Entender Y Procesar


Publicado el 26/Septiembre/1999 | 00:00

Simón Espinosa

Quito. 26 sep 99. (Editorial) Han comenzado las clases del último
año escolar del milenio y del primer año escolar del siglo XXI en
la Sierra y la Amazonía. El Estado y las familias han hecho en este
septiembre negro la inversión más productiva a largo plazo, sin
temor de que quiebren las escuelas y colegios, y de que los
ahorros depositados en el sistema educativo se evaporen de la
noche a la mañana. Han hecho el mayor acto de fe y de esperanza
en el futuro porque creen que la educación es la mejor herencia
posible, y porque esperan que la calidad de la enseñanza sea en
el nuevo milenio mejor que en el pasado.

Al obrar de esta manera, ¿no habrán cometido el pecado de la
imprudencia? Los ecuatorianos han aprendido de la crisis
financiera que no deben ahorrar sino en operaciones respaldadas
por la Agencia de Seguridad. Pero saben que no hay agencia de
seguridad alguna que respalde la calidad de la enseñanza. Más
aún, el Ministerio de Educación, lo más cercano a una agencia de
seguridad en este ramo, editó en marzo de 1998, los primeros
resultados nacionales de medición de logros académicos. Y el
propio ministerio confesaba que no eran alentadores.

En efecto, la doctora Marta Grijalva, consultora en medición de
logros académicos, afirmaba hace un mes que los datos (de la
evaluación) presentaban un cuadro desolador, pues demostraban que
el "nivel de dominio era insuficiente en casi todas las destrezas
evaluadas".

La evaluación

Se evaluó una muestra de 46 461 estudiantes de segundo, sexto y
noveno grado de todo el país, entre mayo y diciembre de 1996.
Esta medición de logros significó un paso trascendental, pues
hasta entonces, las autoridades se habían preocupado de medir
solo cuantitativamente la eficacia del sistema educativo. Con
esta muestra comenzaba la elaboración de un sistema para medir
la calidad de la enseñanza. Grijalva hizo circular un folleto de
57 páginas en gran formato, 30 de ellas con cuadros estadísticos,
titulado Aprendo, nombre con el que bautizaron al sistema
nacional de medición de logros académicos.

En la introducción del folleto se informa que "el Proyecto de
Desarrollo, Eficiencia y Calidad de la Educación Básica,
EB/PRODEC, ha emprendido la tarea del desarrollo e
institucionalización de dicho sistema". Su objetivo es
"suministrar información periódica, válida y confiable en
relación a qué y cuánto aprende el alumno durante su permanencia
en el sistema educativo y cuáles son los factores asociados con
este aprendizaje".

El folleto describe las pruebas empleadas, señala que fueron
aplicadas en las áreas de matemática y castellano, las dos
disciplinas claves en la escuela y el colegio, que medían
"destrezas"; esto es, "un saber hacer, una capacidad que la
persona puede aplicar o utilizar de manera autónoma cuando la
situación lo requiere". Y el folleto explica cómo se escogió el
universo de la muestra para que reflejara sin distorsión la
realidad medida.

Los resultados

"Las pruebas demostraron que el nivel de dominio de casi todas
las destrezas evaluadas era insuficiente según todas las medidas
que se utilizaron...". "Las calificaciones de los planteles
particulares de la zona urbana fueron en promedio superiores a
los fiscales urbanos, y estos, a su vez, a los rurales. ... Los
establecimientos de régimen Sierra obtuvieron calificaciones más
altas que los del de la Costa. En cuanto al género, las mujeres
obtuvieron en castellano mejores puntajes que los varones,
mientras en matemática se dio un resultado inverso".

Las pruebas también demostraron que "los alumnos no han
desarrollado las destrezas básicas de comprensión lectora,
indispensables para el aprendizaje escolar y el desempeño fuera
de la escuela". "Los promedios nacionales de los estudiantes en
las pruebas de matemática muestran un rendimiento insuficiente
... y esto puede significar que la población escolar ecuatoriana
estaría limitada en cuanto al desarrollo del pensamiento
abstracto y del razonamiento lógico".

Procesos

Descontada la verdad de que toda medición estadística solo mide
promedios, se puede concluir con validez que el sistema educativo
ecuatoriano empobrece a los más pobres y enriquece a los más
ricos. Hunde a los niños y jóvenes del campo, discrimina a los
alumnos fiscales y favorece a los particulares. En otras
palabras, que el Estado no cumple con su función primordial de
ofrecer iguales oportunidades de educación a todos los
ecuatorianos. O dicho de un modo más claro, es probable que los
diferentes gobiernos no han querido, con un querer eficaz, que
los más pobres se eduquen. Se patina, pues, en un círculo
vicioso: los pobres, que son la mayoría de los ecuatorianos, no
pueden educarse bien porque carecen de dinero para escoger los
mejores establecimientos educativos; y tampoco pueden salir de
la pobreza porque carecen de una educación adecuada. De donde se
concluye que toda reforma educativa es menos eficaz si no va
acompañada de una mejor distribución de la riqueza. Aquí no se
trata de discutir si primero el huevo y luego la gallina o al
revés, sino que hay que engordar la gallina con su huevo adentro.

Pero aún siendo esto así, como parece serlo de verdad, no se
puede esperar que llegue la revolución social para ponerse a
mejorar la educación. Se puede mejorar la capacitación de los
docentes en un asunto primordial: el de los procesos de
enseñanza.

La cultura se convirtió en civilización y la civilización en
técnica, y la técnica hizo posible la masificación de la cultura
y civilización; esto es, la educación y el refinamiento del
pueblo, cuando del proceso de aprender por imitación se pasó al
proceso de aprender por análisis y síntesis, y cuando este doble
proceso se metodizó y se convirtió en un montaje en serie. Uno
de los hechos más fecundos del siglo XX fue la introducción de
la línea de ensamblaje que permitió a la Ford Motor Company pasar
de 160 000 carros por año a un carro cada 24 segundos. La
pedagogía de la lectura y su reverso, la redacción, y la de la
matemática elemental se han automatizado en procesos muy eficaces
solo con la condición de que el profesor se convierta en
facilitador y el facilitador domine el método y el proceso.

Llevar a cabo esta doble transformación, capacitando a los
maestros y elaborando los correspondientes textos, no supone un
trabajo de más de medio año de capacitación y confección.

Quiera el nublado cielo de fines de milenio que la educación
ecuatoriana vaya ganando en calidad. La primera prueba nacional
Aprendo 1996 difundida hace un mes, es un nimbo de plata en la
crisis integral que nos agobia. (DIARIO HOY) (P. 10-A)

Ciudad Simn Espinosa Quito



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