Clase Medio En Vias De Extincion


Publicado el 03/Enero/1996 | 00:00

Washington. 03 ene 96. En momentos en que Estados Unidos
entra de lleno en la campaña para las elecciones de 1996, un
número creciente de analistas se preguntan si el centro
político aún existe y quienes son sus representantes.

EL editorialista político David Broder destacó que los dos
principales rivales para la elección presidencial de noviembre
son "políticos centristas", que, por definición, tenderían a
situarse en el "medio" del espectro político.

Para Broder, pese al áspero debate actual en el Congreso sobre
el presupuesto nacional, el "centrismo" -representado por el
presidente Bill Clinton y el líder de la bancada mayoritaria
del Senado y probable rival del mandatario en los comicios,
Bob Dole- está más vivo que nunca en Estados Unidos.

Sin embargo, Broder no se refirió a los profundos cambios
socioeconómicos actuales, que amenazan a la clase media,
supuesto "centro" de la mentada estabilidad del país.

Pese a la tendencia a la moderación de los dos principales
candidatos presidenciales, la cada vez menos numerosa y más
angustiada clase media está obligando a los principales
partidos políticos a radicalizar y contraponer sus posiciones.


Esto debilita al centro político y tiende a reintroducir la
lucha de clases en la política estadounidense por primera vez
desde los años 30.

No hay tema más central en la política de hoy

Ningún partido triunfará sin abordarlo exitosamente", afirmó
el encargado de sondeos de Clinton, Stanley Greenberg,
refiriéndose a las crecientes desigualdades entre ricos y
pobres.

Para muchos analistas, estas desigualdades están ejerciendo
una fuerte presión económica y psicológica sobre la cada vez
menos numerosa clase media estadounidense.

"La clase media está asustada y tiene toda la razón", opinó
Lester Thurow, un reconocido economista del Instituto de
Tecnología de Massachusets.

Los avances tecnológicos, la competencia de países con
salarios más bajos, el crédito más caro, la pérdida de
influencia de los sindicatos y los despidos masivos se sumaron
para provocar, en los últimos cinco años una reducción de los
ingresos de toda la población, excepto de los sectores más
ricos.

Esta disminución confirma la tendencia a la baja, iniciada
hace 20 años, de los ingresos de la mayoría de las familias
del país.

El reparto de la riqueza se ha convertido en Estados Unidos en
el menos igualitario de los países industrializados, lo cual
contradice la visión que tiene mucha gente de la identidad
nacional, supuestamente basada en la igualdad.

Thurow opinó en un reciente artículo del diario The New York
Times, titulado ¿cuánta desigualdad puede tolerar la
democracia?, que dicha desigualdad forma parte de realidades
que la democracia estadounidense desconocía.

La brecha entre ricos y pobres es uno de los factores que
determinan el desacuerdo entre el ala derecha del opositor
Partido Republicano, que querría desmantelar el llamado
"Estado de bienestar", y los legisladores del Partido
Demócrata de Clinton que se oponen a su desmantelamiento.

La polarización entre ambos sectores políticos se inició con
el triunfo de los republicanos en las elecciones
parlamentarias de 1994, pero se agudizó en las últimas
semanas.

En efecto, el bloqueo del presupuesto por desacuerdos entre
Clinton y los líderes derechistas de la bancada republicana en
la cámara de Representantes, al igual que la decisión de
numerosos parlamentarios de abandonar el Senado, agravaron las
divisiones ya existentes.

Numerosos senadores "moderados" tanto republicanos como
demócratas, anunciaron que no se presentarán nuevamente a las
elecciones a fin de año próximo, en lo que constituirá el
mayor éxodo de la Cámara alta desde 1896.

Pese a ser conservadores, los republicanos que abandonarán el
parlamento, como Nancy Kassebaum, Mark Hatfiel, Alan Simpson,
creen firmemente en la necesidad de preservar al menos las
bases del Estado de Bienestar.

Estos parlamentarios coinciden con los demócratas que también
abandonarán sus bancas, como Bill Bradley, Sam Nunn y David
Pryor, quienes, por ejemplo, son más favorables al
empresariado que la mayoría de los líderes del partido de
Clinton.

Su retiro dejará un vacío en el "centro" de la política
estadounidense, que, según Broder, Clinton y Dole lucharán por
ocupar en los próximos meses.

centros moderados y centros moderados


Lo que no queda claro es si todavía existe un centro y, si así
fuera, quien lo integra. Para el analista conservador Michael
Lind, por ejemplo, el centro está "cortado en dos" por las
clases sociales.

Por un lado se encuentra el "centro moderado" integrado por
los que abandonan el Senado, así como los demócratas
neoliberales, que representan, en términos sociales, a las
profesiones liberales suburbanas y a los empresarios que
quieren limitar el gasto público.

Por otro lado, según Lind, se encuentra el "centro radical",
compuesto por electores blancos y obreros, cuyas posiciones
políticas cambian con facilidad, pudiendo ir desde Ronald
Reagan a Clinton.

Dichos sectores son más numerosos que el "centro moderado" y
fueron más afectados que este último por los cambios
socioeconómicos de los últimos 25 años. Por ende, -tanto los
que votan por los republicanos como los que votan por los
demócratas -son partidarios de posiciones políticas más
"radicales".

En general, oscilan entre Ross Perot y Pat Buchanan, que
critican el libre comercio, el internacionalismo y Wall
Street, pero, en las elecciones locales, pueden llegar a
apoyar a partidarios del Estado de bienestar y del
sindicalismo.

En otras palabras, el "centro radical", integrado por víctimas
de una economía global que no valora su trabajo, dejó de
ocupar el centro del espectro político.

Su situación social es cada vez más difícil, lo va llevando a
buscar alternativas que rompan con el consenso que gobernó el
país en los últimos 50 años.

El descontento de este "centro parcial" refleja la decadencia
de la clase media y las crecientes desigualdades entre ricos y
pobres. Al ser cada vez más numeroso, este "centro" podría
convertirse en una fuerza política determinante en 1996.

Si no se toman en cuenta las dificultades, según Lind, se
podría crear una situación política comparable a las de
algunos países de América del Sur -con una lucha política
entre "los de adentro" y "los de afuera" del sistema-, que
sustituiría a las tradicionales izquierda y derecha
estadounidense. (HOY) (10-A) (Política)

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Autor: Jim Lobe -



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