MonseÑor Juan Larrea Holguin:"sigo Las Huellas De Mi Padre"


Publicado el 15/Enero/1995 | 00:00

Quito. 15.01.95. A confesión de parte relevo de pruebas.Mi
admiración se inició con el historiador Carlos Manuel Larrea,
padre de Monseñor Juan Larrea Holguín. Y comencé a admirarlo a
este último, no por sus ideas religiosas, sino por su gran
capacidad como investigador.Allí, su aporte tanto a las ciencias
jurídicas como al estudio del derecho constitucional ecuatoriano
es enorme. En este sentido el país tiene una deuda con él. Sus
libros suman más de una decena. Los juristas y los estudiantes de
derecho también le deben su cuota. Sin embargo, otro mérito de
este personaje es su enorme voluntad, conseguida a base de
esfuerzo, para haber alcanzado las más altas posiciones al
interior de la Iglesia ecuatoriana. Esto lo ha puesto en el
centro del debate nacional. Más que todo por sus opiniones, que a
decir de muchos, siempre han sido contrarias a los grandes
intereses del país. Además, Monseñor ha tenido que soportar las
críticas que lo consideran prominente figura del OPUS DEI, y por
lo tanto adscrito a posiciones derechistas de la jerarquía
eclesiástica. Ni lo uno ni lo otro, pareciera decir Monseñor.
Aquí su palabra de descargo.

- Monseñor Larrea, al cabo de 66 años de fructífera vida
intelectual, de grandes realizaciones humanas... ¿qué balance
haría de su vida?

Que pude haber dado más.Una multiplicidad de ocupaciones me han
impedido terminar algunos libros. Por ejemplo: los comentarios al
Código Civil, me he quedado en el volumen séptimo, tengo
avanzados los estudios pero desgraciadamente las ocupaciones,
como le repito, me impiden avanzar. Con el Repertorio de
Jurisprudencia, del que hemos pasado los 30 volúmenes, es algo en
lo que también hemos empeñado nuestro esfuerzo intelectual. Estoy
trabajando en una Historia del Derecho ecuatoriano, para
estudiantes, que me está demandando un enorme trabajo, pero la
hemos asumido con gusto. Y espero que Dios nos ayude para
concluirla.

- Detrás de todo hombre, detrás de toda mujer, siempre hay una
huella.Creo ver la de su padre, el historiador Carlos Manuel
Larrea, en su caso personal. ¿Es así....?.

Creo que es como usted señala. He tratado de seguir las huellas
de mi padre en aquello que de admirable tuvo: su amor por la
investigación. Su muerte, cuando tenía más de 90 años, significó
que dejara una cantidad de libros sobre historia, arqueología,
etc.que demuestran que trabajó hasta los momentos de su muerte.
Su ejemplo de laboriosidad lo tengo presente.

Estuvo muy cerca de Jacinto Jijón y Caamaño y de Monseñor
González Suárez.

Sí, de ambos. Y eso creo que debió haber influido para que mi
padre se haya dedicado por completo a la investigación histórica.
La fortaleza de ambos, las posibilidades que tuvieron para
viajar, para visitar archivos, para conseguir libros, les
permitió realizar la obra histórica que todos conocemos. Además
se juntaron otros jóvenes, que más tarde entregarían una valiosa
obra: Julio Tobar Donoso, Homero Viteri Lafronte, I.J. Barrera,
J. Gabriel Navarro, entre otros.

- ¿Por qué Monseñor no siguió el camino de la historia abierto
por su padre y prefirió los estudios jurídicos?

Bueno... en mi caso personal creo que está también la huella de
mi abuelo, Manuel Larrea, que fue abogado, y de mi padre, que
sirvió en la diplomacia. Por allí vendrían mis aficiones hacia el
derecho.Luego, en mi niñez y juventud me tocó viajar a Europa,
acompañando a mi familia en sus funciones diplomáticas, y estudié
en Italia y en España, donde finalmente conocí a Monseñor Escrivá
de Balaguer, por quien llegué a sentir profunda admiración, que
la sigo profesando hasta ahora.

En los años cincuenta publicó en España mi libro "La Iglesia y el
Estado en el Ecuador", donde analizó las relaciones de la Iglesia
ecuatoriana con el Estado y esa compleja red que se estableció
durante años que fueron estables y tortuosas, esto último en el
período liberal.

- Monseñor, su padre fue canciller de Páez y como tal firmó el
Modus Vivendi con el Vaticano en 1937. Usted escribe el libro
antes mencionado en los años cincuenta, y cuando se celebran los
cincuenta años de este tratado internacional sale la segunda
edición de su libro.¿Coincidencias?

Creo que hubo de todo. Escribí este libro, al que hace
referencia, a pedido de un amigo, cuando me encontraba en Roma.
El no sabía que mi padre había sido el firmante de este tratado.
Creo que me gustó la idea y me puse a trabajar. Tuve una
excelente documentación, la procesé y el libro estuvo listo. Creo
que el tratado suscrito fue un modelo de tratado internacional.
Lo contempla todo. Creo que su aporte histórico y jurídico le
dieron validez al libro, puesto que se trataba básicamente de
revisar las complejas relaciones del Vaticano con el Estado
ecuatoriano, y sugerir, que es lo que trato de hacer, nuevos
correctivos para evitar fricciones hacia el futuro.

- Vámonos hacia temas complejos y polémicos. Dice usted en un
estudio histórico: "Influencias extranjeras venidas de
Centroamérica terminaron por imprimirle un carácter sectario al
liberalismo ecuatoriano". Se refiere a la revolución liberal.¿No
hay un poco de exageración en aquella afirmación?

En lo absoluto. Me ratificó en esas afirmaciones. Y curiosamente,
los países de donde venían esas influencias perniciosas, Cuba y
Nicaragua, serían cincuenta años más tarde regímenes marxistas.
Esas ideas del liberalismo sectario de esa época fue lo que
trasladaron los caudillos liberales al país. La influencia de la
masonería era evidente.

- Señala usted, por otra parte, que la legislación del período
liberal tenía un sentido anticristiano. ¿Se está refiriendo a
todo el período liberal?

Sí, pero sobre todo a los primeros años. Allí el extremismo fue
la tónica. La Iglesia fue la principal víctima.

- ¿El término anticristiano incluiría a Eloy Alfaro, a quien
muchos han llamado un "Santo Laico"?. Las posiciones del caudillo
no fueron extremistas. Mantuvo buenas relaciones con Monseñor
González Suárez (recreadas bellamente en una reciente novela de
Eliécer Cárdenas).

Así es.Pero hay que tener en cuenta la firmeza con que González
Suárez se opuso a los principios liberales, a las doctrinas de
Alfaro, a pesar de su amistad con él. Allí radica la grandeza de
González Suárez, porque él sabía guardar consideraciones a la
persona humana, por muy equivocada que estuviera. Como era el
caso de Alfaro.

- Monseñor, ¿no cree estar viendo con ojos de hoy sucesos
ocurridos hace más de cien años?

Inevitable. Pero hay que procurar que esa mirada no sea sesgada,
sectaria. Eso sería un anacronismo.

- En su libro "Doctrina para vivir", señala la existencia de la
estatolatría, es decir la presencia omnipotente del Estado sobre
el resto de la sociedad civil y sobre la Iglesia, es decir un
totalitarismo de Estado...

Evidente.Hemos observado en los últimos años, en la forma más
dramática, en los países totalitarios, la presencia del Estado
como un elemento perturbador de las relaciones del hombre con las
demás instancias de la sociedad.Allí están los regímenes de
Hitler, Mussolini, Stalin, de los países comunistas en
general.Tiranía pavorosa que le tocó vivir a la humanidad y que
por felicidad parece haberse liquidado en algunos países de la
tierra.Ahora, del 89 en adelante parece haberse liquidado a ese
monstruo omnipotente que es el Estado: absorbente, tiranizador de
personas, conculcador de las libertades humanas. Sin embargo, no
hay que hacerse muchas ilusiones de que la estatolatría haya
desaparecido para siempre. Todavía en el cuerpo social hay
rezagos de esa perniciosa ideología.

- ¿Y en el caso ecuatoriano se ha presentado la estatolatría?

Felizmente no.Hemos sido un país bendecido por la Providencia, lo
que nos ha impedido caer en las garras del totalitarismo de
Estado.Nuestras peores dictaduras han sido moderadas, en
comparación con lo que se ha visto en otros países.Pero como
ideología, claro que ha tenido amplia acogida en el Ecuador. El
marxismo es la expresión más cabal de esa idolatría del Estado.

- Como estudioso del derecho constitucional ¿percibe en la
Constitución, en las leyes ecuatorianas, atisbos de
totalitarismo?

No ha llegado a triunfar para felicidad nuestra. También en este
aspecto la Provincia nos ha colmado de bendiciones y nos hemos
salvado.Nuestras constituciones han sido moderadas y justas. Lo
han sido los gobernantes que han aplicado estas normas. Pueden
haberse detectado fallas humanas, pero en todo caso nuestro
ordenamiento jurídico no está impregnado de estas imperfecciones
humanas.

- ¿Sigue siendo un crítico feroz del socialismo, del comunismo?

No he cambiado de parecer. Creo que debemos dar gracias a Dios
porque al fin estamos asistiendo a su liquidación.

- Pero el socialismo es susceptible de fallas humanas y puede ir
perfeccionando su accionar. Eso parece estar ocurriendo. Pero
ahora, estamos asistiendo en aquellos países ex socialistas a un
retorno de un capitalismo salvaje con la presencia de mafias,
altos índices de alcoholismo en la juventud, mendicidad,
desempleo, prostitución, miedo al futuro, etc.

No, todo eso existía ya en el socialismo, lo que ocurre es que
por no haber libertad de información, no se podía conocer la
realidad existente. Ahora que se goza de libertad salen a la
vista pública todas estas miserias humanas.Claro está que muchas
de esas lacras existen en Occidente.

LA LIBERTAD DEL LAICISMO SE AMPLIA, SE FORTALECE

- ¿Cree que la familia como núcleo fundamental de la sociedad
está en crisis?

Creo que sufre una profunda crisis. Esto lo reconoce el Papa en
varios documentos. Pero creo que vamos a una reconstitución del
vínculo familiar. La Iglesia busca la redención del niño, de la
mujer, del ser humano. Busca la solidez del matrimonio, levantar
la dignidad de las personas, etc. Claro que situaciones adversas
como el divorcio, el aborto, ponen en riesgo la unidad familiar,
el matrimonio. Contra eso la Iglesia protesta y condena
enérgicamente.

- Monseñor, el divorcio, que usted ha condenado, lo mismo que el
aborto, significan opciones para las parejas para enrumbar sus
vidas.Es la libertad de elegir....

Es atentar contra los principios divinos. Es irse contra las
leyes del hombre. El aborto es un crimen, porque usted está
cegando la vida de un ser humano, no importa el tiempo que éste
tenga de gestación. Crimenes. Mire amigo, eso del divorcio es
también una idea liberal. Y no les resultó a comienzos del siglo.

El divorcio es uno de los grandes males que se han introducido en
la legislación ecuatoriana. Frente a esos crímenes la sociedad
entera tendrá que reaccionar. Allí se juega el destino de la
humanidad.

- Parecería ser que en todas las constituciones ecuatorianas no
se toma en cuenta los afanes de cambio de la sociedad
ecuatoriana...

Yo creo que sí.Nuestras constituciones han ido abriendo ideales,
metas para el cambio. Muchas de nuestras constituciones se han
abierto a los tiempos. Por ejemplo, la defensa de los derechos
humanos.

- Pero en la práctica esos enunciados nunca se cumplieron.

No pueden haberse cumplido, pero esa ha sido la valentía de
nuestros legisladores para con la sociedad, haberlas escrito y
promulgado.

- ¿Por qué dieciocho constituciones para un país tan joven como
el Ecuador, y por qué Estados Unidos una sola?

No hay que dejarse impresionar demasiado por los números.En todo
caso, depende de cómo se cuente. Frente a países como Francia,
España, Italia, los mismos Estados Unidos, que han tenido que
hacer profundas modificaciones o enmiendas, éstas han sucumbido
frente a la variedad de regímenes que han gobernado estos países:
monárquicos, republicanos parlamentaristas, presidencialistas,
etc.Lo que no ha sucedido en nuestro país, finalmente muchas de
nuestras constituciones han servido de modelo para otros países.
El tema es complejo y da para largos debates.

- Monseñor, cuando se celebran cien años de revolución liberal y
de sus reformas fundamentales se decreta el fin del Laicismo con
la Ley de Libertad Educativa...

Todo lo contrario.Creo que la libertad del laicismo se amplía, se
fortalece.Porque da a los padres la opción de pedir, si lo
quieren, para sus hijos, que se den clases de religión: dos horas
semanales, en las escuelas y colegios oficiales o privados. Creo
que con el empeño mancomunado de todos, podemos organizar y
desarrollar la labor educativa de los niños y jóvenes que
estudian en planteles oficiales; este servicio unido a las demás
formas de evangelización y catequesis, será un gran beneficio
para las personas y la sociedad entera, además de un modo de
manifestar nuestra fe, de cumplir nuestros deberes para con Dios,
que merece ser conocido, amado y servido por sus criaturas.

Mientras escucho estas palabras, recuerdo los titulares de la
prensa que hablan de un joven muerto, de varios heridos,
detenidos.¿Nueva guerra santa?(12B)

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