Ni Prisa Ni Demora Para Cierre


Publicado el 16/Marzo/1995 | 00:00

Quito. 16.03.95. Ni urgencia ni demora para cerrar la frontera
debería ser la estrategia ecuatoriana, una vez que se abran las
negociaciones, tras el conflicto del Alto Cenepa.

Tal es una de las conclusiones centrales de la reunión celebrada
en este Diario, en torno al "Diferendo Ecuador-Perú y la solución
amazónica", con participación de los expresidentes Osvaldo
Hurtado, Rodrigo Borja, así como de los internacionalistas Diego
Cordovez y monseñor Juan Larrea Holguín, frente a un auditorio de
dirigentes públicos y privados.

La urgencia carece de sentido -se dijo- porque este proceso debe
dar el tiempo para definir las mejores alternativas. Sin embargo,
tampoco puede demorar porque la frontera abierta tiene potencial
para desatar nuevas guerras. Además, hacia el futuro la
diferencia entre las economías de Ecuador y Perú podría
acrecentarse en beneficio del Perú. Se subrayó que conviene que
el problema se resuelva en el actual gobierno.

Ecuador debería mostrar a Perú la conveniencia de que una
solución aceptable sería mejor que desatar una carrera
armamentista, como parece ser la intención del ejército peruano,
después del resultado de la guerra, señalaron varios expositores.

RESURGE TESIS DEL ARBITRAJE PAPAL

La tesis del arbitraje papal ha resurgido en los últimos días
como acaso la mejor posibilidad de llegar a un acuerdo con el
Perú en materia territorial.

Por un lado el presidente de la República, Sixto Durán Ballén, la
lleva al Vaticano en estos preciso momentos, y también en la
reunión organizada por HOY se pudo apreciar un alto grado de
consenso sobre ella. Esta tesis no es contraria a la de la
vigencia del Protocolo de Río de Janeiro. Tanto más cuanto que la
validez, sostenida por el presidente Sixto Durán Ballén, no
abandona la de la inejecutabilidad del Tratado.

El arbitraje papal, planteado ante la ONU por el ex presidente
Rodrigo Borja, se extendía a todo el problema territorial, es
decir a toda la línea de la frontera.

También se dijo que de todos modos, aunque el arbitraje papal es
el más justo y equitativo, no deja de tener riesgos y, por sobre
todo, que es imprescindible la voluntad concurrente del Perú.

PROPUESTAS REALES

Durante el encuentro también se analizaron diferentes
"escenarios" de negociación con el Perú, así como alternativas de
proposiciones ecuatorianas. El consenso existente es que el
Ecuador ha tenido muchas tesis a lo largo de los últimos 50 años,
pero no una propuesta de solución, que no sea el arbitraje papal.

Además, se estimó indispensable que nuestro país considere el
catálogo de propuestas que el presidente Fujimori realizó al ex
presidente Rodrigo Borja en materia de integración. En ese
catálogo, se dijo, se encuentran los puntos de interés del Perú
sobre la zona del conflicto, y que servirán para ponerlos en la
mesa de negociaciones.

El problema no es sencillo. Es tan o más complejo que el
específicamente militar. "Y es imposible enfrentarlo sin
realismo, perseverancia, imaginación, inventiva, agilidad y aun
valentía", según se dejó dicho.

HONESTIDAD INTELECTUAL

Se reconoció la "honestidad intelectual" del presidente Durán
Ballén, por cuanto la situación anterior (nulidad del Protocolo)
"no conducía al país a ninguna parte". Incluso se llegó a
atribuir "sabiduría política" al mandatario, porque lo hecho por
Durán Ballén otorga crédito a la demanda del Ecuador ante la
comunidad internacional.

Además, tal "sabiduría" daría al Papa, en el caso de arbitraje,
un instrumento o una base sobre la cual pronunciarse, "y ese es
el Protocolo de 1942".

¿FUE OPORTUNO EL RECONOCIMIENTO DEL PROTOCOLO DE RIO DE JANEIRO?

A lo largo del diálogo se abrió la interrogante siguiente "¿Fue
el momento del conflicto en la zona del Alto Cenepa el más
adecuado para plantear la validez del Protocolo?

La interrogación hace referencia a que, al aceptar la validez, el
Ecuador realizó una gran concesión al Perú. Su magnitud puede ser
medida si sabemos que, incluso documentadamente, en años
anteriores las FFAA peruanas se habían planteado como objetivo
estratégico el reconocimiento del Protocolo por parte
ecuatoriana.

En el campo internacional, según el análisis de uno de los
ponentes, jamás se reciben retribuciones por concesiones
unilaterales que pueden llegar a hacer los países, aunque
contengan una gran dosis de buena voluntad.

En esa línea se argumentó que la concesión pudo haber servido
para poner fin a 18 días de enfrentamientos, y ganar
respetabilidad jurídica para la posición ecuatoriana, pero ¿abrió
o cerró las puertas para una solución definitiva y favorable del
diferendo territorial con el Perú?

En la reunión se hicieron contribuciones para articular una
agenda que permita ir hacia una negociación futura con éxito para
el Ecuador.

Se hizo hincapié en que, aun cuando el Protocolo es anulable, no
se puede conseguir la nulidad con una declaración unilateral y
sin apoyo de la comunidad internacional, la que más bien aplaude
la intangibilidad de los tratados.

De manera que, con esta consideración, hay que superar las
pretensiones "maximalistas" -como la salida soberana de
contigüidad al Amazonas-, y superar las "minimalistas", que
buscan cerrar la frontera a como de lugar.

El objetivo podría ser, entonces, llegar a una demarcación que
ambas partes -el Ecuador y el Perú- la consideren aceptable.

Para ello en la cita se señalaron, sobre mapas del Ecuador y de
la zona de inejecutabilidad del Protocolo de Río, alternativas de
solución amazónica del litigio.

En este punto referente al reconocimiento de protocolo de Río de
Janeiro por parte del Gobierno ecuatoriano se puntualizaron las
distintas posiciones que se han expresado en los medios de
comunicación por parte de analistas y articulistas, pero no se
profundizó en demasía. No obstante fueron claras las
discrepancias que entre quienes hablaron del tema se
evidenciaron.

SOLUCION DEFINITIVA PERO SIN APOYO

Durante el diálogo se insistió en que este es el momento oportuno
para buscar una solución definitiva del diferendo territorial con
el Perú, a pesar de que las relaciones diplomáticas entre los dos
países se encuentran en un punto muy bajo.

Se advirtió que el Perú probablemente pretenda protagonizar una
carrera armamentista de proporciones -sus perspectivas económicas
son mucho más favorables que las del Ecuador-. Por lo mismo,
convendría descongelar las relaciones y hallar puntos de acuerdo
comunes, porque en pocos años la situación puede resultar mucho
más complicada para nuestro país.

En la cita no se dejó de elogiar la resistencia militar en la
zona del Alto Cenepa, lo que ha cambiado las condiciones de
negociación, pero se advirtió que no podemos dejarnos engañar por
ninguna especie de triunfalismo.

En esta perspectiva, el gran desafío que tiene el Ecuador es
articular todos los recursos a su alcance "para presionar o
seducir" al vecino del Sur, a fin de que admita que una mejor
solución que el armamentismo y la perspectiva belicista, es
conseguir un acuerdo de paz, justo y definitivo entre los dos
países.

Sin embargo, varios de los presentes estuvieron de acuerdo en que
si bien no cabe apresurarse a un acuerdo insatisfactorio, también
es cierto que la oportunidad de cerrar ahora es inmejorable en
razón del triunfo militar y de la popularidad del presidente
Durán Ballén. (2A)

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