MEDELLÍN. Estatuillas del fallecido narcotraficante Pablo Escobar son adoradas en viviendas del barrio que él construyó en vida para familias pobres de la ciudad de Medellín y que lleva el nombre del más reconocido capo colombiano.

El joven artista Esteban Zapata fue el creador de las estatuillas de yeso macizo y de 22 centímetros, que representan al mafioso con atuendos de Robin Hood, congresista, guerrillero y de traje informal.

La idea de Zapata partió de la Corte Malandra de Venezuela, un colectivo de artistas que se dedica a crear y adorar imágenes de delincuentes fallecidos.

El artista colombiano creó a partir de esa idea su proyecto "Pa' santo yo", con el que participó en el 13 certamen Regional de Artistas en el Museo de Arte de Antioquia, departamento del que Medellín es capital.

Para Zapata, esta iniciativa "activa la fe a través de imágenes y los usos sociales de las obras de arte".

Tras ser expuestas en el Museo de Arte de Antioquia, que alberga emblemáticas obras de Fernando Botero, algunas de las figuras fueron regaladas a las familias del barrio "Pablo Escobar" de Medellín.

Ahora, esas familias han colocado las estatuillas de Escobar en lugares representativos de su hogar, en forma de altar, en los que encienden velas y piden que se les cumplan sus deseos y milagros.

Es el caso de Luz Mery Arias, quién recibió una de las figuras: "yo escogí el Robin Hood porque eso fue Pablo en vida para nosotros, el regeneró mucha gente, reconstruyó muchos hogares, porque nos cambió la condición de vida. Por eso para mi él es un Robin Hood", dijo  mientras encendía una vela con la que ilumina el rostro de yeso del mafioso.

Más allá de las estatuillas, en los hogares del barrio Pablo Escobar es común encontrar artículos relacionados con el narcotraficante, muerto en diciembre de 1993 cuando tenía 44 años y trataba de escapar de un operativo policial en Medellín.

Ese suburbio construido por Escobar en 1984 en una de las laderas de las montañas que rodean Medellín es habitado actualmente por unas 3 000 familias que, en buena parte, no ven al capo como un delincuente sino al "benefactor" que les dio la posibilidad de tener una casa propia.

"Fue lo mejor de la vida, porque lo que no ha hecho el Gobierno lo hizo él; hizo muchas obras de caridad con los pobres, él y su familia verdaderamente fueron muy buenos con nosotros", señaló  Rosalbina Vargas, una de las beneficiarias.

Hoy, 17 años después de su muerte, en este suburbio se siente un profundo respeto y admiración por "El Patrón, el apodo con el que se conocía a Escobar en Medellín, el incluso los más ancianos le llaman "El Papá".

Mientras muchos episodios de la vida de Escobar siguen sin conocerse, su tumba es en lugar de peregrinación al que acuden a pedirle favores, tal y como hacían cuando estaba vivo.

Algunos llegan incluso a poner en duda su muerte prolongando así la leyenda del más temido traficante de drogas de la historia de Colombia.

Escobar lideró en la década de los años 80 y principios de la de los 90 del siglo pasado el Cartel de Medellín, lo que le permitió convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo y desafiar al Estado colombiano con grandes atentados terroristas.

Su leyenda ha llevado incluso a empresarios de Medellín a crear una gira turística por el departamento de Antioquia, en la que se recorre, por 100 euros, la vida y muerte del narcotraficante. (EFE)
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