El Malecon Cambia La Vida De Los GuayaquileÑos


Publicado el 25/Julio/2000 | 00:00

Guayaquil. 25 jul 2000. 7 000 personas de lunes a vier- nes y 30
000 los fines de semana visitan el lugar. Esta noche abre
oficialmente el Centro Comercial Bahía. La agenda del día incluye
la sesión solemne y dos desfiles.

El mismo lugar, la misma cámara y el continuo ir y venir de las
aguas. Pero el escenario ya no es igual. A Francisco Valarezo le
parece mentira que pasaron 28 años desde que llegó, con su Minolta
en mano, para captar instantes felices frente al río Guayas.

"Está más lindo, más seguro, la gente viene más...", dice el
fotógrafo cincuentón y amable, sentado en un banquito de madera,
junto a la carreta de venta de flores. Mientras observa las mansas
aguas y cuenta su historia, parte de las 7 mil personas que a
diario circulan por el sector, recorre la Plaza Cívica, con sus
fuentes, luminarias, árboles y puentes que recuerdan a inmensos
veleros.

Valarezo llegó al Malecón Simón Bolívar al comienzo de la década
del 70, cuando era espacio de encuentros románticos y furtivos
"...tomaba fotos a los enamorados sentados en las bancas o junto a
las barandas del río...". "Los chiquillos correteaban entre los
monumentos y los asientos; las mamás querían las fotos de los
niños montados en el puerco espín...".

Entonces compró una Canon y luego una Polaroid, para las fotos
instantáneas.

Con el paso del tiempo el Malecón cambió. Los rincones de los
enamorados se volvían cada vez más oscuros por la falta de
luminarias o por mal estado y los delincuentes se aprovechaban.

De lunes a viernes las personas limitaban su paso por la parte
norte a tomar el bus o al muelle El Pedregal de las lanchas que
llegaban desde Durán. Parecía que solo las parejas en busca de
lugares sombríos, unos 10 fotógrafos, una docena de vendedores de
chicles y cigarrillos, y toda una fauna de saltimbanquis y brujos
tenían derechos sobre el lugar.

"Ahí el negocio se puso malo. No había clientes, un poco los
sábados y domingos. Había muchos robos y hasta estafadores que
decían ser fotógrafos". Valarezo está contento con el nuevo
malecón y sus reglas: de comportamiento (al sentarse en las bancas
o las gradas, no se puede adoptar la posición de flor de loto, las
parejas no pueden estar acarameladas y los guardias reprenden con
severidad a quienes quieren arrancar las flores), carné de
identificación, uniformes, registro de mochilas que llevan los
colegiales que traspasan las grandes puertas de metal del
cerramiento. "Así está mejor".

Antes los muchachos llegaban con cuchillos en las mochilas y
empezaban los asaltos. Los fines de semana esto era pura pandilla
y teníamos que salir corriendo".

Él recuerda el censo a inicios del proyecto. La docena de
fotógrafos llenó algunas formas con sus datos y al final le dieron
la buena noticia: él y otros cuatro se quedaban, pero tenían que
cumplir ciertos requisitos. Por eso luce con orgullo su carné:
"Francisco Valarezo, Fotógrafo, Malecón 2000"; y su uniforme:
guayabera blanca y pantalón de color azul marino.

Los otros fotógrafos "se fueron a los parques...". En la lista de
cuantos tuvieron que abandonar el Malecón también están los
vendedores de chicles, cigarrillos, globos y pelotas de plástico.
¿Dónde están ahora? "Los vendedores de caramelos se quedaron en la
9 de Octubre. Los de globos aparecen los domingos al frente, bajo
el edificio de La Previsora. Pero tienen que salir corriendo
cuando llegan los municipales...", relata el fotógrafo que vende
sus instantáneas en 20 mil sucres.

En el antiguo Malecón había un contraste entre el escaso
movimiento en La Rotonda y el bullir de gente del sector sur. La
disposición de personajes en el escenario cambiaba mientras el
paseo se dirigía hacia allá. Al llegar a las bahías y el Mercado
Sur, una bulliciosa multitud hormigueaba en medio del agitado tren
de la compra, la venta, la oferta, el regateo... Los vendedores de
la Bahía voceaban la calidad de sus pantalones, la fidelidad de
sus equipos de sonido, el aguante de sus bicicletas. "Pase
adelante, amigo, sin compromiso se prueba..." En el mercado los
vendedores apilaban sus puestos al grito de "...caserita, venga
caserita...", se tomaban las calles para exhibir en el suelo
papas, cebollas, tomates...

De ese centro vital rondan, como fantasmas, los recuerdos. El plan
de reordenamiento municipal urbano desplazó a los comerciantes de
las bahías y los vendedores del mercado fueron reubicados.

Por las hendijas del cerco blanco, de planchas de aglomerado de
madera, que rodea el Mercado Sur, se distinguen los adoquines del
nuevo Malecón. La vieja estructura de 1907 también es parte del
proyecto Malecón 2000.

Parece como si la soledad que antes se deslizaba en el sector
norte, lo que ahora es la Plaza Cívica, se hubiera mudado,
multiplicada por sí misma, a vivir junto al mercado. Y que el
tumulto y la agitación hubieran migrado, desde la inauguración en
octubre del 99, en número de 7 mil personas de lunes a viernes y
en alrededor de 30 mil los fines de semana.

Los niños volvieron a jugar al teléfono, apostados en los extremos
del monumento de La Rotonda. Los espectáculos artísticos
encontraron espacio en las ágoras y hasta el sueño de Olmedo de un
obelisco a la Aurora Gloriosa del 9 de Octubre se volvió realidad.
Fue elevada junto a las escalinatas antiguas del mercado de la
Calle de la Orilla.

Y en el trecho que se recorre entre La Rotonda y el Reloj Público,
el aire fue representado por una obra que simula la vela de un
barco.Después de cruzar un puente de madera con forma de velero,
los caminantes encuentran el rojo del fuego y el verde de la
tierra en dos torres desde donde se dominan el río y la parte
central de la ciudad. Otro puente en forma de velero conduce hacia
el agua, que fluye encerrada dentro de un cristal en una
estructura de madera con forma de nave, donde los niños piden
deseos.

El nuevo Malecón se ganó a Guayaquil, y a más de 12 mil personas
que donaron el 25 por ciento del pago de su impuesto al movimiento
de capitales. Así colaboraron con el proyecto que dotó de 300
estacionamientos techados al centro, además de servicios
higiénicos y bebederos en 130 mil metros cuadrados, con un 20 por
ciento ganado al río. Otros detalles son el nombre de las calles
perpendiculares y dos paraderos de buses.

La rutina cambió. Desde hace tres meses el número de pasajeros que
llegaba en lancha desde Durán disminuyó de 200 a 40, según Fabián
Razo, subjefe de transporte público fluvial de la Armada. La
llegada fue desplazada del muelle de la calle Padre Aguirre, cerca
del centro bancario, hasta la calle Cuenca, junto al Mercado Sur.
"Este sector está abandonado y la gente lo considera zona roja".

El proyecto trastornó hasta el orden del Club de La Unión, sus
estacionamientos fueron trasladados atrás, junto al mercado. Para
ese sector hay planes, además del Centro Comercial Bahía Malecón y
la terraza con restaurantes que se inauguran hoy, la vida llegará
de nuevo con juegos infantiles, lagunas para botes, el mercado sur
remodelado y embarcadero público.

"Pero este nuevo Malecón nos quitó algo, por lo menos algo a mi
generación. Es arquitectónicamente hermoso, pero me cuesta
reconocerme en él", dice el sociólogo Wellington Paredes. Lo dice
con la nostalgia de quien vivió ahí sus juegos de infancia y su
primer beso de amor.

La transformación de esos 2,5 km "nos da seguridad, pero nos quitó
el Malecón romántico". En el viejo el río estaba más cerca, al
mirar desde la baranda te sentías en la orilla, en este te sientes
encima del río". Aún así, a pesar de los sentimientos encontrados,
hay algo cierto: logró que Guayaquil vuelva los ojos a su río.

EL PROGRAMA

* 08:00 * Los actos oficiales empiezan en la Plaza Colón donde,
según la historia, Francisco de Orellana fundó la ciudad. El
vicealcalde Luis Chiriboga colocará una ofrenda.

* 10:00 * Por el Día de la Armada se realizará la parada militar.
El presidente Gustavo Noboa presidirá la ceremonia; también
asistirá, a las 20:30, en el Bankers Club del Edificio La
Previsora, al coctel de la Armada.

* 12:00 * La Plaza Cívica del Malecón 2000 es el escenario para el
momento de unción cívica. El alcalde León Febres Cordero presidirá
por última vez el acto, luego de ocho años de gestión.
Participarán el Presidente de la República y autoridades civiles,
militares y eclesiásticas.

* 12:30 * En el Salón de la Ciudad será la sesión solemne del
Concejo. Asistirá el presidente Noboa.

* 14:00 * La sexta edición del Desfile Cívico Guayaquil Vive por
Ti recorrerá del Puerto Marítimo al Malecón. Durante 5 horas, 5
000 estudiantes, 8 carros alegóricos academias de danza, grupos
folclóricos, chivas y bandas de música participarán. El desfile lo
presidirá Mariuxi Orellana, reina de la Fundación.

* 20:00 * El Centro Comercial Bahía Malecón abre sus puertas. La
inauguración de la segunda etapa del proyecto Malecón 2000
estarápresidida por el Alcalde. Gustavo Noboa es invitado
especial. (Texto tomado de El Comercio)

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