Entre Lo Publico Y Lo Privado


Publicado el 30/Abril/1995 | 00:00

Quito. 30.04.95. Delicada en su trato, brinda confianza a quien
se le acerca. De vestir elegante, ella misma suele diseñar sus
trajes, trabajo por el que siente gran placer. Dotada de un gran
capacidad de verbalización, su palabra es fluida, crítica,
concisa. Los altos cargos que ha ocupado no la han vuelto
pedante; es todo lo contrario, sencilla, espontánea.

Prefiere, nos dice, trabajar con los humildes, en su consultorio
jurídico de la Universidad Católica, en su acción de contenido
religioso, de protección a los animales, que volver a ocupar un
alto cargo público. "La gente humilde, pobre, es transparente,
honesta; en cambio la gente que está en la función pública, se
torna insolente, fría, deshonesta, alcahueta, y eso yo detesto",
nos señala, la Dra. Argudo, al tiempo que mira a uno de sus cinco
gatos, vuelve su entorno familiar más cálido, más comunicativo.
En un ambiente así, cualquier diálogo se torna fluído, expansivo,
sincero.

Su casa, no es la mansión que pensábamos encontrar, se trata de
una villa esquinera, en la ciudadela Ferroviaria, con lo
necesario para vivir. Y eso sí, su tía, que es casi su madre, con
sus domésticas, se encarga de darle el amor, que lo perdió cuando
hace algunos años sus padres fallecieron.

¿Qué significaron sus padres?

Todo. Todo. La seguridad afectiva, la profundización de valores,
el respeto a los demás. Todo eso me lo dieron mis padres y mi
familia.

¿Sobre protegida...?

Le diría que fue una sobre protección equilibrada. Donde me
supieron dar cariño, seguridad. También eso me sirvió para darme
cuenta hasta donde podía avanzar yo, en la búsqueda de una
responsabilidad que me ha servido para ganarme la consideración y
el efecto de muchos. No he conocido el libertinaje.

¿Religiosa, ciento por ciento?

Por convicción, por hacerlo aprendido y conservado de mis padres.

¿No fanática...?

Entiende la figura de Dios, como un ser Omnipotente, Comprensivo,
perdonador de las ofensas.

¿Es vengativa?

No, no soy vengativa. A veces recibo las ofensas de quien viene.

¿Cómo es su relación con el prójimo?

Creo que mi trayectoria lo dice todo. Me duelen las injusticias,
las siento como si fuesen conmigo.

Usted ha estado cerca del poder. ¿Cómo se sintió al respecto?

He logrado tener un punto de equilibrio cuando he estado cerca
del poder. No se ha embriagado; no me ha vuelto vanidosa. Sigo
siendo Mariana Argudo. Entiendo el poder como un mecanismo para
servir a los demás y no como la plataforma de proyección
personal. Al soberbio y prepotente no los acepto. Los considero
seres inferiores; pero peligrosos.

Mientras hablamos, Mariana Argudo; me ha ido presentado a cada
uno de sus hermosos gatos: Barzoo, que es un persa, Aiza,
Siamesa, Califa, un hermoso american Toby, Valentín, angora, lo
llamó así porque lo encontré el día de San Valentín y finalmente
Napoleón, siamés, con sus llamativos puntos de chocolate. Todos
ellos tienen su historia y la sorpresa que uno se lleva es que
más parecen ovejas, debido a la gran cantidad de lana que llevan
encima. "Parte de mi tranquilidad espiritual, material, está
junto a estos hermosos animales". Entonces nuestro interrogatorio
prosigue:

Volvamos a los recuerdos. Escuela, colegio, universidad, ¿qué le
dicen?

Creo que la escuela y la Universidad llenaron parte de mi vida.
La primera, porque es el encuentro con las primeras amistades, de
quien uno se enamora, la escuela es la base de afirmación de lo
que yo soy. El colegio es algo complementario. Mientras que la
universidad es otro mundo, otra dimensión. Es el espacio abierto
hacia la ciencia, la cultura, la doctrina jurídica. La
posibilidad de llevar a la práctica aquellos preceptos de
justicia aprendidos en la Católica. Termino mis estudios de
jurisprudencia, voy a trabajar en el Tribunal de Menores, y el
resto ya es historia conocida.

Eres una bailarina frustrada. Eres una prestigiosa abogada. ¿Qué
le hubiese gustado ser, si no hubiere sido ni lo uno ni lo otro?

Mire, Carlos, no lo había pensado. A lo mejor era profesora,
secretaria.

Escogió Derecho y la suerte le sonrió...

No se si llamarlo suerte, a lo mejor. En todo caso es el
resultado de una serie de esfuerzos de honestidad siempre puesta
en práctica. De actuar con buena fe. En tanto en el manejo
procesal en la aplicación de la justicia que emana de la correcta
formulación del derecho, que a su vez son formas de lograr el
equilibrio social, y que es también una forma de acercarse a
Dios.

Esas son las normas que yo he tratado de aplicar. No me he dejado
guiar por el interés, sea económico o político.

UN POCO DE TEMAS POLITICOS

¿Qué pasó cuando estuvo en la Subsecretaría de Justicia, en
tiempo de Borja?

Se hizo lo que pudo en cuanto a la correcta aplicación del
derecho y de la justicia. Se trató de reformar el sistema
penitenciario, de hacer más vivible la vida de los presos. Mucho
se avanzó.

¿Cómo se sintió cuando, por teléfono, el presidente electto Durán
Ballén le propuso la cartera de Bienestar Social?

Había rumores sobre mi nombramiento. Acepté. Viajé a Quito y mi
trabajo comenzó. Fueron ocho meses de duro bregar por tratar de
llevar a la práctica los postulados de la justicia social que
tenía en mente el Presidente Sixto. De quien sigo convencida de
que es un hombre lleno de una gran vitalidad y capacidad para
servir al país, a los pobres. Desgraciadamente salí del
ministerio por mi enfermedad, por la serie de obstáculos que
ponen los políticos opositores. No quise entonces, seguir siendo
una molestia al gobierno. Incluso, la sensibilidad de los
mandatarios que quisieron que yo me vaya a curar al exterior, a
lo cual me opuse, por que no quería que eso pueda ser tomado como
un acto inmoral de mi parte. Por otro lado, en el ministerio
realcé una acción que era parte de los objetivos propuestos por
el gobierno.

Mi desplazamiento por varias regiones del país me permitió
profundizar en la pobreza del país, en su idiosincrasia. Trabajé
con mística con miembros del Alto Mando Militar, en acciones
sociales al interior de la comunidad campesina. Todo eso,
desgraciadamente se truncó por aquello que he señalado.

Salió del Ministerio, logró en parte rehabilitarse y volvió a su
cátedra en la UniVersidad Católica...

Si, así fue. Y creo firmemente que es allí cuando me realizo como
ser humano y como profesional. Yo vivo mis lecciones diarias en
la Universidad. Vivo con la gente humilde que atiendo en el
Consultorio Jurídico de la Católica. Como le dije hace un
instante, esa gente me da el calor que no encuentro en falsos
amigos. Y de eso estoy rodeada.

Entonces siente que la política es algo sucio...

No, yo entiendo la política como la acción social, comunitaria,
de servicio a los demás. Pero cuando veo políticos que engañan al
pueblo, que les mienten. Que se atrincheran el Congreso, para
satisfacer sus voraces apetitos económicos, o de grupo, es cuando
veo a la política como algo que no debe ser.

¿Y cuál es su opinión del Congreso?

Institución respetable pero que cada día se corrompe. Eso no
impide que guarde admiración por determinados políticos. Pero en
cuanto a la mayoría veo que cada día les voy perdiendo respeto.

SIEMPRE RODEADA DE GATOS

¿Qué lee actualmente?

Libros de mi profesión, sobre planificación, política...

¿Y poesía no?

Leí en su momento mucho de literatura. Ahora, confieso que leo
menos. Pero la literatura me sigue apasionando.

Se dice que Usted disfruta diseñando su propio vestuario, ¿es
cierto?

Es verdad. Lo disfruto. Me gusta diseñar mis propios vestidos. Y
lo hago con sumo placer. Dejo correr a la imaginación. No diseño
ropa sofisticada, eso lejos de mi. Hago una ropa que me hace
sentir cómoda.

También tiene fama de querer mucho a los animales. Aquí mismo, en
su casa, he visto cinco gatos...T

Ellos llenan mi vida. A cada instante, en cada movimiento, aquí
en casa, ellos son mi complemento, mi tranquilidad. Además,
fíjese en lo hermoso que son cada uno de ellos. Su elegancia,
plasticidad, cada uno de sus movimientos son rítmicos. Por eso
siento coraje, cuando veo que los animales son maltratados por
seres insolentes. De allí, parte de mi esfuerzo a crear una
sociedad protectora de animales.

He dejado para el final de este diálogo íntimo tal vez la parte
más sustantiva de su vida, de interioridad, de su vida
profesional.

Mariana, parte de su vida la ha dedicado a la protección del
menor, tiene un libro acerca del tema y su cátedra versa acerca
de ello. Le gustan mucho los niños...

Me fascinan. Al punto que he dedicado mi vida a defenderlos. Pero
el hecho de no tenerlos, no significa que o guste de ellos.
Simplemente que no he encontrado el momento para poder dedicarles
tiempo, ternura. Pero mi vida ha sido para luchar por sus
derechos.

Muchos son los temas que dejamos fuera de la página. Pero creo
que aquí esta lo sustancial. Mariana Argudo Chejín, la mujer que
entiende la política como una práctica de la solidaridad y del
bien común, la que ama al prójimo, así como a los animales, la
que no hace alarde de ostentosidades, esos son los seres que la
sociedad reclama. (5B)

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