la Función Judicial se paralizó tres semanas.
La mayoría de los acusadores de Muñoz omiten sus nombres porque dicen temer retaliaciones. Hablan de un poder omnímodo que se va contra todo lo que intente afectar a sus intereses. Uno de ellos sostiene que "puede servirse de sus relaciones con los jueces y miembros del Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) para ejecutar sus venganzas". Solo Beatriz Suárez, jueza octava de lo Civil de Pichincha, se atrevió a denunciarlo en un documento de 11 páginas enviado a la Comisión de lo Laboral y Social del Congreso. Ella fue suspendida por el CNJ.
La primera vez que Muñoz llegó al poder fue en 1988, como presidente de la Federación de Empleados de Pichincha. En esa época la Fenaje tenía filiales solo en seis provincias, y la máxima representación estaba asignada únicamente a jueces de cortes superiores y de la Corte Suprema. De inmediato convocó a los empleados de todo el país y logró tener 25 filiales, incluida Galápagos. Sin embargo, la Fenaje fue reconocida como institución jurídica apenas en 1996, ahora cuenta con alrededor de 4 000 afiliados.
Al recorrer los pasillos oscuros y atestados de gente, de los juzgados del centro, es complejo hallar funcionarios que se opongan al sindical o que expresen alguna opinión negativa de él. ¿Temor o reconocimiento? Un ayudante de juzgado alza los hombros como respuesta.
Lo sencillo es encontrar seguidores que lo alaban. "Le voy a hablar con sesgo", dice la jueza de la Corte Superior, Patlova Guerra, "no es Luis Muñoz, es la Función Judicial representada en él".
Pero sus detractores dicen que "ellos (los jueces y magistrados) hacen lo que les pide, porque le temen y conocen sus alcances". Muñoz se ríe e insiste en ser el más grande defensor de los judiciales del país.
Desde su llegada a la Función Judicial, Luis Muñoz se ha reunido con los presidentes León Febres Cordero, Rodrigo Borja, Sixto Durán Ballén, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad, Fabián Alarcón, Gustavo Noboa y Lucio Gutiérrez. Señala que es parte de su estrategia, que la define en una palabra: diálogo, otros le califican de amenaza.
De la última reunión con el actual mandatario, logró que no se incluyera a la Función Judicial en la nueva Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa. Ello permitirá que continúe con beneficios, como el de la Ley 141, que establece las indemnizaciones para los funcionarios que dejen la institución tras 25 o más años de trabajo: "(...) Una bonificación equivalente a la última remuneración mensual por cada uno de los años de servicio (...)."
Luis Muñoz Pasquel nació en Panamá el 26 de septiembre de 1960. Sus padres son ecuatorianos y él se ampara en el artículo 6 de la Constitución que establece que serán ecuatorianos los hijos de ecuatorianos nacidos en el exterior. Se reconoce como azogueño, cristiano, masón y socialista.
Tras 10 minutos de apagado un cigarrillo, enciende otro. Con los codos sobre su escritorio lamenta haber vuelto a ese vicio, prefiere no calcular cuántos Marlboro rojos fuma al día.
Sus amigos le dicen "Lucho", "Luchito", lo abrazan al saludarlo, y él siempre sonríe. Un juez, que ha sido motivo de noticia pública, lo reconoce como un líder. El mismo presidente de la Función Judicial, Armando Bermeo, ve en Muñoz un hombre entregado a los judiciales. "Mi admiración por la gestión de Lucho Muñoz. Se ha dedicado a defender los derechos de los empleados de la institución para que tengan mayores remuneraciones... ".
Sin embargo, Muñoz no ha escapado de acusaciones de presuntos abusos en el uso del dinero de los trabajadores judiciales. En febrero de este año el diario Expreso denunció el derroche del Fondo de Cesantía a través de préstamos otorgados por el CNJ, pero Enrique Tamariz, presidente de la Comisión Administrativa y Financiera del organismo, dice que estos fueron legales y que no afectaron a la Función Judicial.
La Comisión Anticorrupción recibió una denuncia anónima para que investigara el manejo de la cesantía y la procedencia de sus bienes personales. El dirigente sindical explica que gran parte de lo que tiene es heredado: un terreno en San Rafael, una casa en Atacames, una acción en el Castillo de Amaguaña, un automóvil Corsa y un jeep Toyota.
El padre de Muñoz fue médico y asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS); tuvo un tío senador de la República y otro magistrado de la Corte (Luis Muñoz Falconí).
Los acusadores sostienen que en la Suprema no solo hay los bandos afines al Partido Social Cristiano (PSC) y a la centroizquierda, también está el grupo de magistrados que actúan de acuerdo con la línea del sindicalista. Un abogado en el libre ejercicio de su profesión asegura que determinadas salas de la Corte Superior y varios juzgados están controlados por él. Incluso los ascensos, supuestamente, pasan por sus manos. El dirigente sostiene que parte de su trabajo es ayudar a sus compañeros, no solo en la carrera judicial sino en sus vidas personales.
Así como puede conseguir recursos para la operación del hijo de un funcionario, puede hacer lo mismo para paseos: en diciembre, un grupo de judiciales viajará a Panamá para hacer turismo, "ellos pueden viajar pagando a uno o dos años plazo", justifica.
Armando Bermeo pone las manos al fuego por Muñoz. "Siempre un dirigente de la clase y calidad de él está sujeto a críticas, pero yo considero que ninguna de ellas merecen tenerlas en cuenta".
Luis Muñoz prefiere no hablar de su familia, con esfuerzo relata que su esposa es pintora y que tiene tres hijos a quienes debe proteger, dice, y enciende otro cigarrillo. A sus 43 años las canas han aparecido en su cabellera ondulada, pero él se considera incansable, sus propios detractores lo reconocen como un hombre dedicado cien por ciento a la dirigencia. Muñoz no se ve haciendo otra cosa. (AR)

LOS PRIVILEGIOS DE LOS JUDICIALES

El Consejo de la Judicatura presta recursos para comprar hoteles y computadoras

Los créditos para la Federación Nacional de Trabajadores Judiciales suman centenares de miles de dólares

En 1997 la Fenaje incursionó en la rama de la hotelería, con la adquisición de un hotel en Atacames, mediante un convenio realizado con el Banco del Pacífico.
Para esto, el Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ) otorgó un préstamo de alrededor de 500 millones de sucres a la Federación, se indica en una denuncia anónima presentada a la Comisión de Control Cívico de la Corrupción.
El hotel de Atacames, donde se realizó la convención de 2002 en la cual se reeligió a Muñoz como presidente de la Fenaje, se denomina Nuevo Amanecer y próximamente se construirá, en Quito, el Nuevo Amanecer II, a pocas cuadras de la antigua Corte Suprema de Justicia. Hace algún tiempo el presidente de esa Función del Estado, Armando Bermeo, puso la primera piedra en el terreno donde estará ubicada la nueva edificación. Para esto, el CNJ desembolsó un préstamo de $60 mil, con cargo a los recursos del Fondo de Cesantía.
Luis Muñoz dice que la construcción (tendrá cuatro pisos y un centro nacional de capacitación y eventos sociales) estará financiada por el Banco Internacional, para lo que se hipotecará la actual casa de dos pisos situada en el lugar. La Fenaje venderá a cada socio una membresía de $400, lo que les convertirá en copropietarios. Lo mismo se hizo en el hotel de Atacames, donde han sido vendidas 950 membresías a los empleados, indica.
Asimismo, en noviembre de 2002, el CNJ otorgó un préstamo de $810 mil a los judiciales, cuyos fondos fueron canalizados a través de la Fenaje a 410 servidores, quienes mediante créditos individuales a un año plazo, al 10% de interés, compraron computadoras a la compañía Redemax. Hasta mayo de 2003 esto produjo un interés de $64 800, según certificó Roberto Santander, contador general del CNJ. El valor correspondiente al interés pasó a capitalizar el Fondo de Cesantía, afirma Muñoz. (AA).

Durante dos años el CNJ entrega préstamos con cargo a un Fondo inexistente

El presidente de la Fenaje sostiene que no hay peculado porque no se ha incurrido en el desvío de fondos públicos

Aunque la decisión de crear el Fondo de Cesantía Judicial data de 1998, los estatutos se aprobaron en 2001, cuando empezaron a fluir los fondos para capitalizarlo, pero su constitución legal, con personería jurídica, recién se produjo en abril de este año, cuando los estatutos fueron legalizados en el Ministerio de Bienestar Social.
No obstante, desde hace algún tiempo el CNJ ha aprobado préstamos a la Fenaje, con cargo a ese Fondo: el 21 de mayo de 2002 giró un cheque por $300 187,24, el 11 de julio de ese año giró otro por $219 812,76. El préstamo de $810 mil para comprar computadoras también se hizo en varios giros.
El 25 de marzo de este año, el director ejecutivo del CNJ, Olmedo Castro, en un oficio enviado al presidente de la Corte, Armando Bermeo, manifiesta: "El denominado Fondo de Cesantía no existe aún como tal, pues se limita a ser una cuenta de provisión de dineros", añade que su existencia legal operará a raíz de que los estatutos sean sometidos al Ministerio de Bienestar Social.
Añadía que la provisión de fondos, aprobada por el Pleno del CNJ a la Fenaje, "data de más de dos años de ejercicio presupuestario de la Función Judicial...". En 1998 el Fondo empezó con 7 000 millones de sucres, posteriormente la Corte lo capitalizó con otros $5 millones, según consta en una información que reposa en la Comisión Anticorrupción.
Muñoz dice no saber cuánta plata tiene el Fondo, aunque confirma que actualmente podría rondar los $8 millones. Explica que hay una Comisión de Administración integrada por Kleber Araujo, Hernán Quevedo, Gabriel Cobo, Eduardo Villagómez y Eduardo Espinoza.
Afirma que la Fenaje es una entidad privada que cancela los préstamos al CNJ y que no se ha incurrido en peculado (desvío de recursos) porque el Fondo es para dar créditos a los empleados. (AA)

Empleados judiciales hacen convenciones y viajan a capacitarse en el extranjero

Todos los permisos cuentan con el beneplácito del CNJ. El primer semestre de este año han salido 75 servidores

El 5 de noviembre de 2002, el presidente de los judiciales pidió al CNJ un préstamo de $100 mil "para los compañeros que viajarán al congreso nacional de la Fenaje a realizarse el mes de diciembre en la ciudad de Cartagena". El organismo no accedió.
De todas maneras el evento se efectuó en ese puerto colombiano durante los días de la vacancia judicial de diciembre y asistieron más de 120 empleados, incluidos algunos familiares. Los gastos se cubrieron con fondos propios de los agremiados, por lo que Muñoz se congratula de que la situación económica de los judiciales les permita "abrir las fronteras".
Del 9 al 13 de marzo de este año, 26 servidores viajaron a Miami para realizar una gira de observación a los Juzgados y Cortes de esa ciudad. En abril, otros 23 recibieron capacitación en Venezuela, y en mayo 26 personas asistieron a un encuentro internacional en La Habana, Cuba.
La Fenaje tiene convenios para capacitar a sus miembros con las asociaciones judiciales de varios países del continente, manifiesta su presidente al precisar que estos viajes son costeados por los propios asistentes.
Los desplazamientos de Muñoz superan a los de sus compañeros: entre septiembre de 1999 y junio de este año, la Dirección de Migración registró 17 salidas a varios países americanos, España y Suiza; la mayoría de los viajes corren de cuenta de la organización laboral. Es que se dedica a tiempo completo al sindicalismo, para ello goza de una licencia otorgada por tres presidentes de la Corte Suprema de Justicia.
Varios viajes han sido costeados por los anfitriones, como el de España, al que fue invitado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el desplazamiento a Suiza se hizo por invitación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), asegura. Todos los permisos cuentan con el beneplácito del CNJ. (AA)

PUNTO DE VISTA

La justicia sí puede ser ciega, y también muda

Parecería que el país ya ha visto y ha escuchado todo sobre la Función Judicial. Los casos de corrupción y las denuncias de la intromisión de la política podrían ser suficientes como para decir que este poder del Estado tiene serios problemas, pero ocurre algo más.
BLANCO Y NEGRO pone en evidencia un hecho que prueba que la justicia ecuatoriana se maneja de manera arcaica, sin dar paso a la renovación y haciendo "buen uso" de un poder que solo puede dar la fuerza de dirigir un sindicato, capaz de paralizar la justicia.
La presencia de Luis Muñoz, quien permanece en la Presidencia de la Fenaje alrededor de 20 años, podría ser emblemática de una estabilidad a toda prueba, si no fuese porque, desde el otro vértice, también resulta patético. Estamos ante un hecho similar al de otras instituciones del Estado en las cuales el sindicalismo ha acumulado tal fuerza, que nadie se atreve a interferirlo a no ser que quiera desestabilizar a las entidades.
La Fenaje es también similar porque sus socios gozan de privilegios que no tienen los demás empleados del Estado. Allí están las hosterías y hoteles, los viajes de capacitación al exterior y una serie de prebendas que distan mucho de la realidad de un país en el que pobreza se ha extendido al punto que asistimos a un éxodo perpetuo en busca de una fuente de trabajo.
¿A quién rinde cuentas la Fenaje? Por supuesto que a sus socios que también reciben beneficios, por lo que, tratándose de una institución de la Función Judicial, bien cabría decir que, en este caso, la justicia no solo que puede ser ciega, sino también muda. (TFF)(BLANCO Y NEGRO)
EXPLORED
en Ciudad Quito

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