En El Congreso Nacional Ganan La Injuria Y El Chantaje


Publicado el 29/Octubre/1995 | 00:00

Quito (Ecuador). 29 oct 95. El Parlamento atraviesa por una
etapa de crisis, que forma parte de una realidad que envuelve
a la mayoría de las instituciones del país.

Hacer un análisis de la institución como tal permite comprobar
defectos y virtudes, que atañen a la estructura misma del
Congreso, y que no dependen solo de la calidad de sus
integrantes, opina el diputado Andrés Vallejo ex presidente
del Congreso.

Para Wilfrido Lucero, otro ex presidente del Parlamento el
debate de ahora no tiene la madurez de antes, porque en buena
parte se orientan a buscar solo el descrédito. "Las
discusiones honestas han sido reemplazadas por la injuria y el
chantaje", indicó.

El socialcristiano Heinz Moeller sostuvo que es hora de que el
Congreso Nacional se dedique más a legislar antes que a
juicios políticos.

No todo es culpa de los diputados

A criterio del diputado Andrés Vallejo, presidente del
Congreso Nacional en el período (1986-1987), el Parlamento sí
vive un proceso de crisis, que no es aislado, y que afecta a
los órganos colegiados del país en general.

Hacer un análisis de la institución como tal, desde el inicio
de este último período democrático, desde 1979, demuestra una
serie de hechos que permiten comprobar defectos y virtudes
constantes, que atañen a la estructura misma del Congreso, y
que no dependen solo de la calidad de sus integrantes.

Como para demostrar que no todo lo que brilla es oro, señaló
que si bien es cierto en el período del 79-84 estuvieron
presentes los principales representantes de la política
ecuatoriana, ese mismo Parlamento resultó el más
desestabilizador de todos.

Recordó a los denominados "Patriarcas de la Componenda", todos
brillantes y de primera línea, que hicieron la vida imposible
a Roldós y luego embistieron con todo contra Hurtado.

De allí que hizo notar que el rendimiento de un Congreso no se
mide solo por la presencia de figuras descollantes. "En todos
los congresos han habido buenos y malos diputados,
inteligentes y mediocres, honrados y aprovechadores".

Aseguró que el Congreso Nacional carece de un soporte técnico
que le permita manejarse adecuadamente y que le ha puesto en
desventaja para legislar. "Esto ha significado que la
iniciativa legislativa ha estado en manos del ejecutivo desde
hace años", acotó. "Eso no es bueno para el país y la
democracia", estimó.

A más de que tradicionalmente la labor parlamentaria ha sido
desprestigiada, porque es difícil conciliar el interés y el
protagonismo de todos sus integrantes, que por principio creen
que todo gire alrededor de cada uno, es sintomático que el
mayor deterioro coincide con la revolución en los medios de
comunicación. Desde que la televisión trasmite en vivo y en
directo las acciones, especialmente las negativas, están en la
casa de cada hogar.

"No es crítica a los medios de comunicación, sino el
señalamiento de una realidad que modifica el comportamiento y
la percepción de los hechos a través de la señal directa de
la televisión, con la circunstancia de que la mayor parte de
las veces, las noticias son espectaculares y negativas",
acotó.

De otra parte añadió que uno de los problemas más complejos
está dado por el casi permanente enfrentamiento del ejecutivo
con el legislativo, lo cual depende bastante del estilo del
gobernante y de su concepción democrática.

Con respecto a los brotes de corrupción estimó que
lamentablemente existe una desnaturalización de la función del
legislador que ha llevado a considerar normal el intercambio
de favores. Esto ha devenido en un sistema de chantaje
permanente, de ida y vuelta y eso es corrupción", dijo.

Manifestó que para erradicar estos males es fundamental
cambiar el sistema de renovación el Congreso, para que sin
eliminar la renovación parcial, por razones de estabilidad y
continuidad en la función, no sea traumático con el cambio del
84% de los diputados cada dos años y el cien por ciento cada
cuatro. La renovación parcial debería ser de mayorías y
minorías, con un período de cuatro años para todos los
diputados. Asimismo dijo que la integración de las comisiones
debería ser proporcional a la integración del Congreso para
darle al plenario mayor representatividad y evitar exclusiones
absurdas.

Insulto reemplazó al debate civilizado

La crisis de valores y de hombres de valía en el Congreso
Nacional se debe al recelo a intervenir en la actividad
política, porque los hechos últimos relacionan a algunos
legisladores con actos cuasi delictivos, sin dejar de lado la
falta de madurez en el debate, y el chantaje.

Así reflexionó Wilfrido Lucero, legislador por un periodo de
11 años, a raíz del retorno a la democracia, y que ocupó
varias veces la Presidencia del Congreso Nacional.

A su criterio, "las instituciones son lo que los hombres
queremos que sean". "Si mandamos gente anti patria a una
institución, gente que tiene la cabeza demasiado caliente,
lengua viperina, proclive a la calumnia y al irrespeto a las
instituciones, qué esperamos de esas instituciones;
indudablemente que no vamos a esperar buenos resultados, pues
se trata de gente descalificada", enfatizó.

Señaló que no acostumbra a generalizar las cosas, "pero una
gran cantidad de elementos dentro de las instituciones no
responden a las expectativas del pueblo ecuatoriano".

Sostuvo que "la falta de buenos valores se debe a que la gente
tiene temor ahora y un explicable recelo a intervenir en las
cuestiones políticas, al parecer porque a las políticas se las
ha satinizado y entonces la actividad política es casi ahora,
en el criterio de la gente, una actividad delincuencial, y
quienes intervienen en ella son considerados cuasi
delincuentes".

En su caso, no pretende intervenir en cuestiones políticas
para que después no se diga que también es de esa misma
calaña.

"Naturalmente que el debate ahora ya no tiene la madurez que
antes, porque se han ido en descrédito, se han ido de bajada,
y eso es malo, y las discusiones que tienen que hacerse, por
ejemplo en el Congreso, en forma civilizada, competente y
honesta, han sido reemplazadas por la injuria, el insulto, el
látigo, por la provocación y el acomodo, y claro, el
chantaje", indica.

Por otra parte, dice que pueden haber nuevos elementos que
cumplan a cabalidad, sin embargo, "el problema es que hay
demasiada gente corrupta dentro de las instituciones".

Proaño: una fe del carbonero

El diputado del Partido Roldosista, Marco Proaño Maya,
vicepresidente del Congreso en el período 93-94, consideró que
la democracia formal no ha respondido a los grandes objetivos
nacionales debido a la crisis económica e institucional del
país y que dentro de aquello está incluido el Congreso
Nacional.

Sin embargo dijo que la Nación no debe renunciar a tener fe en
sus instituciones democráticas. "Debe creer en la Función
Judicial a pesar de sus desviaciones, debe creer en el
Congreso a pesar de sus debilidades, debe creer en el
ejecutivo a pesar de que solo administra la crisis y no
gobierna".

Manifestó que el Congreso ha tenido una veces conductas
históricas y otras veces anécdotas pero que como institución
es permanente y que sus hombres lo han relevado o enlostrado.

Estimó conveniente que el pueblo elija a un mejor Congreso
escogiendo a sus mejores hombres porque la responabilidad es
de todos. "Así se evitará el aparecimiento de diputados de
alquiler", acotó.

Observó que al canto de la democracia en el Congreso existen
tantas voluntades como número de diputados. Allí se concentran
las contradicciones del país, diversidad de criterios, aunque
también gestos de unidad como se demostró en el conflicto
bélico con el Perú y en el último juicio político contra el ex
vicepresidente.

Señaló que lo importante para el país es que tampoco exista un
Congreso Nacional mojigato, aunque estimó que muchas veces la
fiscalización no es leal para el país porque acaba sirviendo a
pasiones políticas.

"En todo Congreso Nacional hay diputados de todo, pero la
magistral solución contra la corrupción es moral o ética",
afirmó. Señaló que en octubre de 1994 presentó un proyecto de
ley anticorrupción que establecía la declaración obligatoria
de bienes de los funcionarios y penas de prisión ante
eventuales pruebas de enriquecimiento ilícito, pero el texto
nunca pasó en el mismo Congreso.

Moeller cansado de juicios

El socialcristiano Heinz Moeller, diputado por varios años, y
presidente del Parlamento en el periodo 94-95, sostuvo que es
hora de que el Congreso Nacional se dedique más a legislar
antes que a juicios políticos que a nada han llevado en los
últimos tiempos, y que por el contrario, "son el reflejo de
ciertos arreglos y maniobras que benefician a ciertos
legisladores, por votar a favor o en contra de tal o cual
funcionario o secretario de Estado".

Dijo que es difícil pretender que un congreso, como el actual,
que lo considera con una mayoría -a partir del 10 de agosto
último- absolutamente heterodoxa, porque reúne a gente de la
extrema derecha hasta la extrema izquierda, logre así cumplir
sus objetivos".

Consideró que para reflexionar mejor sobre este particular
habría que preguntarle al presidente actual del Congreso
Nacional.
Sin embargo, señala que respalda la institución parlamentaria
"porque es la sede máxima de la soberanía nacional".

"Y en esos términos deseo que el Congreso inicie ahora sí una
etapa fructífera de legislación, efectiva y real. El pueblo
está a la expectativa, en los últimos meses en que los cambios
en el gabinete que está propiciando el presidente de la
República, con la aceptación de renuncias de sus ministros,
evite nuevos juicios políticos que el pueblo ecuatoriano ya no
quiere, porque el pueblo en el fondo quiere vivir mejor y eso
se logra con una mejor legislación", sostiene. (Política)
(Diario HOY) (8A)

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