El Parque Ecologico Estuvo En El Debate


Publicado el 22/Octubre/1998 | 00:00

Buanos Aire. 22 oct 98. E l parque binacional en la zona
fronteriza del Alto Cenepa fue una opción discutida ayer, en
Buenos Aires y Santiago, por los presidentes de Ecuador, Jamil
Mahuad, y Perú, Alberto Fujimori, con sus similares de
Argentina, Carlos Menem, y Chile, Eduardo Frei.

Tras un encuentro con su par Carlos Menem en la residencia del
presidente argentino, Mahuad dijo que no rechazaba la idea de
crear un parque binacional en la zona en disputa. "No hay que
dejar esto de lado, es una propuesta de los Garantes".

Sin embargo, en los matices, Mahuad también dijo a la prensa
-por separado- que es "inaceptable" la posibilidad de crear un
parque binacional sin demarcación en la zona en conflicto.
Admitió, no obstante, que podría conceder la creación de dos
parques claramente demarcados.

En cambio, Fujimori, luego de reunirse por separado con Menem,
declaró a la prensa que para Perú sería inviable la creación
de un parque binacional, pero se mostró a favor de crear dos
parques nacionales claramente demarcados."Hemos sido
categóricos de que para el Perú sería inaceptable que haya un
parque binacional sin demarcación", dijo. "Puede haber dos
parques colindantes previa demarcación ... donde no haya
presencia militar, aunque sí podría haber presencia de la
policía ecológica".

Mahuad viajó a ambos países acompañado de una delegación de 42
"notables", y de una comitiva oficial conformada por los
ministros de Gobierno, Ana Lucía Armijos; Relaciones
Exteriores, José Ayala Lasso; y Defensa, José Gallardo, así
como diplomáticos.

Por su parte, el presidente del Perú, Alberto Fujimori, llegó
a Buenos Aires junto con su canciller, Fernando De Trazegnies.
Al término de la reunión con Menem, que tuvo lugar en la
residencia presidencial de Los Olivos, Mahuad reiteró que el
país "tiene derecho sobre la zona de Cenepa" pero aseguró que
"respetará la decisión" de los cuatro Garantes del Protocolo
de Río de Janeiro.

Mahuad afirmó que "está fuera de duda" el respeto a la
solución que aportarán los Garantes. Asimismo, confió en que
esta solución sea "jurídica equitativa, justa y sabia y nos
permitirá resolver el pasado y mirar hacia el futuro".

Mahuad saludó la presencia de Fujimori, quien también se
entrevistó con Menem ya que, dijo "un buen juez escucha ambas
partes y una buena decisión no le da el 100 por ciento de la
razón" a una de ellas. Luego de reunirse con Mahuad, Menem
recibió a Fujimori, quien llegó a las 11h30 hora local y se
encontró con su colega argentino. Del encuentro participaron
también el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan
y el canciller argentino Guido Di Tella. Luego de las
entrevistas por separado, Menem, Mahuad y Fujimori
compartieron un almuerzo en la residencia presidencial, al que
asistió el canciller argentino Guido Di Tella.

Fujimori dijo que el objetivo del encuentro fue "reafirmar la
posición jurídica de Perú en la relación bilateral con
Ecuador, que se encuentra sustentada en instrumentos que
vienen de años y muy sólidos".

En horas de la tarde, ambos presidentes se entrevistaron en
Santiago de Chile con el presidente Eduardo Frei, a quien
Mahuad reiteró que"para Ecuador, hay un sitio, hay un nombre y
hay un símbolo que se llama Tiwintza. Tiwintza ha representado
la lucha ecuatoriana en la zona". Fujimori dijo que en el
encuentro se reafirmó la posición jurídica del Perú en el
litigio fronterizo.

El presidente Jamil Mahuad retorna hoy a las 11h30 de la
mañana.

Santiago quiere ser el nuevo cantón Tiwintza

ENVIADO ESPECIAL A SANTIAGO

Falta poco menos de quince minutos para que el ruido
estruendoso de la planta de luz a diesel, instalada por Inecel
en la parroquia Santiago, se termine. Antes de que la luz se
apague, a las 22h00, uno de los cuatro restaurantes del pueblo
despacha a tres comerciantes que llegaron desde Cuenca con
víveres y productos. Mientras Miguel Tenécora, el dueño de la
fonda y único hotel que hay en el pueblo, aprovecha la energía
eléctrica para cobrar a sus tres comensales, en una mesa dos
moradores miran con atención las imágenes que se transmiten en
la televisión por cable desde Perú.

Carlos Zavala, de 38 años, enfermero en el Subcentro de Salud
de Santiago, frunce su rostro al escuchar el comentario que un
periodista peruano realiza sobre "las pretensiones y sueños de
Ecuador de apoderarse de Tiwintza".

Zavala reacciona inmediatamente: "no es que porque acá llega
solo la televisión peruana que nosotros nos vamos a comer el
cuento. Me parece malo que la televisión peruana maneje así la
información. Nuestros soldados ecuatorianos murieron por un
territorio que nos pertenece", comenta indignado mientras bebe
una gaseosa.

Para Zavala, cuyos origen shuar le permite ofrecer sus
conocimientos medicinales en el pueblo, la solución al
diferendo limítrofe supondrá el progreso de Santiago. Es una
parroquia del cantón Méndez, provincia de Morona Santiago, a
la que solo llegan buses en el día, luego de peregrinar entre
ocho y diez horas por un camino de lodo y piedras, desde
Macas, Sucúa, o la misma cabecera cantonal. Son 85 kilómetros,
interminables y tediosos desde la parroquia Patuca.

Lo que la gente se tarda en llegar, también se refleja en el
atraso de la comunidad, integrada por unas ochenta viviendas
construidas con madera y zinc, unas, y con bloque, cemento y
teja, otras.

El pueblo de Santiago, al igual que las veinte comunidades
shuar, sobrevive en la postración. En la comarca amazónica,
ubicada cerca del hito 19, en la Cordillera del Cóndor, no hay
sistema de alcantarillado, y peor agua potable; las calles
están inundadas de lodo y basura, y la luz solo llega de seis
a diez de la noche. Por este último servicio, cada familia
paga entre 65 y 75 mil sucres mensuales.

De los víveres y productos de consumo ni hablar: un tanque de
gas traído de Cuenca cuesta entre 35 y 40 mil sucres, un galón
de gasolina diez mil sucres, y una cola de dos litros, también
diez mil.

La gente del pueblo exige una paz con dignidad y exige también
que el Congreso apruebe la creación del cantón Tiwintza, en
lugar de la parroquia. Esa paz debe servir para unir Santiago
con Puerto Morona y el Marañón.

Los shuar piden el libre tránsito

ENVIADO ESPECIAL A YAUPI

La gente shuar que vive en la frontera suroriental siente
temor de que se repita la historia de 1942, cuando la etnia se
dividió una vez que fue trazada parte de la inconclusa línea
de frontera con Perú. Aproximadamente dos mil 500 shuar viven
entre Mendez y Santiago-Yaupi, un vasto y rico bosque húmedo
selvático.

Los shuar de esta región siguen las incidencias del proceso de
paz, a través de tres radios: la de la Asociación de Centros
Shuar, con sede en Sucúa, Radio Quito y HCJB.

A pesar de que han transcurrido 56 años de la firma del
Protocolo de Río de Janeiro, José Chumbi, no olvida el dolor
que todavía acompaña a Aníbal Chumbi, el abuelo de 84 años,
quien jamás volvió a ver a su hermano Tucuti, aquel que quedó
en territorio peruano. El viejo Chumbi ya cumplió 84 años y
vive en Gualaquiza, cerca de la Cordillera del Cóndor. Siempre
evoca la agilidad y el oído aguzado de jaguar que tenía su
hermano a la hora de cazar guantas y guatusas para la comida
del día. "Me abría encantado conocer a mi tío Tucuti, pero la
línea de frontera fue una barrera infranqueable. Muchas veces
intentamos cruzar al Perú por Tuputini, al nororiente, después
de caminar ocho días con sus noches, pero nunca tuvimos esa
suerte", dice Chumbi, un profesor de la escuela unidocente
(seis grados) del Centro Suritía, en la que estudian 47
pequeños shuar de piel tostada y ojos achinados, que soportan
sin inmutarse los 42 grados de temperatura.

Chumbi recibe cada dos meses un sueldo de 700 mil sucres, que
le paga el Estado vía BNF, y debe caminar dos horas para
dictar clases en la escuelita hecha con laurel. "Ese
sufrimiento lo soporto. Lo que sí me atormenta es no poder
conocer a mis primos, a tanto pariente que se quedó al otro
lado de esta tierra que siempre fue nuestra". José Chumbi
recuerda que su abuelo le puso trampas al olvido, recordando
día a día a los nietos el sitio exacto de la separación de la
familia: zona del río Santiago y Yaupi, cerca de Etza, un
paraje en el que también se combatió en 1995; la cordillera se
denomina del Transcutucú.

El miedo de María Masikiasch, una shuar de 34 años y madre de
cuatro niños, es más acentuado que el de José Chumbi, porque
sus parientes viven en las comunidades de Teisha y Sacarrás,
asentadas en Gualaquiza, localizado a veinte kilómetros de la
Cordillera del Cóndor.

"No es justo que la línea otra vez nos divida. Nosotros somos
ecuatorianos por ancestro. Los estados de Ecuador y Perú
deberían hacer algo para que haya libre tránsito por nuestra
selva".

Masikiasch vive en el kilómetro 54 de la carretera
Méndez-Santiago, una vía de cuarto orden que más bien parece
el lecho de un río seco porque en todo el trayecto de 5
kilómetros abundan las piedras y el lodo.

Las chozas circulares de los shuar que se ven en esta zona
fueron elaboradas con paja de cambanacay, y madera de pambil.
La vegetación es enmarañada. Aquí crecen grandes árboles de
laurel, chonta, cedro, seiques y motilón. A la sombra resaltan
las orquídeas, el achote, la palma de acho y las buganvillas
rosa. La nostalgia no se ausenta de este proceso. En la
comunidad de Suritía, viven dos ex combatientes arutams (que
significa el espíritu valiente de la selva). Son los hermanos
Cristóbal y Benito Sharub, de 25 y 23 años respectivamente.
Ellos formaron parte de la retaguardia de los hombres de la
selva que combatieron en el Cenepa. Cristóbal y Benito se
bañaron en la cascada Tuna, ayunaron y luego bebieron
ayahuasca, para que los demonios más audaces y valientes de la
selva acudan en su ayuda.

Cristóbal dice que al cabo de un día entró en trance y "el
demonio del Jaguar vino a mi cuerpo y fui a la frontera
confiando en la fuerza de los dioses de esta tierra que otra
vez se va a dividir". Todo un día de camino es necesario para
llegar a Yaupi, cantón Loreto, cuyo orgullo principal es un
pequeño busto del soldado Monge, quien murió combatiendo cerca
de aquí en 1941. Al caer la tarde del pasado miércoles fue
posible llegar a Jempetak, la comunidad más próxima al Perú.
Cahuide, un destacamento peruano, está a solo quince minutos
en canoa. Ahí habitan 195 shuar liderados por Marco Santié,
quien no admite que Tiwintza y Base Sur queden en el Perú,
porque "ahí siempre estuvieron mis amigos, y mi corazón
lloraría si ya no puedo verlos". (Texto tomado de El Comercio)

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