Más de 50 presos se fugan en Quito


Publicado el 14/Abril/2004 | 00:00

Con la liberación de cinco guías penitenciarios retenidos en el ex penal García Moreno y de 53 rehenes de la cárcel de mujeres de Quito, las actividades en los centros carcelarios del país parecían normalizarse. Sin embargo, el panorama cambió por la tarde, luego de comprobarse una fuga masiva en Quito.
Ayer, a las 18:00, la Policía comprobó que unos 50 presos se fugaron de la cárcel Nº 3 y del ex penal García Moreno. En un operativo en el que participaban más de 700 efectivos, entre ellos varios busos, se buscaba a los fugados en las alcantarillas y sectores aledaños. Hasta las 23:30, tres reos habían sido recapturados.
Los presos se habrían escapado por uno de los 12 túneles que hicieron por la panadería de la cárcel Nº 3 y que da a una alcantarilla que llega hasta una casa abandonada, en la calle Rocafuerte.
"La situación se nos fue de las manos", dijo Mentor Albán, director del ex penal. "Los guías no tienen el control de las cárceles", añadió, al tiempo que solicitó la intervención de la Policía para que los guías penitenciarios puedan ingresar para verificar la situación en las cárceles. No descartó la existencia de más víctimas mortales al interior.
Según Albán, la Policía ingresaría con miembros de la Defensoría del Pueblo, de la Fiscalía y de los DDHH en las próximas horas. Hasta el cierre de esta edición, no había ninguna autorización para que los efectivos intervengan.
Anoche, la Policía interrogaba a los recapturados para determinar cuántos son los reos fugados y cómo planificaron la huída y si recibieron ayuda exterior.
En Guayaquil, por su parte, los internos esperaban una orden del Comité de Paro de Quito para levantar la medida.
Los nueve días de amotinamiento dejaron tres muertos. Manuel Oña y Pedro Cueva fueron las últimas víctimas registradas ayer. A ellos se suma José Quiñónez, asesinado la semana anterior, además de tres policías heridos y varios presos trasladados al hospital Eugenio Espejo y Metropolitano, como consecuencia de las riñas internas. (MAR-AM-PBM)

LAS NEGOCIACIONES

El Plenario no devolverá reformas a la Comisión

El Pleno del Congreso resolvió, ayer, no devolver a la Comisión de lo Civil y Penal el proyecto de reformas al Código de Ejecución de Penas, como pidieron los presos.
Sí aceptó una reconsideración de los artículos 1 y 2 que tienen que ver con la administración de las cárceles y con los recursos que les pertenecen. Representantes del Comité de Internos asistieron al Pleno del Congreso para certificar que el acuerdo para liberar a los rehenes se esté cumpliendo
La diputada Cinthya Viteri (PSC) dijo que mientras existan presiones y se cometan delitos, la Comisión no tramitará los pedidos de los presos. Ellos sugieren, entre otras cosas, que se apruebe la Ley del 3 por 1, es decir, que por cada año de sentencia se perdonen cuatro meses de cárcel.
Los reos piden, además, que se determine un presupuesto para las cárceles a través de la creación de una fuente de financiamiento, el respeto al debido proceso, el trámite ágil de prelibertades y libertades, la firma de convenios de repatriación de presos españoles y colombianos, y que se inicie una verdadera rehabilitación social mediante educación, trabajo y capacitación.
Ante dichos pedidos, el Congreso ofreció presentar textos alternativos. (MAR)

Las cárceles de la Costa liberan rehenes

A pesar de que en Quito se liberó a los rehenes de las cárceles y del anuncio de que en las próximas 24 horas se normalizaría la situación en el país, varios problemas persistían hasta la tarde de ayer, en los centros del Litoral.
En la cárcel de Machala salieron con libertad cuatro menores de edad, pero quedaron 38 adultos, dijo Jorge Espinoza, presidente del Comité de Internos. Lo mismo ocurrió en la granja penitenciaria de El Rodeo, en Portoviejo, en donde había 12 personas tomadas como rehenes.
En el centro penitenciario de Santas Vainas, en Esmeraldas, y en la cárcel pública de Quevedo, los reclamos ayer se concentraron en pedir la reparación de la infraestructura, los servicios básicos y se aumente el presupuesto para la alimentación de los detenidos.
El gobernador del Guayas, Felipe Mantilla, dijo que le corresponde a la Función Judicial iniciar las demandas penales a quienes tomaron rehenes y cometieron actos de violencia en las cárceles del país, al tiempo de añadir que está buscando financiamiento externo para construir tres centros de rehabilitación para esa provincia.
Aclaró que en Guayas el único rehén fue el cónsul de Alemania, quien fue liberado en forma inmediata. (AM)

Vecinos del Ex Penal cierran las ventanas

Los reos se tomaron el centro carcelario desde el 5 de abril, tenían varios rehenes. Hasta ahora hay tres muertos.

Jacinto Vélez vive en las calles Rocafuerte y La Cantera, a 100 metros del ex penal García Moreno, 40 años. "Es la primera vez que pasa algo así en la cárcel, antes se habían paralizado, pero no tanto".
El lunes 5 de abril descubrió que las calles estaban llenas de policías, quienes le explicaron que los internos se habían tomado el ex penal. Desde entonces está intranquilo. De regreso a su casa lo requisan dos uniformados. Y, "es peor cuando llevo paquetes grandes, me imagino que creen que les voy a dar algo a los presos".
Solo a pie se puede llegar al barrio La Cantera. Los buses se desvían, pues la calle Rocafuerte está cerrada en su intersección con la Chimborazo y la Veinticuatro de Mayo, a la altura del puente de la avenida Mariscal Sucre, antes de llegar al mercado de San Roque. Más al sur, en la calle Cumandá, un patrullero impide el paso desde la calle Libertad.
Por todo esto, las tiendas de la zona se quedaron sin productos y los que tienen se están dañando. A Mariana Gálvez, dueña de una tienda, al frente del Centro de Detenciòn Provisional (CDP), le expiró una caja de 24 yogures y de jugos naturales. "Los abastecedores no llegan desde hace una semana. Las ventas bajaron porque nuestros clientes son las visitas de los reclusos".
Mariana vive asustada: "El lunes pasado rompieron los vidrios de mi casa. No puedo ni salir a la calle porque desde la terraza me gritan que les pase comida o trago, y si no lo hago me insultan". Ella tiene miedo por su hija y le pide que se cubra la cabeza para que no le golpeen en la cabeza con los baldes y las fundas que arrojan los presos desde los muros para que pongan ahí comida o dinero.
Por la noche internos juegan con un reflector y alumbran hacia las casas. "Tenemos miedo y por eso cerramos las ventanas".
Pero el mayor temor de los vecinos de la zona es que se produzca una fuga y los presos se refugien en las casas aledañas. Enrique Cabezas, vecino de la calle Rocafuerte, ya sabe cómo defenderse: "Yo tengo unos voladores y al primero que se aparezca le prendo la mecha para que se vaya volando".
Los moradores culpan a los guías por dejar a los reos subir a las terrazas. "Hace un año vimos como jugaban libremente voleibol, ping-pong y billar. Creo que fue un error, ahora están tan cerca de esa malla, que se rompió hace tres días. Cualquier rato se caen", cuenta Alba García, vendedora ambulante.
La basura se amontona en las calles Rocafuerte, entre Cumandá y La Cantera. La causa: hace nueve días que los carros de la basura no ingresan al barrio. Y como los presos lanzan piedras y desperdicios se acumula: hay moscas y mal olor.
Los niños del sector no pueden pasar ni jugar por los alrededores porque sus padres temen que se enfermen con tanto desaseo. Además, el control policial les obliga a ir por la calle Chimborazo. La prohibición es clara: "No acercase mucho al ex Penal". (PAG)

ACONTECIMIENTOS

Tres centros educativos no tienen clases

Desde el martes 6 de abril están cerrados los tres establecimientos educativos de la zona: la escuela República de Chile, el jardín de infantes Ana Paredes de Alfaro y el colegio Nacional Mixto Darío Guevara Mayorca, que funciona en la tarde en las instalaciones del la escuela. Están vacíos y las clases se normalizarán cuando el centro penitenciario vuelva a la normalidad, por la seguridad de los alumnos, informó el conserje de la escuela.

El operativo policial es de 500 policías

En los alrederos del centro se encuentran 500 uniformados de la Policía Nacional, quienes en su mayoría vigilan la calle Rocafuerte hay un carro antimotines en la calle La Cantera. Mallas a los dos extremos del ex penal. Al pasar por ellas es necesario mostrar una identificación.
Los uniformados son agredidos con piedras cuando no permiten que los transeúntes coloquen comida en los baldes o fundas que arrojan los presos.

"Tenemos miedo de las balas pérdidas"

Los moradores tienen más miedo a un operativo que a los propios delincuentes. "No queremos que salgan heridos pero sí asusta que alguna bala perdida alcance a nuestros hijos". Cuenta Angélica Martínez, moradora de la zona. quien ha vivido 40 años en el barrio; dice que la Policía ha quedado en avisarles si llegara a realizarse un operativo especial en la cárcel para que se encierren en sus casas y no salgan. (PAG)

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