Historia De Agresiones Anunciadas


Publicado el 02/Agosto/1995 | 00:00

Quito. 08.02.95. Cuando Ecuador nació a la vida republicana su
heredad territorial era intachable. La Cédula Real de 1563
crea la Real Audiencia de Quito y le asigna "hacia la parte de
los de la Canela y Quijos, (que) tenga los dichos pueblos con
los demás que se descubrieren... ".

Veinticuatro años antes, Francisco de Orellana salió de Quito
al país de la Canela, y con gente y dineros del país descubrió
el Amazonas. Durante la Colonia misioneros y conquistadores
partieron de Quito, Ambato y Baños, Cuenca y Loja a misionar y
poblar la Amazonía. En el proceso de las guerras de la
Independencia (1809-1824), las nuevas repúblicas de
Hispanoamérica adoptaron el principio jurídico de la posesión
real ("uti possidetis") como norma para fijar sus territorios.
Por eso, cuando en 1829 el Perú invadió el Departamento del
Sur (actual Ecuador), parte entonces de la Gran Colombia, el
general Antonio José de Sucre repelió ese ataque en la batalla
de Tarqui. Su consecuencia fue el Tratado de Guayaquil de
septiembre de 1829, que fijó los límites meridionales en el
río Marañón. El Perú desconoció ese tratado.

ESFUERZOS INFRUCTUOSOS

Entre 1830, fecha del nacimiento de la República del Ecuador
como Estado independiente, y 1942, año del Protocolo de Río,
hubo varios esfuerzos del Ecuador y Perú para fijar
definitivamente los límites: negociaciones directas, arbitraje
del Rey de España y otros intentos de arbitraje, todos
infructuosos.

En 1941, las fuerzas militares peruanas invadieron varias
provincias del Ecuador. Las retuvieron como prenda territorial
para forzar al Ecuador a la firma del Protocolo de Río de
Janeiro, suscrito bajo la coacción de la fuerza de las armas,
como se reconoce en los artículos 2 y 3 del mismo Protocolo,
que dispone el retiro de las tropas militares peruanas del
territorio ecuatoriano.

El Congreso ecuatoriano aprobó el Protocolo y el Ejecutivo lo
ratificó, confiados en que ese instrumento seria ejecutado de
buena fe y que con su perfeccionamiento concluirían los
avances peruanos.

El proceso de demarcación fronteriza se desarrolló en un clima
de coacción peruana. Ese país quería causar el mayor daño
posible con animosidad, argucias y pretextos hasta lograr
territorios que ni siquiera el Protocolo otorgaba al Perú,
como lo han reconocido algunos diplomáticos peruanos honrados.

EL MAYOR DESACUERDO

El más importante desacuerdo en el proceso demarcatorio fue en
el sector norte de la zona Zamora-Santiago. El Protocolo dice
que "De la quebrada de San Francisco ", la frontera seguirá el
divortium aquarum entre el río Santiago y el río Zamora hasta
la confluencia del río Santiago con el Yaupi.

Surgió un desacuerdo. El Perú quería llegar hasta la
Cordillera Oriental de los Andes. Sometido este problema al
árbitro brasileño Braz Dias de Aguiar, éste dictaminó, el 15
de julio de 1945, que la línea debía llegar directamente hasta
la confluencia Yaupi-Santiago. De este modo negó la pretensión
peruana de que la línea pasara por la confluencia del Paute
con el Zamora. Al sur, por entonces, no hubo problema alguno.

Apenas iniciada la delimitación del sector sur de la zona
Zamora-Santiago, las partes solicitaron a la Fuerza Aérea de
los Estados Unidos elaborar un mapa aerofotogramétrico para
localizar ese "divortium aquarum " o separación de las aguas
que fluyen a los dos ríos. Cuatro años después, en 1947, los
técnicos norteamericanos entregaron a los gobiernos del
Ecuador y del Perú un plano aereofotogramétrico de la zona. Se
descubrió que entre los dos ríos había un sistema fluvial
independiente de 190 km de largo, el del río Cenepa, afluyente
directo del Marañón. Las nacientes de este gran río llegan a
las estribaciones septentrionales de la Cordillera de El
Cóndor.

No había pues el divorcio de aguas entre el Zamora y el
Santiago, sino un divorcio entre el Cenepa y el Zamora y otro
entre el Cenepa y el Santiago. No se podía, entonces, ejecutar
el Protocolo por un error sustancial del mismo.

El Perú ha manifestado repetidamente que el caso
Zamora-Santiago ya fue solucionado por el fallo de Dias de
Aguiar y que por eso no cabe seguir en la discusión. Pero no
es así: el fallo fue de 1945 y el problema de los divisores de
aguas fue descubierto en 1947.

Ante lo inejecutable no cabe sino validar de mutuo acuerdo las
disposiciones del instrumento que sean aplicables y revisar
las que no lo sean o suscribir otro instrumento que reemplace
al anterior. Ha quedado, pues, abierta una extensa zona
contigua al Marañón sobre la cual el Ecuador se ha preocupado
de hacer reserva de sus derechos en casos de actos de posesión
del Perú. El Perú desde 1950 ha manifestado que sí existe
línea en el sector Zamora-Santiago, que no hay problema alguno
que discutir con Ecuador y que lo único que cabe es demarcar
los 78 km que separan los hitos Cunhuime Sur y 20 de
Noviembre.

En 1991, el presidente Alberto Fujimori reconoció que había
problema territorial y lo ratificó, en 1992, el canciller
peruano Carlos de la Puente Raygada.

Como el Perú carece en absoluto de derecho en la zona
Zamora-Santiago, en la que se han desarrollado los actuales
incidentes, el único que puede legítimamente exigir la
posesión de esa es quien fue su soberano por siglos, antes de
la suscripción del Protocolo y cuyo derecho en nada se afectó
con ese instrumento, al ser el mismo inaplicable a esa zona.

ENTRE 1968 Y 1981

En 1968, el presidente José María Velasco Ibarra propuso la
tesis de una transacción honrosa: "...que le dé al Ecuador un
puerto sobre el río Amazonas, que le corresponde por
justicia". Coincidiendo con esta tesis y los nuevos períodos
presidenciales de Velasco Ibarra y del general Juan Velasco
Alvarado en el Perú, las relaciones entre los dos países
mejoraron ostensiblemente.

El 22 de enero de 1981, un helicóptero peruano atacó la
guarnición de Paquisha, situada en la vertiente oriental de la
Cordillera del Cóndor. El 28 de enero, fuerzas aéreas peruanas
volvieron a atacar Paquisha. Perú movilizó a la zona más de
10.000 hombres, efectuó 107 misiones aéreas de combate con 704
horas de vuelo, utilizando helicópteros artillados y aviones
caza-bombarderos. Ecuador solicitó la convocatoria de la
Reunión de Consulta de la OEA. Ecuador y Perú aceptaron la
separación de fuerzas el 20 de febrero, pero ese mismo día y
el siguiente Perú volvió a atacar. De acuerdo con la
sugerencia de los países mediadores, el Ecuador comenzó el
retiro de sus tropas el día 26. El Perú, que había dado su
aceptación, no cumplió su palabra. Ecuador, por este motivo,
detuvo sus fuerzas en tres puestos de la Cordillera del
Cóndor.

PACHACUTEC

En agosto de 1991 se produjo el incidente del sector
Cumanza-Yaupi por la instalación de un puesto de vigilancia
peruano denominado Pachacútec, en territorio ecuatoriano,
hecho que alteró el "statu quo" militar, que existía desde
1978. Para evitar un enfrentamiento, los cancilleres de los
dos países alcanzaron un "acuerdo de distensión " por el que
se comprometieron a retirar sus patrullas, a reconstruir el
hito Cusumaza-Bombuiza que había desaparecido, y el Perú a
retirar el puesto de Pachacútec. Perú nunca lo hizo; más aún,
el 19 de noviembre de 1991, anunció que consideraba que "el
pacto de caballeros" -según la denominación peruana- había
dejado de regir tras la renuncia del canciller de ese país,
Carlos Torres y Torres Lara.

En octubre de 1991, el Ministro de Defensa del Perú calificó
el puesto ecuatoriano Teniente Ortiz de "falso" y de hallarse
en territorio peruano, pero el presidente del Senado peruano,
Felipe Osterling y el diputado peruano Víctor Andrés García
Belaúnde calificaron estas declaraciones de "lamentables " y
"muy inoportunas ".

LOS ULTIMOS INCIDENTES

El sector suroeste del destacamento de Coangos incluye las
nacientes del río Cenepa, zona no delimitada. En ella, desde
años atrás, Ecuador ha hecho patrullajes y reconocimientos y
construido bases logísticas que no tuvieron consecuencias
gracias a la Cartilla de Seguridad para encuentro de
patrullas, que aplican los dos países. Según coordinadas de
los comandantes de los destacamentos de ambos países en esa
zona, el límite para efectuar reconocimientos y patrullajes
era la Cueva de los Tayos, lugar que no debía ser sobrepasado
por ninguna de las partes.

Pese a ello, elementos peruanos habían incursionado en varias
ocasiones hasta las inmediaciones del destacamento ecuatoriano
Coangos.

Las fechas de esas incursiones fueron el 6 de diciembre de
1990, el 4 de septiembre, el 17, 20 y 26 de octubre de 1994,
el 8 de noviembre de 1994, el 9 y el 11 de enero de 1995. En
esta fecha, al norte de la Cueva de los Tayos fue descubierta
una patrulla peruana de 10 hombres. Ante la orden de alto dada
por soldados ecuatorianos, los peruanos abren fuego.
(REVISTA VISTAZO, N§ 659, PP. 6-10)



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