Los Tres Caínes remueven el debate sobre la narconovela en Colombia


Publicado el 29/Abril/2013 | 00:10

La serie cuenta la historia de los hermanos Castaño, líderes de las Autodefensas Unidas de ColombiaPor primera vez  la televisión colombiana aborda el  tema del paramilitarismo en su país a través de la historia de sus máximos líderes,los hermanos Fidel, Carlos y Vicente Castaño.

Se trata de Tres Caínes, una producción de RCN Televisión, que se transmite desde el 4 de marzo, sobre los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

En ella se muestra a los Castaño como una familia acomodada, de  valores cristianos muy asentados que un día sufre una tragedia: su padre, un importante ganadero, es asesinado por las FARC.

Gustavo Bolívar, el guionista, cuenta a partir de ese hecho   la venganza que  juraron  perpetrar por  su padre.

Los tres hermanos  aparecen como justicieros en una batalla contra el mal en la que  sus crímenes y los de sus sicarios se amparan bajo la tesis altruista de que el fin justifica los medios.

Antes de iniciar su transmisión RCN advierte en un mensaje que todo se basa en investigaciones de Bolívar y testimonios de sobrevivientes. Aclara que los hechos que se presentan contienen personajes y situaciones ficticias.

Sin embargo, a pesar de que no es la primera telenovela que aborda el tema de la violencia y el narcotráfico en Colombia, varios ciudadanos iniciaron una campaña en rechazo a su transmisión.

Los familiares de las víctimas indican que la serie no los representa y que por el contrario los ofende. Su malestar radica en que la serie termina idealizando a los sicarios y mostrándolos como modelos dignos de seguir.

Su guionista, quien también estuvo detrás de las exitosas Sin tetas no hay paraíso y El Capo, dijo en una entrevista a   BBC Mundo que nunca esperó que fueran  las víctimas del paramilitarismo las que se sintieran agraviadas porque sí está de su lado.

Según él, eso puso en duda la continuidad de la novela de mayor audiencia en Colombia, algo que hasta hace poco se hubiera creído imposible.

"Hubo un nerviosismo dentro del canal, reuniones. Lo que salvó a la serie es que  ellos consideraron que sacarla generaba un antecedente de censura muy grave".

Explica  que antes de los paramilitares ya existió  una corrupción que fue la causa de su  origen y eso es lo que  quiere  mostrar en la serie.  Además recalcó que las historias de las víctimas si van a ser retratadas.

Sin embargo, en sus capítulos no aparece ningún político o militar implicado. Los asesinatos se muestran de forma aséptica antes de los comerciales, por lo que no se evidencia el dolor de las familias ni la brutalidad de los crímenes.

Bolívar afirma que los Tres Caínes es el resultado de una rigurosa investigación periodística, sazonada con un poco de dramaturgia para adaptarla al formato televisivo.

Por eso la presenta  sin conflicto social ni político, sin contexto,con corruptos y  víctimas en segundos y terceros planos y con tres galantes protagonistas que se lucen en sus papeles simplificando la realidad del conflicto.   (PAO)

El debate


¿El futuro de la narconovela podría cambiar?


El éxito de  Tres Caínes en la pantalla chica, con 14,5 puntos de rating, está muy distante del que tiene en las redes sociales.

Miles de colombianos (académicos, periodistas, defensores de derechos humanos, víctimas del paramilitarismo y ciudadanos) suben a diario fotografías en la web para evitar que estas producciones se sigan realizando.

Se sustentan en que la narconovela privilegia arquetipos de personajes buenos y malos para contar una verdad escueta que perdurará en la memoria de quién la mire.

El guionista Gustavo Bolívar afirmó que lo ocurrido  podría tener repercusiones para el futuro del género televisivo. "Creo que los canales van a pensar un poco más este tipo de series, porque la experiencia no es buena".

Una de las alternativas que se plantea para que no se dejen de hacer es encontrar otra forma de contar sus historias.



La campaña social

Las marcas han dejado de pautar para la serie


La serie de RCN comenzó a cuestionarse apenas 10 días después de su  estreno.

Tres expertos en mercado (Daniel Naranjo, Juan  Builes, Andrés Ochoa) y una trabajadora social que ayuda a niños de barrios populares en Medellín (Marcela Trujillo) iniciaron una campaña en dos redes sociales pidiendo a la gente que posteara "No quiero que X marca paute en los Tres Caínes".

Naranjo explicó que la iniciativa tomó como referencia la experiencia española del  programa de entrevistas La Noria.

En ese país un marquetero tuvo la idea de atacar a ese segmento ejerciendo presión social en los anunciantes. Al final uno de ellos respondió: “Lo sentimos, tienes razón” y dejó de pautar. Luego de pocos días otras marcas hicieron lo mismo.

En el caso colombiano, se crearon las páginas Noen3caines en Facebook y Twitter.

En la primera de ellas se postearon dos inquietudes en su muro: "¿Cansado de  ver contenidos que construyen un país más Narco, más Para, más Guerrillero, más Prepago y similares?". "¿Quieres hacer algo? Esta es tu página". 

Al día siguiente más de 250 personas les habían respondido. Ahora la página bordea los 14 mil seguidores.

Ellos se unieron a la campaña enviando cartas a las empresas para que no publicitaran sus marcas durante la telenovela. Falabella y Nivea  retiraron su pauta a los cuatro días de  los comunicados. Se les sumaron otras 18 marcas.

Cuando un producto aparece al aire ellos  colocan enseguida un mensaje en las redes sociales pidiendo que salga del aire.

Una carta

La polémica también salpicó a los protagonistas de la serie, quienes recibieron una carta de reclamo por prestar su imagen para la telenovela.

El texto de la misiva decía: "Por favor, cada vez que ustedes se pongan esos uniformes y encarnen a esos personajes, no olviden que cada acción que ustedes representan, como ficción, los familiares de los desaparecidos forzadamente, la vivimos en carne propia una y otra vez".

Solo Julián Román respondió vía e-mail. Dijo: "Entiendo el dolor, la rabia y la frustración que sienten. Pido disculpas por mi responsabilidad en el dolor causado, pero si esta serie logra generar un diálogo por acalorado y doloroso que sea debemos aprovecharlo como una oportunidad para hablar de los desaparecidos".

Las conclusiones

‘La serie justifica los crímenes y revive el dolor de sus víctimas’


El debate escaló a las esferas académicas. Varios análisis se publicaron en revistas y periódicos colombianos como Semana y El Tiempo.

En ellos se cuestionó las formas en que los relatos históricos deben contarse y cuáles son los límites permitidos para hacerlo.

Durante un foro, los críticos de televisión María Victoria Uribe y Omar Rincón, y el columnista de Semana.com Diego Restrepo,  concluyeron que la novela justifica los crímenes cometidos desde comienzos de los ochenta por los hermanos Castaño y revictimiza a miles de colombianos que vivieron el conflicto con los paramilitares.

Agregaron que en ella se acusa a ciertos sectores de la sociedad como los socialistas y comunistas de ser los causantes del conflicto armado.

Teniendo en cuenta que los grupos paramilitares creados por los Castaño aún hacen parte de la vida cotidiana de varias familias y que muchos de sus asesinatos siguen impunes,  los académicos consideran poco pertinente hablar sobre el conflicto cuando sus heridas siguen abiertas.

También se cuestiona el rol protagónico de los victimarios por sobre sus víctimas y la naturalidad con la que la sociedad civil mira las prácticas guerrilleras en la serie. 

El mito de Caín y Abel responde a la pregunta de quién es el favorito del padre. El canal RCN eligió a Caín.



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