El secuestro es utilizado por la guerrilla de las FARC para captar recursos al instante

El Gobierno insiste en hacer declaraciones zigzagueantes frente a Colombia, lo cual no contribuye a bajar las tensiones frente a las ya deterioradas relaciones diplomáticas.

De esto, no obstante, no se le puede acusar solo al Ecuador. El Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez también lanza sus puntillazos. Esta semana, el ministro de Defensa de ese país, Juan Manuel Santos, denunció que ante las debilitadas finanzas de la guerrilla de las FARC se han dedicado a secuestrar en Ecuador (además del resto de los países vecinos).

Este tipo de versiones lo que hace es confirmar un hecho: Colombia no es capaz de controlar sus fronteras, lo cual crea problemas de inseguridad en los países vecinos.

Cabe recordar que el empresario azuayo, Kléber Larriva, fue secuestrado por colombianos y sacado del país. Pese a que la Policía sabía dónde estaba y sólo requerían de apoyo de los colombianos para terminar con el operativo, no pudieron hacerlo. Los colombianos admitieron que no podían ir a la zona donde estaba, porque era territorio controlado por los grupos irregulares.

A esto se suma una falta de reconocimiento a lo que hace el Gobierno del Ecuador: reforzamiento de la zona de frontera, desplazando de más personal y equipos. Estos operativos, según las cifras que manejan las autoridades, significan $100 millones anuales. De ahí el reclamo constante del Ejecutivo para que las autoridades colombianas cumplan con su parte, aún más cuando tienen los suficientes recursos económicos que les ha dejado el Plan Colombia.

El presidente Correa, en cambio, aprovechó la visita a un soldado herido durante una incursión de grupos irregulares, para dar la disposición de "irse con todo" contra la persona o el grupo que vuelva a disparar contra un ecuatoriano.

Es criticable, por decir lo menos, que un tema tan delicado de seguridad se lo trate con una frase que se presta a cualquier tipo de interpretación.

Ya es hora de que Ecuador y Colombia bajen las tensiones que producen las declaraciones.

Nadie puede ocultar que los problemas de seguridad se multiplican y se deben atender. Mientras una de las partes no cumpla con lo suyo, el vecino sentirá los efectos. Aunque el problema es eminentemente colombiano, es inocultable que sus consecuencias se sienten en el país, de ahí la necesidad de reestablecer la comunicación entre autoridades, para apoyar un trabajo conjunto que garantice tranquilidad a las poblaciones de la zona.
EXPLORED
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