AÑOS ATRAS
Guayaquil. 26 abr 99. "Yo no defiendo al Gobierno. Pero los
males se originaron sobretodo por problemas y grandes
equivocaciones políticas represados por este y otros
gobiernos"

Hasta hace pocos años la participación de la Iglesia en el
ámbito político era limitada, pero con el paso del tiempo su
posición en los diferentes eventos críticos que ha vivido el
país le ha dado un protagonismo inesperado.

La actual crisis que vive Ecuador no pasa por alto para los
líderes de la Iglesia Católica nacional. Al respecto, el
secretario de la Conferencia Episcopal, monseñor José
Eguiguren, un obispo sereno, pero de tono firme, destaca que
"la Iglesia ha dicho, con claridad, que esta crisis es de
orden económico, social, político, pero básicamente sustentada
en una crisis de orden moral".

En una entrevista exclusiva con EXPRESO, Eguiguren señala la
necesidad de que el país comience "un gran proceso de
recuperación de la confianza", a la vez que justifica el
"justísimo" reclamo del pueblo, aunque rechaza la
"manipulación del pueblo, al cual no se le dice la verdad".
Además, justifica el hecho de que la Iglesia sea una de las
mayores tenedoras de bonos de deuda externa, pues con ello han
logrado dar un gran servicio social.

A pocos días después de un paro de actividades que
prácticamente paralizó al país, y a la vez, a días antes de
nuevas manifestaciones proclamadas por los sectores
sindicales, ¿al parecer no ha tenido eco el llamado a la
unidad formulado por la Iglesia?

Es necesario que el país comience un gran proceso de
recuperación de la confianza, pero siempre a partir de la
conciencia de la situación del Ecuador de su mayor crisis en
los últimos 50 años. La Iglesia ha dicho con claridad que esta
crisis es de orden económico, social, político, pero
sustentada en una crisis de orden moral. En la raíz de la
crisis están componendas políticas obscuras, no de ahora sino
de muchos años atrás, y están las ambiciones desatadas, una
gran codicia y egoísmo.

¿Sin embargo, los enfrentamientos entre diversos sectores
sociales entre sí y con el Gobierno no parecen acabar?

Aquí aparece la necesidad de adoptar soluciones y de buscar la
unidad de los ecuatorianos. Nosotros continuaremos anunciando
la unidad, porque esa es nuestra obligación. Se debe convencer
a mucha gente buena, que sí hay en el país, que se incorpore a
un gran movimiento de ecuatorianos que trabajen por la unidad.

Pero, ¿hay realmente sectores que quieren dividir al país?

Lo quieren hacer aquellos sectores que se aferran a dogmas,
como si estuviéramos todavía en el capitalismo de la
revolución industrial de hace 40 años, o en el comunismo de
los años 20.

¿A qué dogmas se refiere?

No impuestos es un dogma. No privatización es otro dogma. La
nueva situación en el mundo es diversa. Ni un capitalismo
salvaje, ni un colectivismo salvaje. Tenemos que vivir ya en
el siglo XXI.

¿Por qué los sectores que propugnan estos "dogmas", las
cámaras de Guayaquil por un lado, y los sindicalistas por
otro, consiguen importantes respaldos populares tras sus
postulados?
Porque estos sectores utilizan el descontento popular que es
absolutamente justificable. Hay una manipulación del pueblo,
al cual no se le dice la verdad. Es claro que cuando un padre
de familia está sin trabajo y no tiene qué dar de comer a sus
hijos, se una a cualquier manifestación.

¿Le extraña cómo se han desarrollado las paralizaciones en el
país?

Es muy extraño que en un mismo día se haga un paro por la
gente más adinerada del país, las cámaras, con grupos que
normalmente defenderían a la población pobre, como es el caso
de los sindicatos de choferes. ¿Cómo se unen en la misma causa
grupos tan extremos? Es porque se está manipulando y
politizando un justísimo disgusto popular.

¿Politización de qué sectores?

De muchos grupos. Es muy fácil que el pueblo los identifique
en todos aquellos que privilegian el bien particular, o de un
grupo, sobre el bien común.

En todo caso, las nuevas paralizaciones anunciadas
convulsionarán una vez más el país...
Ello no debe ser así. No es justo lo que se está haciendo.
Tenemos que sacar al país adelante y no lo vamos a sacar con
paros, ni con componendas políticas obscuras.

Otro escenario donde se registran toda suerte de pugnas
políticas es el Congreso. ¿Qué ocurre con la "aplanadora" y
con la "trituradora"?

No ha habido ni aplanadoras, ni trituradoras. No se ha
aplanado, ni triturado a nadie. Lo que han sido son mayorías
tremendamente endebles, porque faltaron objetivos mucho más
amplios y serios. Casi han sido mayorías coyunturales, para un
momento. Ello ha facilitado el actuar en base a pequeños
arreglos y componendas no muy claras.

Pero el Gobierno necesitará de una mayoría en el Congreso.
¿Cuál debería ser su accionar?
El Gobierno tiene que ser más agresivo en convocar a la
unidad, y denunciar a quienes obstaculizan la unidad. Debe
sacar a la opinión pública una serie de iniciativas y tener
una mayor decisión política.

¿La misma decisión política que al parecer le ha faltado?

Yo sé que ha faltado decisión, pero el Gobierno
lamentablemente está acorralado entre dos endebles mayorías.

¿Hay una defensa suya o de la Iglesia al Gobierno?

Hay un error muy grande que se ha vertido a la población y no
es justo. Es el decir que todos nuestros males le debemos a
este Gobierno. Yo no defiendo al Gobierno y no estoy haciendo
de su abogado. Que quede claro. Los males se originaron,
posiblemente por errores de este Gobierno, pero sobretodo por
problemas y grandes equivocaciones políticas que han venido
represados de años atrás. A lo que se añade el arrasamiento
del Fenómeno de El Niño, una crisis internacional de la
economía y una baja del precio del petróleo.

Con todo ello, ¿la Iglesia tratará de convocar a un gran
diálogo nacional para enfrentar la crisis, ampliando la
propuesta de Rodrigo Borja a los demás ex presidentes?
No nos corresponde ello, aunque aplaudo el entusiasmo de la
propuesta del doctor Borja y hago votos para que los demás ex
presidentes la acepten y lideren un movimiento de unidad sobre
unos cuantos principios fundamentales, pues en lo demás hay
que dejar al Gobierno que actúe.

Se ha señalado como uno de los mayores obstáculos para el
desarrollo del país al servicio de la deuda externa. La
Iglesia ha apoyado la tesis de la condonación, pero ¿se puede
hablar de un no pago unilateral?

En este tema tenemos que ser muy serios. Nosotros hemos
contraido la deuda y hay que pagarla. Pero hay que luchar, y
agresivamente, para disminuir en lo máximo esa deuda a través
de condonaciones. Hay que trabajar insistentemente para
reestructurar la deuda, haciéndola más manejable y buscando
que países ricos paguen el servicio de la deuda por un tiempo,
para que el Ecuador tenga un espacio para resurgir
económicamente. En todo caso, decir no pagamos la deuda es
como vivir fuera del mundo.

¿Qué sentido tendría entonces la convocatoria del Frente
Patriótico a una consulta popular para decir no al pago de la
deuda?

Si se pregunta al pueblo: ¿qué decide usted, se paga o no la
deuda?, el pueblo va a contestar que no se paga, y luego de
eso qué se hace. ¿Cerramos las fronteras y aquí no entra ni
sale nadie? Entonces hay que ser serios.

Pero también habría que tomar en cuenta el tema de los
tenedores de la deuda que están en el país...
Es normal que en el país existan tenedores de deuda y no se
debe satanizarlos. Los bonos son como moneda que se maneja. Lo
que habría que ver es si la adquisición de esos bonos fue
moral o inmoral, pero el hecho de tener bonos no es
inmoralidad. Evidentemente hay bonos de deuda distribuidos en
todo el mundo y seguramente muchos en el Ecuador.

¿La Iglesia Católica tiene bonos de deuda externa del país?

Sí, nosotros hicimos una conversión muy interesante en el
tiempo del presidente Borja, hace 10 o 12 años, con uno de los
sistemas de hacer una conversión para obtener recursos para
programas sociales, es decir cambio de deuda externa por obras
sociales. A cambio de ello nosotros hemos mantenido por 15
años el desayuno escolar para 200 mil niños.

Pero más allá de la obra realizada, la Iglesia va a ser
criticada por ser tenedora de deuda...
Es absurdo creer que porque una persona o institución tiene
bonos de deuda pasa a ser Satanás. No caigamos en la
demagogia. La Iglesia hizo una conversión de deuda externa con
el sistema de cambio de deuda por servicio social y por eso ha
mantenido un desayuno escolar por un costo 3 o 4 veces
inferior al desayuno que mantiene el Estado.

¿Usted tiene un porcentaje de qué monto de la deuda externa
tiene la Iglesia?

Yo no estuve aquí entonces, y no sé exactamente cómo haya
funcionado aquello.

En todo caso, ¿ha habido un fin de lucro?

Pues mi sueldo es bastante inferior a cualquier portero de una
institución. (Texto tomado de El Expreso)
EXPLORED
en Ciudad AOS ATRAS Guayaquil

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