El NiÑo Aun Sigue Con Pronostico Reservado


Publicado el 25/Marzo/1998 | 00:00

Quito. 25 mar 98. Cuando en la última semana de febrero
(exactamente el 22) el nivel medio del mar (NMM) -uno de los
parámetros para medir El Niño- mostró un descenso de hasta 10
centímetros de lo normal, algunos científicos ecuatorianos se
mostraron optimistas y se aventuraron a decir que El Niño
entraba a su fase de declinación.

No pasaron ocho días cuando tuvieron que replantear esos
puntos de vista. Pues el NMM mostró un repunte de hasta 27
centímetros y avanzó todo marzo con niveles entre los 8 a 10
milímetros promedios.

En su momento, Víctor Yépez, director encargado del Instituto
Oceanográfico de la Armada (Inocar), aseguró que estas
fluctuaciones se entienden precisamente como parte del
carácter oscilatorio del mismo fenómeno, por lo que siempre
resulta conveniente manejar cualquier pronóstico de El Niño,
con carácter reservado.

Bajo esos parámetros, precisamente, se manejan los reportes
semanales del comité nacional del Estudio Regional del
Fenómeno de El Niño (Erfen), que en las últimas cuatro semanas
destacan una estabilidad en las condiciones del evento.

Yépez trata de explicar ese oficialismo en unas cuantas
palabras: una estabilidad pero marcada por la eventualidad.
"El Niño en cuanto a su zona de influencia continental sí se
redujo, pero si observamos a lo ancho de nuestra costa y
frente a ella, sigue ahí. ¿Cómo podemos decir que comenzó su
etapa de declinación si aún no hay indicadores de que las
anomalías comenzaron a declinar frente a nuestro país?".

Para Yépez, El Niño tiene cuatro fases, las dos primeras ya
las pasamos, la tercera, la de maduración, aún se mantiene.
Abril sería clave para determinar si se pasa a la etapa
siguiente, la de declinación, que duraría de tres a cuatro
meses.

El último reporte del martes 24 de marzo, recurre nuevamente a
la misma frase con la que encabezó su boletín de marzo 16:
"Las características del evento El Niño se mantienen estables,
aunque sus manifestaciones se acentúan debido a la presencia
de la estación invernal".

Desde enero de este año, las evaluaciones del evento hablaban
de un leve descenso de las condiciones del fenómeno de El
Niño, pero desde entonces los cambios fueron mínimos, lo que
no permite hablar de un descenso. Según José Luis Santos, del
Centro de Investigación Científica y Tecnológica (Cicyt) de la
Espol, no se puede confundir anomalías actuales con
perspectivas.

Desde el punto de vista de las perspectivas si se puede hablar
de un El Niño que comenzó a irse desde enero, dice Santos,
para quien, desde entonces, la curva no registra repuntes
mayores hacia arriba.

En cambio, dice, si se observa la tendencia, el fenómeno no
debería pasar de abril para entrar en su etapa de declinación.
"Pero eso, deberá ser confirmado precisamente en ese mes, no
antes".

Tanto Santos como Yépez concuerdan en algo: que no hay que
confundir incidencia de lluvias con parámetros de El Niño. En
la explicación, aseguran que actualmente hay un cruce entre
ambos eventos que provoca los altos registros pluviométricos
alcanzados hasta ahora y que superan los que se anotaron en El
Niño 1982-1983.

"Mientras El Niño se va, el invierno entra a su etapa más
recia. La suma permite los registros de lluvias actuales",
dice Santos, quien en las previsiones de la semana pasada,
aseguró que en marzo el impacto de El Niño sería de un ciento
por ciento.

Mientras que a partir de abril sería de un 80 a 60 por ciento,
para llegar a un mayo, con un 40 por ciento hacia abajo. "Si
en mayo esperamos lluvias de 10 milímetros, no pasaremos más
de los 40 milímetros. Eso no hace daño a nadie", agrega
Santos.

Es más, en mayo la parte sur del continente estaría expuesta a
la influencia de la corriente de Humboldt, lo que disminuiría
más la poca fuerza de El Niño.

Tal como lo dijo Rodney Martínez, de la escuela de Ciencia de
Inocar, a su regreso de la Antártida, abril será importante
para definir cómo se desarrollará la tendencia. "Será un
proceso gradualmente pero que dará prácticamente las señales
que El Niño habrá terminado en cuanto a sus consecuencias e
influencias en nuestro país", aseguró, quien dirigió una
evaluación con 14 estaciones oceanográficas y 18 de muestreos,
entre la Antártida y aguas ecuatorianas.

Temperatura: sube y baja

De los tres parámetros observados para evaluar las condiciones
del fenómeno de El Niño, solo uno presenta una estabilidad
marcada desde enero de este año, mientras que otros dos,
reportan una irregularidad en su tendencia.

Solo la temperatura superficial del mar (TSM) mostró entre
enero a marzo, un movimiento fluctuante entre los 2 a 3 grados
centígrados, y el 6 de marzo pasó la línea de los 2 grados
hacia abajo, pero para recuperarla en menos de seis días. El
último muestreo, 18 de marzo estaba entre los 3 a 4 grados
arriba de lo normal.

El más irregular de los parámetros es el nivel medio del mar
(NMM). En este primer trimestre del año, bajó en dos
oportunidades el punto "0" -el nivel normal-, tanto el 10 de
febrero y el 22 del mismo mes, pero a renglón seguido, siempre
retornó la banda por encima de lo normal, para mantenerse en
promedios de más 10 centímetros actualmente.

En la temperatura del aire las curvas son más regulares que en
las anomalías del TSM. Su evolución se mantuvo en estos tres
últimos meses jugando entre tres bandas, 2, 3 y 4 grados
centígrados por sobre lo normal.

Solo el 10 de febrero tuvo su mayor acercamiento al punto
normal en más de cinco meses de invierno. Las proyecciones a
futuro todavía están por analizarse. Los resultados de estos
estudios hechos en las 14 estaciones serán publicados en una
semana.

Sta. Lucía: 400 evacuados

Santa Lucía, al norte de la provincia de Guayas, está bajo el
agua. La creciente del río Daule, provocada por las lluvias y
la apertura de las compuertas de la represa Daule-Peripa,
hicieron que personal de la Defensa Civil y municipal evacue a
cerca de 80 familias asentadas en la zona baja.

La Defensa Civil lo había advertido desde el viernes. Ese día,
a través de su coordinador en esa localidad, Henry Mendoza,
declaró la alerta roja en Colimes, Balzar y Palestina. Fue por
la apertura de las compuertas de la represa y las constantes
lluvias caídas desde hace una semana.

Ayer el nivel de las aguas llegó hasta las puertas del
edificio municipal, situado en la margen derecha de la
carretera que conduce a Balzar y El Empalme.

Ubaldo Urquizo, el alcalde, dijo que las casas que están
ubicadas a lo largo del malecón fueron afectadas por la
corriente. En esa zona el agua alcanzó alrededor de 1,50
metros de alto.

Mientras que en las áreas periféricas, en los barrios Los
Jardines, Los Samanes, Riberas Lucianas, Tres de Abril, San
Pablo, el drama continúa: en la zona baja el agua alcanzó
niveles de alarma. En algunos sectores llegó hasta 3 metros.

El personero municipal dijo que las familias evacuadas fueron
albergadas en los locales de las escuelas Manuela Cañizares.
Otras 50 familias de esos sectores se niegan a abandonar sus
casas por temor a que los delincuentes se lleven sus
pertenencias. En la zona central, alrededor del parque,
iglesia y municipio, el agua subió hasta un metro y se
extiende hasta una cuadra a la redonda.

Pero esa inundación se pudo evitar, según Urquizo. La
construcción de un muro de contención en el malecón habría
evitado la desgracia. Dijo que hace cuatro meses presentó el
plan de emergencia al Copefen (Unidad Coordinadora del
Programa de Emergencia para el Fenómeno de El Niño).

La inundación también se siente en los recintos El Mate, un
balneario de agua dulce; Santa Clara; Villa Bermejo; Fátima,
Bermejo de Abajo; Cabuyal; El Porvenir; Barranquilla; La
Carmela; El Tamarindo; Bufa; El Pescado...Todos están bajo el
agua. El único medio de desplazamiento que tienen es la canoa.


En Santa Lucía se perdieron 17.000 hectáreas de cultivos de
arroz del denominado proyecto Jaime Roldós Aguilera, ubicado a
la margen derecha del Daule, que lo maneja Cedegé (Comisión de
Estudios para la cuenca baja del Guayas).

Hacia la margen izquierda también hay novedades. En los
recintos Cerritos, Picadura, Abras de Limón, Baypayales,
Barbasco... se perdieron alrededor de 600 hectáreas de
sembradíos de arroz por efectos de las lluvias e inundaciones.


Urquizo hace un pedido al ministro de Agricultura, Alfredo
Saltos, para que le entregue 3.000 raciones alimenticias que
serán distribuidas entre los damnificados que están en los
albergues o aislados en sus casas. Redacción Guayaquil

Manabí: 24 casas al suelo

La provincia costera sufrió nuevamente los embates de El Niño.
Un menor resultó herido y 24 casas se desplomaron en el cantón
Sucre.

Según la Defensa Civil, hasta ayer había 182 muertos, 91
heridos, 31 desaparecidos, 29.950 personas afectadas y 18.229
damnificadas, en el país.

Manabí, con 63, tiene el mayor número de víctimas mortales.
Ayer las tareas estaban concentradas en la limpieza y en la
rehabilitación de 16 vías. 14 empresas contratistas se
encargan de estas obras.

En algunos casos, como la carretera Montecristi-Jipijapa, el
badén construido para habilitar el paso fue reforzado con
piedras y lastre. En la Portoviejo-Rocafuerte, los
trabajadores y maquinaria del Ministerio de Obras Públicas
limpiaban el puente en la zona de El Ceibal que está lleno de
lechuguines.

En Portoviejo, la preocupación se apodera desde el lunes entre
los habitantes de la Colina de Andrés de Vera, en la parte más
alta, en el barrio San José de Las Lomas, presenta
agrietamientos y hundimientos.

Por los menos 20 viviendas fueron desocupadas porque sus
estructuras se han cuarteado a causa de la humedad de la
tierra.

La situación es seria, advirtió el geólogo de la Universidad
Técnica de Manabí, Marco Peñaherrera, ya que se podría repetir
lo de Río Caña (donde un alud sepultó a 19 personas), pero en
plena capital de los manabitas. Se puede evitar una tragedia y
todo está en manos de quienes habitan en la zona. Muchos
retiran sus enseres y buscan el apoyo de amigos, familiares y
centros de caridad.

Mientras tanto, la Defensa Civil y el Ministerio de Bienestar
Social estudian alternativas de nuevos albergues, pues los
cinco existentes están llenos. En Bahía de Caráquez el número
de viviendas con peligro de desplomarse en la zona del barrio
El Astillero subió de diez a 20. Redacción Manta (Texto tomado
de El Comercio)

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