Por Santiago Aguilar

Especial para HOY


La historia taurina ecuatoriana se inicia en el siglo XVI, luego de la fundación de Quito

En entregas anteriores hemos explorado los profundos y sorprendentes antecedentes taurinos de Quito, Guayaquil y Ambato. Esta revisión prosigue con dos urbes que forman parte del mapa taurómaco por su rica historia, pues Cuenca y Riobamba, como no podía ser de otra manera, contaron con espectáculos taurinos desde la época colonial en plazas improvisadas primero y construidas para ese fin más tarde.

En Riobamba año a año, se organizan corridas en los meses de noviembre y abril, el tradicional ciclo del Señor del Buen Suceso se reedita cada vez con mayor categoría e importancia.

En la querida Cuenca, una absurda decisión municipal interrumpió hace pocos años la anual organización de la feria, el político despistado que la promovió desconocía con seguridad que el pasado taurino de la ciudad se remonta a 1739 e involucra, nada más y nada menos, a un miembro de la misión geodésica. En aquel año se archivó un proceso legal "que se siguió por la muerte del francés Juan Seniergues, luego de que había sido asesinado por un tumulto en una improvisada plaza de toros en el parque de San Sebastián por mantener amoríos con la cuencana Manuela Quezada". (Centro de Documentación Regional Juan Bautista Vázquez).

De hecho, apuntes históricos confirman durante décadas la realización de festejos en el citado sector de San Sebastián; allí "armaban" pequeñas placitas de madera, las que daban cabida a unas 300 personas. El ganado que se lidiaba pertenecía a haciendas de Azuay y Cañar. Las corridas de toros en ruedos improvisados se repetían en la ciudad y en las comunidades cercanas.

Ya en el siglo pasado, la afición había crecido y para la puesta en escena de la fiesta brava se construían ruedos portátiles en el Estadio Municipal. Estos festejos formaban parte las festividades por el día de la Independencia y de la Fundación de la ciudad, 3 de noviembre y 12 de abril, respectivamente.

La plaza más grande de la ciudad se construye hacia 1986 y termina 10 años más tarde, Santa Ana con capacidad para albergar a 8 000 personas, con el tiempo en su ruedo se instauró una feria en la que se presentaron toreros del Ecuador, España, México, Venezuela y Colombia, esto claro, hasta hace algo más de un lustro.

La Sultana de los Andes. La historia se repite con idéntica lógica en la provincia de Chimborazo, Riobamba y otras poblaciones, en donde se presentaron espectáculos desde la época colonial en escenarios temporales que albergaban al pueblo e ilustres visitantes a propósito de señaladas fiestas y acontecimientos. La plaza principal de la Sultana de los Andes, hoy parque Maldonado, albergó los infaltables juegos de toros.

La primera plaza estable se construye en agosto de 1951. Es el Centro Agrícola el que decide poner en marcha la obra con una capacidad de 5 mil espectadores, el precioso coso de estructura artesanal fue inaugurado en abril del siguiente año y bautizado en honor a una de las importantes figuras del toreo nacional: el riobambeño Raúl Dávalos.

La corrida de estreno de 1952 la protagonizaron los españoles Aurelio Puchol, "Morenito de Valencia", y Lorenzo Pascual, "Belmonteño", con reses de la ganadería de Santa Mónica perteneciente a Luis de Ascázubi.

La construcción de madera de la Raúl Dávalos es reemplazada en 1995 por una de cemento armado para dar cabida a 10 mil personas, en 1997 se reinaugura la plaza y desde abril de ese año se lleva acabo la feria del Señor del Buen Suceso. En aquella ocasión Rafael Camino, Manolo Sánchez y Juan de la Cruz lucieron sus destrezas en el ruedo y desde entonces no han faltado en la arena nombres de prestigio como Víctor Méndez, Javier Vásquez, David Luguillano, Óscar Higares, Serafín Marín, José Antonio Uceda Leal y los ecuatorianos Guillermo Albán, Cruz Ordóñez y Juan Pablo Díaz.

La feria de Riobamba por la belleza del escenario, las características de los encierros que se lidian y por el diseño de los carteles ocupa un espacio de admiración y afecto en los aficionados ecuatorianos.

La Feria genera beneficio económico


Por Esteban Ortiz
Especial para HOY

Los toros son uno de los ejes fundamentales durante la celebración de las Fiestas de Quito.

Parecería que los toros son un acto más; sin embargo, alrededor de este evento se ha construido toda una industria en la que confluyen actividades económicas de diversa índole.

Por eso, siendo conservadores, se calcula que el movimiento económico que la Feria Jesús del Gran Poder es de $50 millones aproximadamente.

Del estudio que realizó Somos Ecuador, se calcula que la Feria genera 59 mil empleos directos y 99 mil indirectos.

Estos datos se distribuyen entre diversos sectores, como el hotelero que reporta un ingreso por la Feria de Quito de $4 millones.

La Organización de Restaurantes reporta un incremento de entre el 20% y el 40%; así como la actividad de transporte un 100%.

La Junta de Defensa del Artesano reporta un crecimiento de un 60%; y, según la Cámara de Microempresas, las ventas crecen entre un 30% y un 50%. Además, los medios de comunicación y la inversión en propaganda representan alrededor de $2 millones.

El Estado es otro de los grandes beneficiados, pues el pago del IVA, ICE y Renta se incrementa.

Además, el Municipio capitalino recaudó en 2008 alrededor de $500 mil solo de este espectáculo.

Sin duda, es una actividad de mucha importancia para la capital ecuatoriana. Habrá que cuidarla.
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