ID: DEL PODER AL CONTINUISMO

Quito. 01.12.91. La Izquierda Democrática (ID) no es hoy el
mismo partido que estuvo en la oposición, desde su creación en
1970.

Lo han cambiado el ejercicio del poder y la confrontación con
realidades que durante las campañas electorales están solo
sobre el papel. ¿Qué ha pasado con el partido naranja después
de cuatro años de gobierno?

Ante las próximas elecciones presidenciales, de mayo del 92,
la ID ha seguido un camino diferente al de 1987. Aunque
ciertas aspectos parecen repetirse, para designar el candidato
presidencial esta vez no se recurrió a elecciones internas que
dirimieran entre Raúl Baca y Andrés Vallejo.

¿Madurez o conveniencia?

Los dos candidatos declararon desde principios de año su
intención de presentarse a la contienda partidista para la
nominación presidencial. Los dos, reflejando tendencias
claramente definidas en el congreso del partido en Portoviejo
(marzo de 1991).

Los partidarios de Baca Carbo propusieron una renovación de
los estatutos del partido, "para llevar a una mayor
democratización del partido", ya que estaba dispuestos a las
elecciones internas. Los "vallejistas" -más allegados al
presidente Borja- se opusieron a que la comisión iniciara las
reformas. Inclusive Nicolás Issa amenazó con dejar sin quórum
si se comenzaba la votación de las reformas.

El camino al consenso

Es en Portoviejo que se toma conciencia del verdadero estado
del partido, de lo que sienten y quieren las bases. Y comienza
el camino hacia el famoso "consenso": el proceso por el cual
se consultó a los representantes nacionales, provinciales,
parroquiales, es decir a los miembros del Consejo Ejecutivo
Nacional (CEN).

Con el consenso se determinó la faz que la ID presentará en la
contienda electoral: Raúl Baca será el candidato a la
presidencia, Andrés Vallejo será el director de Partido, y
encabezara la lista de diputados nacionañles de la ID.

Ciertos militantes ven el consenso como una prueba de madurez,
donde priman los intereses del partido, ya que los dos
candidatos tenían iguales posibilidades. En realidad es una
medida precautelatoria, porque las elecciones internas podían
provocar una división peligrosa del partido, ya que hubiera
enfrentado a quienes ahora dirigen diversas instancias del
gobierno. Es decir, el riesgo era que se debilitara el
gobierno y el partido.

Sin embargo, los "baquistas" consultados por HOY aseguraron
que esta decisión se debe a que el triunfo de Baca era tan
inevitable que hubiera sido peligroso someter a Andrés
Vallejo, tan cercano a Borja, a un fracaso. Es decir, podía
afectar la imagen del presidente de la República.

La división entre dos líderes

La división entre dos líderes, que es casi una constante en la
historia de la ID, no refleja la existencia de corrientes
ideológicas diferentes dentro del partido. La diferencia entre
Borja y Baca, entre Vallejo y Baca, para muchos es sólo una
cuestión de personalidad. Sin embargo otros sostienen que
Borja y Vallejo están desconectados de las bases del partido,
rodeados de una élite política.

El criterio generalizado es que Baca ha atendido más las
bases del partido. Su paso por el Ministerio de Bienestar
Social es considerado como el único que ha seguido una
verdadera línea socialdemócrata. Pero para otros es
considerada como una manera de hacer campaña.

Pero lo que todos los socialdemócratas manifiestan al unísono
es que, a pesar de las posibles diferencias que puede haber
entre uno y otro, y entre los grupos que los apoyan, es que
sobre estas diferencias siempre se ha respetado al partido,
dejando de lado los intereses personales.

Añaden que a diferencia de otros partidos del Ecuador, que en
estos años se han ido desarmando por rencillas internas, la ID
ha sabido mantenerse unida. Todos afirman que no ha existido
grandes rupturas. En ese sentido, manifiestan sus militantes,
la ID es un partido "moderno".

¿Y los resentidos?

No todo es color de rosa en la ID. Desde 1988 se ha escuchado
la voz crítica de sus militantes en contra de su propio
gobierno.

En 1990 Nicolás Issa pidió que se "dejen de lado las
discrepancias para enfrentar unidos las elecciones (de 1990)".

Luego de los resultado de esas elecciones, Issa, conjuntamente
con Richard Guillén, hicieron un llamado al presidente Borja
para cambiar ciertos ministros del gabinete, para "oxigenarlo
y responder a las críticas del domingo 17 (día de las
elecciones)".

Según los militantes naranjas, ese tipo de diferencias se dio
porque en los primeros dos años hubo una descoordinación en
el funcionamiento del gobierno, y eso producía el descontento
en las bases.

Para otros, la base de este resentimiento es que la cúpula del
partido, en el poder desde la fundación del mismo, al momento
de llegar al poder integró las funciones gubernamentales.
Entonces sus plazas de dirigencia en la ID fueron ocupadas por
nuevos cuadros, que hoy en día son, tal vez, más
representativos a nivel electoral en las provincias, que las
"vacas sagradas".

Hoy la ID tiene a su haber 20 años de existencia, cuatro años
en el poder, y la tarea de avanzar y modernizar su estructura
para poder vencer el gran "estigma" que pesa en el Ecuador: el
continuismo. Para muchos observadores políticos será
imposible que lo logre. (3A)




EXPLORED
en Ciudad N/D

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