Quito. 14 jun 99. Hay tres organismos de control del sistema
financiero todavía sin cabeza. En su opinión, ¿ello sería un
detonante para una crisis como la del pasado mes de marzo?

Estoy realmente preocupado por lo que observo. No quiero ser ave
de mal agüero pero no hay que ser muy lúcido para darse cuenta
de que hay sectores de la política nacional que aparentemente
están jugando al caos total. No sé con qué perspectivas o con qué
aspiraciones. En la situación delicadísima que vive el sistema
financiero no dejan elegir a los miembros del Directorio del
Banco Central. Las renuncias del Superintendente y del Gerente
de la Agencia de Garantía de Depósitos (AGD) dejan entrever que
habría una intención, ya ni siquiera velada sino abierta, de
incrementar el caos y la incertidumbre. No sé lo que los
políticos estamos haciendo con el país; no queremos aportar para
sacarlo adelante, no nos damos cuenta de que al paso que vamos,
estamos cerca de un gran estallido social.

¿Se viene ese estallido, o ya estamos en él?

Aparentemente, eso es lo que se está buscando. Estamos en crisis.
Pero si se produce este tipo de actos, vamos a provocar un
ambiente de ingobernabilidad. Creo que este país debe ser lo
suficientemente sensato para no aportar al incremento de ese
caos, pero para ello es necesario que el Presidente de la
República dé señales claras de gobernar para los 12 millones y
medio de ecuatorianos, de no estar atado a compromisos de
campaña, a grupos de poder, de entender lo que le pasa al país,
y de querer, con los ecuatorianos, sacarlo adelante.

Usted hablaba de sectores que no tendrían la intención de que el
país salga adelante. ¿Cuáles son?

No tengo que decirlo yo. Basta observar la actitud que existe en
el propio Parlamento. Hay un sector congresil con una actitud de
oposición total, al viejo estilo de hacer política, y hay otro
sector importante que guarda un resentimiento de los eventos de
febrero de 1997 y busca desquites de esa naturaleza.

¿Se refiere al PSC y al PRE?

Por supuesto. ¿A qué otros partidos puedo referirme? Esa vieja
práctica no conduce a la mejora del país. Traer a todos los
Ministros de Estado para cortarles la cabeza, ¿qué vamos a ganar
con una actitud de esa naturaleza? Nada. No estoy en defensa de
este Gobierno, pero sí de este país.

¿Qué tan conveniente sería para su partido un acercamiento con
el Ejecutivo, ahora que éste se encuentra debilitado?

Ya lo hicimos en marzo, pensando en la estabilidad y la
democracia. Nosotros fuimos a Carondelet, cuando el Presidente
no escuchaba más que a su círculo cercano que tanto daño le hizo
y le sigue haciendo. Estamos desde una oposición sensata,
transparente y patriótica.

¿Y seguirán dialogando con el Gobierno?

Desde el inicio hemos dicho que este país está en una situación
crítica y que es indispensable que los políticos maduros y serios
sean capaces de buscar consensos. Por ello, el ex presidente
Borja invocó a los demás ex presidentes. Continuaremos abiertos,
pero a un diálogo de oídos abiertos.

¿Teme que ese acercamiento con el Gobierno vaya en desmedro de
un futuro electoral suyo?

Si vamos a vivir pensado en nosotros mismos y a poner nuestras
apetencias electorales por encima de los intereses del país ¿qué
esperanza tiene el Ecuador? No pues; primero el país y después
cualquier interés. Además, no es atractivo pensar que sobre las
ruinas del país se puede llegar a ocupar ese deteriorado sillón
de Carondelet.

¿Cree posible que la mayoría que aprobó la Ley para la Reforma
de las Finanzas Públicas se arme de nuevo?

Veo con pesimismo la situación del Congreso luego de la elección
de los miembros del Directorio del Banco Central, el jueves. En
lo frágil de la economía ecuatoriana no podemos darnos el lujo
de hacer lo de ese día: vetar de una manera infame e irreflexiva
a personas como Pablo Better. Para un ecuatoriano no puede ser
un "inri" el haber pertenecido al gobierno del ex presidente
Borja.

Entonces, ¿no sería posible una nueva mayoría?

Después de lo que vi el jueves, no sé si sea posible volver a
unir esfuerzos para salir adelante. Además, el bloque de Gobierno
es frágil; no sé qué futuro pueda haber con ese tipo de mayorías.

Respecto del Directorio del Banco Central, se habla de Mario
Prado para completar ese organismo. ¿La ID lo apoyará?

Votamos por la institucionalidad y no podemos tener a los órganos
de conducción de las finanzas del Estado descabezados. No
votaríamos por él si hubiese objeciones serias sobre su
honestidad, transparencia o competencia técnica. No creo que sea
el caso del ex subsecretario Prado. Vamos a votar para darle al
Banco Central su Directorio.

Debido a la oposición del PSC y del PRE, ahora los votos de la
ID resultan vitales para la aprobación de los proyectos de
Ley-Marco y de reformas a la Agencia de Garantía de Depósitos.
¿Qué busca la ID con ese apoyo?

Nada, excepto que este país marche, y que terminemos con esta
situación angustiosa. Otra excepción es que se voten los
proyectos que hemos propuesto, como el de Ley para el
funcionamiento de la Comisión de Control Cívico de la Corrupción.
Eso pedimos a cambio. Nada más.

La diputada Nina Pacari habla de una estrategia de la
centroizquierda ante el proyecto de Ley Marco. ¿Se han reunido
con Pachakutik?

Sí, hemos conversado. Mantenemos buena relación con ese bloque,
con Nuevo País y el MPD. Vamos a seguir reuniéndonos y en lo que
haya consensos seguiremos trabajando. Quizás la centroizquierda
pueda tener un frente sólido y solidario.

¿La Ley-Marco los ha unido?

No ha habido conclusiones sino más bien coincidencias, que son
casi generalizadas porque el Presidente cometió el gravísimo
error de mandar el proyecto de Ley-Marco cuando habíamos quedado
-no solo nosotros sino todos los bloques- en entregar opiniones
por escrito para perfeccionar el documento. Pero como los
socialcristianos pidieron que se envíe el proyecto, porque de lo
contrario no se pronunciaban, el Gobierno mandó lo mismo, con
todos los errores que fueron criticados. Quizá debamos debatirlo
y mejorarlo sustancialmente. Tal como está peca de una gran
cantidad de defectos, e inclusive de inconstitucionalidad.

En vista de las discrepancias con ese proyecto, ¿pedirán que el
Presidente lo retire?

No creo que sea la mejor alternativa. Si la Comisión de lo
Económico acoge los criterios presentados por todos los bloques
legislativos, creo que puede salir una buena Ley. En lugar de
devolverla podemos mejorarla, pero no para darle al Presidente
potestades que lo transformen en un Presidente coronado.

Suponiendo que el Gobierno acogiese todas sus propuestas, ¿no
sería un proyecto de Ley Marco con tinte de centroizquierda?

No por eso sería malo, sino, al contrario, muy bueno, porque es
en este sector donde radica la mejor defensa de los intereses de
las clases media y baja del país.

Con respecto a las posibles reformas a la AGD, las propuestas de
la ID, según el diputado Guillermo Landázuri, se enmarcan en la
eliminación del poder de veto del Superintendente de Bancos y en
el cambio de las garantías para los depósitos. ¿Ya hay algún
acuerdo con el Gobierno para ello?

No, pero en este caso también hay coincidencias. Desde que la
malhadada Ley que crea la Agencia de Garantía de Depósitos fue
ligeramente tratada en el Congreso, planteamos la tesis de que
el Estado no puede garantizar todos los depósitos, y los créditos
en divisas para el comercio internacional. También, que el
Superintendente no puede tener un voto que lo transforme en la
AGD y propusimos un fortalecimiento de la Superintendencia. La
AGD debe ser un cuerpo colegiado ¿Por qué solo círculos cerrados
o grupos exclusivos deben tomar decisiones? (Texto tomado de El
Comercio)
EXPLORED
en Ciudad Quito

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