La Hora Del Suicidio


Publicado el 29/Agosto/1993 | 00:00


Guayaquil. 29.08.93. El suicidio produce unas 1.500 muertes
anuales en España. En comparación con la población total, esta
cifra es similar a la tasa de suicidios en Estados Unidos e
inferior a la de Japón y algunos países europeos como Austria,
Francia, Alemania y Suecia, que tienen las tasas más altas del
mundo. Muchos factores pueden contribuir a la depresión, la
desesperanza o la baja autoestima que impulsan al suicidio.
Ahora se reconoce que tales individuos son enfermos o sufren
un gran trastorno, y que deben recibir ayuda y tratamiento
antes de que sea demasiado tarde.

¿Quién comete suicidio?

Se suicidan más hombres que mujeres, pero es mucho mayor el
número de mujeres que intentan suicidarse. Diversos estudios
demuestran que el suicidio no existe prácticamente antes de
los 15 años de edad, mientras que la frecuencia tiende a
aumentar progresivamente en los ancianos. Las personas
divorciadas y viudas se suicidan con más frecuencia que las
casadas y solteras. Los individuos con fuertes lazos
familiares, comunitarios y religiosos están menos
predispuestos al suicidio.

El suicidio es más frecuente entre las clases profesionales
(directivos, ejecutivos, médicos y hombres de negocios) y
entre los obreros no especializados de nivel bajo, que entre
los operarios especializados de nivel bajo, que entre los
operarios especializados que forman el grupo medio de la
población. Las tasas de suicidios se elevan siempre en épocas
de depresión económica y desempleo. Las malas noticias
mundiales también aumentan las cifras.

Las personas que viven en pequeñas ciudades y áreas rurales
tienen menos riesgo de suicidarse. Las que habitan en grandes
ciudades, especialmente en el centro, experimentan un mayor
riesgo.

Los suicidios se dan en cualquier época del año, en especial
durante los días de fiesta, cuando el solitario se siente aún
más solo.

¿Por qué?

Al contrario de la creencia popular, el suicidio no es en
general el resultado de una evaluación racional sobre los
"pros" y los "contras" de la vida. Aunque un individuo puede
tener pensamientos suicidas, la decisión final de matarse se
toma en general de modo impulsivo bajo condiciones de estrés
emocional severo.

Habitualmente existe una combinación de factores que impulsan
a un individuo por lo demás normal al acto desesperado del
suicidio. Una desgracia importante o un cambio vital como el
final de un matrimonio o una relación, la muerte de un ser
humano o la pérdida del trabajo, pueden desencadenar la
desesperación que precede al suicidio. Las tasas progresivas
de desempleo se han relacionado con la frecuencia cada vez
mayor de suicidios. Durante los primeros meses de 1980, cuando
la cifra de parados superó en Gran Bretaña el millón y medio,
los suicidios se elevaron en un 50% y se acusó a la "depresión
por despido" del aumento marcado de suicidios en las ciudades
más industrializadas. Se ha encontrado que los factores
sociales contribuyen al suicidio en las dos terceras partes de
los casos; en una tercera parte constituyeron la causa
principal.

Casi un tercio de los individuos que se suicidan están
físicamente enfermos. Se ha estimado que en 1 de cada 5 casos
de suicidio, la mala salud física constituye la razón primaria
para el acto. Las desgracias amorosas parecen ser motivo de
suicidio en sólo 1 de cada 20 casos, y el fracaso en los
exámenes o el embarazo de mujeres solteras son causas aún
menos comunes. La persona que se mata probablemente
experimenta un nivel alto de aislamiento y separación de la
sociedad donde vive. Se encuentran tasas altas de suicidio
cuando las comunidades se han desintegrado y son inestables
socialmente.

La mayoría de los suicidas experimentan depresión severa y, de
hecho, la depresión y el suicidio se acompañan de un estado
psicológico subyacente similar. En ambos casos, el individuo
vuelve contra sí mismo los impulsos hostiles que estaban
dirigidos originalmente hacia otras personas. Si es capaz de
expresar extremadamente los sentimientos de ira o de
agresividad, puede transformarlos en autoagresión que se
expresa por autocrítica y autoaborrecimiento en el caso de la
depresión, o por las acciones más extremas de autodestrucción
en el caso del suicidio.

Junto al deseo de autodestrucción se encuentra con frecuencia
una necesidad paradójica de contacto humano y comunicación con
otras personas. El suicida sabe que su acto afectará a otros
individuos y habitualmente avisa que va a suicidarse. En
ocasiones, un individuo puede usar el suicidio como medio para
forzar a que otros expresen su amor y preocupación por él.

¿Quién experimenta más riesgo?

Los ancianos, los pobres y los físicamente enfermos,
constituyen una gran proporción de los suicidas.

La frecuencia máxima de suicidios se encuentra entre los 55 y
64 años, y los individuos ancianos con pocos recursos
económicos y que viven lejos de sus familias son especialmente
vulnerables. El matrimonio y una familia grande se han
relacionado con una tasa baja de suicidios, pero con un mayor
índice de homicidios (frecuentemente un crimen de familia). La
vida impersonal de la gran ciudad ha sido acusada de provocar
muchos suicidios, especialmente entre las personas que viven
solas o proceden de otros lugares. Las áreas pobres con una
gran población móvil muestran las tasas más altas en todo el
mundo.

La tasa de suicidio es mayor entre los parados que en la
población empleada.

Métodos

Pocos suicidios se planean cuidadosamente. El método usado
depende de las disponibilidades del individuo. En Estados
Unidos, donde es fácil adquirir armas de fuego, éstas
constituyen el medio más común de suicidio. En Gran Bretaña la
intoxicación produce la mayor parte de las muertes. desde que
el gas doméstico fue convertido en inocuo, se ha observado la
tendencia, apreciable también en otros países europeos, al uso
más frecuente de analgésicos y narcóticos con fines suicidas.
Otro de los métodos más utilizados son el ahorcamiento y la
inmersión. El empleo de armas de fuego y explosivos es poco
frecuente.

Quienes sobreviven a un intento de suicidio pueden sufrir
efectos posteriores duraderos dependiendo del método empleado.
La aspirina y el paracetanol causan a veces daños permanentes
del hígado y el riñón. Algunos fármacos tomados en grandes
cantidades provocan lesiones cerebrales permanentes. Los
sobrevivientes de intentos más violentos pueden quedar con
defectos físicos o pasar muchos días y semanas en el hospital,
para acabar falleciendo de alguna complicación como la
neumonía.

Intento de suicidio

Por cada persona que se suicida en Europa, existen por lo
menos 20 que lo intentan pero no tienen éxito. Miles de
individuos ingresan anualmente en los hospitales por
"sobredosis deliberada no fatal": una persona de cada 500.
Muchos más casos no llegan a ingresar en el hospital.

Aunque la mayoría de los suicidas corresponden a mujeres y las
tasas resultan más altas entre los 25 y los 40 años de edad.
La cuarta parte de las mujeres que intentan matarse tiene
entre los 15 y 24 años, y muchas de ellas toman una sobredosis
de fármacos por sentirse incapaces de hacer frente a la
sensación de fracaso tras la separación del marido o del
novio.

En el pasado se pensaba que los intentos de suicidio
constituían en realidad una forma de llamar la atención, con
el fin de manipular a otras personas sin que el individuo
quisiese en realidad matarse. Sin embargo, investigaciones
recientes han demostrado que los actos de autoagresión
aparentemente inocuos se siguen frecuentemente por intentos
más peligrosos y que el 15 de quienes hacen un intento de
suicidio acaban por suicidarse más adelante.

Más del 10% de los suicidas han hecho varios intentos
previamente. En la actualidad se reconoce que el "grito de
ayuda" del intento de suicidio representa generalmente una
expresión sincera de sufrimiento y que es necesario atenderla.

Tratamiento

Aunque muchos médicos prescriben fármacos antidepresivos para
permitir que el individuo supere un período de crisis, la
única curación a largo plazo radica en alguna forma de
psicoterapia. Esto significa posibilidades de discutir los
problemas y llegar a un ajuste con los sentimientos dolorosos
o agresivos, cuya supresión puede impulsar a la
autodestrucción. El doctor o el terapeuta pueden solicitar la
colaboración de familiares o amigos para el éxito de este
proceso.

El intento de suicidio revela a veces problemas que pueden
remediarse. El impacto que crea puede conducir a una mejoría
de las relaciones familiares o a la salida de una situación de
aislamiento social.

*FUENTE:Texto tomado de EL TELEGRAFO (p.1C)

Ciudad N/D



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