Quito. 28 nov 97. Los damnificados de Chone comienzan a
retornar a sus hogares. En un 95% se evacuó el agua empozada.
Sin embargo otras zonas cercanas siguen con sus cultivos de
sandías, arroz y melón bajo el agua. La Defensa Civil necesita
canoas para Milagro. Se anuncia una condonación de las deudas
a los agricultores afectados por la lluvia.

Los alimentos llegan con gotero

Luego de la tormenta en Milagro (Guayas), Chone, Portoviejo,
Sucre y Junín (Manabí) solo queda lodo, basura y malos olores.
Mientras la inmensa laguna poco a poco se va evaporando otros
problemas van apareciendo. El drama de estos días es el
hambre, la sed y las fiebres de la gente que se quedó sin casa
o de quienes están viviendo en sus casas inundadas.

Pero en los barrios periféricos de estas pequeñas ciudades la
realidad es otra. Allí el agua aún continúa empozada y nubes
grises de mosquitos se ven en todas partes. Todos nos
acostamos sin protección contra estos bichos, dice César Muñoz
habitante del barrio Giler de Chone. Aquí seguimos peleando
por los tanqueros, el agua que nos dejan es insuficiente. En
la vía que conduce desde Chone hacia Bahía de Caráquez se
levantaron ocho carpas para albergues, allí funcionarios de la
Dirección de Salud de Manabí, ayer, entregó medicamentos para
combatir posibles molestias estomacales y fiebres. Existe una
reserva de fármacos como para hacer frente a esta emergencia
dijo Cristóbal Zambrano, jefe de Salud.

Los 15 albergues se redujeron a 10, 1.500 personas regresaron
a sus domicilios a buscar sus electrodomésticos y a constatar
el desastre que hicieron los ríos Chone, Garrapata, Mosquito y
Grande.

En los albergues se nota la falta de agua y de alimentos.
Arroz, fideo, una tajada de plátano es lo que muchas familias
están comiendo.

La Defensa Civil del lugar pide con urgencia 5.000 raciones
alimenticias para estar prevenidos ante una nueva inundación.
En los 10 albergues se consumen 1.000 raciones diarias.

El Ministro de Gobierno en su visita a las zonas afectadas, el
martes, dijo que se asignarán 100 millones de sucres para
limpiar la ciudad. Todo quedó en ofrecimientos nada llega en
la hora de más urgencia, indicó Stalin Espinel, radiodifusor.

En Portoviejo también bajó el nivel del agua. Por ahora, la
represa de Poza Honda no es una amenaza, en esa zona el nivel
de precipitaciones descendió. Desde ayer se evacuan 30 metros
cúbicos por segundo por el túnel de fondo y 10 por el
vertedero.


Pero en Santa Ana, Sucre, Rocafuerte y Tosagua siguen anegadas
en extensas zonas de sembradíos de arroz, sandía y melón.

Los vientos huracanados acompañados de relámpagos y fuertes
lluvias reaparecieron en el cantón El Carmen. En esa zona, al
igual que en el recinto Cañitas, las vías a Charopotó en el
cantón Sucre, San Antonio-Margarita-San Vicente, el malecón de
San Clemente es muy difícil transitar, las carreteras están
seriamente averiadas.

En Milagro, las aguas estancadas están causando más problemas
que la inundación. Hasta ayer al medio día 25 personas estaban
atrapadas en uno de los albergues ubicados en la ciudadela
William Reyes.

Para la Defensa Civil fue imposible ingresar cinco cuadras
porque el agua superaba el metro y medio. La única canoa con
la que realizaron la mayoría de evacuaciones, entre lunes y
martes, no alcanzaba para atender la emergencia generalizada.

En la Escuela Alonso Vanegas, donde permanecen las cinco
familias, está rodeada por una laguna negra y espesa. La
planta baja está inhabilitada, solo está ocupado el segundo
piso. Los evacuados abandonaron sus casas porque parecen
gallineros inundados.

Según la evaluación del coordinador cantonal, Fausto Rendón,
de 11 zonas que se inundaron solo en una había descendido
completamente el agua. Se refería a la parte central de
Milagro.

El servicio de agua potable, que se suspendió por completo
para evitar que se mezcle con las aguas estancadas, fue
restablecido en los sectores donde están secos. Los albergues
son abastecidos por tanqueros de la Defensa Civil.

Casi 500 personas están repartidas en siete lugares. Aunque en
uno de ellos, el hospital del Instituto Ecuatoriano de
Seguridad Social, permanecen en el pasillo, fuera del edificio
porque la constructora no quiso correr el riesgo de abrir las
puertas, pues la obra aún no está entregada.

Protegidos por una loseta pero sin paredes, sobre el césped,
120 mujeres, hombres y niños de San Miguel duermen, comen y
sienten la pena de ver desde lejos sus casas con el agua
lodosa que trepó hasta las ventanas. Algunos ocuparon una casa
de caña que utilizaban los guardias de la construcción.

En el local de la Defensa Civil están albergadas 52 personas,
en la extensión de la Universidad de Guayaquil 360, en el
templo evangélico Quinino Moreira 52, en la escuela del Banco
de Arena 45, en la escuela Abdón Calderón 44, en la escuela 24
de Mayo 47.

En la zona norte de Milagro, 22 ciudadelas se inundaron
completamente el lunes así como San Miguel, San Pedro, Las
Margaritas, Las Piñas, La Bucaram, Las Palmas y otras zonas
bajas.

Pero los riesgos de inundación no han sido superados. El lunes
el río Milagro que pasa por el centro del cantón se desbordó.
Al momento en la bodega de la Defensa Civil existen 400
raciones alimenticias, 100 colchones y más de 60 sacos de
legumbres.

En el hospital León Becerra las cirugías programadas fueron
suspendidas porque se inundaron los quirófanos.

8 USD millones a la salud

Las autoridades provinciales de salud se reunieron la noche
del miércoles para evaluar la situación del sistema de
hospitales y las necesidades en El Oro, Guayas, Manabí y Los
Ríos. La reunión estuvo presidida por el director general de
Salud, Marcelo Aguilar, quien anunció un acuerdo con el Banco
Mundial para un rediseño del programa Fasbase y el destino de
los 8 millones de dólares de su financiamiento, al plan de
contingencia.

De acuerdo con la información presentada por el director de
Guayas, Víctor Hugo Andrade, Milagro es la zona más crítica.
Además del hospital, se inundaron los albergues designados por
Defensa Civil y se contaminó el agua potable, por lo que hubo
que suspender su distribución. En Guayaquil, Bastión Popular,
Las Orquídeas e Isla Trinitaria, además del agua estancada, la
falta de centros de salud genera preocupación. El de la
Trinitaria no tiene condiciones adecuadas. Se estudia la
posibilidad de habilitar un dispensario ubicado en la Martha
de Roldós.

Tanto en Manabí como en Los Ríos y El Oro, uno de los graves
problemas es la falta de un parque automotor y el deficiente
presupuesto administrativo, lo que merma las posibilidades de
reacción, aseguró Mariana Nagua, delegada del director de Los
Ríos.

Solo en la provincia de El Oro se requieren 100 millones de
sucres para pagar al personal. Mientras que el déficit de
Manabí entre el 24 al 31 de noviembre es de 146 millones, para
solventar los gastos totales de la emergencia creada por las
inundaciones en Chone. En una evaluación provisional, Marcelo
Aguilar aseguró que las acciones preventivas que se tomaron en
las cuatro provincias, incidieron para que la situación no
fuese peor. Redacción Guayaquil.

Un lugar poco seguro...

Elsa Gutama teme que el río le arrebate su casa. Desde la
crecida del martes, ella y su familia abandonaron lo único que
tienen: una pequeña vivienda en Marianza, Sayausí.

Las aguas enfurecidas del Tomebamba no dieron tregua en la
noche. Al siguiente día la casa de Elsa casi estaba en el
aire. Por la fuerza el talud sobre el que se asentaba se fue
con la corriente.

El miércoles empezó la mudanza, todos los muebles y
electrodomésticos están guardados en una bodega. La familia
duerme ahora en la casa de los suegros, en un barrio cercano.

"Recién hace dos meses terminé de reconstruirle a la casa, era
viejita pero nosotros le paramos bien, ahí pusimos toda la
plata que teníamos", dice Gutama.

Las amenazas de inundaciones son comunes en esa zona, según
Teresa Déleg, moradora de toda la vida. No obstante, nunca
pasaba a mayores y lo máximo que se perdía era el pasto para
ganado, que de tanta humedad ya no servía para nada.

Ahora cuatro casas más están en peligro y los cien moradores
del sector piden ayuda urgente al Municipio. Una delegación de
seis personas llegó al Cabildo para pedir al Alcalde que los
acompañe al sitio del evento y constate el peligro que corren.

El requerimiento principal es la construcción de un muro de
contención en la ribera del río. "Por primera vez venimos a
pedir ayuda al Municipio, antes nunca había sido tan grave".

El Cabildo no tenía claro el panorama ni la manera en que se
podrá ayudar a los moradores de Marianza. Entre tanto, el río
sigue bramando y el talud que sostiene la casa de Gutama cede
al contacto con el agua. Redacción Cuenca.

Una crecida destructora

Los pueblos fronterizos del manglar del noroccidente de
Esmeraldas silenciosamente han sufrido los efectos de las
crecientes de los ríos que han elevado el nivel de agua en el
estuario y han causado graves daños entre las pequeñas
localidades.

Las veinte familias del recinto El Viento tuvieron que
abandonar sus rústicas viviendas la semana pasada. Los
problemas de comunicación han hecho infructuoso el trabajo de
las autoridades de Defensa Civil y en general para socorrer a
estas personas.

La solidaridad llegó de los moradores de la parroquia Palma
Real (punto fronterizo) que entregaron a los afectados
alrededor de 50 raciones alimenticias. Se espera una pronta
ayuda para reparar el muelle de madera que ha quedado
maltrecho: no existen medicinas ni acción médica.

En Pichangal, tres casas y la iglesia se fueron en el aguaje
de hace un mes y medio. Y la Defensa Civil de este lugar no ha
dado ningún tipo de socorro a los damnificados, dijo Moisés
Perea, dirigente de Palma Real. "La gente está tomando agua
con sapos", porque se ha cortado el sistema de entubado.

Precisamente este tipo de quejas son comunes ahora entre los
pueblos norteños. En La Tola, por ejemplo, se informó que no
hay agua desde hace 15 días. Para proveerse los moradores
actualmente tienen que esperar que llegue la ayuda de otras
localidades a través de tanqueros o agua embotellada.

Por otro lado, en el sector de Maldonado, la red construida en
la época del ex-presidente Rodrigo Borja colapsó; además los
moradores lanzaron un desesperado SOS para que se levante ya
un muro por la creciente del río Zancudo que ya ha inundado el
poblado. (Texto tomado de El Comercio)
EXPLORED
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