Puerto Príncipe. 22.10.93. Mientras un grupo parlamentario
formado a instancias del primer ministro de Haití, Robert Malval,
mantiene entrevistas con el Ejército para intentar encontrar una
salida negociada a la crisis haitiana, la violencia sigue
adueñándose cada noche de Puerto Príncipe.

En la noche del miércoles, una vez más, la capital haitiana se
quedó sin energía eléctrica y, pocos minutos después, empezaron a
oirse disparos de armas cortas y ráfagas de armas automáticas.

Como cada día, los autores del bélico estruendo son grupos
incontrolados de civiles opuestos al exiliado presidente
constitucional Jean-Bertrand Aristide, que tratan de intimidar de
esta manera a sus seguidores y manifestar su oposición a su
regreso al país, previsto inicialmente para el próximo 30 de
octubre.

Estos grupos -que muchos identifican con los "tonton macoutes",
la siniestra policía secreta que creó Francois Duvalier hace casi
30 años, hoy oficialmente desmantelada- no tienen objetivos
fijos, disparan contra todo lo que se mueva; y si nada se mueve,
disparan al aire o contra las miserables casas de cartón, madera
y hojalata de los barrios populares, donde viven los paupérrimos
de la nación más pobre de América.

Cada noche hay algún muerto, bien transeúntes desprevenidos, bien
personas a quienes las balas sorprenden en sus propias casas,
tras atravesar sus débiles paredes.

Pueden ser dos, tres, diez cada noche; el número no importa en un
país tan pobre que por no tener no tiene ni estadísticas fiables.

Mientras, los políticos tratan de negociar una salida
satisfactoria para todos: para los militares golpistas, que
buscan una amnistía amplia; para los constitucionalistas, que
desean el regreso de Aristide, y para el pueblo haitiano en
general, que desde hace ya dos días vive nuevamente la pesadilla
de un embargo internacional.

El miércoles, el grupo parlamentario que, a instancias del primer
ministro Malval trata de negociar con los militares una salida a
la crisis, se reunió con el Estado Mayor del Ejército, incluido
el general golpista Raúl Cedras.

Tras informar a Malval, los parlamentarios -de todos los grupos,
pro y anti Aristide- se reunieron con los representantes
diplomáticos de Estados Unidos, país que está llevando el peso
del bloqueo con seis buques de guerra.

Los militares volvieron a plantear su exigencia central: si
Aristide convoca al Parlamento para que éste apruebe una amnistía
amplia que les convenza, están dispuestos a dejar el poder.

Entre tanto, el Ejército seguirá mandando y el gabinete
ministerial de Malval -nombrado primer ministro en julio pasado,
tras la firma de los acuerdos de la Isla del Gobernador en los
que se fijaban las condiciones para el regreso de Aristide-
tendrá que seguir escondido.

Y es que en Haití, desde hace una semana, los ministros no se
atreven a acudir a sus despachos y viven poco menos que
escondidos, temerosos por correr la misma suerte que su colega de
la cartera de Justicia, Guy Malary, asesinado el pasado día 14.

Mientras, el embargo que entró en vigor el pasado martes ya ha
empezado a hacer efecto: las gasolineras han decidido comenzar a
restringir, por su cuenta, el despacho de carburantes, antes de
que se agoten las reservas del país.

Y es que los haitianos ya tienen experiencia en eso de los
embargos, pues no en vano acaban de vivir uno de 13 meses -de
junio de 1992 a julio de 1993- cuyo final no supuso, al menos de
momento, el objetivo fijado por la ONU: el regreso del sacerdote
Jean-Bertrand Aristide, presidente constitucional derrocado por
los militares el 30 de septiembre de 1991, cuando aún no había
cumplido ocho meses al frente de los destinos de Haití.

AQUI HAITI

- El Departamento del Tesoro congeló los bienes de 41 adeptos al
régimen militar haitiano en bancos estadounidenses, diciendo que
dichas personas han obstruído la democracia en Haití o
contribuído a la violencia en la nación caribeña.

- Las violaciones al embargo conllevan penas criminales para
corporaciones de hasta 500.000 dólares por querella y para
individuos, incluso funcionarios corporativos, de hasta 250.000
dólares por querella y hasta 10 años de prisión. La oficina
podría también imponer multas civiles de hasta 10.000 dólares por
violación.

- El gobierno de República Dominicana, pese a que mantiene una
fuerte custodia militar en la frontera con Haití, permitirá el
paso de ayuda humanitaria hacia ese país, dijo en Santo Domingo
el presidente Joaquín Balaguer.

- La Embajada de EEUU en la República Dominicana vigila dos
puertos de ese país desde los que podría embarcarse petróleo
hacia Haití, en violación al embargo decretado por la ONU.

- Desde el golpe militar dirigido por el jefe del Ejército, Raul
Cedras, el Producto Nacional Bruto haitiano ha descendido un 15%.

- La Armada interceptó por vez primera un carguero de matrícula
hondureña que llevaba hacia Haití mercancía proscrita por un
embargo de las Naciones Unidas, dijo el Pentágono.

- Fue la sexta nave interceptada desde que buques de Estados
Unidos y Canadá comenzaron a velar por el cumplimiento del
embargo el martes. Ninguno de los otros cinco barcos llevaban
carga prohibida por las sanciones, que se refieren a los envíos
de armas, petróleo y productos de petróleo.

- El gobierno de Estados Unidos parece encontrarse estancado en
la crisis de Haití, debido a su respaldo al presidente
constitucional, Jean-Bertrand Aristide, y a la conveniencia de
llegar a algún tipo de compromiso con los militares golpistas.
La reanudación del embargo por la ONU y el bloqueo naval de EEUU
para obligar a su cumplimiento no han variado la determinación de
los militares haitianos de mantenerse en el poder, y se prevé que
afectarán aún más a los ciudadanos inocentes que sufren sus
consecuencias.

- El gobierno haitiano del primer ministro, Robert Malval, hizo
alusión a la posibilidad de que se atrase el regreso del
presidente constitucional Jean Bertrand Aristide, dando a
entender que, pese a ese revés, el ejecutivo podría permanecer en
sus funciones.

- El gobierno hizo saber en un comunicado de prensa que debido a
la "grave situación en la que se encuentra el país", decidió
mantenerse en sesión permanente y proceder a una rueda de prensa
diaria.

Faltando 10 días para que Jean-Bertrand Aristide pueda retornar
al cargo según un acuerdo orquestado por las Naciones Unidas,
todos los sectores haitianos dicen que el expresidente puede
volver, pero el plan para su retorno parece haber fracasado.
(AFP, AP, EFE) (12A)
EXPLORED
en Ciudad N/D

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