Dos goleadoras vibran con la "Tri"


Publicado el 11/Septiembre/2003 | 00:00

Gro Agnalt ha metido más goles que su esposo Santiago Jácome, el número 2 de la ‘Tri’. Isabel Ponce de Jácome, la mamá de "Santi", conoce tanto de fútbol que en el segundo tiempo sabe que el cambio certero es el de Otilino por Carlos Tenorio.
Sin talismanes ni conjuros, las señoras de Jácome ‘disfrutaron’, cada una a su manera, el 1 por 0 de Brasil ante Ecuador. Las dos sí saben de fútbol. Tanto que son muy finas para hacer un chiste en los momentos más tensos: "Que caliente Otilino, vamos", comenta Isabel. "Y es que no es necesario porque hace mucho calor", la corrige Gro con una sonrisa.
El abuelo de Gro (26 años) fue entrenador de la selección de Noruega. Su papá, un arbitro reconocido. Ella juega al fútbol desde los 5 años. Llegó a la segunda categoría de mujeres en su país siendo delantera, festejando los goles “sin quitarse la camiseta”, bromea. Y, ahora, como parte del equipo de la Universidad San Francisco, lo hace dedicándole todos los goles a su esposo.
A leguas, Isabel es ante todo "hincha de su hijo", y no le preocupa el 1,73 de estatura, "que no es suficiente para zaguero central, pero es un gran anticipador, si deja pasar la bola en el medio campo, se jodieron los delanteros". Sabe que hay hinchas de la Liga que no dudan en que le quite la corona al "rey del anticipo", Fausto Correa.
En el minuto 13, no se rompe la calma con el gol: Gro se topa la frente con la mano derecha. Isabel espera la repetición para descubrir cuál es la falla.
En otro momento, cuando Otilino toma la pelota, Isabel se emociona y grita: "Dale", entonces su nuera con "fineza" le advierte: "No creo que te vaya a oír". Cuando Brasil se lleva la pelota, la suegra se hace sentir levantando las manos y golpéandolas contra sus rodillas; la nuera mira a la pantalla con una seriedad inmutable. Cuando más emocionados están, los hinchas noruegos aplauden, cuenta Gro.
Todas las mujeres tienen muchos recuerdos mientras ven un cotejo, sin que eso les haga perder la concentración: "Empezó a jugar en la Liga y el primer día llegó molido, le pregunté si quería ser futbolista. Sí, me dijo, aguantándose el dolor". "Lo vi llorar cuando su equipo bajó a la segunda categoría, y aguantarse las lágrimas cuando lo convocaron a la Selección".
Son distintas, pero si algo les apasiona es el "Santi" y el fútbol. Gro alcanza a verlo ya al ingreso de los camerinos. Y ambas de un salto se ponen de pie como para que él las mire con la camiseta número 2, que lleva su nombre. (LM)

En Cuenca el fútbol se ve en los hogares

Pese a la derrota, los aficionados cuencanos se mostraron satisfechos por el rendimiento del equipo nacional.
Las instituciones públicas suspendieron las actividades un poco antes de las 18:00 y el personal prefirió ir a sus hogares para seguir de cerca las incidencias del cotejo.
Los restaurantes y las cafeterías no tuvieron mayor acogida entre los aficionados pese a que promocionaron pantallas gigantes y menues novedosos.
Después, del triunfo brasileño contados fueron los hinchas que salieron a las calles especialmente en el sector de la avenida Remigio Crespo Toral.

Guayaquileños no responden a las ofertas

Los guayaquileños recibieron resignados, pero con esperanza, la derrota de Ecuador ante Brasil. A la salida de los Supercines, los hinchas comentaron que aunque se perdió por la mínima diferencia, el funcionamiento de la Selección fue bueno.
"No esperábamos ese gol, pensábamos que Brasil nos golearía, pero vimos a un Ecuador diferente al partido con Venezuela", dijo Carlos Valverde, a la salida del centro comercial San Marino.
Los bares y restaurantes, que habían ofrecido comidas y bebidas para presenciar el encuentro, no tuvieron la respuesta esperada por parte del público. (AM)

Brasil decepciona a los residentes

El juego bonito no llegó y los hinchas salieron poco emocionados

En un ambiente como el del cine, con una pantalla gigante y donde la samba se convirtió en el sonido de fondo y el grito de ‘pentacampeón’ de los residentes brasileños se escuchó hasta en Manaos, los "verdeamarelos" vivieron un triunfo agónico ayer en el Instituto Brasilero Ecuatoriano de la Cultura, en Quito.
Al instituto que lleva 40 años en el país, desde las 19:00 llegaron unas 60 personas que siempre se reunen para ver a los ‘auriverdes’.
Todos se ubicaron en los cómodos asientos para observar vía satélite por la señal de TV Globo, desde Brasil que en dos ocasiones jugó una mala pasada a los invitados, pues se apagó la pantalla.
Trascurrían los 13 minutos y el grito estalló con el gol de Ronaldinho Gaúcho, quien anotó la primera conquista, y la voz se extendió hasta el final del primer tiempo, donde el criterio colectivo fue que ‘Brasil estámal’.
“Si juega así aquí, Ecuador nos volverá a ganar”, dice Carlos Costa, embajador (e) de Brasil en el país.
Las caras largas, los bombos, los globos y las serpentinas se cayeron al suelo junto con las ilusiones de un amplio triunfo. (LGA)

Otilino Tenorio se roba el aplauso de los quiteños

Los aficionados ovacionan a la "Tri" por el buen desempeño mostrado en Manaos

Anoche, los bares y restaurantes de las avenida Amazonas, Juan León Mera y del sector La Mariscal se llenaron de aficionados, la mayoría lucían la camiseta tricolor.
Antes del partido había pesimismo por enfrentarse con los "auriverdes", incluso se hablaba de una goleada. Este sentimiento se acentuó con el primer gol de los brasileños, pero con el pasar de los minutos se tranformó en alegría, aplausos y orgullo.
Los hinchas miraron de pie el juego, unos se abrazaban, otros fumaban y muy pocos bebían cerveza. El cuarto de hora final del juego fue lo más emocionante de la noche. La gente ya no estaba nerviosa, la mayoría expresaba “qué bien que está jugando Ecuador”.
El ingreso de Otilino Tenorio se robó el aplauso de los hinchas, quienes aprobaron la variante "ojalá se ponga la máscara", fue el grito general. Al final del cotejo los quiteños se pararon y vivaron a la Selección, incluso varios hinchas salieron a las calles a festejar, los vehículos saludaron el resultado con pitos y los aficionados armaron el baile en las calles. (GFS)

Los detalles

l En la mayoría de bares y restaurantes se fijó el precio de la cerveza en $1. La bebida estuvo acompañada con canguil y maní.

l En el redondel de Cotocollao los vecinos del sector instalaron tres pantallas gigantes para ver el juego. Estuvieron cerca de 200 personas.

Ciudad QUITO



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