Quito. 14.09.93. Lázaro Larreo Medina, parlamentario y
periodista, dijo que Cuba a principios de la década del 60 tuvo
que modificar su superestructura económica.

Antes del triunfo de la revolución en 1959, la isla se encontraba
en total dependencia de Estados Unidos, pues 26 empresas
norteamericanas controlaban más del 50 por ciento de la propiedad
sobre el territorio nacional.

Un análisis del Departamento de Comercio de Estados Unidos sobre
el grado de desarrollo que tenían las empresas cubanas en 1956
revela que a parte de las empresas norteamericanas, el 94,2 por
ciento de las fábricas tenían apenas de cinco a 100 empleados y
trabajaban 200 ingenieros.

En el orden alimentario el mismo análisis señala que Cuba
importaba de Estados Unidos el 55 por ciento de los granos, el 33
de las hortalizas, el 29 de los cereales, el 88 de las grasas, el
68 de carne curada, el 63 de las conservas de carne, el 84 de
conservas de fruta, el 100 por ciento de pescado seco y salado,
el 90 de las conservas de pescado, el 77 de los dulces y
confituras y el 67 de los chocolates y bombones.

Con la revolución se empieza aplicar el programa de El Moncada de
rescate del patrimonio nacional, Estados Unidos inmediatamente
empieza a tomar medidas de tipo represivo contra la economía
cubana, quitándoles en primer lugar la cuota de exportación de
azúcar, pues ese país era el principal comprador del producto
cubano, así como de la importación de petróleo, tratando de
asfixiar a la revolución.

Cuba tiene en consecuencia que modificar el intercambio comercial
y trasladar todo su mercado hacia Europa y Asia. Sin embargo,
Larreo no desconoció que Cuba perdió totalmente el mercado
latinoamericano como consecuencia de las presiones de Estados
Unidos que les obligó a todos esos países a romper relaciones
diplomáticas con Cuba, excepto México y empieza a aplicarse el
bloqueo norteamericano formal y legislativamente a partir de
1962. En agosto se cumplió 31 años de bloqueo.

A partir de ese entonces se crean las relaciones económicas de
Cuba con el campo socialista y fundamentalmente con la Unión
Soviética, que para la década del 70 encontraron fórmulas de
equidad y equilibrio en el intercambio comercial. Fue cuando la
ex URSS y otros países comenzaron a pagarle a Cuba precios
preferenciales por el azúcar.

Larreo explicó que el ciento por ciento de la producción
azucarera más el 80 por ciento se comercializa a precio
preferencial con esos países y solamente entre un 15 y 17 por
ciento se destina al resto del mercado mundial.

De allí surgió la fórmula del famoso subsidio soviético.

En la década del 70 el intercambio comercial cubano era el 70 por
ciento con el campo socialista y el 30 con algunos países
occidentales de Europa como Francia, Inglaterra y Alemania. Son
las propias presiones de Estados Unidos lo que obliga a ir
estrechando cada vez más ese intercambio y así en el año 80 el
intercambio era el 85 por ciento con los países socialistas y el
15 con los occidentales. La tendencia era a disminuir el
intercambio con los países occidentales, dado las presiones y
problemas de la falta de crédito.

Cuba no recibe crédito fresco desde el año 1979, hace 14 años, lo
que le ha impedido oxigenar la economía, principalmente en los
últimos años considerados como los de mayor crisis mundial.

Antes, Cuba recibía créditos de bancos extranjeros, relacionados
con la renegociación de la deuda de unos 6 mil millones de
dólares, pero que dejó de pagarse desde 1988. Se ha tratado de
renegociar, sobre todo, con el Club de París.

Cuba busca fórmulas para cumplir con ese compromiso con
determinados países mediante el proceso de inversión en Cuba y se
han encontrado fórmulas satisfactorias con algunos países a
quienes adeuda el gobierno de Castro.

CUBA ANALIZA UN CONJUNTO DE MEDIDAS QUE ESTAN PENDIENTES.

Cuba atraviesa un período tan difícil que le resta posibilidades
de sostener el intercambio comercial que de 8 mil millones de
dólares antes de 1990 ha caído hoy a 2 mil millones. Desde que se
inició el bloqueo las pérdidas comerciales se cuantifican en unos
40 mil millones de dólares.

El período especial se caracteriza por una política de
sobrevivencia que no afecta los indicadores fundamentales de vida
del país como la educación, la salud pública, la seguridad
social, el amparo a todas las capas más humildes del país.

Cualquier otro país con un golpe tan fuerte como el que sufrió
Cuba se hubiera descalabrado. Hay que decir que en nuestro país
no hay crisis social sino económica por el bloqueo de Estados
Unidos y la pérdida de los mercados.

Estábamos trabajando en los dos últimos años en un programa
agroalimentario que incluía el desarrollo de la agricultura
cañera y en la madrugada del 13 de marzo la "tempestad del siglo"
arrasó con ocho provincias occidentales de las 14 que tiene el
país, que son las más productoras de viandas, vegetales y caña.
Un mes después, penetró una onda tropical invernal por el oriente
del país y provocó inundaciones en el resto de provincias que no
habían sido afectadas por la tormenta del siglo. Por esos
acontecimientos climatológicos, Cuba perdió 9 millones y medio de
plantas ya paridas de plátano, así como fueron arrasadas las
plantaciones cañeras, junto con las centrales azucareras.

Esto trajo consigo, que tenía necesidad de producir este año no
menos de 6 a 6 millones y medio de toneladas de azúcar, produjo
solo 4,1 millón de toneladas., lo que significó la pérdida de
cerca de 500 millones de dólares que ha representado un golpe
duro para la economía.

El gobiero ha emprendido en una recuperación inmediata de la
caña, donde se trabaja fuertemente aunque en condiciones muy
difíciles porque no hay combustible, ni suficientes
fertilizantes, plaguicidas. El gobierno busca todas las fórmulas
para rehabilitar la producción cañera y que la zafra próxima
recupere nuevamente sus niveles de producción.

La caída de la ex Unión Soviética le significa mucho a Cuba, pues
importaba al bloque de países soviéticos 13 millones de toneladas
de petróleo a precios preferenciales y al momento el país opera
solo con 6.5 millones de toneladas con déficit de casi un 50 por
ciento que está siendo pagado al precio de mercado, con la
diferencia que en los últimos 30 años se produjo el boom del
petróleo, lo que permitió que en el año 60 con una tonelada de
azúcar compraba 7 y hasta 8 toneladas de petróleo. Ahora, con una
tonelada de azúcar se adquiere menos de una tonelada y medio, es
decir 1.4 toneladas de crudo.

Cuba necesita de 13 millones de toneladas anuales y produce 5
millones, que se destina exclusivamente a las centrales de caña
de azúcar, sin tener capacidad para cubrir la demanda nacional de
energía eléctrica y de otros rubros de la economía.

Cuba se mueve en condiciones muy desfavorables porque como tiene
que ir al mercado mundial, a precios de ese mercado, sin tener
acceso a la bolsa tiene que valerse de intermediarios, lo que
agrava la situación por ejemplo con la venta del azúcar que tiene
que ser vendida por debajo del precio del mercado mundial e
inclusive por debajo del precio de producción. "Es una de las
cosas más angustiosas por la que tenemos que atravesar", opina
Lázaro Larreo.

Pero de la ex Unión Soviética Cuba también importaba un millón y
medio de toneladas de fertilizantes a precios preferenciales que
le permitía mantener el desarrollo de la agricultura. Traía igual
cantidad de toneladas de harina de trigo para la producción de
pienso para los animales y producción humana, es decir de pan y
dulces.

Para la producción de pienso el país había desarrollado grandes
planes ganaderos y vacunos, de cerdo y desarrollo agrícola. Al
desaraparecer el suministro del pienso virtualmente en el caso
del ganado vacuno y ganadero, las vacas no se alimentan, no
producen leche y no sobreviven a esas condiciones, es decir hemos
tenido que volver atrás, a desarrollar una masa genética que sea
resistente a otro tipo de alimentación. Entre el 90 y 91 Cuba ha
perdido abruptamente el comercio con la ex Unión Soviética y
todos los países socialistas y todos los mercados naturales que
representaban el 85 por ciento de nuestro comercio, que permitía
además traer medio millón de neumáticos, e igual cantidad de
madera, 60 mil toneladas de conservas, 200.000 toneladas de
manteca se han perdido en menos de dos años.

Esto ha posibilitado que Estados Unidos recrudeciera el bloqueo y
de ahí surge la Ley Torricelli y además es donde se empieza a
entorpecer todo el desarrollo de nuestros comercio con otras
empresas y países, por el hecho de una realidad: ningún país del
mundo que pierda los mercados naturales los puede restablecer de
un año para el otro.

El cubano, por ejemplo, una cosa que no resiste es la falta de
higiene, pues se baña por lo menos una vez al día por
idiosincracia y las condiciones de clima y necesita bañarse con
jabón. Ahora, Cuba ha dejado de recibir la materia prima para la
fabricación como la sosa caustica y grasa tanto de jabón de baño,
tocador y de ropa y de detergente que ha escaseado en el mercado
interno. Esa materia prima venía normalmente de la ex URSS, ha
obligado a salir al mercado y buscar donde comprar no solo para
100 mil personas o un millón, sino para 10 millones 800 mil
habitantes, tiene que garantizase para todos los cubanos por
igual, dado el sistema de distribución que tenemos, que trata de
llegar a todos por igual en los productos básicos.

Salimos al mercado latinoamericano que son grandes productores y
Cuba ha podido conseguir solo importaciones fraccionadas que no
llegan a cubrir las necesidades de la población, a lo que se suma
la ley Torricelli que impide que los barcos que atracan a puertos
cubanos no se le permita entrar a puerto norteamericano y se
alquilan barcos a sobreprecio a manera de indemnización por los
prejuicios que pueda tener.

Cuba ha hecho una inversión de aproximadamente 100 mil millones
de dólares en el sector industrial en los 34 años de revolución.
Solamente en la década del 80 Cuba duplicó virtualmente su
capacidad industrial y desarrolló ramas sobresalientes. Ha
crecido 14 veces la capacidad de producir aceros, 6 la de
cemento, 4 la de níquel, 10 la de fertilizantes, 4 la de
refinación de petróleo, 10 veces el valor de las construcciones.
Se han creado ramas completas e industrias nuevas como la
construcción de maquinaria, la mecánica, la electrónica, la
producción de equipos médicos, la industria farmacéutica, de
materiales de construcción, de vidrio, la cerámica, a lo que se
suma la biotecnologia, la ingeniería genética y otras ramas
científicas que agrupan a más de cien centros de investigación.

Aquí se ha desarrollado un potencial, pero el problema es que
Cuba se integró a lo que se llamó el CAME, que era el organismo
de integración y cooperación económica de todos los países
socialistas de Europa, más Vietnam y Cuba. Hicimos una
integración desde el punto de vista productivo y nuestras
industrias quedaron muy dependientes de las materias primas que
venían de Europa.

Por ejemplo, en la industria textil, en el año 58 Cuba producía
solo 42 millones de metros cuadrados de tela. En estos momentos
hay capacidad industrial para cerca de 450 millones. Pero el
problema es que toda es materia prima como el algodón para
producir los textiles venía de la ex URSS y al desaparecer ese
mercado, nuestras industrias virtualmente se han paralizado.

Pero no se puede hablar de una paralización de la industria, como
la industria del níquel que es una de las más eficientes. El país
producía unas 17 mil toneladas de níquel antes de la revolución y
para 1993 se cuantifica una producción de alrededor de 50.000
toneladas, y se desarrolla una nueva fábrica que debe incrementar
notablemente esa producción.

HAY UN PREJUICIO PERO NO UNA PARALIZACION.

A principios del 80, la dirección de la revolución había llegado
al criterio de que era imprescindible buscar una fórmula que le
posibilitara al país por otra vías, el acceso al mercado,
tecnología y capital. Es ahí donde se empieza a introducir la
idea de las inversiones mixtas, para tomar mayor fuerza después
del 89 y empieza por el turismo, una política que le permita
ingreso de divisas, recuperar la inversión inmediata. Ya en el 87
Cuba tenía unas 13.000 capacidades de hoteles, y hasta la fecha
se han construido cerca de 20.000 nuevas capacidades y sigue
construyendo hoteles y zonas turísticas. Para 1995 Cuba habrá
registrado ya un millón de turistas por el desarrollo de esta
industria.

Pero al mantener una política de turismo donde se tiene que
garantizar todo tipo de abastecimiento, se crea un dilema con
cierto segmento de la población que no comprende esa política.
Los capitales de inversión proceden de Europa, e inclusive de
América Latina. A riesgo de represalias por parte de Estados
Unidos, hay más de 150 asociaciones de capital extranjero
establecidas en la isla. El caso de un consorcio de Monterrey que
estaba dispuesto a invertir mil millones de dólares para
reactivar la industria textil, pero en cuanto se firmó el
convenio y se hizo público, el embajador de Estados Unidos en
México se trasladó a Monterrey para hablar con el consorcio para
presionar e impedir que se establezca el negocio en Cuba. El
presidente de la compañía aerea del Brasil quería establecer un
negocio para promover con su línea aérea el turismo hacia Cuba y
también recibió la visita del embajador de Estados Unidos y le
dijeron que sus vuelos aéreos a las principales ciudades
norteamericanas podrían verse privadas del permiso para aterrizar
a esas ciudades.

De cada diez empresarios que quieren establecer negocios con
Cuba, nueve son obligados a desistir del proyecto. Bajo esa
premisa es que el gobierno estamos tratando de abrirnos paso,
incentivando la inversión, la creación de empresas. En el caso de
América Latina les hemos dicho que estamos dispuestos a darle el
cien por ciento de derecho a la inversión y de hacer todo lo
posible por el desarrollo del país, protegiendo en todo caso la
propiedad del país que le pertenece al pueblo.

La línea donde Cuba es suficientemente fuerte es en la producción
azucarera donde no se requiere de inversión extranjera, así como
en la biotecnología, donde tenemos el capital humano fundamental,
los científicos, la inteligencia. Sin embargo, nuestros productos
de alta tecnología no tienen entrada a los mercados, porque son
bloqueados por Estados Unidos, como las vacunas y medicamentos,
que son prohibidos de entrar a los países y se ha desatado una
campaña de difamación para desacreditar nuestra producción, lo
que es criminal.
EXPLORED
en Ciudad N/D

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