La Formula Para La Paz


Publicado el 18/Octubre/1998 | 00:00

Guayaquil. 18 oct 98. E n las soluciones de los diferendos
territoriales hay tres caminos: la guerra, la sumisión -para
evitar la guerra- y la negociación. Ecuador y Perú han optado
por uno que se deriva de este último: el arbitraje, al
encargar la dirimencia de los impasses prevalecientes
posnegociación, a los países garantes del Protocolo de Río de
Janeiro.

Este es un mecanismo del Derecho Internacional al que recurren
las partes de un conflicto, luego de un proceso de
negociaciones, cuando, habiendo expuesto sus posiciones y los
argumentos que las sostienen, no han logrado ponerse de
acuerdo en la solución para su confrontación.

"En el arbitraje las partes someten la materia de la
controversia al conocimiento de una o más personas u
organismos, que se encargan de estudiar el problema y
resolverlo, de acuerdo con las facultades que le hayan
concedido cada una de las partes", anota el doctor Galo García
Feraud, quien participó como miembro de la Tercera Comisión
Negociadora del Ecuador, en el proceso de negociación entre
Ecuador y Perú.

Alternativa histórica

Según algunos autores en geopolítica, el arbitraje se habría
utilizado por primera vez en el mundo por Ramses II, faraón
egipcio, y el rey de Hitita (pueblo que vivió en el Asia Menor
al Norte de Siria en los siglos X al XII a JC). Luego de
consolidar la paz, después de una guerra que los enfrentó,
ambos resolvieron que en el futuro cualquier diferencia por
asuntos de territorio, lo someterían al conocimiento como
árbitro, del pueblo sumerio. Esto se dio más o menos 1.270
años antes de Cristo.

En la América poscolonial, Simón Bolívar incluye el arbitraje
como un principio para la política exterior de Colombia, en
1822. El libertador, a nombre de la Gran Colombia, envió
emisarios a las otras ex colonias españolas que habían
obtenido su independencia, proponiéndoles la creación de una
Confederación de Repúblicas Americanas, al amparo de
principios como: la proscripción de la guerra, como medio de
expansión territorial, establecer el arbitraje como medio
pacífico de solución de los diferendos territoriales entre las
repúblicas americanas, entre otros.

En el problema de límites entre Ecuador y Perú, ambas partes
han acudido al arbitraje como un mecanismo para solucionar sus
diferendos en esta materia. El arbitraje del Rey de España en
1889, el solicitado al Presidente de Estados Unidos, Franklin
D. Roosevelt, en 1938 y el de Braz Dias de Aguiar, en 1945.
Solo en el último caso se llegó a establecer un laudo
definitivo.

¿Qué resultados han dado los arbitrajes anteriores? "En el
caso del Rey de España ambos países tuvieron el temor de que
las cosas no iban a ser como esperaban y además, de alguna
manera, el laudo que se había redactado favorecía al Ecuador,
y Perú no quiso aceptarlo, de la misma manera que Ecuador tuvo
temor y finalmente fracasó, pero no se llegó a expedir el
laudo y no se llegó a conocer. En el caso de Estados Unidos
eso no prosperó", refiere el doctor García.

Garantes-árbitros

Pese a que el Canciller peruano, Fernando de Trazegnies dice
que Ecuador y Perú no están frente a un arbitraje, al
referirse a la actual participación de los garantes en esta
etapa, por las características del procedimiento que se está
realizando, los presidentes de Chile, Estados Unidos,
Argentina y Estados Unidos, serían garantes.

"Aunque no le pongamos el nombre de arbitraje entre comillas,
en mayúsculas y en negritas, no hay duda de que lo que han
pedido los presidentes de los países garantes, es que se les
atribuya la posibilidad de dirimir entre Ecuador y Perú,
adoptando una determinada propuesta o solución, que le dan a
las partes y eso se llama arbitraje. Los arbitrajes son de la
más diversa gama de formas y procedimientos", explica el
doctor Galo García.

Los cuatro países intervienen en el diferendo, de acuerdo al
artículo 4 del Acuerdo de Santiago. Ecuador y Perú se lo
solicitaron y ellos aceptaron. Para dar una solución
propusieron que su dirimencia sea vinculante. "Si lo es así
estamos hablando de un arbitraje", recalca el diplomático.

Los presidentes de los países garantes van a dirimir el
impasse que hay sobre los impasses que existen entre Perú y
Ecuador.

El doctor García recuerda que las diferentes comisiones
discutieron los impasses en 1997 y que luego de la etapa de
negociación no hubo acuerdos entre las partes, por lo que
dice, estamos en un impasse.

Confrontación

Los países garantes van a entrar a dirimir sobre la
confrontación que tienen los presidentes de Ecuador y Perú.

¿Cuál es la tesis ecuatoriana y cuál es la tesis peruana? Perú
ha sostenido que sí hay el divortium aquarum entre los ríos
Santiago y Zamora, pero que ese divortium va por las altas
cumbres de la Cordillera del Cóndor. Ecuador ha dicho, de
acuerdo con el artículo 8 del Protocolo de Río y en
concordancia con el fallo Braz Dias de Aguiar, que la línea no
tiene que ir de la manera como está diciendo el Perú, sino que
debe ser la línea de intención que marcó el Protocolo de Río,
para unir la quebrada de San Francisco con el Yaupi-Santiago,
y de la manera como está graficado en el plano 18 que el
árbitro Braz Dias de Aguiar acompañó a su laudo.

"No es cierto que en esta controversia el Protocolo de Río y
el arbitraje de Braz Dias de Aguiar son títulos que favorecen
al Perú", advierte el doctor García.

Aclara que "Perú está invocando una interpretación que a él se
le ocurre, respecto de cómo debe ir esa línea de la quebrada
de San Francisco al Yaupi-Santiago. Lo que Ecuador sostiene es
que debe ir por una línea que une estos dos puntos en la
intención que tuvieron los redactores del Protocolo y en la
intención que marcó el árbitro Braz Dias de Aguiar.

El miembro de la Tercera Comisión Negociadora, sostiene que
los argumentos ecuatorianos tienen una gran fundamentación,
basada en el principio de contemporaneidad, en la intención de
los redactores del Protocolo, en la técnica geográfica, que
significa cómo debe de ser entendido un divortium aquarum.
Perú desde diciembre del año pasado entendió que lo que decía
el Protocolo es, "el divortium aquarum entre los ríos Santiago
y Zamora", y utiliza la palabra entre, como una palabra
determinante para decir que no se aplica el concepto
geográfico de división de las esocrentías que corresponden a
dos cuencas hidrográficas continuas.

Perú sostiene que no es lo mismo decir divortium aquarum entre
el Santiago y el Zamora, que divortium aquarum del Santiago
con el Zamora. "Si se hubiera utilizado la palabra del,
hubiera tenido que entenderse de otra forma y esto es lo que,
equivocadamente, con manifiesto olvido de normas elementales
de geografía, ha dicho también la opinión equivocada del grupo
jurídico técnico".

La comisión se equivocó no solo en eso, sino también en el
procedimiento, porque esa opinión fue divulgada con tiempo
atrás. El diario Expreso del 3 de mayo, se adelantó en
publicar los aspectos fundamentales. Obviamente esa es una
cuestión inaceptable y entiendo ahora que era un secreto a
voces que en esa oportunidad se hablaba del conocimiento de lo
que iban a decir esas comisiones,

¿Qué posibilidad hay de que se respete el laudo arbitral?,
después de la firma ¿qué va a pasar? "Si llega esto a firmarse
nosotros estamos obligados, tanto Perú como Ecuador, a cumplir
con lo que se dicte. Ya no podemos continuar en este plano,
tenemos que ponerle fin a esta controversia, hemos discutido
civilizadamente las delegaciones, los presidentes; ese
esfuerzo ya no puede continuar. Está bien que confiemos en
otras partes para llegar a una determinada conclusión.

El arbitraje es una fórmula que conduce a la paz. La solución
a la litis geopolítica y de límites entre Chile y Argentina,
es el ejemplo más reciente de que el arbitraje, que en esa
ocasión estuvo a cargo del Papa Juan Pablo II, es un mecanismo
que de apelárselo conlleva a soluciones pacíficas. "La paz no
es la firma de un tratado; es la posición de un país a
respetarla y en este caso de respetar el laudo de un árbitro",
recalca el doctor Galo García Feraud.

Dirimentes en el histórico

conflicto entre Ecuador y Perú

La bibliografía en materia de derecho territorial de la
biblioteca del Instituto de Diplomacia de la Universidad de
Guayaquil, la cual era de propiedad del doctor Jorge Pérez
Concha, embajador ecuatoriano, documenta los antecedentes y de
los acontecimientos relacionados con estas figuras.

Arbitraje español

En 1887 los gobiernos de Perú Ecuador firmaron el Convenio
Espinoza-Bonífaz, por el cual sometían los asuntos pendientes
en sus límites al rey de España, para que "los decida como
árbitro de derecho, de una manera definitiva e inapelable, de
conformidad con los títulos jurídicos que acreditarían los
litigantes; así como los procedimientos de tal mediación.

La Memoria o Alegato del delegado ecuatoriano, doctor Pablo
Herrera, presentada ante el rey, contenía la defensa del
Tratado de Guayaquil de 1829, que puso fin al diferendo
territorial entre la Gran Colombia y el Perú, y en la Real
Cédula de 1740, los cuales limitaron los Virreinatos de Nueva
Granada y Lima.

Los argumentos presentados por el representante peruano, el 10
de diciembre de 1889, eran entre otros que: "la Cédula Real de
1740 había sufrido modificaciones por la de 1802, que el Uti
Possidetis se refería a los territorios que poseían los nuevos
estados, después de su independencia, que de conformidad con
la Cédula Real de 1802, le correspondían al Perú los
territorios de Mainas, Piura y Guayaquil, que el territorio de
Jaén pertenecía al Virreinato de Nueva Granada y que Ecuador
está obligado a devolver los territorios que debidamente
retiene en su poder y que pertenecen al Perú".

El alegato peruano terminaba proponiendo como línea divisoria
la Cordillera Oriental de Los Andes y en la costa el río
Machala.

El doctor Antonio Flores Jijón, fue electo Presidente de la
República en 1888, y en los lineamientos de su política
internacional estimó que las diferencias territoriales con el
Perú, debían solucionarse por la vía directa y no recurriendo
al laudo arbitral. Ante esto se iniciaron las conversaciones
con el Perú que finalizaron con la suscripción del Tratado
Herrera-García.
No ratificado el Tratado Herrera-García en 1894, por las
modificaciones impuestas por el Congreso del Perú, el problema
territorial quedó supeditado otra vez a la decisión arbitral
del rey español.

En 1904 se inició la segunda etapa del proceso arbitral. Por
lo dilatado del proceso las comisiones encargadas del estudio
del problema territorial, habían propuesto distintos proyectos
de dictámenes: unos, que favorecían la tesis peruana y otros,
como el del Consejero don Felipe Sánchez Román, a la
ecuatoriana.

El entonces delegado ecuatoriano doctor Honorato Vásquez, al
conocer que el fallo a expedirse era negativo a los intereses
territoriales ecuatorianos, dio a publicidad el mismo,
consiguiendo que se posponga el pronunciamiento Real.

En 1910 se dio a conocer el proyecto del dictamen del Consejo
de Estado, que era negativo a la causa ecuatoriana y que fue
elaborado por la Comisión designada por el Real árbitro, según
algunos autores, por las presiones que ejercían los
diplomáticos peruanos, quienes habían afirmado que no
respetarían ningún fallo por el que se pretenda "despojarlos
de sus posiciones".

El entonces Presidente Eloy Alfaro instruyó a la Cancillería
para que se dirija al representante en Lima, a fin de que
insista en un nuevo arreglo directo.

Intervención estadounidense

El gobierno peruano no atendió la propuesta y prefirió buscar
conjuntamente con el Ecuador la intervención de los Estados
Unidos, a fin de lograr el entendimiento pacífico del litigio
territorial, la cual fue aceptada por el gobierno de ese país,
pero actuando como mediador.
Perú no aceptó la propuesta pues, sostenía que "Ecuador se
beneficiaría con ello, pues trataba de evitar el fallo
arbitral, que le sería adverso".

En medio de un clima de belicosidad, en 1910 la Cancillería
ecuatoriana instruyó a su plenipotenciario en Madrid, a que
solicite al Real árbitro que se inhiba de actuar como tal y
más bien actúe como mediador.

En noviembre de 1910, por petición conjunta del Ecuador y
Perú, el soberano español se inhibió transitoriamente de
dictar el fallo arbitral, mientras dure el proceso de
mediación.

El problema limítrofe registró diversos acontecimientos. Las
negociaciones se estaban realizando en Washington, pero Perú
quería trasladarlas a Lima. Ecuador planteó el arbitraje total
de derecho del Presidente de los Estados Unidos (Franklin D.
Roosevelt), lo cual fue negado por Perú.

Bras Dias de Aguiar

Tras la firma del Protocolo de Río de Janeiro el canciller
brasileño Osvaldo Aranha patrocinó la primera intervención de
los países garantes de dicho documento, planteando una
solución de carácter arbitral que, además de resolver todas
las divergencias demarcatorias en el sector Occidental de la
frontera, propuso que las existentes en el sector Oriental
fueran superadas "según solución que preconizara el Comandante
Bras Dias de Aguiar, después de inspección in loco" (en el
lugar).

El 14 de julio de 1945 el canciller brasileño Pedro Leao
Velloso presidió una ceremonia en el Palacio de Itamaraty,
para entregar el Fallo Arbitral del capitán Bras Dias de
Aguiar a los embajadores del Ecuador en Río de Janeiro, José
Vicente Trujillo y Jorge Prado, respectivamente.

Un despacho de la agencia United Press informó sobre la
entrega del fallo a los embajadores del Ecuador, señalando
que, en su fallo, Dias de Aguiar decidió en favor del Ecuador
tres de los cuatro puntos que constituían la discrepancia y
dando la razón en el cuarto punto al Perú.

"El arbitraje Dias de Aguiar desestimó la aspiración peruana
consistente en que la frontera siguiera por la principal
divisoria de aguas entre los ríos Zamora y Santiago. El
árbitro le dio la razón al Ecuador. Perú acató el fallo",
señala el libro El Arbitraje de Dias de Aguiar, editado por la
Academia Diplomática del Perú.

El 15 de septiembre de 1949 el gobierno del Ecuador propuso a
la Cancillería peruana la creación de una Comisión Mixta
Especial encargada de estudiar la zona Zamora-Santiago, en
particular el curso del río Cenepa, con el fin de verificar la
existencia del divortium aquarum entre los ríos Zamora y
Santiago. La demarcación de límites quedó inconclusa. Ecuador
planteó la tesis de la nulidad del Protocolo de Río de Janeiro
en 1960. (Texto tomado de El Universo)

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